cine en letras libres. edito un blog en milenio. blog personal. mail.
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Emma Stone Re-Enacts Star Wars
“me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades”.
me lo pasó ana. el resto está disponible aquí.
descargar: “hello dearest love” – the apppleseed cast
el pop tiene una virtud suprema, similar a la del capitalismo: sabe mutar. se convierte en cosas -se pone máscaras que lo hacen parecer otra cosa. eso es un privilegio único. el matrimonio entre productores de la alternatividad y figuras poperas no es algo nuevo en ninguna forma. aún así, me llevo sorpresas: hace unos días fui al cine, y además de soplarme los espantosos comerciales del verde ecologista, escuché ese desmadre de “la radio en el cine” que a veces está regular y a veces dice perogrulladas. entre sus momentos regulares escuché una canción que no conocía y que sonaba padre: era como un white lies o un interpol sin muchas guitarras y con un sintetizador padrísimo. mextraño que había muchas voces en coro, pero me dio igual. no escuché el nombre de la banda, pero sí el de la rola: “love, love”. oquéi. lo olvidé por completo y apenas esta semana lo googlée: es una pinche canción de ‘x-men: first class’ que no ubicaba porque el soundtrack que escuché era el original y este es un tema añadido en una versión posterior. ¿la banda de semi-post punk que lo interpreta? take that, con robbie williams de vuelta a sus filas. me cagué de la risa un buen rato.
descargar: love, love – take that
anoche se presentó paul mccartney -con lleno total, je- en el zócalo del distrito federal. aunque tiene ya un par de años que dejé de escuchar the beatles con la reverencia que acostumbraba, todavía creo que son muy importantes en la música popular y que es difícil escuchar a paul mccartney sin que te cautive. aunque el paul solista es padre, el paul de los conciertos me parece un tipo a veces un poquito demasiado complaciente; uno quisiera tal vez que tocara temas de sus álbumes solistas -”chaos and creation on the backyard”, por ejemplo, me parece un disco que bien podría rivalizar con “all thing must pass”, de harrison, que suele ser considerado “el mejor álbum jamás lanzado por un ex-beatle”; y “electric arguments”, creado bajo el seudónimo de the fireman en dupla con youth, es buenísimo- pero supongo que ése es precisamente el show de paul: recordar tiempos pasados,hacer un pequeño viaje en el tiempo a través de su música y la de the beatles. a algunos podrá interesarles más que a otros. por mi parte, pasé un buen rato escuchando a the beatles ayer, y es curioso como, salvo las canciones que ya odiamos porque ya escuchamos un millón de veces, siguen sonando bien, con temas que se sienten -al menos en espíritu, contemporáneos.si alguna cualidad tienen the beatles, debe ser ésa. bueno, y arrancarme un par de lagrimitas al tocar band on the run y recordar que hubo tiempos de acetatos, papás y abrazos mañaneros.
descargar: highway-the fireman
hoy escuché un disco que compré el domingo. el proyecto parecía interesante, cuando menos en papel: mental movies, un proyecto de editorial clase turista. la onda es que cuatro cineastas mexicanos imaginaran cuál sería la película que harían si contaran con todo el presupuesto de una cinta de hollywood. además, contrataron a ciertos artistas visuales para hacer el póster de las películas y a músicos que compusieran rolas para los relatos que son las películas. son cuatro relatos, cuatro pósters y cuatro rolas: los directores son nicolás pereda, karla castañeda y luis téllez, maría novaro y el admirado fernando eimbcke. la música es de alejandro otaola, songs for eleonor, torreblanca y natalia lafourcade. los pósters, de dr. alderete, fernanda brunet, alejandro magallanes y javier gutiérrez.
la cosa suena interesante porque hay que ‘imaginar’ las películas; la bronca entra cuando los textos de los cineastas no tienen del todo los recursos necesarios como para ser una lectura netamente literaria. (o sí, pero no del tipo a la que uno está acostumbrado: los relatos son como dictados; quizá no hubiera estado de más conseguir un editor.) todos los relatos son muy tristes; el mejor debe ser el de maría novaro, que cuenta la historia de una italianita que llega por accidente a méxico y cuya familia la abandona. el de fernando eimbcke es padrísimo: un papá se convierte en un monstruo enorme y viscoso al que su hijo cuida y ama. todo se pone conspiranoico y gubernamental y terminan encerrados y padeciendo experimentos y la cosa. con las rolas pasa un poco lo mismo: son irregulares -la de otaola es padre, pero la tuve que poner tres veces para terminar de leer el relato, y no siempre embonan con la longitud del texto. la mejor debe ser la de lafourcade, que sí tiene oficio musical -principalmente, creo, en lo instrumental: justo como este tema. torreblanca y songs for eleonor están oquéi, más los segundos que los primeros, aunque el tema de torreblanca está casi sincronizado con lo que tarda uno, aproximadamente, en leer el texto de nicolás pereda. (que tiene un final de lo más bonito.)
