Ladrón de arte y falsificador
La esperadísima fotocaminata de feria ha llegado. Por tercer año fotocaminaremos en la zona tradicional de la feria. El punto de reunión será en la entrada oriente del Jardín de San Marcos (donde están las jicaletas) a las 4 pm. Después caminaremos por el andador J. Pani, expoplaza, velaria y teatro del pueblo.
Todos son bienvenidos, no se necesita tener equipo profesional para participar.
Ruta: http://g.co/maps/2g5sd
Galería: http://fotocamino.posterous.com/
facebook.com/movimiento.fotocaminate
twitter.com/fotocaminantes
Recomendaciones:
Llevar calzado cómodo, agua, bloqueador solar y muchas ganas de conocer y convivr con personas extraordinarias.
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Talleres de huertos caseros
Sábado 5 y 19 de mayo, 10:00-15:00 hrs
Rancho Huehuetlacalli,
Felipe Serrano casi esq. Adoratrices, Villas de Nuestra Señora de la Asunción,
(Sector Encinos), Aguascalientes, Ags.
Dirigido a: Jóvenes y adultos
Contáctanos y aparta tu lugar: 4492125350
semillasenconcreto@gmail.com
Cupo límite 15 participantes.
Costo: $250, incluye manual, material y semillas
Asiste el día de tu elección, apartando tu lugar al realizar el pago
Temas:
1. Elaboración de composta urbana
2. Recipientes para sembrar en casa
3. Siembra y Trasplante
4. Planeación y mantenimiento del huerto casero
5. Cosecha de semillas
6. Control y manejo de insectos del huerto
Mapa del lugar: http://g.co/maps/pv3pj
Introducción
El siguiente ensayo parte del tema: ”El pensamiento que dio origen al diseño”. El tema que abordaré será desde el aspecto cultural y su relación con la estética de su momento especifico. Por lo cual hablaré de los temas; estética, cultura, y masas.
A finales del siglo XIX el mundo presenció el mayor proceso de industrialización como consecuencia de la revolución industrial, la cual como suceso tecnológico influenció de manera sorprendente a la sociedad logrando con esto un cambió cultural de proporciones inimaginables. Las artes y artesanías son manifestaciones culturales que se materializan como objetos bellos (1) los diseños están relacionados en similitud con estas, por lo tanto los diseños también son manifestaciones culturales materializadas, que surgen parta cubrir una necesidad especifica. Conforme el pensamiento industrial se asimilaba en la sociedad, también se materializa en objetos bellos.
El ser humano es un ser simbólico. Cultura conjunto de valores y creencias de una sociedad. Todo lo que no vemos de forma natural (intervención del hombre) implica cultura. Se forma a través de la experiencia con lo que convivimos; medio ambiente, fauna, flora, avances tecnológicos, metodologías, otras personas y objetos. El valor principal del ser humano es la sobrevivencia, ya que de forma instintiva todos los seres vivos buscan la mejor forma de no morir, y para ello se vale de lo que su medio ambiente le provee añadiendo la capacidad para modificar el medio. Por lo tanto todo aquello que me permita sobrevivir que es útil será valorable en un nivel simbólico (estética). La motivación para modificar los materiales y objetos es la negación de la realidad. La negación de la realidad se debe a que esta no se puede controlar. Todo objeto creado por el hombre cumple una función. Por lo tanto los objetos que el ser humano crea son parte de la cultura al ser valiosos. La belleza se relaciona directamente con la utilidad de los objetos, esto quiere decir que si el objeto es útil entonces es bello aun los contemplativos cuya función es ser solamente estéticos. Los avances tecnológicos por lo tanto son el símbolo de belleza en todas las civilizaciones al facilitar la sobrevivencia del ser humano. A principios de siglo XX se
vivieron cambios sociales como resultado de la evolución natural de los hechos históricos que iniciaron en la revolución industrial; en ese momento ya existían las ciudades industrializadas, en las cuales todo se relacionaba con la producción a gran escala el uso de materiales, métodos y técnicas que contribuyeran al mejoramiento del nuevo estilo de vida. Surgen cambios en el pensamiento enfocados a mejorar el nivel de vida que ha ido decayendo debido a la industrialización de los trabajos. Los objetos al ser producidos en gran escala y cada vez más rápido se comercializan y saturan su mercado. Al ser producidos inicialmente para satisfacer necesidades, no se requiere añadirles una carga simbólica ya que se consumen por su utilidad, pero conforme avanzan los años y los productos se hacen comunes se pierde ese valor de belleza. La belleza es subjetiva depende de la percepción de utilidad del sujeto. Por lo cual los fabricantes añaden elementos simbólicos a sus productos, por ejemplo: cambiar el material para que simule uno de mayor valor, decorar las piezas con elementos que representen estatus, modificar proporciones, etcétera. Con los cambios en el pensamiento que se dieron, la sobrevivencia ya no dependía directamente de la naturaleza en las sociedades industriales. Por lo que el objeto industrial se convirtió en el nuevo símbolo de estatus, provocando así que la sociedad se volviera consumista, (valor por lo que se tiene) que apreciara la velocidad, el movimiento y la facilidad de obtenerse debido a la facilidad de producirse; elementos que implican que se puede tener más en un menor lapso de tiempo. Provocando una sociedad decadente y deshumanizada (surge el término robot para describir a los trabajadores alienados). Es aquí donde surge el diseño al sistematizar científicamente (pensamiento positivista) los elementos estéticos a insertar en los productos industriales (estética industrial) a través de la conjunción de las técnicas artesanales y la teorización artística. Es principalmente en países socialistas, Alemania, Italia, Rusia y Japón donde surgieron las primeras escuelas de diseño. Los diseños atienden a tres elementos principalmente; estética, cultura y masas. Para ser considerado diseño debe contener estos tres elementos enfocados a hacer inserciones en la cultura del consumidor para persuadirlo a considerar de valor el objeto. A diferencia de las artesanías que también integran los elementos estético-culturales, los diseños se enfocan en la cultura de los otros y no del mismo contexto cultural del fabricante (individuo), así es como un diseñador Japonés logra tener éxito comercial en un público accidental. Aunque las artesanías de ciertos lugares han llegado a tener éxito fuera de su contexto original, su primer intensión no ha sido esta, más bien cubre con
necesidades propias de su lugar, por lo que no cumple con el requisito de inserción cultural de persuasión. En este contexto principios de siglo XX las sillas tubulares son las que mejor reflejan los valores de la sociedad, presentan formas que sugieren movimiento y que son fácilmente fabricables, además de no ser objetos de primera necesidad. Carecen de elementos decorativos se vuelven en el nuevo ideal de belleza en los objetos de uso común.
