Muchas veces no sé quien soy, o bueno si sé, pero trato de tomar formas distintas. A veces me gusta bailar y salir de fiesta, otras veces no quiero saber nada de nadie y me encierro en mis mundos, en mis libros. Me gusta andar creando, soy creativa, pero perezosa.Tengo un montón de ideas por volver realidad y sin embargo siempre ando postergándolas. Eso es algo que definitivamente debo mejorar. Me gusta estar inspirada, no hay mejor sensación que amar lo que estas haciendo.También me comparo con los demás, no me gusta hacerlo y sé que con el tiempo podré evitarlo. Quiero mi cabello más largo, pero esa es otra cosa que requiere de tiempo. Aunque odio pensar mucho en el futuro, entonces quisiera tenerlo largo YA. El futuro de verás me angustia, siempre que comienzo a idealizarlo cuando llega el momento de ver los resultados es una cosa totalmente distinta de la que esperaba, a veces mejor, a veces peor. Por eso intento mantenerme pensando en el ahora; no dejo de soñar con mis planes a futuro pero soy consiente de que si quiero conseguirlos tengo que hacer algo en el único momento en que es permitido: AHORA. Tampoco tengo una buena relación con el pasado, por eso me gusta llevar pequeñas bitácoras (en todas partes, es normal abrir mis cajones y ver un montón de notas y libretas con anotaciones personales …. Incluso mi computadora anda llena de notas) para que quede guardado en algún lado que no sea mi interior y así deje de lastimarme. No pretendo olvidar lo que fue, solo pretendo no volver a hacerlo y seguir viviendo mis aventuras sin sentimiento de culpa. ¡La culpa es el peor inmovilizante de todos! ¿De qué sirve preocuparse por algo que ya fue? Ni lastimándote toda una vida lograrás cambiar algo.
No quería perderme en sus ojos, pero era inevitable, tenía utopía en aquella mirada, mirada profunda, de ojos cafés quienes sin parpadear me miraban fijamente, tenía miedo, miedo de que mi ya golpeado corazón sé comprometiera y sufriera una ves más, pero ya era demasiado tarde, le pertenecía, cada latido tenía nombre propio, Benjamín.
Hacía frío, aquella noche como de costumbren, pero nunca importo, mi escuálida anatomía necesitaba calor, pero esa noche no lo fue.
Con la luna de testigo, tomo mi ya bastante fría mano y mirando al cielo, con sus ojos brillantes por la luz, dijo: “Cometamonos, quiero que seamos uno, que nos amemos”. sin querer mis ojos de inundaron, todas las lágrimas hacían fila para salir, con un nudo en la garganta, le respondí: “¡Oh Benjamín! Claro, eres lo que más amo, lo que siempre e soñado”.
No necesitamos más, con el tenernos nos basto, hasta la ropa sobraba en aquel momento. Puesto que bajo aquella luna, luna llena, testigo de todo, no amamos, fuímos uno, uno solo.
Tengo una debilidad por el diente de león, con sus hermosos copos blancos. Admiro su determinación de sobrevivir incluso en las condiciones más duras; es una mala hierba y un espíritu libre. que no se siente bien en jardines bien cuidados.
Soplas, Soplas, Soplas, y la flor se deshace. Y al deshacerse la flor toma forma un deseo. De acuerdo, pero ¿el diente de león es verdaderamente una flor? De ser así, todo deseo cumplido es una flor deshecha.
Al próximo diente león, que piense en pedirle un deseo, quiero proponerle un trato: a cambio de no soplarle, a cambio de no deshacerlo, voy a pedirle que me diga qué fue de mis anhelados sueños, porque yo no consigo recordarlo.
Llevo tanto tiempo suspirando por un par de sueños que sólo una vez al mes creo que podrán cumplirse. Los veo en las parejas del parque, en besos de película, en carreteras interminables con palmeras a los lados. Los veo, los siento, quiero alcanzarlos. Mientras espero, paso los días con la televisión a todo volumen sin mirar qué está pasando, matando la soledad con los ruidos, cualquier serie absurda, sólo necesitando escuchar ESAS palabras que me cuestan tanto pronunciar. Hay mucha soledad, por donde quiera que vaya. Hay azoteas perdidas llenas de sueños rotos, alguna radio matando el silencio y animales que miran con ojos tiernos. “No estás solo”. Hay muy pocos abrazos, demasiado odio. Hay poca gente que disfruta el amanecer y prefieren tener la vista perdida en el techo del motel. Hay personas que escriben a amores perdidos, a los imposibles. Escriben a sus sueños en una máquina de escribir (y para mí, tener una máquina de escribir ya es un sueño). Cafeterías donde se encuentran dos personas que llevaban buscándose toda la vida. Cafeterías solitarias donde no se encuentra nadie, y la gente sólo saluda. Muchas canciones que hacen recordar, algunas que matan por dentro. Muchas noches en las que recuerdo, odio recordar. Hay héroes por las calles y yo estoy esperando que alguien me salve. Y en mi apartamento no hay fuego, pero las llamas me consumen por dentro. Es necesario que vengas volando pero no te hace falta la capa. Unos ojos brillantes sí. Tampoco necesitas agua para apagar el fuego con que me susurres tus sueños, y que coincidan con los míos está bien. Existe una soledad llena de ganas de no estar solo. Huye conmigo.
