Jedi indígena que un día decidió ser periodista. Medio patán y echador de chistes malos, según entiendo
Había una vez un indio estudiando periodismo en Caracas.
Hay esta vez un periodista venezolano viviendo en Irlanda.
Cuatro semestres más tarde de lo previsto entregué mi tesis de grado para obtener el título de Licenciado en Comunicación Social de la UCV y el 30 de noviembre de 2012 caminé nerviosamente bajos las nubes del Aula Magna para retirar ese preciado pergamino enrollado por el que tanto había estudiado y trabajado (más lo segundo que lo primero).
Unos días antes del acto conversaba con mi prima por chat y me daba la noticia de que en febrero se iba a estudiar inglés en Dublín, donde vivía su hermano desde varios meses atrás. La felicité y me alegré genuinamente por ella y por todos los que conocía que habían hechos planes para estudiar en el exterior.
Andrea, Elisa, Leo, Julio, Alonso, Janet, Vanessa, sutana y mengano…
Y me atravesó un pensamiento de “¿Qué carajo estás esperando? Todos van y cumplen sus sueños mientras tu te quedas acá frente a la computadora”. En un país donde la migración/fuga de jóvenes es motivo de discusión y chiste me encontré frente a la idea tangible de seguirle los pasos a tanta gente, de planear un viaje con ida y vuelta “al primer mundo”.
A modo de chiste le comenté a mi mamá la posibilidad de acompañar a mi prima en su aventura gaélica. Dos o más cosas pasaron en cuestión de semanas y sin pensarlo tomé mi celular y sencillito pregunté “Prima ¿qué necesito para irme contigo?”. Contaba con la ventaja que tanto ella como yo iríamos por el camino recorrido por su hermano, el mismo instituto, las mismas cartas, el mismo papeleo.
Anoté todo lo necesario y la noche antes de mi graduación conversé con mis padres y les expuse mi idea alocada. Mi papá sacó cuentas mentales y afortunadamente las cuentas le dieron. Llamé a mi primo en Irlanda y comencé con todo el proceso del consulado, la agencia de viajes y Cadivi.
Cadivi fue mucho más sencillo de lo que imaginé (me machuqué los dedos haciendo las carpetas, pero ellos no tienen la culpa de mi poca destreza manual). Todo salió como debía y el 16 de febrero de 2012 (sobreviviendo a la inseguridad y a una devaluación) estaba montado en un avión con euros a precio viejo y emociones a brote.
Dublín ha sido extremadamente amable con nosotros (a pesar del frío y la falta de sol). Hay muchos más venezolanos de los que me imaginaba. Y hay que jode brasileños, que jode.
Ya han pasado más de tres meses y solo hasta la semana pasada me empujé a desempolvar este rincón virtual y escasamente frecuentado. Espero poder seguir alimentándolo.
Gracias y perdonen lo aburrido que pueda ser, pero creí necesario esta pequeña recapitulación antes de contar los mis desvaríos criollos en Irlanda.
A las historias engavetadas no podría nunca llamarlas “las que nunca fueron”, porque sería mentira.
En realidad fueron una y otra vez, fueron muchas veces, con finales felices y finales piches, con finales irreverentes y otros más rosa.
En uno de ellos te dije que no me escribieras más, que no quería perder el tiempo contigo y me dijiste que tú también me amabas, ese fue el final más loco de todos.
Más loco que el final con los mapaches.
Pero estos garabatos mentales siguen esperando por un soplo de voluntad. Uno mío, no tuyo, tú no tienes que hacer nada, no te preocupes. Siguen esperando que abra el documento .word y le cierre la puerta al “más tarde” e ignore las llamadas de “luego”. Siguen esperando a que sea un hombrecito, un varón, un muchacho con ganas de que su barba insipiente sea también una barba de escritor.
Perdonen, perdonen, no debí llamarlas garabatos. Son historias. Solo falto yo -y mis cojones- para conocer su final definitivo, mira que Imprenta me está esperando. Futuro también. Déjenme vestirme.
Qué vas a hacer hoy? Vas a estar en casa? Tengo algo que preguntarte.
Verónica veía su reflejo en los enormes ojos claros de Christian y el miedo le revolvía las tripas.
Christian estaba curiso de Verónica, la observaba con un ojo y luego con el otro. Sin poder cerrar la bola la olía y con genuino desconcierto quería qué retumbaba entre sus cabellos naranja.
