La semana pasada le regalé 200€ a la Seguridad Social. Sí, yo soy así: cuando comenzó la crisis decidí yo solita que iba a acabar con ella con mi tarjeta de crédito y ahora que andamos con el déficit presupuestario pues, oye, es un buen momento para pagar recargos de impuestos.
La experiencia de ser autónoma es maravillosa, tanto que cada vez que visito la Delegación de Hacienda me siento Alicia en el País de las Maravillas, sólo que en vez de caer en una madriguera yo cruzo un arco detector de metales. La primera vez que fui me encontré con una funcionaria jugando a ser el Sombrero Loco (o la oruga azul, no te sé precisar), que a las constantes preguntas sobre si tenía que pagar la cuota de autónomas en determinadas condiciones siempre me respondía «puedes pagarla. O no».
Gracias, querida puerca, gracias; da gracias tú también, amiga, porque no recuerdo tu cara, porque al cabo de los meses, cuando fui a la Seguridad Social para darme de alta como autónoma descubrí lo inútil que eres informando y que yo pago por tu ineptitud, literalmente. Claro, que es la más inútil pero no la única, porque he tenido que visitarles, a unos y a otros, por ser poco claros en sus explicaciones. Cada vez que visito la Administración Pública, estoy más cerca de llamarme K.
Y yo pago en fecha mientras que a mí no. ¡Es guay! Es un auténtico lujazo esto de que te paguen a 90 días con un poco de suerte. Creo que voy a hacer yo lo mismo con mi frutero a ver qué opina, o con la Seguridad Social, que lo mismo les interesa pasarme otro recibito de recargo.
¿Pero sabéis lo que más me gusta? Que pago un fijo de autónomos, que da igual que gane más o que gane menos, y no tengo derecho a beneficiarme de la Fundación Tripartita para que me pague una parte de un curso que me puede resultar de utilidad para mi trabajo. ¿Por qué? Silencio administrativo.
Y no, no es que me queje. Ni coaching ni storytelling ni leches en vinagre: ésta es la puñetera realidad de ser autónomo, funcionarios programados para respuestas tipo y departamentos de administración que juegan con tu cuenta corriente. Así que no me vengan con charlas sobre cómo emprender ni con fotos con el político de turno, porque parecen niños jugando a «mi primera patronal».
Los sueños se roncan y las realidades se cuentan.
[Imagen: I've got the spirit, but lose the feeling]
Decepcionar.
Ser decepcionado.
Fingir que no nos decepcionan.
Creer que no decepcionamos.
Por si algún día te dejo en la cuneta.Harkaitz Cano
[Imagen: Queda sitio?]
Cuando la crisis ya ahoga y no aprieta y la agonía se convierte en el mejor sinónimo del déficit presupuestario es el momento de pensar en lo que nos rodea, de buscar soluciones y de ser un poco solidarios. Esa es la teoría, pero no la práctica. Y no estoy hablando de políticos agarrados a su escaño y familiares reconvertidos en consejeros delegados: hablo de la universidad, de la mayoría de los miembros de la junta de facultad de filología de la Universidad Complutense, que ya ni se merecen que lo escriba en mayúscula como debería ser, de la cual yo era miembro como representante de alumnos y he dimitido por cuestiones morales.
En la junta del día 25 de abril, en el punto 16, el Departamento de Estudios Hebreos y Arameos proponía la no renovación del contrato como profesor emérito del doctor Sáez-Badillos. ¿Por qué? Las razones por las que dicho departamento había tomado esa decisión no eran caprichosas: este buen señor, como tantos otros doctores jubilados, había pasado a ser emérito de su departamento, entre otras razones, por la labor que había desempeñado en el Real Colegio Complutense en la universidad de Harvard; sin embargo, su vinculación laboral con este departamento era inexistente puesto que ni residía en Madrid, ni colaboraba en la docencia ni en ninguna otra tarea relacionada con la vida académica de esta universidad. En diferentes ocasiones, el director del departamento se puso en contacto con él para que ejerciera como emérito y su respuesta siempre era la misma: no podía, puesto que ni siquiera tenía ya casa en Madrid. Ante esto y con la situación presupuestaria que padece la Complutense, el departamento decidió no renovar su contrato. El problema: que ciertas decisiones departamentales han de aprobarse en junta.