Conclusión
Las posibilidades de diseño son tan amplias como las culturas y tan variables como las necesidades específicas que se deban cubrir, es por esto que las escuelas de diseño atienden al surgimiento de la estética industrial pero no se queda sólo ahí, va más allá con fines sociales como son mejorar el nivel de vida, facilitar las relaciones humanas y actualmente a una mejor convivencia con el medio ambiente en el que nos desarrollamos (ciudades y naturaleza).
Bibliografía
(1) Juan Acha, Introducción a la teoría de los diseños. México. Editorial Trillas 1988.
Taller de Huertos Caseros
Lugar: Picacho Ecoparque
Fecha: Sábado 21 de Abril
Horario: 10:00-15:00 hrs
Dirigido a: Jóvenes y adultos.
Cupo límite 15 participantes
Costo: $250, incluye manual, material y semillas
Contáctanos y aparta tu lugar llamando al 4492125350 o al correo semillasenconcreto@gmail.com
www.facebook.com/semillasenconcreto
Objetivo: Durante este taller se capacitará de manera dinámica y propositiva a las y los participantes en el diseño, instalación y mantenimiento de un huerto casero orgánico, el cual puede implementarse en pequeños espacios como los de la ciudad.
Temas
1. Elaboración de composta urbana
2. Recipientes para sembrar en casa
3. Siembra y Trasplante
4. Planeación y mantenimiento del huerto casero
5. Cosecha de semillas
6. Control y manejo de insectos del huerto
"Pour toucher la sagesse qui ne viendra jamais
Je changerai la sève du premier olivier
Contre mon sang impur d'être civilisé
Responsable anonyme de tout le sang versé"
Ella le extendió su mano con cariño; él la mordió ferozmente.
...
Ella despertó al sentir un ligero temblor:
—¿Es tu corazón? —preguntó.
—Sí —respondió adormilado....
—No tengo nada que decir –me dijo mientras me arrancaba la lengua.
...
Lugar: Canal Interceptor, rumbo a Av. Universidad.
Tarde de verano.
La tarde iba lenta, mucho más lenta de lo que ya me tenía acostumbrada este verano. Mi pie derecho colgaba del tronco mientras las puntillas de mis dedos tocaban el río caudaloso como hace mucho no corría, su agua era tan fresca como la sombra de este árbol cuya curvatura evidenciaba sus años.
No había necesidad de ver, me placía más escuchar cómo las hojas mecían formando un canto, que engalanado por el trinar de los pajaritos haciendo su nido, llenaban el inmejorable ambiente.
Pasa del mediodía y el hambre hace presencia. Esperaba sus gritos de búsqueda llamándome para comer mientras secaba sus manos en el mandil… pero nunca llegaría la hora, ni el mandil, menos el grito. Papá no cocinaba, el luto no lo permitía.
El observador.
Una, dos, miles de gotas resbalan por su carita. Sorprendida extiende sus brazos y dando vueltas cual rehilete viviente, ríe y pega brincos sin sospechar que la observo cauteloso desde este rincón. Me atrae su candidez y esa sencilla sonrisa que envuelve el momento, su momento.
La lluvia hace escurrir el lodo ya impregnado en sus brazos desde semanas atrás. Supongo que en medio de su cotidianidad olvidaba la hora de asearse un poco, o quizás sólo esperaba que el mismo cielo fuera su regadera y mis ojos los testigos de ello.
Admiro su valentía, yo no deseo mojarme, mis patas suelen resbalar entre tejados y hoy los ratones no salen.
Augusto.
Desde el momento que lo conocí supe que era especial,
su caminar gallardo portando el azul pizarra a lo largo de su traje
no se veía en todos lados. Lo que no imaginé era que olvidaría mi aroma,
mis curvas y eso que tanto le inspiraba; ha olvidado aniversarios,
mi cumpleaños y el nombre de nuestro perro al que prefiere llamar “Huesos”,
y para no errarle siempre me dice “querida”.