Fuertes pulsaciones recorrían a Verónica por todo su cuerpo en clave de alerta, pero sus pies todavía nos respondía al llamado de superviviencia. Lo más lógico era huir pero los electrificantes de este extrano la tenían en pausa, en break, en fade out.
Christian quiso tocarla, lo intentó, pero el cuerpo de Verónica se alejó violentamente. Él volteó su cabeza apenado y casi triste, la historia de su vida se repetía de nuevo, la gente le huía a sus ojos claros.
Se volvió para verla una vez más, para tratar de memorizar otro rostros asqueado pero con asombro encontró una mano que se posaba sobre su nariz.
Frío. Verónica dejó su mano sobre su rostro por varios segundos como intentando descifrar el código de una bóveda secreta. Las curvaturas en la piel de Christian le hablaban a Verónica del pasado, de los tiempos perdidos, de la historia olvidada. Dejó de verlo a los ojos por primera vez para conocer su boca, su cuello grueso y brazos cortos, sus piernas fuertes y particular joroba.
Christian parpadeó con miedo, no sabía lo que estaba sucediendo. La primera vez siempre es atemorizante. Caliente, más caliente.
Wow!
“Lo perdí todo”, así puedo resumir mi experiencia en el Femme Fatale Tour en Caracas. Sin duda un concierto para recordar por miles de fanáticos que habíamos esperados más de 10 años por un concierto de Britney Spears en casa.
Honestamente nunca creí que fuera posible una fecha en Caracas (Cadivi, Chávez, la inseguridad, Chávez, etc). Cuando confirmaron realmente la fecha venezolana de la gira no lo podía creer y menos cuando vi los precios (mucho más económico de lo que me imaginaba, sin decir que fueron baratos), y aun con boleto en mano todavía temía que algo saliera mal y tuviera que despedirme de mis ganas de verla.
Sin embargo ahí estaba, a escasas nueve filas del escenario a las 9:30 de la noche del lunes 28 de noviembre en el estadio de fútbol de la Universidad Simón Bolívar.
Bailé toda la noche y admiré cada sonrisa, gesto y meneo que hiciera la rubia en hora y media de concierto. Tantos momentos fueron excelentes que no puedo nombrar uno favorito (quizás cuando salió como Cleopatra para cantar Gimme More, o cuando la elevaron para la balada Don’t Let Me Be The Last To Know, también cuando policías la perseguían al ritmo de Womanizer, quzás).
“¡Quién dijo que no baila?”, recuerdo que gritó alguien al terminar el primer set, y sin duda alguna, quien haya dicho eso no ha intentado nunca mantener una coreografía Pop por más de 3 minutos. No, no baila como cuando tenía 16 años, pero sigue manteniendo sincronización y fluidez en los pasos, ahora simplificados (en comparación) pero igual de complejos que los que pudieran hacer hoy en día Katy Perry, Rihanna o la misma Lady Gaga. Supongo que el recuerdo de Britney es su principal competencia.
¿Para qué hablar de playback? Ninguno de los que compraron las entradas para ver a Britney esperaba escucharla cantar, incluso rompió las expectativas al cantar algunos temas en vivo o con la ayuda de vocales de fondo, no todo fue un doblaje. Lo que queríamos ver era a una Britney hermosa, saludable y feliz, y yo encontré todo eso. La expresión que hizo al final de Toxic la tengo grabada en mi mente mejor que las tablas de multiplicar: fue hermosa.
El escenario fue complejo, la puesta en escena planificada y sincronizada, incluso se mantenía la narrativa -por cursi que fuera- con la selección de canciones, videos y concepto en general. Quizás los trajes pudieron ser más favorecedores y creativos, pero nada de eso importa cuando tienes a un ícono de la música pop a pocos metros de ti. Britney se lanzó contra el piso, la levantaron en el aire, atravesó cuadros, peleó con ninjas, escapó de prisión, pasó por la silla eléctrica, de todo sucedió en este concierto y siempre se vio hermosa y contenta.
Britney no está tratando de convencer a nadie, ella está para sus fans, los que coreaban a todo pulmón Up’n Down, How I Roll, Drop Dead (Beautiful) y Trouble For Me, temas que no suenan en la radio pero que retumbaron en la USB. Ella reconoce su pasado pero no vive de él, apenas cuatro temas del setlist son de sus primeros tres discos.
