Soy comunicólogo. Entusiasmado desde siempre con el cine, la música y los gadgets y fascinado últimamente con los medios digitales.
Crecí entre mujeres. Durante mi infancia, mi mundo estuvo conformado por mi madre, mi abuela, mi hermana, mi tía, mis tres primas y mi abuelo. De todas ellas y descontando a mi madre, la que marcó mi vida más profundamente fue mi abuela. Doña Amanda era una mujer que con muy pocos estudios pero con mucho amor por su familia y por la vida y con una energía envidiable hizo realidad todos sus sueños. Conoció, literalmente, todo el mundo; formó parte de la dirigencia de una organización internacional de asistencia, dedicó buena parte de su vida a una tienda de regalos donde conjuntaba sus pasiones: el buen gusto, los accesorios, la decoración y una profunda vocación de servicio. Nunca, nada la detuvo. A nosotros nos entregó amor a montones. Siempre tuvo una caricia, una manifestación de amor y, como buena madre mexicana, muy buena comida. Bueno, corrijo. Sí hubo algo que la detuvo y para siempre: el cáncer. Alrededor de sus cincuenta años a mi abuela le detectaron cáncer de mama. Sufrió la amputación de uno de sus senos, se sometió a tratamientos de quimioterapia y radiaciones y, afortunadamente, venció a la enfermedad. Cuando supe de esa historia entendí los libros sobre Betty Ford que andaban por su casa y las religiosas visitas al médico de ella y mi abuelo. Doña Amanda vivió saludable la sigiuente década. Un día, doce años después, una matástasis apareció en uno de sus huesos. Con radiación lo médicos lograron desaparecerla por un par de años. Desde es punto, la lucha fue constante. Aparecía así, aparentemente pacífico y se iba después de un tratamiento de radiación que ya se hacía un viejo conocido. Fueron 15 años de lucha constante y sin cuartel de ella, mi abuelo y los médicos para acabar con la enfermedad. El cuadro se complicó con una caída y la necesidad de una cirugía para colocar una prótesis de cadera y otros padecimientos que debilitaban el cuerpo de mi abuela. Al final, el cancer hizo su último movimiento y apareció en el hígado. Doña Amanda murió un 28 de Noviembre del año 2002. No intento hacer drama. Lo que quiero es hacer mi parte hoy. Crecí en un ambiente de mujeres hijas y nietas de una sobreviviente de cáncer. Conozco la angustia que viven cuando un día, de pronto, encuentran algo raro en su cuerpo. Son días de la peor angustia para esperar los resultados de un examen de laboratorio. Todas las memorias de esos días de 2002 llegan juntas y dibujan el terror a esa enfermedad. Pero cualquier angustia en la prevención es pequeña cuando vale la vida entera. Si la enfermedad hubiera ganado en su primer intento, yo no hubiera conocido a mi abuela y sería una persona muy diferente a la que soy hoy. Mi abuela tuvo la fortuna de contar con los recursos para detectar, relativamente a tiempo, su padecimiento y combatirlo pero millones de mujeres en México no tienen, siquiera, la herramienta más efectiva y poderosa contra el cáncer: información. Hoy es un día en que todos tenemos que hacer algo. TODOS. ALGO. Podemos donar a la organización de nuestra confianza, podemos ponernos un listón rosa en la ropa, podemos cambiar nuestro avatar en twitter y nuestra foto en facebook, podemos donar nuestro tiempo para repartir volantes en un crucero, para acudir a una jornada en una colonia maginada, organizar un café para juntar dinero, ir al centro comercial vestidos de rosa… Cualquier cosa que ayude a que más y más gente ponga en su cabeza como tema urgente la prevención de esta enfermedad. Todos podemos hacer algo. TODOS. ALGO. Pequeño o grande. Una cosa o muchas. Pero algo. El cáncer de mama se lleva todos los días a muchas mujeres en nuestro país. Intentó hacerlo con mi abuela y vivo seguro de que si intenta hacerlo con las otras dos mujeres que más amo en mi vida -mi madre y mi hermana- sabrán atraparlo antes de que de un solo paso. Tienen en sus manos la medicina más poderosa y gratuita: información. Por eso, con que hagamos escándalo, ya estamos haciendo algo que vale la pena. Por las abuelas, las mamás y las hermanas de todos: TODOS, ALGO, YA.
Avenged Sevenfold - Danger Line
Avenged Sevenfold se enfila a convertirse en una de mis bandas favoritas y esta rola una puntera en mi biblioteca.
Una metal profundo con guiños al progresivo que a quienes les guste el género, seguro los va a llamar a escucharla un par de veces más.
Anoche, mientras visitaba la farmacia para comprar un analgésico que calmara mi dolor de muela, @titameza respondió a un mensaje mío en twitter diciendome “@manueldr: yo conozco un buen dentista”.
