Gracias por seguirme. Soy periodista, cinéfilo, escritor, ocasional fotógrafo y esposo. Puedes revisar lo que he hecho en cualquiera de estas redes.
Estamos a 31 días de las elecciones en Venezuela, llegando al llegadero, como dicen. Esta es la época en que debía suceder algo que yo dije que si ocurría, yo empezaría a realmente preocuparme sobre los resultados de esas elecciones.
Bien, ocurrió. Lo malo es que no ocurrió como yo esperaba. En rueda de prensa desde el parque El Calvario “Ezequiel Zamora”, en Caracas, el presidente Hugo Chávez presentó una encuesta de Datanálisis, una de las encuestadoras más serias del país y una de las que, en lo personal, me parece más confiable a la hora de una medición de opinión. No recuerdo las cifras con exactitud, pero sí recuerdo una ventaja de 14,3 puntos porcentuales del presidente Hugo Chávez sobre el gobernador Henrique Capriles.
Fiel a mi promesa: empiezo a preocuparme.
Claro, hay que decir que no creo que Luis Vicente León haya entregado al Gobierno los resultados de su estudio, en primer lugar, porque esos estudios fueron realizados a solicitud de un cliente privado que pagó una fuerte cantidad para que se hicieran. En conversaciones que yo mismo he sostenido con el director de Datanálisis (y por extensión, con otros representantes de encuestadoras), León me ha aclarado que ellos no anuncian los resultados de sus encuestas, sino que los entregan a los clientes y ellos deciden si los hacen públicos o no. Segundo, León siempre ha tratado de mostrarse imparcial, como demuestra en su cuenta de Twitter, y por ello ha recibido ataques de lado y lado –un compañero que sigo en esa red una vez me comentó lo incómodas de sus verdades, una afirmación que yo sostengo— pero sí se ha identificado con la oposición con anterioridad, así que me permito dudar que el Gobierno haya contratado a su empresa para un estudio de opinión. Así que con el perdón, sospecho juego sucio en la manera en que el Gobierno haya obtenido esa información.
Pero obvio, eso no cambia los números que allí presentaron. No cambia el hecho que Datanálisis, como ya dije, es una de las firmas más serias y respetadas en el país; junto con Consultores 21, y para hablar con terminología beisbolera, tiene el average de bateo más alto en las encuestadoras del país a la hora de predecir una elección, cosa que dudo de Hinterlaces, IVAD, Mercanálisis y en especial de GIS XXI, fundada por el ex ministro de Ciencia y Tecnología, Jesse Chacón. (Lo siento; ese pana tiene demasiada afinidad con el Presidente. Demasiada.)
SI de verdad esos son los números de Datanálisis –y Luis Vicente León ha estado callado—pues esos son los números: Chávez ganaría con 14 puntos por encima de Capriles. Más o menos dos millones y medio de votos.
Las últimas semanas se nota que la cosa no es que esté tan distendida, porque ciertamente la campaña se ha calentado por parte del Gobierno. Las palabras “jalabola”, “fascista”, “neoliberalismo” y “paquetazo” se unieron a “majunche” en el léxico del Presidente para referirse a Capriles. La última salió de declaraciones de David De Lima, ex gobernador de Anzoátegui, y apenas hace unas horas, William Ojeda, diputado de la Asamblea Nacional. Ambos denunciaron un plan oculto del comando de campaña de Capriles, un plan de Gobierno que llevaría a Venezuela a un vuelco a la derecha al estilo de Mariano Rajoy en España (de hecho De Lima comparó a Capriles con el actual presidente del gobierno español). Que el hecho que tanto De Lima como Ojeda empezaron su carrera política como miembros del Movimiento Quinta República y luego militaron en la oposición, Ojeda en particular, monta algunas sospechas, y yo por lo menos quiero pensar que es un intento por el Gobierno de meter miedo a los indecisos y opositores “flojos”, y de tanto De Lima como Ojeda de volver a lucir.
(Un aparte sobre Ojeda: el hombre ha tratado en cuatro ocasiones de ganar la alcaldía del municipio Sucre, una vez con el MVR y tres con la oposición, primero con su partido Un Solo Pueblo y luego con Un Nuevo Tiempo. En las últimas elecciones regionales, cuando Leopoldo López fue inhabilitado y no pudo presentar su candidatura a la Alcaldía Mayor de Caracas, Ojeda fue propuesto por UNT, a pesar que Antonio Ledezma había sido el candidato por consenso –y eventual ganador—.)