A veces me pregunto si es justo pretender frenarle sus pensamientos
cuando él sólo cavila para crear ese cuento,
corto como mi uña, enorme como un dinosaurio.
facebook: mayrovles
twitter: @mayrovles
blog: www.rovles.wordpress.com
El humor será siempre el mejor recurso de escape (acaso sea mejor decir “refugio”) momentáneo a la zona de guerra que, por varios flancos, es la vida diaria. Basta observar por algunos minutos a los demás para encontrar situaciones que verdaderamente nos imprimen una sonrisa.
El Limerick es un género que, aunque poco frecuente en México, se presta muy bien a ello; y siendo yo, solo en ocasiones, observador, comparto dos (complemento cada uno con su breve explicación).
I
Aquel atleta en Villa San Francisco,
respondió cuando le dieron pellizco
sus morenos colegas:
“¡La empresa que me entregan,
lerdos! ¿Vigilar la guagua? ¡Soy bizco!”.
En efecto, eran cinco atletas de perfil maratonista, africanos a todas luces, que esperaban el autobús en el municipio de San Francisco de los Romo. Mientras cuatro de ellos se distraían observando las vitrinas de los comercios, el quinto, bizco y enfadado, era el único pendiente del arribo del automotor.
II
Un goloso despistado en Rincón
pidió precio del cuero por porción.
“Ocho el cuarto”, se oyó.
“¿Y el kilo?”, preguntó.
¿Ya ven? No hay en la gula educación.
Más allá de que el goloso no pudiera calcular el precio del kilo, lo cual por sí mismo tiene su comicidad, el punto es que su ilimitada gula desdeña la pequeña porción que es un cuarto y va, precisamente, por el kilo.
Saludos, divagantes.
El infumable José Luis Morales modula el tono y, mojigato, relata la llegada al municipio de Cosío de Juan Pablo II. Sus reliquias.
Por toda la 45 norte –voy a Rincón, en la combi- pequeños grupos de madrugadores se han apostado con globos en las manos, de vaticanos colores, para saludar al contingente que, se habían enterado, a las 5:30, más o menos, entraría al territorio del estado: puentes, retornos, pequeñísimas ermitas y entradas de granjas, todo puntillado en amarillo y blanco. Algunas señoras con rebozo a mitad del rostro: frente frío.
Llegamos a Rincón de Romos. Comenta el chofer: “sí hay gente muy creyente, ni pa’ qué (negarlo)”. Le respondo cualquier cosa.
Ciertamente los habitantes dedicaron la noche anterior al adorno de la calle principal, con motivos de plástico en diversas formas, alternando los colores referidos: los moños y otros adornos con forma de flor (no recuerdo a primeras el nombre de la específica flor), colocados en los marcos de las puertas, así como ponían antes herraduras; los pendones, situados preferentemente en postes y balcones; y lo que puede entenderse como cadenas, adheridos a los muros de manera tal que abarcan varias fachadas.
Pago el pasaje. Salgo de la terminal. Veo columnas de fieles, muchos con globos en mano, esperando el paso de las reliquias. Como siempre, opto por la calle paralela, rumbo a la oficina. A mitad del trayecto –esto es, a la cuarta cuadra- me saluda, siempre lo hace, el hombre bonachón y regordete que toma el sol por las mañanas: es más bien escasísimo en palabras y expresiones, pero esta vez incluso levanta la mano y apunta hacia el norte: “¡está llena la calle!”.
Cubro las cuadras restantes. Registro mi entrada. Me instalo en mi escritorio. El ventanal de mi oficina mira, con algunos metros de por medio, hacia el sitio de paso de Juan Pablo II. Introduzco la clave del correo y ya escucho los cohetones que anuncian el paso inminente. Algunos compañeros corren al muro, los otros ya están afuera desde hace minutos.
Una media docena de patrullas (tan fácil que es decir seis) anteceden a dos autos obscuros y, lo más esperado, a dos camionetas Mercedes-Benz en blanco y amarillo, con el escudo del Vaticano y que yo –recordemos que estoy en mi oficina- veo más bien vacías. Detrás, la camioneta del Morales y su equipo. Es todo. Unos niños, quizá de kinder y también con globos, corriendo en seguimiento al contingente. El helicóptero de la Policía da un par de giros y se aleja para sobrevolar la plaza e iglesia principales.
Minutos después, me aclaran con alguna dignidad: “no iban vacías: he visto las reliquias y una figura como de cera”.
Veinticuatro horas antes, me decían:
- Y mañana a levantarnos temprano. Va a venir el Papa.
- ¿El Papa?
- Pues ya ves que está muertito…
Transcurre mi jornada y me encamino de regreso por la calle principal, entre blanco y amarillo.
Desde hace unos días he tenido la sensación de caer profundo en el vacio y hoy fue el peor de esos días. Desperté temprano para hacer mis tareas a las 4 am, pero no las hice me quede acostado cubriendome del frío. A las 6 me levanté, me peiné y me fui a la universidad. Llegué tarde a la primer clase pero es irrelevante, la segunda es horrible y la tercera fue desmotivante, me sentí como hace tres años cuando no tenía sentido lo que hacía y eso que me llevó a dejar la carrera en segundo semestre.