Los catedráticos y los titulares más veteranos ven peligrar sus «privilegios» y deciden rechazar esta propuesta, alegando que sería una vergüenza hacerle eso a este señor, que es una manera de distinguir a los «diferentes» y que desde cuándo es un problema que un profesor emérito no aparezca por el departamento, que existía el campus virtual y el correo electrónico. Antes estas razones yo me pregunto: si hay profesores de mediana edad que se resisten a los medios digitales ¿es razonable pensar que un jubilado los usará?; ¿cómo se puede tener la desfachatez de ser tan elitista cuando todos padecemos los problemas presupuestarios?; ¿es más vergonzoso eso que una progresiva pérdida de alumnado por cuestiones de poder adquisitivo?; ¿no puede pagarse un alojamiento en Madrid con su sueldo de emérito?, ¿es que acaso no conoce la existencia de las dietas?
Pero más allá de estas preguntas, lo que queda es la hipocresía de toda esta gente, que se queja de lo ahogado de los presupuestos, de las políticas educativas de Lucía Figar y Esperanza Aguirre y de la subida de tasas del señor Wert pero no ven más allá de sus intereses y se agarran a su plaza y a sus beneficios con uñas y dientes, que no piensan en que, por cada titular que se jubila se contratan dos asociados o dos ayudantes doctores, de que estos últimos contratados tienen una precariedad laboral que pueden verse en la calle en cualquier momento, de que con la subida de tasas que nos espera el alumnado menguará progresivamente y que, si siguen así, quizás la facultad tenga que cerrar sus puertas. Y entonces, ¿qué sentido tendrán sus méritos académicos?
Ninguno. Sólo quizás convertir la facultad en un cementerio de elefantes, donde morir aburridos pero llenos de méritos.
[Imagen: Just Dada]
La moda, ese mundo que nos afecta a todos puesto que nos vestimos (y no de cualquier manera) pero del que nos sentimos excluidos cada vez que escuchamos a los especialistas, con sus conceptos crípticos aunque vacíos. Porque seamos claros, cuando les escuchamos o les leemos, ¿no padecemos un WTF constante de palabras sin sentido?
El desconcierto campa a sus anchas en nuestras capacidades cognitivas porque jurarías que eso tiene otro nombre y ya no sabes si es que eres una ignorante de la vida o es que estás más pasada de moda que las faldas pantalón combinadas con blusas de hombreras…
Para colmo, todo es precioso, estupendísimo, económico y necesario. Para más señas:
[Imagen: Emily Blunt photographed by Peter Hapak for Time Style and Design, March 15, 2012]
Estaba agotada, estaba enorme. Apenas podía verse los pies y cada vez que cambiaba de postura aquella enorme barriga se movía para hacer lo mismo que ella. El día anterior le habían obligado sus compañeros de oficina a que se cogiera ya la baja porque el parto estaba a la vuelta de la esquina y porque debía estar cansada, aunque su ánimo fuera inmejorable: ya se habían ido una noche a urgencias preocupados por las contracciones pero nada, ahí seguía su enorme tripa. Debía de estar a gusto porque ya tenía que haber nacido. Sin embargo, la última vez que fue a consulta le dijo que si las cosas seguían así, provocarían el parto.
Aburrida, cansada y con pequeñas molestias, no había pasado un buen día. Harta de todo eso, se fue a la cama temprana. Como todas las noches, al tumbarse, desarropó a su marido con tanto movimiento en la tripa (el bebé debía ser Abebe Bikila) y se quedó dormida. Pero aquella calma duró poco porque a eso de de la una y media de la madrugada unas fuertes contracciones la despertaron. Esto ya no debe ser una falsa alarma, así que cogieron la bolsa y se marcharon a la Paz.
Cuando le dijo a su madre que daría a luz en la Paz ella no lo comprendió. Pero si estáis pagando un seguro, ¿para qué te vas a ir allí? le dijo, pero su decisión era inamovible: había ido allí durante el parto sin dolor, había visto las instalaciones y le había gustado. No había más vueltas que darle.
Llegaron y, efectivamente, el bebé ya había decidido que quería ver mundo. Eran casi las dos y media de la mañana y había llegado el gran momento. Y tanto: nada más entrar en el paritorio rompió aguas. Pero no se alegró. Aquel líquido no era normal: tenía un color extraño que la puso muy nerviosa, tanto que dejó de dilatar e incluso empezó a contraerse. Eran aguas turbias y eso suponía que el bebé podía tener problemas serios: físicos, cerebrales… Aquello no estaba dentro de cómo imaginaba su parto.