¿El daño ya está hecho? Quizá. Pero yo destaco algo que Luzmely Reyes, jefa de política de Últimas Noticias (y una excelente persona), escribió en su columna del pasado domingo. Menciona que en las encuestas, las respuestas a “por quién votaría usted si el presidente Chávez no se puede presentar”, la opción no es Elías Jaua; es Capriles. También destaca que se podría leer que, o es Chávez, o es ninguno. Considerando que el cáncer parece que ya no es un problema –y si lo es, Reyes destaca, se está evitando como la plaga—yo no me preocuparía tanto porque Chávez no se va a presentar. Lo que sí quiero destacar es la última parte de su columna.
Pero si eso pasa allí, del lado de la oposición sucede una situación de descreimiento que puede afectar la opción de Capriles Radonski. Como algunos saben, el voto opositor suele ser muy sensible y huidizo. En general, cuando se le pregunta a los encuestados "quién cree Ud. que va ganar", la mayoría afirma que Chávez, incluso aquellos que votan por Capriles.
No hay que confundir este indicador "percepción de ganador" con intención de voto, pero los expertos advierten que es como una señal de alerta sobre una posible abstención. Si un votante piensa que su opción no tiene vida, puede terminar por no asistir a las urnas.
Tal situación se parece a la que se presentó en el referendo por la reforma constitucional en 2007.
Aquella vez, los estudios mostraban que el NO estaba preñado de abstención. Los que preferían negar la petición del Presidente se abstenían porque creían que Chávez ganaría. Cuando factores de oposición se dieron cuenta de esto, comenzaron una agresiva campaña llamando a votar. La recta final de aquella campaña fue emocionante, porque también obligó al Presidente a moverse para reducir la brecha que se iba a abriendo.
El referéndum por la reforma constitucional ha sido la única ocasión que la oposición ha ganado una elección al presidente Chávez. Y la ganamos con una abstención de 44,11%.
No nos dejemos meter miedo, gente. Sí, no se puede negar que, al apelar a la mayor demografía del país, el Presidente siempre tendrá una ventaja legítima. Pero asimismo, siempre usa el temor como un arma. Ha dicho reiteradamente que si Capriles ganara, se acabarían las misiones, se privatizaría PDVSA, se eliminaría el gasto social, incluso se llegaría a una guerra civil (más palabras de De Lima que suyas). Yo espero pensar que nadie sería tan idiota.
Analicemos brevemente: gente que ha recibido atención médica gratuita por primera vez en su vida, ha recibido una vivienda propia (con condiciones) luego de vivir en un rancho, que ha recibido una educación (no muy avanzada, pero educación al fin) por primera vez en su vida, ¿va a llegar un gobierno a decirle “eh, mira, disculpa, pero ya no lo puedes tener”? ¿Es que creen que no se aprendió nada del Caracazo? Al mismo tiempo, debo destacar el mal estado de las carreteras y hospitales, la demora en resolver la vivienda, los constantes apagones y otras deficiencias en servicios básicos, las condiciones con las que te dan las viviendas en la Gran Misión Vivienda Venezuela (no te dan un título de propiedad, así que no puedes ni venderla, ni alquilarla ni modificarla) y un largo etcétera para decir que estos 14 años tampoco es que hayan sido un ejemplo a seguir. Chávez lo que sí hizo, como ya dije una vez, es aumentar nuestra conciencia socia, demostrar que no se pueden ignorar las necesidades de la gente, del pueblo, durante tanto tiempo. Como tampoco demostrar l’estat c’est moi constantemente.
En pocas palabras, gente: una encuesta es sólo una fotografía de un momento. ¿Que la encuesta de Datanálisis demuestra una ventaja? Sí. ¿Que ya es seguro que va a ganar? No. ¿Que va a ganar seguro si no vamos a votar? Pero de bolas que sí.
A VOTAR CARAJO.