Más que nada es suficiente para muchos que al ver el sudor de la madera refrescan sus mentes de vidrio con pedazos de cielo.
Yo no he nacido como todos, mis entrañas fueron tejidas en tus palabras y con cada uno de mis pensamientos tu has escrito en el libro, mi juicio.
El resplandor de una letra sin comparación; el sonido de una línea y el astuto silencio de un punto.
Canta como si no pasara nada
21:30 hs. A la modesta Terminal de Rincón de Romos, llega un autobús de lujo: la mitad derecha de su parabrisas hecho una telaraña.
Quienes esperamos en la sala, pocos, vemos descender al conductor, sacudiéndose los últimos vidrios en su uniforme, para luego acercarse a la mujer de la taquilla y pedirle un número telefónico.
El hombre, desde su celular, llama a la Central de Aguascalientes y refiere que en el camino han atacado “el carro”, una pedrada. Ha dejado al pasaje en Ojocaliente (Zacatecas), temeroso de ser asaltado.
Ya todos observamos el frente del autobús, como quien busca entender una pintura cubista.
Seguramente le reprochan haber dejado a los viajeros, porque pasa el celular a la mujer y le pide “dígale usted misma para que me crean”.
Ella describe que hay un agujero mucho más grande que un puño y que poco falta para caerse todo el parabrisas. Devuelve el celular.
“No podía tampoco arriesgar al pasaje por los vidrios, que en el camino, con el viento, se desprendieran: pueden dañarles la cara, los ojos; ya me ha pasado y me metí en un pedo muy grande por eso”, añade el conductor.
Mientras tanto, un hambre abismal.
Por fin llega otro camión, el nuestro, servicio económico. Baja el operador y también le busca el sentido a la obra cubista. Luego entra a la sala. Se entera de los detalles.
- Házme un favor: ve a Ojocaliente por mi pasaje. Los de Aguas no me dan respuesta.
- Ya no traigo diesel, mano.
Tomamos los boletos y, no sin constatar que la mentada piedra sigue en el segundo escalón del autobús de lujo (una piedra que parece un gato dormido), abordamos nuestra unidad.
Toda suerte de teorías se desatan. Cerca de mi, dos señoras. “Yo vengo de Pinos. Sabemos que allá andan por las calles, sin que nadie haga nada”, dice una. Los narcos. La otra señora no responde, pero sus manos, que nerviosamente se entrelazan, dicen todo lo que piensa.
Sube nuestro operador y al fin nos retiramos de la Terminal, no sin repetir, a una mujer que le acompaña, todo cuanto su colega ha referido sobre el incidente.
La 45 norte, hacia Aguascalientes. Al interior, las luces apagadas. El operador sube al máximo el volumen al último disco de Pepe Aguilar.
El hombre se solaza galleando “El muchacho alegre” y “La Adelita”, entre otras bravatas. Enciende un par de luces neón. Combinado con los relámpagos que vemos por las ventanillas, aquello parece un congal.
22:00 hs. Estamos en el cruce de 2do. Anillo y Blvd. a Zacatecas. Luz verde en el semáforo, pero, inesperadamente, un grupo de ciclistas comienza a circular, de manera perpendicular. El autobús permanece sobre la línea peatonal.
El chofer baja el volumen (por fin). Un pasajero se pasa a la fila primera de asientos para ver con más detalle a los ciclistas.
- Chingo de batos- dice el chofer-, mire nada más: ¡son muchísimos!
- Ahí van familias enteras –dice el pasajero.
Era de ciegos no advertir el enorme contingente, pero un taxi dio la vuelta en 90° y pudo frenar a escasos centímetros de aquella serpiente sobre ruedas.
- ¡Mire ese cabrón! –dice el chofer-. No, mi amigo, si ese taxista hubiera golpeado a uno solo de esos ciclistas, yo sí me bajo y le parto su madre: ¡con lo que me gusta verlos sangrar, de la purita boca!
- ¿A poco no habrá visto el taxista a todos esos? –dice el pasajero, aunque sorprendido por los ánimos del conductor.
- ¿Pero quiénes son, oiga? ¿De ‘onde sale tanto?
- N-no sé cómo se llaman, pero cada mes se juntan. Quedan de verse en un punto y en el camino se les pegan los demás.
El semáforo ha intercalado el verde y rojo en varias ocasiones. Los ciclistas no dejaban de pasar ante nosotros: miles de ellos. La tardanza y el hambre comenzaban a desesperarme.
- Fíjese que eso es bueno –dice el chofer en un incongruente tono paternal-, para la salud de cada uno y para evitar tanto vicio, tanto delito…
- Y es que van de todas las edades, van familias entera –repite el pasajero.
- ¿Pero quiénes serán, cómo se llamarán? –insiste el chofer-. ¿Por qué no harán algo así en Zacatecas?
- Pues creo que se llaman… N-no me acuerdo. Pero, ¿no ve que en Zacatecas con tanta subida y bajada no se puede?
Luz verde, luz roja, el hambre, los miles de ciclistas.