Esto no es el capítulo uno, no sabría como empezarlo asi que me desvío & salto al uno & medio..
Los días de lluvía son curiosos, el clima se pone tibio, el cielo gris & como la pauta son los intermedios, yo, sin evitarlo estoy en un limbo. Un limbo porque me despierto & sé que puedo devolver las hojas & mi vida no va a cambiar, sólo voy a ver en mi memoria frases sueltas de ella o de unas cuantas, momentos, besos, noches de sexo con magia, otras de sexo con amor, otras simplemente de sexo con lujuria, palabras preciosas como lienzos bien pintados, de esas en las que los enamorados confían & vuelven base de sus planes. Voy a devolver las hojas & nada va a cambiar, ya dejé pasar muchos trenes & algunas veces fuí yo el tren que no abordaron.
No es complejo entender mi vida, llevo una vida simple, de dos movimientos: Desear lo que no tengo & huir cuando se acerca, yo soy esa que no sabe ser feliz, esa que devora los días entre hastío & deseo: Hastío de sentirme demasiado cómoda & deseo de sentirme de nuevo así cuando estoy hundida en mis propios reproches, soy la flecha en la dirección contraria, el scout que no aprendió a hacer fuego, el infeliz que no escucha razones, la adolescente que no sabe que es amor pero cree que el amor de su vida está por ahí, soy el vaquero sin oeste, la máscara mejor pintada.. Soy probablemente todo lo que no quieres & mucho de lo que te hace falta.
Hé tenido opciones realmente buenas para salir de esta cárcel mental que mi cruda forma de ser me impuso, las hé tomado & así mismo les hé dado la espalda, pasan los días & las extraño, vuelven a mí & me hastían, se van de nuevo & el silencio me consume. Es siempre la misma historia, no es nada nuevo, no es algo que me sorprenda al pasar, es simplemente un dictamen aparente de lo que podría seguir siendo.
Hé sido esa opción, me han tomado & me han dejado pasar, han pasado los días & me han extrañado, hé vuelto & hé fracasado, me voy & el silencio me vuelve a consumir. No ha sido siempre la misma historia, es algo que me sorprende al pasar, es en mi cabeza algo que difícilmente se va a repetir.
Ya paró de llover & el ambiente sigue tibio, el cielo está naranja & yo sigo en el limbo. Hay cierta persona interesante, hay cierto amor que no quiero aquí, hay cierta mujer que hizo un hueco en mis planes & aún me duele bastante. No sé nada del futuro aunque me abstenga de vivir en paz el presente por miedo a lo que será si me coge ventaja, no sé nada del amor ni de la felicidad que todos quieren, no sé nada del tiempo ni de como frenar los arranques del cuerpo & de la memoria. Sé que este cigarrillo no va a dejar de quemarse, que las horas no van a dejar de pasar, que no voy a dejar de querer encontrar un cuerpo que se vuelva mi mundo & un alma que me dé amor & felicidad sin opción de hastío ni monotonía, sé que el clima va a enfriarse, que el cielo se pondra oscuro & que por ahora.. seguiré en el mismo limbo.
¡Maldito seas, Calendario! Cada día empleas más fuerza en agotarme. Odio todo. Cada día tengo más ganas de irme, de correr un rato & luego recostarme en cualquier raya blanca de una carretera que vaya a nosédónde. Odio todo & odio los Domingos, no todos son grises pero todos son detonantes de inconformidad. Hoy estoy con un Domingo soleado & él sabe que lo odio, sabe que quiero que se vaya & se demore mucho en volver. Hoy estoy con mi inconformidad & ella sabe que ya no puedo odiarla, que ya se volvió residente de este motel & nadie se atreve a desalojarla. Hoy estoy con mis idealizaciones & ellas sí que saben cuánto las detesto, ellas saben cuánto daño me hacen a mí & a mis realidades & aunque lo saben vienen con descaro a recordarme lo que soy capaz de imaginar & desear en vano. No sé con quién más estoy hoy & no quiero saberlo porque quizá ya no me cabe más odio en el menú. Odio el encierro porque me obliga a sumirme en mi pensamiento & odio salir porque no soporto al ejército de mediocres infelices que suelo encontrarme. Odio los bailes porque sé que no bailo bien & ni siquiera me agrada la gente que sabe hacerlo. Odio a la mayoría de payasos que me rodean por chismosos, escandalosos, conformes & clichesudos. Odio el reloj que no sabe hacer silencio & que se llena de dicha torturando a mis oidos. ¡ODIO LOS DOMINGOS, MALDITA SEA!