Todo el asunto Wikileaks es imposible de ignorar como periodista, por todas las aristas que tiene. Por un lado, hay espionaje que haría a John Le Carré y Tom Clancy llorar de la emoción; por otro, hace ver a Bob Woodward y Carl Bernstein parecer periodistas de farándula; y por otro, puede causar más problemas diplomáticos que un Corán quemado en la embajada de Israel en Marruecos.
El 19 de junio, luego que agotó todas las posibilidades para evitar la extradición a Suecia, donde se le investiga por la supuesta violación a dos mujeres, desde Gran Bretaña, a donde había huido en 2010, Julian Assange, violando un arresto domiciliario que por supuesto no le importaba, se refugió en la embajada de Ecuador de Londres y solicitó asilo diplomático. Luego que hasta el famoso juez Baltasar Garzón anunció que defendería al australiano (mal hecho si no sabes quién es Garzón), y su madre Christine fue a pedirle al presidente ecuatoriano Rafael Correa que lo ayudara, el 16 de agosto, como todo el mundo esperaba, Rafa le otorgó el asilo, alegando que, “de darse una extradición a Estados Unidos, el señor Assange no tendría un juicio justo, podría ser juzgado por tribunales especiales o militares y no es inverosímil que se le aplique un trato cruel y degradante y se le condene a cadena perpetua o a la pena capital, con lo cual no serían respetados sus derechos humanos” , según leyó de un comunicado el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño. Si hemos de creer cómo se está tratando a Bradley Manning, el soldado de 24 años que es acusado de ser una de las fuentes, quizá Assange tenga un poquito de razón.
Si a estas alturas no entienden el cuento de Wikileaks –supongo que en la cueva que viven no llega el Internet—aquí tienen un resumen. Ciertamente opino que es un caso fascinante y a la vez asqueante. Por un lado, Julian Assange es el sueño de todo periodista y la pesadilla de todo político: un hombre que ha armado una red de fuentes secretas y eficientes que lo han provisto de los sucios secretos que nadie quiere que se sepa. Mi primer contacto con todo el portal fue el llamado “Collateral Murder”, el video del ataque desde un helicóptero Apache donde murieron doce personas, incluyendo a dos periodistas de Reuters, Saeed Chmagh y Manir Noor-Eldeen. Después vinieron los diarios de Afganistán, de Irak, los 250.000 cables diplomáticos de EEUU. Ni Colombia y sus “falsos positivos” se han salvado del alcance de la gente de Assange.
Por otra parte, al menos en el caso de los cables, sí hay que reconocer que Wikileaks ha contribuido a poner gente en peligro. La diplomacia es una forma elegante de hipocresía, donde tienes que hablar con gente que no sólo tiene visiones completamente opuestas a las tuyas, sino que te caen mal. En los cables hay embajadores que dicen cosas que podrían considerarse insultantes para los mandatarios de los países en los que sirven. Muchos países árabes pidieron a EEUU que los ayude a bombardear Irán antes que tengan una bomba nuclear. Y así sucesivamente. Olvídate del hecho que compromete las relaciones de Estados Unidos con muchos países del mundo –hasta obligaron a Hillary Clinton a pedirle disculpas a la presidenta argentina Cristina Kirchner—, la gente que escribió algunos de los cables podría ser matada. Eso sí compromete relaciones de los países. Ni hablar de los archivos de Inteligencia Global –que habla de gente que sí hace espionaje abiertamente.
Todo el asunto me ha hecho preguntarme: ¿cuándo es demasiado?
Que los gobiernos afectados por Wikileaks, empezando por EEUU, se han portado mal y la gente de Assange básicamente les bajó los pantalones y los señaló es evidente. Todos los gobiernos necesitan una mayor transparencia, y si no, necesitan personas y organizaciones que los obliguen a asumir sus responsabilidades. Assange lo que ha hecho es abrir un sitio donde esa gente se pueda desahogar. El problema es que no se sabe dónde termina la preocupación por violaciones a derechos humanos o corrupción y empieza el odio a Estados Unidos. Assange ha dicho que tiene gente que redacta los documentos que recibe, e incluso contactó a gente del departamento de Estado para que los ayudaran con ello, pero es imposible saber con qué intenciones se enviaron esos documentos a Wikileaks al principio.