- Ahí traigo una 9 mm. –dijo el chofer en un inesperado giro en su plática, señalando un compartimento en el tablero.
El pasajero guarda silencio, sin entender el nexo. Es entonces que me percato del acento sinaloense del conductor.
- ¿Vio la camioneta que se me emparejó en San Pancho? ¿La vio? –pregunta el chofer a su interlocutor.
El pasajero dice que sí mientras su cabeza gira negando.
- Esa camioneta que se me emparejó en San Pancho, se me emparejó ahí –señala la puerta del autobús- y me mostró un cuerno de chivo. Ai’ traigo esa 9 mm por si en una de esas me dicen que me detenga: yo les disparo, está cabrón, hay que protegerse, mi amigo. ¿Sí vio la camioneta, verdad?
El pasajero intenta dar un sí más convincente. Luego retoman el tema de los ciclistas. Quiénes son, cuántos son, a dónde van. Su pinche cantilena me enerva y estoy a punto de lanzarme sobre ellos y pedirles que se callen. Me incomoda ser el único que sabe el nombre de todos esos que no dejan de pasar y que me agudizan el hambre. Luz verde, luz roja. Quiénes son. N-no sé; n-no me acuerdo. Mire qué bonito, hasta bicis para dos. Luz verde, luz roja, automóviles pitando. Más ciclistas. Las mismas preguntas. Estoy al borde del asiento, ensayo una forma de callarles, me paso la mano por la frente: pero cualquier cosa que les diga generará más preguntas, las mismas.
Luz verde, luz roja, más ciclistas, el hambre, su cantilena.
Me levanto de mi lugar y a zancadas recorro el maldito pasillo oscuro. El pasajero me voltea a ver; el conductor, por el retrovisor, advierte mi rostro, azul o morado por las estúpidas luces de congal que trae. Y entonces le digo, casi a gritos: “¡ya terminaron de pasar!”.
Por fin, avanzamos.
Y no, no sé qué concha pasó con la mujer que acompañaba al conductor.
Ahora tengo la noción de que algo sucede. Porque por dentro siento una corriente, siento un flujo que corre hacia mi cabeza, abandona mi cuerpo y exhalo.
Extraño la primavera.
Es difícil recordar cada escape que he adoptado desde que deje de escribir. No fue suficiente mezclar palabras entre mi pensamiento. Encontré entonces una ganancia superficial para mi vida. Me movía con alguna rotación popular de excesos, con mentes en blanco y ratos exhaustos.
¿Y ahora?
Salvo mi alma de la basura intrusa.
-Horacio.
Ahora todo se ve diferente, no es diferente, sólo se ve.
Mis interminables planes para conquistar las Islas Marías han dado un cambio. Hace 8 meses creí haber terminado ese plan pero no, el juego continuaba desde una distancia muy corta. Movimientos muy marcados, alterar las emociones, visitas inesperadas, una que otra llamada telefónica de dos minutos con uno de silencio. Ese era el juego. Después espionaje corporativo del nivel más bajo, insinuaciones, manipulación, sembrar evidencias, y negarlo todo. Y volver a empezar con un paseo por el parque.
¿Alguna vez les dije que soy bueno para las ilusiones ópticas?
Esta es una de ellas; no hay nada pero se ve muy bien.
Se apaga un río,
pero queda en la piedra
siempre un rumor.
Cambiaron tu curso y guardó tu memoria el salpicar de la cascada, las manos extrañas llevándote al ávido rostro, los labios, las lenguas saciándose en ti.
Cambiaron tu curso y seguiste escuchando tu nombre de agua, queriendo tu cuerpo de agua.
Te abriste hacia el mar.
Brazos del agua
que alimentan su destino:
vientre de sal
que las velas recorren
calando olvidos.
Cuántas noches miraste los astros, oyendo al navegante su tonada. Cuántos días te entregaste al sueño de tu propio oleaje, cuántos vientos empujaron a ultramar tu nombre. Entre fiordos y canales, hasta puertos y ciudades, cuántas bocas conocieron de tu sal.
Y ahora despiertas.
Despiertas piedra,
caliza y residual:
se apaga un río.
En la noche de fuego,
los brazos de mi amada son electroimanes;
me atraen sin pensar en consecuencias,
nublas mi mente con deseo.
- Eso lo releí: Macob liba hoy. ¿Acaso bragan Ema? ¡Las oí...! Balidos acá sonaban: ¡auge de locas!
- O cebas los ayes, o callas...
- Ya diré.
- Hala a la herida y sal la cose: ¿ya Sol sabe? ¡Cosaco le dé guanábanos!
- ¿Acaso di labios a la Mena garbosa?
- ¿Cayó hábil bocamielero? ¡Lo sé!
"Para que me veas"
31 de agosto de 2007
No se puede ir por ahí
sin ser visto,
aunque sea por un viento
sin rumbo;
caminar sin ser imaginado
por la acera donde el sol
lo toma un invidente;
no sin escuchar, no se puede,
la pseudónima consigna del graffiti,
las pequeñas letras que se ríen
por el borde en los volantes comerciales,
a los perros que nos ladran
de su humano estrés de encarcelado,
las farolas oxidadas, encorvadas,
vomitando su cansancio.