Andrea está a cargo de una clínica dental especializada en ortodoncia.
Cuando leí su tuit se levantó de mi espalda la mayor preocupación que tenía en ese momento que era, precisamente, quién podría atenderme al día siguiente (hoy) lo más temprano posible.
Finalmente me ofreció una cita a las 9.30 de la mañana a la que acudí con enorme esperanza de no pasar mi fin de semana sufriendo. Lamentablemente, soy un desidioso más cuando de dientes se trata y terminé con una endodoncista que me recomendaron en la misma clínica.
Sigo a Andrea en twitter y ella me sigue a mí así que supo de mi tragedia dental por su timeline y me ofreció ayuda. Lo que hizo en realidad fue ganar un cliente medio escandaloso pero fiel. Lo hizo estando atenta a su twitter y ofreciéndome ayuda justo en el momento que más lo necesitaba.
Si todos los pequeños negocios hicieran de forma sistemática lo que hizo Andrea en su twitter personal, encontrarían que a través de los medios digitales pueden crear comunidades y encontrar nueva clientela en poco tiempo y de forma permanente.
Utilizando herramientas gratuitas y muy útiles como el propio buscador de twitter, podemos encontrar tuits y conversaciones que tienen que ver con nuestros productos o servicios en una región específica o globalmente, podemos encontrar gente interesada en temas relativos a nosotros y crear relaciones. Podemos escuchar.
Con prudencia podemos además responder a lo que escuchamos. Responder una pregunta, ofrecer una consulta, un número telefónico y vender un producto o servicio son buenas consecuencias de escuchar lo que la comunidad está buscando.
Cuando tenemos una necesidad, la o el mejor siempre será quien nos tienda la mano en el momento, quien nos escucha y nos propone una solución. Eso construye fidelidad, que es la mayor y mejor consecuencia de escuchar.
Tengo que regresar con la endodoncista a que me prepare para el resto del tratamiento. Mis siguientes visitas al dentista las haré a la clínica del Dr. Meza o a quien ellos me recomienden. Mis recomendaciones siempre llevarán esa misma dirección.
En las últimas semanas me he dedicado a impartir talleres de redes sociales a funcionarios públicos. Me esfuerzo por hacerles ver que estos medios son cada vez más importantes y adecuados para atender al ciudadano y mantenerlo informado. Después de dejar mi punto muy claro, al final siempre alguien hace la anotación fatídica “el problema es que en la oficina nos tienen bloqueado el twitter, el facebook, el youtube y todo”.
Cuando escucho eso siento que alguien me agarró del cuello de la camisa por la espalda y me hace retroceder un paso.
Preguntando a quienes toman decisiones como esas, encuentro siempre la misma respuesta: “Es que la gente pierde muchísimo tiempo en esas cosas y no trabajan”.
Ese es otro paradigma que tenemos que derrumbar. La gente no trabaja ante la ausencia de distracciones sino ante la presencia de motivación.
Que la gente pierda el tiempo en el lugar de trabajo no es responsabilidad ni de Facebook ni de Twitter ni de ningún sitio de internet de esos que “afectan la productividad” sino del patrón o del jefe inmediato que no ha sabido motivar a su personal para que el trabajo sea su prioridad en el día.
Un lugar de trabajo preocupado por generar un balance saludable entre vida personal y trabajo entre sus empleados es siempre el más productivo. Las redes sociales pueden lograr justamente eso además de ser una herramienta magnífica para la comunicación de una empresa tanto dentro como fuera de la organización.
Bloquear sitios y herramientas en oficinas es una medida francamente anacrónica. Integrar tecnologías a nuestra vida profesional diaria y darles un sentido útil es el reto. Reto al que mucha gente con visión muy corta responde, desafortunadamente, evadiéndolo.
Para ellos una sola palabra: Smartphones.
Una idea es lo único que necesitamos.
Hace apenas unos años el liderazgo era propiedad de quienes tenían los recursos. El liderazgo venía de quienes tenían acceso a medios de comunicación masiva, a grandes cantidades de dinero. El liderazgo tenía que venir, necesariamente, del stablishment.
De vez en cuando, aparecía un líder único, con una idea tan espectacular que lograba trascender a los grandes capitales. Revoluciones enteras y puntos de inflexión históricos están marcados en los libros a consecuencia de esas apariciones.
Hoy el liderazgo pertenece, de verdad, a quien esté dispuesto a ejercerlo y tenga una buena idea.
Una buena idea, un par de perfiles en Twitter y Facebook que nos permitan divulgarla y crear una comunidad a su alrededor; una cuenta en Youtube y otra en Flickr para ilustrar todos los días y un Blog para reflexiones más sesudas son todo lo que se requiere. A veces, menos que eso.