Y luego está la ironía que haya sido Rafael Correa quien le haya concedido el asilo. No hablemos del ALBA, que pegó el grito en el cielo para defender a Ecuador de la “amenaza británica” –la misma gente del ALBA que le negó el salvoconducto a un cierto prófugo que pasó Estamos hablando de un presidente que ha tenido serios problemas con los diarios que son más críticos a su gestión, como El Universo de Guayaquil y El Comercio de Quito, y ha cerrado varios medios menores alegando problemas fiscales (cualquier parecido…). En un análisis hecho por AFP, muchos afirman que Correa busca suavizar su posición en contra de comunicadores, a la vez que quiere consolidarse como agente antiimperialista. El hecho que Gran Bretaña hizo el equivalente a decir “me sabe a carato tu solicitud de asilo” y dijo que si tenía que entrar a la embajada a arrastrar a Assange fuera lo haría–y por detrás EEUU diciendo que no reconocen ese asilo— pone a Correa tanto como el líder de una pequeña nación latinoamericana haciendo frente con “valor” (Assange dixit) a un país del primer mundo como un héroe de los fans de Wikileaks. Way to go, guys.
Siempre tengan cuidado de defender a alguien a pies juntillas, incluso si simpatizas con su labor, sus misiones, su actitud o su manera de ser. Assange puede que sea el mensajero al que EEUU quiere matar por revelar lo mal que se ha portado, pero salvo algunos aspectos todo el asunto no lo veo distinto a los procesos que han venido detrás de RCTV o Globovisión en el país (posiciones políticas propias aparte). Pasa que a los que está afectando Assange son más grandes y hace más ruido si caen.
| Bernard Purvis, abuelo de la fotógrafa Lauren Michener. Fuente: http://www.guardian.co.uk/society/gallery/2009/oct/01/older-peoples-day-age-snapped |
Marico, así habrá sido la celebración que mira el tamaño de anticonceptiva que se está tomando.No me importa qué piensen, pero hay dos fuerzas en este mundo contra los que es muy difícil, si no imposible luchar, y son el sueño y la risa. El texto despertó la bestia en mí, y no la podía dejar escapar. Me puse rojo. Sudé. Lloré. Durante diez minutos, mientras trataba de escuchar la clase, tomar apuntes, lo único en que podía pensar era el tamaño de la bendita pastilla. Cada cierto tiempo, lo único que salía de alguno de los dos pupitres era un “ppppp” mientras una sonora carcajada era reprimida, so pena de ser amonestados cuales niñitos de primaria, a nuestra anciana edad. Pero una cosa era saberlo, y otra cosa era evitarlo; durante quince minutos convulsioné entre risas ahogadas.
¿Chamo, de qué te ríes?Hijo de siete castas…
Yo no bloqueo gente en Twitter. El grupo del pajarito azul es una plataforma abierta, donde uno puede y debería encontrarse con gente de todos los colores de la vida y aprender a hablar con ellos, de manera constructiva, tranquila y sobre todo abierta. Todo el mundo tiene derecho a su opinión, un cliché que creo se está olvidando en nuestras sociedad.
Pero hoy bloqueé a una persona (obviamente no esperen que la mencione) que, mientras critica fuertemente a este gobierno, se empeña en usar las mismas tácticas que él: despreciando a quienes no opinan o piensan igual, refiriéndose con desprecio a otros y, lo peor, celebrando la muerte de cada miembro del gobierno (la más sonora fue cuando murió Luis Tascón). Allá ella y su odio por los demás, allá ella y su radicalismo. Intolerante contra la intolerancia.
Admito que luego me arrepentí un poco –total, no es como si le hice un gran daño por bloquearla, de seguro hasta risa le dio—sobre todo porque creo que caí en su juego. Pero en esta sociedad, ser equilibrado es cada vez más difícil, al punto que empiezo de verdad a preocuparme por el destino del país. Gente que se mata entre sí sólo porque se les atravesó en la calle, gente que no contempla bloquear un acceso y se queja porque le reclamas, diciendo “ay gran vaina eran dos minutos”, y ni empiecen a hacerme hablar del Metro. Muchos sufren de una agresiva apatía: queremos buscar el camino más rápido para lograr lo que queremos, así signifique pasar por encima de los demás. Y el pensamiento general parece ser: “Mientras yo esté bien, ¿qué me importan los demás?”