La Princesa del Pop no perderá nunca su tiara pero sin duda la ha guardado en la gaveta y ahora lleva un antifaz de misterio e intriga que acompaña con beats, autotune, dubstep, blips y blurps de una artista dance.
Luego de su declaración como hombre homosexual “y orgulloso de serlo” en marzo de 2010, era de preocuparse por el impacto que tendría sobre su carrera, en la venta de discos y en la asistencia a sus conciertos. Y más en Latinoamerica donde no ser heterosexual marca un rechazo en lo social y en lo religioso (que prácticamente alcanza todos los ámbitos).
Incluso en Guatemala grupos cristianos pidieron se prohibiera la entrada del artista al país por incitar a la inmoralidad. Martin tiene previsto cerrar su gira de conciertos por sudamérica, el próximo 20 de octubre en Ciudad de Guatemala, luego de haber visitado Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Panamá y Venezuela.
Pude asistir a la primera parada del boricua en Venezuela el pasado 01 de octubre en la Universidad Simón Bolívar por mera suerte. Me llamaron, “Simón, estás cerca del San Ignacio?”, “Siiii?”, “Bueno, si llegas en 5 minutos te vas para el concierto”. La carrera. Fortuna que en realidad estaba muy cerca y al estadio llegué literalmente desarmado: sin abrigo, sin cámara de ningún tipo, sin batería en el celular y sin papel ni lápiz.
La primera vez que vi a Ricky Martin fue en noviembre de 2005, cuando promocionaba su disco “Life”. Aquella vez estaba en la arena y entre la multitud me llevé una grata sorpresa con el boricua: es MUY bueno en escena. La gente baila, llora, sonríe, grita, se desespera, todo por Ricky Martin. Además canta en vivo y su voz no pierde fuerza ni en el último set del concierto. En el 2011 nada de esto ha cambiado. Pero luego de sentarme en las gradas, la noche del sábado, no pude evitar preocuparme por las tantas filas vacías frente al escenario y los rumores de baja boletería (dos días antes habían promociones de hasta 30% de descuento en el precio de las entradas). Me parecía triste que por hacer público lo que todo el mundo sabía (la homosexualidad de Martin no era precisamente el secreto mejor guardado), la gente en realidad se abstuviera de disfrutar un show de calidad.
Que si es un concierto gay (falso), que si la gente me mirará raro (a nadie le importa), que si habrán puros maricos (falso también), que si ya está viejo y sólo vende porque capitaliza su homosexualidad (lo segundo es discutible, pero lo primero es FALSO; a pesar de acercarse a los 40 tiene más vitalidad que artistas en sus 20), y cualquier otro tipo de excusas me resultaban penosas para con el artista y para nosotros mismos como sociedad.
Pasaron las horas, se montó el telonero, se volvió a bajar y suspiré con alivio cuando vi que todas las filas se habían llenado; el área económica inevitablemente no llenó ni la mitad del aforo, pero al menos Ricky Martin no lo vería desde el escenario. El show estuvo cargado de mucha energía y mucha música (mi review oficial lo pueden conseguir acá). Rock, pop, baladas, ritmos latinos, jazz, techno, flamenco, de TODO tiene Ricky Martin, aunque en un principio lo sintiera más tímido que la última vez que lo vi (cuando se mostraba mucho más juguetón y complaciente con las fans que le lanzaban sostenes y regalos a la tarima).
Pero poco a poco se va ganando al público que (contrario a lo que la gente podría pensar) estaba mayormente constituído por mujeres. Sus temas no se sienten viejos y es imposible no mover los pies cuando suena “Livin’ La Vida Loca” o “María”. Toca tangencialmente el tema de su homosexualidad en uno o dos momentos durante el show: el video de apertura lo muestra rompiendo las cadenas que lo apresan (no muy sutil) y durante el tema “I Am”, coquetea con hombres y mujeres sobre el escenario para cerrar en una orgía simulada sobre un sofá burgués.
La gente está un poco desorientada por lo que acaba de suceder (aunque en realidad fue más lo que bailó con chicas que con chicos) cuando se suelta la fiesta y Martin sacá los pesos pesados de su catálogo musical: “La Bomba”, “Pégate”, “Por Arriba, Por Abajo” y “La Copa de la Vida”. Ya ahí no hay orientación sexual que valga, a los hombres que asistieron probablemente por trabajo (camarógrafos, técnicos, seguridad, etc) se les podía ver claramente emocionados y levantando los brazos con las masas. Es que la alegría es más contagiosa que la gripe porcina.