(no tengo un ripeador -vivo en el siglo xvi- así que no puedo subir una rola deste disco y no las encuentro en ningún lado. por eso, pondré una canción de grimes, que me gusta mucho. eso.)
descargar: vowels= space + time – grimes
hoy sí escuché más madres. puse mi biblioteca en shuffle y me di cuenta que tengo poquísimas rolas: algo así como siete mil. pasé el día trabajando en varias cosas, cancelaron mi clase de francés, no encontré con quién cenar hot dogs con papas y champiñones del centro. (no lo he encontrado hasta ahora. quizá lo encuentre cuando termine el post y, juro, haré la precisión.) estoy transcribiendo la entrevista con un rockstar local y hablamos de bandas mexicanas: habla de el tri, de zoé, de fobia, de zurdok. de chetes y, claro, de vaquero. recuerdo a vaquero muy cabrón: fueron de mis bandas preferidas en la prepa. compré el disco y tal. (también compré discos de zurdok. me los robaron. o se perdieron. o los presté y se los quedaron. una pena de discos tan chingones.) me pongo a buscar el mp3; no lo hallo. pregunto en tuíter y nadie me contesta. (bueno, sí, un wey me dice que ese disco estaba poca madre y que no tiene el .mp3. douh. hago otro sondeo en internet y lo hallo. mientras descarga, busco una rola que me gustaba muchísimo de ese único álbum: together. la escucho. sigue siendo hermosa, con su música como de radio de los veinte y su aire melancólico: como los amores de prepa, como las tardes de ocio, como las primeras borracheras. (ésas no eran hermosas, pero vale decirlo como licencia poética.) reproduzco la canción una y otra vez. we can make it together, dice la rola. claro, respondo: nomás es cuestión de encontrar con quién.
fue un día de bien poquita música: habité entre la sábanas hasta no muy tarde, me paré y comencé a trabajar. metí un par de canciones a mi reproductor y todo se fue a la mierda: su memoria se jodió y ahora no cuento con música portátil. tragedia total. igual me dediqué a escuchar a tokyo police club, que es una banda que no oía desde hace un montón de tiempo y que está o estuvo muy bien en algún momento. ahora casi no suenan. @nandosaurio me roló un disquito buenísimo el domingo: out of frequency, de the asteroids galaxy tour. fue el soundtrack del resto del día y del lunes, también. funkadélico, pegajoso. híperdesmadroso y poperísimo. salí toda la tarde: no volví a escuchar música hasta que llegué, ligeramente ebrio, en la madrugada. puse una rola y apagué el netbook rapidísimo, aburrido: mi mente se quedó en silencio hasta hoy que me puse a trabajar. no me gustó el ruido de mis pensamientos en silencio.
descargar: heart attack, the asteroids galaxy tour.
llega cuando menos las quieres. ensucia todo. hace desmadre. te despierta a las siete de la mañana lamiéndote los dedos de los pies. hace ruido. poquito. se sube a tu cama. se mete en tus camisas y arruga tus pantalones. se hace bolita justo en ese rincón de la cama. no te deja trabajar cuando estás en la computadora. (no se duerme hasta que te duermes; o tiene un sueño intranquilo mientras sigues tecleando algo.) no le gustan tus películas – le gustan algunas. las menos. sólo le gustan algunas canciones. te reprocha con la mirada cuando llegas tarde. llora poquito cuando te vas. poco a poco deja de hacerlo. un día te despiertas y ya está parada a un lado de la cama, sonriendo francamente. sabes que tienes que salir con ella. la abrazas. sabes que no quieres que se vaya nunca. pinche nunca.