En mi carrera, siempre existirá el debate de la objetividad: el periodista no se puede involucrar, limitarse a reportar los hechos, no ser la historia. Hay tantos que se han olvidado de eso, bien sea haciéndole venias al Gobierno (criticable sin importar quién esté en Miraflores) o convirtiéndose en actores políticos abiertamente. Y muchas veces, se defienden diciendo “no hemos sido nosotros quienes hemos iniciado el conflicto”. ¿Se acuerdan cuando eran niños, peleábamos con nuestros hermanos y nos defendíamos diciendo “él empezó”? Es cierto, los periodistas no podemos dejar de ser ciudadanos preocupados por nuestra situación, pero prestarnos a inclinar la balanza a favor de una u otra tendencia es reprobable.
Esa ética del periodista es necesaria en este país tan convulsionado, donde gente tan radical está en el poder y quiere tumbarlo. Debemos todos entender que siempre habrán tres verdades: la mía, la del otro y la que es. Mientras tanto, debemos entender que no porque A tiene una opinión distinta a B quiere decir automáticamente que los dos están equivocados; simplemente hay que escuchar más, tolerar más. Tratemos de ser interdependientes como sociedad, como país, como persona, donde entendamos de una vez que no vamos a avanzar como país hasta que estemos TODOS bien, no si el pequeño círculo que nos rodea es el único que está bien.
A casi diez años desde el momento en que tomé la decisión de estudiar esta carrera, que me ha permitido acercarme a una realidad venezolana que desconocía, me ha enseñado a comunicarme mejor con la gente y una larga lista de otros beneficios y bendiciones, aprovecha el Día del Periodista para pedirle a Venezuela que “le baje dos”, que dejemos los pleitos, que entendamos que ceder ante el otro o respetar las reglas no nos hace pendejos ni huevones.
A todos mis colegas, los que estudiaron conmigo y los que admiro, a todos mis profesores (Acianella, Néstor, Juan Ernesto, Antonio, Fernando, Sebastián), a todos mis jefes (Lisbeth, Lorena, Antonio otra vez), que siempre nos sintamos orgullosos de esta profesión que escogimos, y que nunca dejemos de trabajar por hacer de este país uno mejor.
¡Feliz día, colegas!
Por diversas circunstancias, hoy recordé una conversación que tuve con un taxista camino a un rumbo que no quiero acordarme.
Era un chamo de 37 años (sí, a esa edad uno aún es chamo, y a los 40 también), y era por estas fechas, porque recuerdo que empezamos a hablar de hijos y paternidad. Empezamos riéndonos porque su hija le había regalado una cartera semanas antes, y el pobre iluso pensó que le iba a salir doble regalo. Cuando la niña –“una tarajalla de diez años, tan alta como yo, salió a mi esposa, que también es una caballota”—no le entrega nada el propio Día del Padre, ella se defiende diciendo que “mamá no me dio plata”.
Al saber que tiene diez años, le confieso que yo a la vez quisiera tener una hija –UNA—y a la vez hay pocas cosas que me aterren tanto. Yo siempre me he caracterizado por ser muy protector: de mis amigas, de mis novias, de mi esposa, carajo, hasta de extrañas en la calle cuando algún animal le dice algo al pasarle al lado. Entonces tener una hija implica un nivel más alto de protección, porque mientras que con amigas uno lo hace por caballerosidad, con las novias por caballerosidad y la esperanza de sexo por agradecimiento, y con las esposas por caballerosidad, sexo por agradecimiento, deber y bueno, porque no nos queda otra, con una hija es deber y amor puro y sencillo. Le comento a mi taxista que por eso temo la llegada de Los Tres Momentos, esos instantes de la vida del padre de una hembra que te das cuenta que tu linda bebita, que hace nada usaba colitas a los lados de la cabecita y usaba faldita está por convertirse en mujer. Saben cuáles son, si son de esos padres; vienen acompañados de estas tres frases:
El chofer se ríe, pero esa risa que uno sabe que cualquiera de esos momentos puede llegar en los próximos cinco años –quizá menos. “Al ser tan alta”, me cuenta, “se la pasa con las amigas de sus primas mayores, las que tienen quince años o más. Entonces me preocupa que me la vayan a sonsacar. Sus compañeros ya me dicen suegro, a veces. Ella llega y se mete con ellos, y me dice, ‘mira papá, este te está diciendo suegro’, y yo me meto con ellos. Pero igual…”
Su tono cambió ligeramente mientras me echa el siguiente cuento. “Píllate esto: el otro día ando echándome una partida de dominó por allá en [nombre de pueblo en Miranda que no recuerdo] con los panas. Dos de la mañana. Y de repente alguien me abraza por detrás y me dice ‘¡Tiiiiioooo!’ Volteo, y es la sobrina mía, con unos amigos. Yo me le quedo mirando, veo el reloj, y le digo, ‘Muchacha, '¿y qué haces tú, con 17 años, por ahí a las dos de la mañana?’ Se molestó, y al día siguiente se lo cuenta a la mamá, mi hermana. No te pierdas esta vaina: al día siguiente la mamá me llama y me dice: ‘Mira, ¿qué haces tú rayando a mi hija por ahí? Yo le di permiso que saliera, tú no eres su papá para que le estés preguntando que qué hace ella afuera a esta hora”.