Todos bailaron y nadie protestó cuando el boricua levantó la bandera de Venezuela y se la llevó al cuello. Es un digno ciudadano venezolano, ciudadano latino. Embajador de la sangre caliente, de las caderas vivas y de la sonrisa ante todo. Es por eso que Ricky Martin no pretende ser un ícono gay (eso se lo deja a Cher, Madonna y otras maestras), él está contento con ser un ícono latino y así lo reafirmó el pasado sábado.
Lástima que más gente no pudo presenciarlo.
Había demasiada gente, más de la que podía soportar. Un viernes en el cine era la definición de tortura para Gabriela. Gente: abuelos, nietos, primos, novios; besos, llantos, gritos, conversaciones; cotufas sin sal, cotufas en el piso, cotufas entre los dientes. Más gente, más besos y más gritos en las filas interminables para entrar a ver una película evidentemente mala pero mejor opción a caminar por la noche caraqueña con los cojones en la garganta y los pasos apretados.
Alejandra y Oswaldo estaban en la cola de la derecha para las cotufas, y Gabriela esperaba con Guille en la otra cola como estrategia inútil para salir más rápido del asunto y no perderse de los avances del cine, lo único rescatable de aquella noche.
Guille conversaba emocionado sobre la última vez que había venido al cine a ver “El Hombre de Acero 2” y lo mucho que había disfrutado la escena final y los efectos especiales. Gabriela sonreía y asentía en los momentos adecuados pero evitaba involucrarse en la conversación para no gritarle en la cara que era un idiota y que por más que lo intentara no tendría nunca ningún chance con ella. “Me gusta mucho como traes el cabello hoy”, le dijo galantemente Guille rompiendo el vidrio de emergencia y ella miró con odio a la fila de la derecha donde se encontraba Oswaldo.
No había que decir mucho, Oswaldo entendió que tendría que compensarla pronto y sustancialmente por haberla obligado a venir en plan de doble cita con este patán. 15 minutos luego se reunieron a las puertas de la sala y pasaron los cuatro: las chicas primero (Gabriela adelante) y los chicos después (Guille de último). Pero sus esfuerzos fueron en vano, Guille pasó por encima de Alejandra que besaba a Oswaldo y consiguió victoriosamente sentarse junto a Gabriela justo antes que se apagaran las luces y sonará el celular de algún desconsiderado.
Quizás le daba chance de quedarse dormida, era una de las opciones que barajeaba Gabriela al comprobar lo que ya sabía desde que aceptó ir al cine: la película era mala.
Continuará…
El pasado sábado 23 de octubre se celebró el primer FlashMob dedicado a Britney Spears en Venezuela. La iniciativa fue del Club de Fans de la cantante en el país, un grupo fundado hace 11 años y que ha crecido junto a la meteórica y también accidentada carrera de Spears.
Por Simón Andrés Maracara
Ajá, Simón es Fan de Britney, duh! Pero nunca me ha gustado o atraído la idea de un club de fans (me resultaba de perdedores para ser honesto). Cuando llegué a Caracas sabía de la existencia del Club y me agregué al grupo en Facebook y en el mail listing, llegaban las invitaciones para actividades del club pero nunca asistí a ninguna. Luego me enteré que se habían ganado el Premio Mtv al Mejor Club de Fans de Latinoamérica, pa’ que sean serios!
En noviembre del año pasado, junto a @GoAngie y @ManuTann, hice un reportaje para Televisión II sobre el fanatismo: queríamos comparar (al estilo The Real Life) a fanáticos de distintas áreas para demostrar al final que los “freaks” que aman Crepúsculo son iguales a los seguidores de un equipo de beisbol (el tema es largo), y contactamos al Club de Fans de Britney para ir a una actividad del club por el lanzamiento del segundo disco de éxitos de Britney.
Haciendo el reportaje me dije “esta gente es seria, son fanáticos pero en serio”, descubrí que estaban bien organizados y que no estaban tan “fritos” ni eran tan “perdedores” como me lo había imaginado. Así que cuando me llegó la invitación para el FlashMob dedicado a Britney, no lo dudé mucho y me anoté en el asunto.