Esa era una mala noche para salir de casa. Aún tenía puesta la camisa y el olor a loción recién comprada claro, para que ella pudiera olerla y decirle “ah me encanta tu loción”; pero algo estaba mal, quizá era su humor o la cara de asco que nunca pudo evitar tener cuando no forzaba una sonrisa; él sabía que aunque salir de casa era lo único que quería hacer era algo que no se lo podría permitir tan fácil.
¿Por qué? ¿No era acaso lo que él había deseado durante tanto tiempo hacer? Todavía la podía recordar en clases tocando su cabello rubio como si no supiera que el la observa desde atrás, participando con opiniones interesante que sonaban muy adelantadas o muy inteligentes para el tipo de muchacha veinteañera que ella parecía ser, y sobretodo recordaba la sonrisa impecable compuesta por dos labios rosas muy finos que se estiraban fríamente con todas las personas a pesar de lo desagradable que pudieran parecerle. Delgada, sí, pero su cuerpo tampoco era escultural, era una mujer tipo mediana con aspecto regular pero que tenía una especie de encanto que pareciera que disimulaba un poco la intuida promiscuidad que todos le atribuían pero que nadie había comprobado aún. Su nombre en realidad no importaba, lo que sí es que ella supiera el de él y que lo pronunciara todas las veces que fueran posibles estando juntos o separados en cada momento lo único era que lo dijera casi obsesivamente y demostrara que está pensando en ese que se sienta atrás y no habla mucho, una persona poco menos que regular y que nunca llamó demasiado la atención; pero eso nunca sucedería.
Eso era lo raro en aquella tarde, por algún motivo que al menos él no conocía ella había accedido a salir a tomar un café o algo más, literalmente. Su desconfianza eterna le preocupaba de más, había sido demasiado fácil; nadie sospecharía que después de tantos días observándola como francotirador, preguntándose por ella y en esencia acosándola furtivamente, el afán y deseo de estar con ella solamente por una noche pudiera completarse con una sencilla pregunta. Ojalá él tuviera más amigos con los cuales compartir la poderosa hazaña que ningún dios podría evitar ahora, para decir como después de masturbarse obsesivamente pensando en ella durante meses por fin iba a hacerla bramar de placer como una bestia; o un amigo que le dijera que no fuera idiota, que no creyera que en realidad una mujer como ella iba a querer salir con un tipo como él que ni siquiera ha podido salir de la casa de sus padres, que está rezagado en la universidad y que no tiene ningún tema de conversación interesante. Esa desconfianza le daba una sensación de vivir a la deriva durante muchos años, en su mayor parte cuando se trataba de mujeres; numerosas ocasiones anteriores había tenido oportunidades causadas por apuestas perdidas (de ellas) o porque en el más lógico de los casos, él había pagado por dichas oportunidades. Pero esta vez era distinto, él no había manipulado ninguna circunstancia para lograr lo que esa noche ocurriría.
Habían acordado una hora ni muy temprano ni muy tarde, las ocho. Saldrían a caminar un rato, él escucharía las cosas que ella tiene que decir y que a él no le importan en absoluto, contaría dos chistes malos y reirían forzados por la cortesía, una visita a un bar y beberían cerveza hasta aburrirse y si la suerte lo admitía en sus aposentos, ella lo haría en los suyos. Eso no tenía menor complicación, era cuestión de estilo y de saberse mantener atractivo aunque no sintiera que lo fuera; lo difícil sería después, cuando tuviera que enfrentar el deseo constante y el anhelo de la repetición y él por mucho sabía que eso nunca ocurriría otra vez. Que cuando ella estuviera con otro sería comparado y ridiculizado por su inexperiencia automáticamente se posicionara como “el peor” o aunque ella no se arrepienta lo reduciría a un error. Ella platicaría con sus amigas de lo que hizo anoche y aunque él estuviera cerca, la muy perra contaría todos los detalles que harían de su encuentro una cosa tan chusca como si fuera un sketch de televisión sin sentido. Esa humillación, esa falta de éxito a largo plazo convertían aquella noche de gloría en una especie de eyaculación instantánea que le robara el orgullo de por vida, y eso era el peor miedo que sentía.
Tendría que despedirse de la posición de hombre malo que no trata bien a nadie porque es demasiado para cualquiera, que lo sabe todo porque se sabe nada, el más astuto y hereje de toda la universidad sería rebelado como un gordo poca cosa que no tiene nada que ofrecer, todo por meterse con la cabellera rubia delgada de cuerpo promedio que obsesivamente deseaba poseer.
Por eso aquella noche no era una buena noche para abrir la puerta y andar junto a las personas que se mueven y hablan muy rápido; su determinación de culminar su obra sin pagar el precio del error estaba en duda. Ya eran las tres de la mañana y seguía recargado en la pared junto a la puerta, pensando constantemente en que ella no lo dejaba vivir en paz y que matarle fue un acto en defensa propia.
A.PEREZ
No sé cómo empezar, entonces mejor no lo haré, yo supuse que este momento llegaría pero no tenía la certeza de cuando, había pensado en prepararme para cuando ocurriera, pero cuando comencé a leerte me di cuenta que no lo estaba.