Los médicos trataron de tranquilizarla con sus palabras para que el parto no tuviera más complicaciones. No pasa nada. Sí, eso es muy fácil decirlo. Vamos a hacerle un análisis al feto ahora mismo y vamos a monitorizar sus constantes para saber cómo está. ¿Un análisis? ¿Cómo? ¿Pero eso se puede hacer? Y mientras su cabeza se debatía entre lo que podría pasar y lo que estaba pasando ya sabían cómo estaba el bebé: perfecto. Habían conseguido que no hubiera consecuencias. Habían conseguido que aquello fuera una pequeña anécdota dentro de su idea de cómo sería su parto.
Y así siguió su parto, hasta que por fin nació una rolliza niña berreando sin necesidad de que le azotaran en el culo. Y berreando estuvo hasta los tres meses pero esa es otra historia. La mala leche que tenía la niña, decía su padre.
Al cabo de dos semanas, supo de una amiga que también acababa de dar a luz en una clínica. Le había ocurrido lo mismo que a ella pero no tuvo tanta suerte: su bebé tenía graves deficiencias. Tenía una habitación para ella sola pero el equipo médico no tenía tantos medios. Ojalá hubiera tomado la misma decisión que tú.
…
32 años después aquí estoy, gracias a la sanidad pública.
[Imagen: Una mujer con sombrero]
Más de uno dirá que esto viene de la posibilidad de hacer fotos con tu móvil, pero seamos claros: desde que Instagram nos dio la posibilidad de trucar nuestras fotos como si tuviéramos una Lomo o con filtros en blanco y negro parece que cualquiera de nuestras fotografías es digna de Diane Arbus o David LaChapelle. Documentamos nuestra vida de tal manera, con tal detalle, que el mejor día nos levantaremos del wáter y echaremos una foto a nuestra obra de la mañana para dar los buenos días en Instagram.
Sí, creo que fui de las primeras en darme de alta y cada vez entro menos: será la falta de novedad, será que ya no le veo la gracia teniendo otras 10 aplicaciones que dan resultados semejantes, será que me hastía el buenrollismo y las polémicas de baratillo que se montan alrededor. Porque ya no sólo subimos la rebaba del café en nuestra taza del desayuno. No, qué va. Ahora se comenta el número de likes en forma de hashtag, se dejan post-it en forma de fotografía que son como sobres monodosis de Sopa de pollo para el alma, hay conversaciones en los comentarios dignas de Paulina Rubio con sus fans y se montan grescas tontas porque resulta que hay gente que sube fotos que no ha hecho con su iPhone (¿cuántas veces olvidamos la frase de «mi [rellénese con la red/blog que corresponda] es mío y me lo follo como quiero?»).
¿Qué pasa, que con la crisis no nos llega el dinero para pagarnos la terapia de grupo y la hacemos en Instagram?
Por si todo esto no fuera suficiente, tenemos a los dilentantes del social media que gustan de organizar «eventos» con Instagram como leit motiv. Vamos a ver, llevamos casi un año en el que dicen que está a punto de salir pero ¿qué pasa con los usuarios de Android? Y puede que funcione para algún concurso pero ¿cómo sabes cuál ha sido el alcance de cada fotografía? Está muy bien el espejismo de que ha sido un éxito pero si el cliente te pide estadísticas te quedas literalmente en bragas. Lo último, el próximo congreso de instagrammers, que no deja de ser un encuentro de aficionados a esta red a los que se les ha ido la mano y las pretensiones con el nombre: por favor, para estas cosas, nunca se les olvide consultar con su trol más cercano.
Así que si te encuentras solo, tienes alguna carencia afectiva, estás pensando en convertirte en coach o simplemente te sientes como uno de los pegotes del gotelet de tu casa, no te preocupes: date de alta en Instagram y saciarás tus ansias de exhibicionismo, porque visto lo visto, esto es el Tuenti de la mediana edad.