Cuando @DeDaniela y yo fuimos al primer ensayo éramos entre 60 y 70 personas (o más) los que querían participar en el asunto.
El asunto: aprenderse una coreografía de 9 minutos con los grandes éxitos de Britney
Todo bien, normal, puej!.
Nada, resulta que miembros del club son bailarines profesionales que nos iban a enseñar los mismos pasos de baile de los videos de Britney. ¡EL SUDOR! Poco a poco y por más de tres meses fuimos quedando apenas 28 personas, aprendiendo y sudando los pasos de baile. …1, 2, 3, 4! Incluso un chamo se fracturó un brazo en una caída pero volvió apenas le quitaron el yeso. Religiosamente íbamos a nuestros ensayos semanales y en la oficina me podías ver recordando movimientos y contando …y 5, 6, 7, 8!
Yo me supuse que el FlashMob iba a ser algo sencillo, casi tonto, pero me sorprendió el nivel de exigencia que tenía el Club de Fans y eso me animó muchísimo, se comunicaban sin falta todas las semanas para recordar el horario de los ensayos, respondían todas las llamadas y mensajitos con dudas existenciales y trataban de crear consenso a la hora de tomar decisiones, nunca fueron autocráticos ni pretenciosos.
Llegó el día y este fue el resultado:
La energía era increíble, recuerdo que tenía demasiados nervios cuando vi la gran cantidad de gente que fue a vernos. Minutos antes me dio frío, ganas de orinar, sed, ganas de abrazar a alguien, pero apenas sonó la música se pasó el switch y era #ShowModeOn. No había chance de equivocarse luego de tanto ensayar y la gente empezó a gritar y era imposible no sonreír. A medida que avanzaba la coreografía la fuerza crecía y la sensación fue genial. “Hicimos el mejor flashmob de Britney Spears en el mundo”, así lo creemos.
Viendo el video reconozco que hay errores, pero yo estoy en extremo orgulloso del resultado. Si, es verdad, no entra realmente dentro de la definición de FlashMob puesto que mucha gente ya sabía que iba a pasar, también las cornetas nos delataba, pero What the hell, who cares? nosotros la pasamos bien, la gente la pasó bien y a mí me queda un gran recuerdo post-adolescente: haber bailado canciones de Britney frente a un bojote e’ gente.
Seguro lo repetimos y de seguro saldrá mejor cada vez.
Termino esta experiencia reafirmando lo que ya sabía: todos buscamos reconocimiento, que la gente sepa que existimos y un club de fans simplemente presenta un espacio seguro para eso, para compartir partiendo de un punto en común (en este caso Britney). Es extremadamente gratificante conocer otros que disfrutan las mismas cosas que tú y con la misma intensidad.
Muchas gracias a Erick Magdaleno, Jeffrey Cumaná, Charlotte Castillo y Hernán Garrido por tenernos paciencia y enseñarnos la coreografía.
Gracias miles a Daniela por dejarse arrastar en esta locura mía y por no desfallecer en el camino. ¡Rockeas, Dani, TQQJ!
Gracias a Ronald por ensayar con Daniela y conmigo horas extra, y por todos los videos que me pasaste xD
Gracias a Stephanie, Andrea, Lilia, Emily, Natacha y Yoely por ir a apoyarnos el día de la presentación.
Gracias a todos los que participaron aunque no recuerde todos sus nombres: Nohely (la más bella y dedicada), Ruth, Esther, Ricardo, Dave, Lorena, Jhony, Henderson, Samir, José Manuel, Johan, Scarlet, Valentina (la más chiquita), Mariangélica, Richard, Jesús (mención especial para Jesús), Eloys y el resto, fue genial compartir con ustedes
Gracias a ti por leer este post tan largo y un tanto sin sentido xD
P.D. Lo más divertido son los haters. Adelante, hagan ustedes un FlashMob a ver qué tal.
La mamá de Cecilia la apuraba para que saliera del baño, ya todos los invitados estaban llegando y Ricardo comenzaba a ponerse nervioso.
La mamá de Cecilia tumbó la puerta del baño con la fuerza que cultivó durante años a punta de prejuicios y culpa. La sacó telekinéticamente y logró que se sentara frente a la peinadora. Le mintió, esa era su responsabilidad maternal, mientras ajustaba ramilletes y periplos en su cabello.