En cuanto terminé fue hora de comer, y yo no podía ocultarlo que sentía, así que se lo tuve que contar a mi familia, comí muy rápido cosa rara en mí, y los chiles rellenos que tanto me gustan no me supieron a nada, pues no podía dejar de pensar en que había fallado y si esto era verdad o solo el cuento que se leyera real pero fuera ficticio del que me habías hablado antes, o una prueba, pues yo lo suelo hacer, alejo a las personas para que se acerquen, pero debo entender que es muy probable que tu no pienses como yo y que tu decisión sea definitiva, a diferencia de mí que perdono y olvido fácil lo que me hayan podido hacer las personas que quiero o he querido.
Espero que sea la prueba, y haber escrito aquí al menos algo de lo que esperabas leer en mí, para que me disculpes, o me hagas saber que hice mal, y así no caer en el mismo error de nuevo y no quedarme sola otra vez; pues siempre siento que es la última, y que no volveré a encontrar a alguien que al menos por un momento no piense que sufro de locura.
Ojalá perdones mi redacción, yo coso y dibujo, no escribo.
Ahora sé que todo era para nuestro bien, no encontré una mejor forma de hacerte libre. Decirte adiós de la peor forma posible: dándote la esperanza de que nunca lo haría. Me equivoqué en muchas formas y te las conté, pero tú pensabas que eras la causa y el fin de mis tristezas. En eso también fallé, te hice el centro de mi vida, y no quise sacarte de ahí.
Mujer, sigue volando, sigue divirtiéndote, sigue soñando, no me necesitas, ni yo a ti. En estos meses he vuelto a tener la paz con la cual me conociste, me siento feliz y con la visión de la vida que nunca debí desenfocar.
Planes para verte, planes para hablarte, tengo muchos planes para hacerte feliz. Pero no lo haré. No me corresponde, a nadie le corresponde, eso lo decides tú. Yo aquí sigo en el camino, y a un lado del camino para que pases. No siempre fui sincero contigo, ya te habrás dado cuenta, pero sé que tú tampoco lo fuiste. No es que estemos a mano, es sólo para recordar que mucho de lo que dije eran sólo palabras. Las acciones ya fueron, ahora no significan nada. Nunca te escribí una carta, una verdadera carta. Nunca te compré una sandía, nunca te regalé flores, ni caminé por las vías contigo. No era necesario, alguien más ya lo había hecho. Discúlpame por ser grosero, tenía que ser así, fue difícil para mi mostrarme ante ti de esa forma, pero era necesaria, no podía cambiar mi decisión, esta vez no. Y no lo haré, he decidido no soportar las mismas cosas que me llevaron a la peor etapa de mi vida.
Cada vez me siento más lejos de aquí, he vuelto a ver como si nunca hubiera visto. He conocido, muchos lugares, aprendido mucho en el sentido práctico, valoro mis amistades, pero ahora sé que todos somos olvidables. Dejé de esforzarme, pero el esfuerzo no era contigo, nunca lo fue; era el esfuerzo para ser feliz. Desprenderme se volvió difícil. Me equivoqué de una forma tan grande que cada decisión que estoy tomando, pienso primero que no es lo correcto, pero no la sabré hasta que pase lo que tenga que pasar. Nunca más te preguntaré: ¿Cómo has estado? De hecho esperó no volverte a ver. Ahora soy una persona más que conociste en cualquier lado, da igual.
¿Qué si te quise? En su momento así lo sentía, pero no puedes querer a alguien un día y después no hacerlo. Significa que no, no te quería, eran sólo palabras. Sientes que no me conoces y tienes razón, no era yo realmente; era lo que quedaba de mí, ahora ya ni me recuerdo.
De mis sueños de obsidiana no queda ninguno. Ya no recuerdo tu voz.
Sigue adelante, trabaja en lo que te apasiona, es difícil, y muchas veces creerás que no sabes lo que haces, pero tienes que seguir, o déjalo antes de que se vuelva contra ti. Que tu sí sea sí y tu no, no. Sonríe si quieres hacerlo y llora cuando debas, pero no ocultes tus sentimientos siempre. La gente pájaro se va. No vuela, se arriesga a caer. Prohibido echarse pa´ trás. Tuve que llegar a lo peor de mi para volver a ser. Cómo la semilla, caer en tierra y morir, para vivir; y dar nuevos frutos, n-u-e-v-o-s.
Ahora voy a mi lugar estridente, sin la más remota idea de como volver, he quemado las naves, nada volverá a ser, no pienses que podemos ser amigos; no quiero tu amistad. Desde mi paso, escribo: posiblemente nunca leas esto.
Se feliz mujer.
Atentamente: Sergio Villanueva
Canta como si no pasara nada.
La más esperada de las fotocaminatas del año.
La Intergaláctica Vol-II en esta ocasión la misión es encontrar los hotdogs más baratos de la feria; el año pasado eran 3 x $10.