descargar: on and on and on - wilco
mamá nunca quiso que existieras. mamá nunca quiso, en realidad, que hicieras otra cosa que no fuera ir a la iglesia. varias veces lo expresó en la comida: “este niño debería ser pastor”. al principio, quizá, aferraste la idea de una forma u otra; poco tiempo después, se fue a la basura. mamá no te quiso más tiempo en su casa: te fuiste (¿te corrió? varios años han pasado. no importa en realidad.) y viviste lejos; quisiste volver en alguna navidad, cuando de alguna forma, extrañaste el hogar. mamá no quiso. (nunca ha querido.) mamá odió a papá y te odió a ti; tal vez siempre se odió a sí misma. mamá no compró medicinas. mamá tiró libros. (la naranja mecánica no volvió a ti sino años después, en manos de una novia inteligente.) ((acaso la mejor novia.)) no volviste, salvo pasado un tiempo, a buscar algunas cosas: tu cuarto, vacío, albergaba ahora porquerías; todas tus cosas anidaban ahora en la bodeguita de la azotea. todas llenas de humedad. tomaste una caja llena de objetos ahora inservibles – se salvó una copia de “tattoo girls”, de rolling stones, que perdiste, tiempo después; en otra ciudad, en otra peda – y la sacaste de allí para siempre. saliste sin despedirte, sin dar la mano, casi sin decir adiós. muchas cosas de esa caja terminaron en la basura; a mamá no la has visto desde entonces.
descargar: wouldn’t mama be proud? – elliott smith
dedicar canciones, parafraseando a rob gordon (que es john cusack y que es nick hornby en high fidelity) es un arte delicado. o peligroso. o algo así. tomar poesía ajena para expresar cosas (no aspiremos a sentimientos) propios es, casi casi, un salto al vacío. a veces tomas una canción que suena bien y no piensas en la letra y la regalas, sin que te pertenezca realmente; esas canciones (como a las personas a las que se las dedicas) se van rápido. (de tu vida; de la de ellos; de tu ipod.) otras suceden (las canciones, como la vida, acontecen, pasan, existen casi por impulso propio: tienen cierto estímulo eléctrico que les insufla una existencia independiente del sujeto que las escucha) y se van. o se quedan un rato y después se van. son el siguiente paso de aquellas que sólo están de pasada. hay otras, claro, acaso las más importantes: las que reconoces como expresamente tuyas – la letra, la música, la voz agonizante de un vocalista sincero, ciertos movimientos o detalles o sorpresas escondidas en el minuto 2.20 del .mp3 que suena en tu winamp justo ahorita – y, en un arrebato, las regalas. y se van, sí; con suerte, se quedarán un rato (no aspiremos, tampoco, a la permanencia) en los oídos del otro y ambos tendrán una canción, un momento de una canción, en común. y luego, como todo, ese momento se irá. ya qué.
descargar: lover i don’t have to love · bowl of oranges, bright eyes.
siempre me resultó clarísimo que barbarella se drogaba con algo que no me compartía: no sé decir con precisión qué chingados se metía para andar siempre en ese acelere tan particular, pero no creo que jamás anduviera en sus cinco sentidos. hacía estupideces: lo mismo se desnudaba en el departamento, bajaba corriendo las escaleras y le daba la vuelta a la manzana – los vecinos no podían dejar de ver sus nalgotas y su melena castaña agitarse mientras ella se caía a carcajadas; las vecinas se cagaban nomás de verla, todas celos y rencores y envidias – que una tarde cualquiera, al llegar, me encontraba con ella y una amiga suya, pedísimas ambas, y cogíamos largamente hasta que el ardor de nuestros genitales nos impidiera seguir cogiendo. igual y no se drogaba: igual y nomás estaba idiota. pero se daba a querer: era capaz de abrazarte en el momento más cabrón y pinche y culero de tu vida (mi padre, muertísimo, atropellado por un camión: sus sesos pintaron de rojo y crema el pavimento por una hora, antes de que alguien limpiara; mi madre, culera, corriendo a mi hermana de casa, hacéndola caminar un kilómetro en plena noche, hasta que llegaba a nuestro departamento) y confortarte: había cierta luz particular en su mirada, en su cabello, en su finísima nariz polveada de cocaína (la consumía, decía ella, en líneas muy generales). a barbarella no la quería su madre; su padre le había metido mano cuando era pequeña; a sus tías les cagaba “la pinche loca”. un día, funesto, la encontré en la salita del departamento, con la cara metida en el chinguero de coca, que estaba regada por todos lados: su rostro, bellísimo, estaba hasta la madre de polvo. no supe a ciencia cierta qué pasó, pero barbarella se murió. agarré mis cosas con una prisa inédita – todo lo que entrara en dos maletas: una de rueditas, otra que llevaba cruzada en el pecho – y me fui de allí sin mirar atrás. el sonido de la puerta al cerrarse se quedó en mí de alguna forma, y ahora, al escuchar a una puerta abrirse, detengo lo que sea que esté haciendo y miro con atención: igual y algún día barbarella revive y regresa como una zombi. o quizá jamás nunca estuvo muerta y nomás me jugó una broma que yo me creí estúpidamente y entre a la habitación cagándose de la risa. nunca supe con qué se drogaba, pero cómo extraño su cabello agitándose en la noche.
descargar: cosmic girl, jamiroquai.