La mamá de Cecilia la ajustó en un corsé maquiavélico antes de malograrla con tirones y cierres. La emoción inundaba los ojos de la mamá de Cecilia frente a aquella visión en blanco: capas y capas de tul, de seda, de encaje, de sueños y promesas que terminaban en un asfixiante escote marcado con lágrimas de prejuicios y culpas.
Por Simón Andrés Maracara
Hacía frío sin desayuno. Simón tenía muchísimo miedo.
“Que pase el siguiente”. Mejor pasa la niña. No se escuchó nada.
“Que pase el siguiente”. No, primero el abuelo. Nada.
“Que pase el siguiente”. “Si, tú, pasa tú”.
Tembloroso sólo pudo decir: Por favor quiéreme.
Desvergonzado y victorioso salió Simón del consultorio.
Meses de especulación, espera y salivación culminaron anoche con la emisión del capítulo de Glee dedicado a la princesa del Pop, Miss Britney Spears
Por Simón Andrés Maracara
Desde el capítulo dedicado a Madonna, los fanáticos se armaron de ilusiones por un capítulo dedicado a Spears y tanto que se les cumplió el deseo, incluso aprovechando la temática rubia para exponer a Brittany (fonéticamente igual a Britney), la porrista que hasta ahora solo había quedado al fondo danzando y sonriendo.
Ryan Murphy, creador de la serie (y un genio, debo agregar), se tomó la dedicación de recrear momentos icónicos de Spears dentro del programa. Glee está dedicado a la cultura Pop y Britney Spears es Pop, sentenció Kurt (the gay one) en algún momento, justificando sencillamente tan esperado tributo.
“Don’t let your own recklessness blind you to the fact that Britney Spears is a genius pop culture provocateur and a gateway drug to every out of control impulse ever created.” Sue Sylvester to Will Schuster, Glee: Brittany/Britney
Spears-tacular fue el resultado final, lleno de momentos rubios que hicieron brillar a Heather Morris (la actriz que interpreta a Brittany) por sus mejores habilidades: bailar y “playing dumb”.
La trama del episodio consiste en los chicos asistiendo al dentista y por culpa de la anestesia se encuentran atrapados en una fantasía britnística (yo inventé el término, I must confess).
Brittany recibe una epifanía a través de “I’m Slave 4U” sobre su potencial para brillar y ser una estrella (con una excelente adaptación de la coreografía original, e imitando al calco los trajes de “Slave”, “Toxic” y “Oops”).
Rachel también se siente empoderada por Spears en su propia fantasía de colegiala cantando “…Baby One More Time”, un tributo épico en voz e imagen (las tomas de cámara son idénticas al video que hizo famosa a Brit hace 11 años).
Y Artie, sale de su guayabo por Tina con “Stronger” y toma fuerzas para pedir ser integrado al equipo de fútbol americano a pesar de andar en silla de ruedas.
Finalmente logran convencer al reacio profesor Schuster en hacer un número de Spears, y se presentan frente a toda la escuela con “Toxic”, causando histeria entre los hormanales estudiantes frente al horror de Sue Sylvester, la entrenadora del equipo de porristas.
El capítulo en realidad es poco uniforme y tiene debilidades en el guión (Will Schuster comprando un carro deportivo solo para devolverlo, Rachel pidiéndole a Finn que no entre al equipo de fútbol, tampoco compro que Rachel tenga poca higiene bucal, es fuera del personaje), pero en general logró crear muy buenos momentos y escenas memorables (Britney en el sueño de Rachel, Tina al final de “Stronger” con el letrero de “Loser” y Brittany en el salón de clases con niños -she’s pretty dumb, ya’ll-).
Lo Malo:
Lo Bueno:
P.D. Glee obtuvo el mayor número de audiencia en los EEUU con este episodio, alcanzando los 13 millones de televidentes.
It’s Britney -wait for it- Bitch!
“I was drunk, and angry, and stupid… and Blogging.”
- The Social Network (2010)
There’s hope for all of us
thehappiestbacksliderintheworld:
Fran Kranz (Claudio) and Jillian Morgese (Hero), of Joss Whedon’s brilliant, breezy retelling of Shakespeare’s Much Ado About Nothing at its New England premier at the Independent Film Festival of Boston, 4/27/13.
Ten Years ago; Buffy The Vampire Slayer Series Finale aired….Happy 10 Anniversary
I just wanna bask…
Britney Does It Again; Britney Spears by Don Flood for Shape Magazine June 2013