Tomó aliento, y siguió contando. Yo a la vez no podía creer lo que escuchaba ni tampoco me extrañaba; me acordé mucho de esta caricatura. “Ahí le monté la cruz. Le dije, ‘mira, si esa carajita sale preñá, o muerta, o anda de puta tirando por ahí, y encima la dejas, ese no es peo mío. Yo lo que hice fue preguntarle que qué hacía por ahí a esa hora, más nada. Lo único que te voy a agradecer es que no se acerque a mi hija’. Y más nunca, ya ni va a las reuniones, ‘porque lo único que hacen es criticar a mi hija’. La carajita tiene su cuerpecito y tal, pero ya anda con un novio ahí medio malandrito. Hasta amenazó al papá, un día que le reclamó que anduviera con semejante malandro; le dijo ‘oye papá, pero cómo se te ocurre, ¿qué haces si se entera que le estás diciendo así, y viene a reclamarte?’ Mira, hermano, esa es la raya de la familia, en serio”.
El resto del camino anduvimos en silencio, yo con una mezcla de orgullo y pena que el hombre se haya expresado tan abiertamente con un taxista –otro momento en que me di cuenta que no erré mi vocación—, él sin duda preocupado porque su hija terminara así. En un país donde tener 17 años en ciertas zonas del país es ya acercarte al final de tu vida, justo cuando empieza, y donde las mujeres se activan sexualmente cada vez más temprano (¿quién le decía a ese pobre hombre que su hija no había empezado ya? Ciertamente yo no), era imposible para él no preocuparse. Antes de dejarme en mi destino, compartió su perla de sabiduría paternal: “Yo le digo, ‘dedícate a tus estudios y a ser buena persona. El novio vendrá cuando tengas tiempo para buscar novio y tengas la conciencia de lo que es un novio’. Y bueno, espero que me salga buena, pues”.
Lo que hizo acordarme de esa conversa –de hecho me impresiona que la haya recordado tan bien—fue algo totalmente distinto. Estaba sentado en un café, cuando empiezo a escuchar la pareja detrás de mí en acalorada discusión. Yo me esforzaba por poder estar con Stephen King y mi café, pero era tan airada la diatriba que aún los consejos de escritura del maestro de lo macabro se quedaban cortos. Esa discusión la recuerdo menos que la de mi amigo el taxista, pero sí recuerdo las frases “Bueno, tú me tienes arrechera por lo que pasó, pues yo te tengo más arrechera a ti por lo que hiciste”, o “¿Ah entonces me estás diciendo que no tenemos vuelta atrás, Pía? ¿Es eso lo que me dices? ¿Que ya la cagamos?”, además de las palabras “abogado”, “separación” y “ajuste de cuentas”. Y esta no era una pareja de noviecitos; eran personas en sus cuarenta largos, quizá hasta cincuenta, en el caso de él. Luego de varios minutos sólo escuché la silla de él moverse y él mismo irse furioso, lo que me dio cierto nivel de alivio pues estaba casi seguro que iban a llegar a las manos.