No es que hayamos cambiado como seres humanos. Siempre hemos estado hambrientos de nuevas ideas. La diferencia es que antes nos tomaba mucho dinero o miles y miles de panfletos, volantes y otros medios menos modernos multiplicar nuestras ideas.
Hoy, lo peor que puede pasar es que a nadie le guste nuestra aportación a la humanidad, cerremos nuestro esfuerzo y nos retiremos a tomar un buen vino para pensar -parafraseando a un gran pensador popular- la nueva forma en que habremos de conquistar al mundo.
El RSS está muerto. Los Blogs están muertos. La Web está muerta.
Bien.
Por muerto, quiero decir que ya no son interesantes para el entusiasta pasajero de la tecnología. Muerto significa que el factor “curiosidad” ha sido satisfecho, que esa gente ya entendió de qué se trata.
De cualquier forma, esa gente hace pocas cosas de mucho provecho.
La mejor música no fue creada por el primero que usó una guitarra eléctrica o un sintetizador. las mejores suertes en snowboarding no vinieron del inventor de la tabla de snowboarding… Nadie cree que Gutenberg haya sido un gran autor y algunos de los mejores libros serán escritos mucho tiempo después de que los libros mueran de verdad.
Solo cuando la innovación muere, el verdadero trabajo puede comenzar. Ese es el momento en que la gente que busca un verdadero impulso se ponen a trabajar: cuando podemos enfocarnos en lo que decimos y no en como (o donde) lo decimos.
El entusiasta pasajero está muy bien informado, es curioso y siempre está explorando. También se está escondiendo… se esconde del trabajo real de crear cosas que importen, conexiones que impacten y arte que perdure. Me encanta escuchar sobre la novedad de mañana, pero me interesa mucho más saber de lo que hoy tu estas haciendo con la novedad de ayer.
Texto original de Seth Godin
Reproducido con permiso del autor.
Da click aquí para ver el post original en inglés
Traducción de Manuel d’Argence
Por años las bandas sinaloenses destruyeron éxitos del pop y el rock. He aquí una muy recomendable venganza por The Cacles!
Para mí Sara Bareilles es una de las mejores compositoras del grupo que esta haciendo boom a últimas fechas. No tiene pretensiones. No se cree más de lo que es y eso hace que lo que hace sea tan robusto y tan disfrutable.
Esta canción es de su sesión en vivo producida por Apple en Soho, NY.
Bien, a último momento, pero aquí va la lista entera de predicciones para el Oscar 2011. A esta lista le pongo lana. ¿Voluntarios?
Tengo algunas dudas sobre Sonido, Actriz de Reparto y los siempre misteriosos cortos.
Todo indica a que será el año de “El Discurso del Rey” que muy seguramente arrasará con casi todo lo que tiene enfrente. Ya veremos.
Como siempre, todo puede pasar y yo puedo quedarme (otra vez) tirado en el camino con mi triste lista a la mitad.
Aquí están:
Mejor Película
The King’s Speech
Mejor Director
Tom Hooper
Mejor Actor
Colin Firth
Mejor Actriz
Natalie Portman
Mejor Actor de Reparto
Geoffrey Rush
Mejor Actriz de Reparto
Melissa Leo
Mejor Guión Original
The King’s Speech
Mejor Guión Adaptado
The Social Network
Mejor Fotografía
True Grit
Mejor Edición
The Social Network
Mejor Dirección Artística
Alice In Wonderland
Mejor Diseño de Vestuario
Alice In Wonderland
Mejor Maquillaje
Barneys Version
Mejores Efectos Visuales
Inception
Mejor Sonido
Inception
Mejor Edición de Sonido
Inception
Mejor Pa rtitura Musical
The Kings Speech
Mejor Canción Original
We Belong Together
Mejor Película Extranjera
Biutiful
Mejor Película de—Animación
Toy Story 3
Mejor Cortometraje—Animado
Day & Night
Mejor Documental
Inside Job
Mejor Cortometraje—Documental
Killing In The Name
Mejor Cortometraje
Na Wewe
127 Horas. 127 Aplausos.
James Franco se eleva a la -cada vez menos exclusiva- élite de nominados al Oscar y con mucha razón. Hace un gran papel y sin duda su mejor trabajo en el mainstream.
Por su parte Danny Boyle (Director) hace que una historia que podría parecer aburrida y difícil para el cine se sienta como el desarrollo más fluído. Volvemos a experimentar la genial y obsesiva atención en el detalle. A través de su cámara y su visión ensancha nuestros sentidos como si viviéramos en un viaje permanente. Todo lo que nos fascino de Boyle en Trainspotting está de vuelta pero en el desierto.
Mención aparte merece la música de A.R. Rahman con quien D. Boyle hace equipo otra vez después del increíble éxito que lograron en Slumdog Millionaire. Este es otro éxito.