Además de contar historias de ficción con imágenes ejemplo: http:// fotocamino.blogspot.mx/2011/05/fotocaminata-intergalactica-florencia.html Todos son bienvenidos especialmente los que inician o quieren iniciar con esto de la fotografía urbana documental. Visiten la galería http://fotocamino.posterous.com/ Fotocaminata intergaláctica Vol-I http://fotocamino.posterous.com/tag/fotocaminataintergal%C3%A1ctica Twitter @fotocaminantes
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La esperadísima fotocaminata de feria ha llegado. Por tercer año fotocaminaremos en la zona tradicional de la feria. El punto de reunión será en la entrada oriente del Jardín de San Marcos (donde están las jicaletas) a las 4 pm. Después caminaremos por el andador J. Pani, expoplaza, velaria y teatro del pueblo. Todos son bienvenidos, no se necesita tener equipo profesional para participar. Ruta: http://g.co/maps/2g5sd Galería: http://fotocamino.posterous.com/ facebook.com/movimiento.fotocaminate twitter.com/fotocaminantes Recomendaciones:
Llevar calzado cómodo, agua, bloqueador solar y muchas ganas de conocer y convivr con personas extraordinarias.
Hoy 17 de noviembre del 2010 a las 00:40 hrs. me despido del blog, que tanto me ha enseñado sobre mí; a quinientos doce días del inicio de El Esfuerzo del Tiburón Martillo, me retiro con mucho aprendizaje pero en circunstancias similares a las que dieron origen a éste proyecto. Me siento muy triste y derrotado. Y es más allá de las emociones, ahora sé que no he cambiado para bien, perdí seguridad, confianza y hasta las ganas de mostrar al mundo lo que hago. Ayer por fin acepté que no he logrado nada, que todo lo que hice no fue suficiente, que he desgastado tanto lo que soy que ya ni siquiera soy mi sombra, no puedo ni sentir. Dejé de crecer por aferrarme a mis recuerdos. Me despido como Tiburón Martillo, ahora sólo seré Sergio Villanueva. Ya no buscaré dentro de mí, no tengo nada que me sea útil.
¿Qué sigue? No tengo idea, por ahora me apartaré de todas las cosas que debí dejar desde hace 3 años y once meses. Que es el tiempo que he estado perdido. Algún día regresaré, ese será el día en que por fin vuelva a sonreír.
Adiós a todos. Gracias por leerme.
la cuenta @tiburonmartillo ya no existe.
Facebook lo desactivaré el 19 de noviembre
Recuerdo la segunda noche en Estridentópolis, antes de ir a dormir, escuchaba a un artista tocar su guitarra. Y yo entristecido por las palabras de ese día, me acerqué para verle ejecutar esa pieza que tanto me gusta, "Un día de noviembre". Eran casi las once y los portales estaban vacíos, una ligera lluvia empezaba a caer, entonces me dirigí a mi habitación con la intención de no entristecerme más, -lo que se dijo ya se dijo- empecé a dibujar mi habitación sobre una bolsa de papel, tratando de capturar todos los detalles importantes, las camas, los espejos, las dimensiones. De repente me sentí bien, recuerdo que escribí "cuando te demuestro que te quiero, es cuando más feliz soy", y eso, no me lo puedes quitar.
Canta como si no pasara nada.
Ya ni siquiera me esfuerzo en molestarme.
Cuando tú estás cerca
Es difícil respirar
Hasta mis manos tiemblan
Me olvido de hablar
Cuando miro tu sonrisa
Brinca mi corazón
//Eres dulce como la miel y
Más bella que una flor//
…
Cuando yo te miro
Veo algo especial
Una luz que brilla, algo celestial
Cuando miro tu sonrisa
Brinca mi corazón
//Eres dulce como la miel y
Más bella que una flor//
Estoy de acuerdo con mi corazón
Me dice que eres alguien muy especial
Palpita locamente al verte pasar
Eres como un sueño
Y no quiero despertar
////Eres dulce como la miel y
Más bella que una flor////
Surrealismo. Explorando en mi mente encontré estas piezas, que forman parte de mi visión del tiempo. Presente y futuro.
No ganas al intentar, en olvidarme
Durante mucho tiempo en tu vida, yo voy a vivir
Detalles tan pequeños de los dos,
son cosas muy grandes para olvidar
Y a toda hora van a estar presentes, ya lo veras
Fotos de la World Wide Photo Walk 2010 en Aguascalientes el 24 de julio.
Muy bien, por segundo año consecutivo publico la lista de regalos para mi próximo cumpleaños el día 31 de octubre. Este año si habrá fiesta, o por lo menos una pequeña reunión.
La lista es diferente a la del año pasado debido al éxito obtenido.
-Chocokrispis. En cualquier presentación.
-Instrucciones para vivir en México, de Jorge Ibargüengoitia
-Carteles de cualquier género.
-Una pelota de base ball.
-Casette VHS .
-Lápiz de dibujo HB 2.
-Cualquier cháchara de waldos es bien recibida.
-Un llavero.
-Tarjetas postales.
Al momento de recibir los obsequios haré cara de sorpresa genuina, porque realmente estaré sorprendido si me regalan algo.
Eramos muy jóvenes cuando nos conocimos. Ella era la niña más linda del salón, y yo el nuevo.
Recuerdo la primera vez que la vi; ella, sentada en las escaleras con su cabello lacio y castaño. La vi, me acerqué y le ofrecí de mis panditas, ella tomó uno rojo, su color favorito. Apartir de ese día pasamos todos los recreos juntos.
El cuento de ficción autobiográfica más ambicioso. Quemé el borrador esto es lo que recuerdo del inicio, es lo único que publicaré.