Vi en ese momento un matrimonio derrumbarse de manera muy pública, a la vez que recordaba un hombre tratando de asegurar al producto de otro que parecía haber prosperado. Los dos eventos me hicieron darme cuenta, una vez más, de lo frágiles que son las relaciones humanas, del gran amor que pueden tenerse en un momento que puede derrumbarse años, meses o hasta días después (en ese caso, nunca fue amor). Y así añadí otro Momento a los tres originales, uno que sí espero nunca llegue a escuchar:
“Papi, ¿mamá y tú se van a separar?”
Los más curiosos de mis colegas seguramente han oído hablar de This American Life, un programa de radio estadounidense que este año cumplirá 17 años ininterrumpidos al aire. Es un tipo de programa con el que yo sueño algún día encuentre un espacio en la radio criolla: reportajes profundos y entretenidos, con los más diversos estilos para presentar sus historias que todas giran en torno a un mismo tema. Algunas de sus historias hasta han sido usadas como base para películas, como The Informant!, dirigida por Steven Sodebergh y protagonizada por Matt Damon.
Esta mañana, venía escuchando un segmento de TAL llamado “Mr. Daisey and the Apple Factory”, contando la historia de un escritor llamado Mike Daisey, obsesionado con Apple, que un día encuentra fotos tomadas desde un iPhone nuevo en la planta de Chenzhen, China, donde son fabricados. Intrigado, las fotos lo hacen pensar “¿Quién hace las vainas que compro? E hizo algo que a ningún periodista se le había ocurrido hacer: tomó un avión para Chenzhen, en la provincia de Cantón, al noreste de China, contrató a una traductora y se paró frente a la fábrica de Foxconn, el mayor fabricante de productos Apple del país y quizás del mundo, y decidió que hablaría con quiera que quisiera hablar con él.
Antes de ir, cuenta Daisey, las fotos “lo pusieron a pensar. Que nunca es bueno para ninguna religión”. Y tenía razón. Los invito a escuchar el programa si quieren, o lean la transcripción (aquí lo traduje con Google Translate), pero lo que encontró le destrozó su visión. Conoció a varias mujeres –más bien niñas— de entre 12 y 14 años trabajaban en la fábrica (¿se acuerdan de la “iPhone girl”?)(*); entrevistó gente que trabajaba turnos de hasta 15 horas; conoció personas que habían perdido el uso de al menos una de sus manos por un limpiador industrial de pantallas que también es una neurotoxina degenerativa. Y claro que supo de las suicidios de obreros que se lanzaban de los altos techos de la fábrica… a la que Foxconn respondió poniendo redes de seguridad a su alrededor. En un momento, Daisey–quien cuenta su historia en un monólogo llamado “La Agonía y Éxtasis de Steve Jobs”— se hace la pregunta clave: “¿De verdad creen que Apple no lo sabe? ¿Una compañía que se preocupa, en especial, de los detalles?”
La frase que resalto arriba se quedó conmigo, aunque Daisey la dijo en tono humorístico. Uno de los elementos esenciales de toda religión, y los más difíciles, es la fe. Qué importa que tú no veas a Dios; tú sabes que Él existe. Tú sabes que tus acciones en el mundo te llevarán a una recompensa de vida eterna y lejos del sufrimiento, o a una eternidad de castigo. Basas tus acciones, tus creencias, hasta tu comportamiento en algo que tú no puedes explicar; simplemente lo sabes y ya. Con razón Christopher Hitchens tenía tantos admiradores: aceptar que hay un gran ser que vela por todos nosotros, sabe lo que estamos haciendo a cada rato y que nos exige nos comportemos de cual o tal manera, y esperar que cualquier actitud en vida nos dará una recompensa en una vida posterior es lo más irracional que pueda haber.
A medida que he crecido, mi fe nunca se ha debilitado; me sigo considerando tan católico como cuando me bautizaron, cuando me confirmaron, cuando me casé. Lo que sí ha hecho es madurar conmigo. Es como aquella historia: cuando eres un niño, tu padre es el hombre más inteligente del mundo; cuando eres adolescente no sabe nada; cuando eres adulto es muy inteligente, pero los hay más; cuando creces y ya no está quisieras que estuviera allí para pedir consejo. Cuando era niño yo aceptaba todo lo que decía la religión a pies juntillas; ahora encuentro muchas cosas que le critico. ¿Oponerse al matrimonio homosexual? De hecho, ¿a la homosexualidad como tal? ¿Como por qué? ¿Que los curas no deben tener familias? No tengo opinión tan fuerte en contra, pero sigo sin entenderla. También he manifestado críticas sobre el control familiar (no el aborto, ojo), el divorcio y hasta su posición respecto a Halloween.