[Imagen: Karen Abad]
Yo quería hacer un alfabeto de mujeres que me influyen pero no era tan fácil como yo pensaba: yo las conozco por su nombre, no por su apellido, y había letras en las que tenía overbooking y otras en las que apenas me encontraba a nadie (la ‘w’ se salvaba gracias a que tengo en mi corazón a Wislawa Szymborska). Lo dejé pasar pero el problema es que me indigna ver siempre las mismas mujeres. Cleopatra, Jeanne d’Arc y Margaret Thatcher. Pero nadie sabe quién es Harriet Tubman, por ejemplo, y Rosa Parks, a duras penas.
Que hay vida e influencia más allá de las de siempre; que puede que a más de uno le sorprenda encontrarse por aquí a Isabel I de Inglaterra y no le extrañará que esté Simone de Beauvoir, pero hay muchas más. En esa lista estaban Cristina de Pizán, María Teresa I de Austria, Margaret Mead, Patricia Highsmith, Julia Kristeva, Hélène Cixous o el colectivo Mujeres creando. Algunas suenan, otras no tanto: siempre habrá una Sissi que las eclipse y un pasteleo que tape los logros de las otras. Porque ese es el problema: nos puede el exotismo frente a la autenticidad y nos perdemos en el edulcoramiento por no aceptar lo más incómodo.
Pero no es suficiente: no vamos más allá de occidente. En dos semanas, por cuestiones completamente ociosas como es leer e ir al cine te das cuenta de que hay mujeres como Nadine Labaki o Marjane Satrapi. La situación no es la misma, claro, pero se piensa en lo cotidiano, no en la palabrería hueca y pomposa.
Sin embargo, pese a tenerlas presentes en muchas ocasiones, no tengo que irme tan lejos para que me inspiren, con poquito, con lo que hacen cada día: mi madre, mi padre (sí, no es una mujer, pero si muchos hombres fueran como él, el mundo sería distinto), Ana, Olivia, Victoria… y pocas más. Alguna se me olvidará pero no muchas.
Probablemente no sea la mejor entrada que podría haber escrito, pero es que estoy harta de lo mismo de siempre, de los mismos referentes, de las mismas palabras, de las mismas tonterías que hacen del día 8 de marzo un día como otro cualquiera. De las mismas liberadas de palo.
[Imagen: I killed Jack Johnson]
[Imagen: La Wonder]
Al igual que hace poco más de un mes Path estuvo de moda (y ya hemos dejado de compartir la hora a la que nos dormimos o nos levantamos) o hace ya casi un año Quora (ya no te acordabas de ella, ¿verdad?), ahora la red que lo está petando es Pinterest. ¿Va a tener un recorrido tan exiguo? No lo creo pues se consume con mucha facilidad y tiene ese factor fundamental para generar hype que es que necesitas una invitación para acceder a ella, pero desde la semana pasada está en boca de todos por ese discurso/post patrocinado que se nos marcó el ínclito y nunca bien amado Enrique Dans.
Y bien, ¿es para tanto? No. Pinterest aporta por junto una bonita interfaz, en la que no tienes que pasar de página y sólo has de hacer scroll, y la posibilidad de segmentar tu contenido en «boards», de manera que no hace falta que sigas completamente a un usuario sino a una parte. Y ya. No puedes personalizar tu página, carece de posicionamiento (vale que en Tumblr solemos ignorar el etiquetado pero aquí ni te dan la opción) y parece ser que está prohibido el contenido pornográfico.
Para colmo, sólo te permite compartir fotografías (ni siquiera un gif), lo cual le ha hecho afirmar a alguno que tiene muchas más que Tumblr. ¿Pero tú qué tipo de consumidor eres de Tumblr? Porque en Tumblr hay muuuuchas imágenes, sólo que este te permite publicar otro tipo de contenido, contenido que, además, goza de una mayor libertad que en Pinterest, que al final resulta un tanto pacato y opusino, entre tanta imagen de pastelitos, ilustraciones, fotos, ropita mona y poco más, en colores suaves, sin estridencias. En definitiva, se queda en una red social que intenta ser un blog pero no llega ni a lo uno ni a lo otro.
Probablemente mantendré mi Pinterest a modo de Delicious, para compartir y coleccionar imágenes de mis fotógrafos y artistas favoritos pero seguiré prefiriendo Tumblr por su libertad y porque me parece que se toman muy en serio su proyecto: no hay más que ver que es la mejor traducción al español de un servicio 2.0 y la app para iPhone ha mejorado muchísimo, a pasos agigantados.