Odio el amor porque muchas veces me queda grande, grandísimo. Odio desear lo que no tengo porque cada vez se acerca más, odio a la maldita ley de la atracción. Eso es, odio las leyes, malditas leyes tan difíciles de contradecir. Odio el odio porque se multiplica por segundo & ocupa tanto espacio que opaca un millón de cosas. Odio a los que creen que en mí hay un jardín de rosas sin explotar, odio que traten de ver en mí lo que nunca verán, odio que vean en mí lo que quieren ver, ¡ODIO QUE SE ENGAÑEN A COSTA MÍA!
Odio a las caras que veo más de lo que quisiera, odio a las que veo menos de lo que necesito, odio a los imitadores, a los profetas, a los ruidosos, a los lambones, a los que aparentan lo que no son & nunca serán.
Odio a quienes tratan de dar esperanzas & contentillos con palabras insulsas, vacías e hipócritas; los odio porque son incapaces de situarse en la mitad de mis palabras, justo en medio de mi garganta… & son capaces de pedir explicaciones & de dar “consuelo” inútil.
Odio que frente a mi ventana no haya un lago & mucho verde, seguramente si eso existiera no tendría que odiar tanto.
& bien, hay momentos donde el cielo se torna gris, donde tal vez son más las nubes oscuras que los destellos del sol.
& así, tan monótona & calculadoramente, transcurren la mayoría de las vidas, en un sin fin de ironías sinfónicas & recuerdos abstractos, en el inhabible espectro de los sueños cojos, de los frutos recogidos & de las ilusiones que suelen viajar en barquitos de papel. Así, tan versátil, tan falaz, tan complejo…
¿Qué pasa con mi vida? Tanta complejidad & tedio parecen encontrar respiro en la mitad de unos brazos tan suaves & acogedores que parecen de cuento, de cuento diferente a los que suelo leer. Ahora los días se pintan con los insondables matices de mis emociones cada vez más íntegras, cada vez más diáfanas & confiables. Vivo en donde la palabra amor toma partido en mi rutina & se convierte en el color de la pluma con la que relato mis historias, tú & tu ser se encajan en mi pecho & van siendo el alma de mis sonrisas & sinceros suspiros. Estamos rodeadas de palabritas & brillitos que estallan en besos, en abrazos, en caricias… en promesas que se tornan realidades coherentes, en estados indescriptibles, desinhibidos, reales hasta el punto en que se vuelven alucinantes e inquietantes.
Tú encontraste el método justo para exaltar cada célula de mi ser, encontraste algo como un tubito made in 80′s con los que robaban gasolina & con eso sacaste de mis venas hasta el último pretexto & en forma de trueque las llenaste de electricidad. Cada mirada es tan sincera como cada latido & cada te amo sostenido, como cada acto recíproco. Tú & yo estamos acá, después de muchos días, totalmente inmunes a las desdichas contagiosas de la masa envidiosa e insulsa, intocables ante los miedos & líos sin sentido.
Complicado, indescriptible & quizá no el mejor; pero fuerte hasta el alma, inquebrantable, radical & transparente… Así es el amor infinito que siento por ti.
No, ni mierda, no me calmo, no me pidas que me calme y te hable lindo, no, ni mierda, las palabras también se cansan y no está del todo mal recurrir a este lenguaje, este lenguaje de ciudad, de no, ni mierda.
No, ni mierda, no voy a usar metáforas ni culadas que te hagan ver bella, no, ni mierda, eres una malparida y tienes la capacidad de volver mi vida un mierdero y después cagarte de la risa y decir que yo soy el malparido por decirte malparida, pero es tu culpa, por malparida.
No, ni mierda, ahora no me calmo y si das papaya te beso para que seas seria y no andes chimbeando con vidas que no te pertenecen. No, ni mierda, se acabo la güevonada de andar adivinándote los pasos.
No, ni mierda, ahora me quedo y si no te gusta, chupa.
-¿A qué huele? -preguntó Gardenia levantando el hocico como una gata.
-Es la ciudad quemándose -respondió José desde el otro lado de la habitación y casi entre dientes mientras encendía un cigarrillo recostado contra una pared como uno de esos mafiosos con los que tanto soñaba ser -es el infierno que se cansó de estar abajo, es la ciudad quemándonos.
Por la ventana el cielo se veía rojo y no se sabía si era el fuego o el amanecer, la ciudad estaba despierta y no era un gallo el que cantaba, era una histeria colectiva que le daba la bienvenida al nuevo mundo. Por la ventana se veían en el reflejo los pezones de Gardenia y así como la ciudad, José también ardía, pero era un fuego distinto que sólo podía ser apagado por cantidades abrumadoras de babas y babas y babas.
El humo empezaba a llegar a la habitación y el vapor de los cuerpos ya empañaba las ventanas.
Dos incendios de distinta naturaleza salieron invictos esa noche.
Ahora, apura el cigarrillo que es hora de escapar, deja que el humo huya que ya nos tocará a nosotros, intentemos seguirle el paso, vamos hacia arriba, siempre ascendiendo como una serpiente de la India.
Apura el cigarrillo que tenemos que correr, pisa la colilla antes de que la vida nos pise a nosotros, escupe tu humo en mi cara para saber que eres real.
Ahora, apura el cigarrillo que necesitamos ir por más.