Tumblr gana y veremos qué ocurre con Pinterest en cuanto se pase el hype.
[Imagen: Queda sitio?]
Haces checkin y, de repente, tu móvil te dice lo siguiente:
Post siesta, you meet up with friends and sip a clara (o dos). Next thing you know, you’re wandering through Sol at five in the morning, feet aching, with a craving for churros con chocolate and no hope of catching el último Búho. ¡Mola mazo!
No, no me estoy cachondeando de vosotros. Parece ser que es el texto que aparece cuando consigues el último badge que ha lanzado Foursquare, «Madrileño», y he de reconocer que me ha hecho gracia. Me ha gustado que eligieran la Puerta de Alcalá como monumento icónico y lo de las claras, los churros y el último búho… en fin, me ha resultado genuino, quizás porque en parte me he sentido identificada aunque yo tome cañas y no se me ocurra comer chocolate con churros a las cinco de la mañana (mi hígado me lo agradece).
Pero no somos la única ciudad. Desde diciembre del año pasado Foursquare ha decidido salir del territorio estadounidense y ha lanzado Foursquare Cities más allá de sus fronteras: París, La Ville Lumière; Estambul, Bosphorus; Londres, London Calling; Sao Paulo, Sampa; Singapur, Lion City; Berlín, Ich bin ein Berliner; y Tokyo, Sakura. Para conseguirlos sólo tendrás que seguir la página de cada una de estas ciudades y hacer checkin en cinco de los lugares que allí se recomiendan. Y no son sólo monumentos: ver las Cuevas del Sésamo o el VIPS de la Plaza de los Cubos en Madrid ha sido casi casi para hacer la ola.
Symbolic Nude by Allen A. Dutton, 1965. Photograph, silver print. 16 x 15 cm.
El orgasmo es un lugar para encontrar a dios
Hoy tengo ganas de comerte
Submitted by Thomas Hodges: “Lunch in Japan” (2006). Artist’s official website: http://www.photoconception.com
“Darth Vader, soy tu padre. Y no te levantas de la mesa hasta terminarte el postre.”
(via dodepecho)
Sólo falta la Viagra, pero para eso ya tengo mis suministradores en la carpeta del spam
Botiquín
…..this gif.
get in my bed you sexii ‘ting.
OMG MY LIFE ♥
Y ahora entiendo yo cual es el secreto de su éxito
Forges, el dedo que más gusta a la Botella
La entradilla del programa que en un futuro tendremos @mediotic, @pixelillo y yo en televisión, “Haciendo el cafre 2.0” XD
“Ven aquí, cordera”, me dijiste con voz sexy ^^
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Y-U-U-U-U-P-I-I-I-I-I-I-I-I-I !!!!!
… vía mastontoquelaspiedras
… andweshallrock: this.
2010-05-29
La Teletienda es un ente del demonio: no descubro nada nuevo. Aún así, hay cosas que pueden resultar hasta cierto punto interesantes y otras que te quedas pensando a quién cojones se le ha pasado por la cabeza inventar eso (sí, los modernos y gurusetes dirían WTF, pero yo lo digo así por los que no saben inglés :P).
Te venden el B-Tall como el remedio a tus problemas de estatura, como ese tacón que no se ve, pero… ¿cómo que no se ve? Resulta que vas con medio talón fuera ¿y no se ve? Con cualquier tipo de zapato. ¿Y las bailarinas qué? ¿Por arte de birlibirloque se convierten en zuecos?
Que digo yo que si soy tan mala persona que una de las primeras cosas en las que me fijo es en que los zapatos estén limpios, ¿no apreciaré que vas con medio pie fuera y no porque hayas tropezado con una baldosa que estaba un poco salida?
Si te acompleja que sea más alta que tú, por favor, déjame pero no te compres el B-Tall, ¡porque entonces te dejaré yo a ti!
Un producto muy revolucionario (la verdad es que siempre ha estado bajo sospecha)
Visto en el twitter de @arctarus
Así andamos unos cuantos filólogos, a punto de liarnos a leches con la RAE
(via mediotic)
Según @tetesays ésta soy yo de pequeña. Lo que no sabe es que ahora me peino a veces como la princesa Leia XD
@mmetafetan de pequeña!! Si, ya era friki…
Gaticos asustados ante las malas acciones del mundo
(via juliasegal)