Aún no he tenido “ese” momento que tuvo Daisey, y creo que, a pesar de cómo mucho gente cree que el amor a Apple es comparable al fervor religioso de un culto, es muy difícil comparar una profunda fe católica o cristiana o budista o musulmana con el amor a la tecnología, que es quizá lo más banal que pueda existir. Pero sí veo que hay cada vez más pruebas para esa fe en tu vida. Ves las injusticias y grandes desastres que pareciera que Dios permite, tanto en el mundo como en tu mundo. Ves cómo mucha gente trata de manipular a otros usando la palabra de Dios como un coco que los comerá si no se portan bien. Lo peor, ves gente como la Iglesia Bautista de Westborough y Al Qaeda, por nombrar dos extremos, hace acciones absolutamente despreciables en nombre de Dios. Entiendes que Dios nos dio el libre albedrío como un gran regalo, pero qué fácil es cuestionar lo que la gente hace con ese regalo. Es como que recibas un rifle de agua y decides llenarla con ácido sulfúrico.
Pero uno sigue con su fe. Fue algo que te enseñaron tus padres, o te lo “heredaron” al llevarte a misa los domingos, bajo protesta a veces. Pero te das cuenta que es como una manta que la sientes cómoda, aún si no la tienes encima. Como siempre, me acuerdo de una película, una llamada The Body, con Antonio Banderas, que trataba de un cura que era enviado a un sitio de excavación arqueológica en Israel para investigar la veracidad de que se ha encontrado un esqueleto que tiene muchas características en común con Jesucristo. Les aconsejo que la vean, pues trata de el mismo tema que El Código Da Vinci pero (hablando de su versión cinematográfica al menos) menos aburrida.
Sin embargo, el libro de Dan Brown tiene algo que lo embarca todo: su protagonista, Robert Langdon, dice en un momento: “Revelar esta información le quitaría a millones de personas en todo el mundo la fuerza de seguir adelante”. ¿Nos hace eso débiles, faltos de voluntad? ¿Que nos calamos la mierda que el mundo nos lanza día a día sólo porque pensamos que vamos a tener nuestra recompensa luego que muramos, cuando nadie lo puede disfrutar? ¿Qué haremos si luego resulta que morimos y no hay nada?
Mis respuestas a eso: quisiera pensar que no, que nos calamos esa mierda porque la vida se hizo para vivirla, con lo bueno y lo malo. Y si no hay nada después, bueno, estamos muertos, así que, o no nos daremos cuenta, o sencillamente estaremos muy tristes y ya. Pero, como dijo aquella historia, le pregunto a los ateos, y me encantaría saber la respuesta de alguien tan brillante como Hitchens: ¿qué vas a sentir cuando te mueras, si resulta que sí hay un Dios?
Aunque gracias a Dios por chistes como este, que pone las cosas en perspectiva:
Una mujer que llevaba una vida sumamente promiscua muere en un accidente, lo que hace a su hermana, que era una monja, muy temerosa por su alma inmortal. Cuando la monja muere y entra al Cielo, se encuentra a su hermana de lo más oronda.
-¡Niña!-, dice asombrada la monja. –¡¿Y qué haces tú aquí?!
--¡Mijita muérete!—, contesta la zángana-- ¡No era pecado!
(*) Tengan mucho cuidado si buscan “iPhone girl” en Google en la oficina.
El domingo de la semana pasada, Judas Priest y Whitesnake, dos de las bandas que más he seguido toda la vida, tocaron en Venezuela por primera y (en el caso de Judas) última vez, un evento al que tuve el gusto de asistir como corresponsal del periódico en el que trabajo. (Sí, fui gratis –suck it. :) Fue, sin lugar a dudas, una de las mejores experiencias que he tenido en toda la vida.
El hecho de que estés yendo a un concierto donde hay una banda que lleva 34 años de existencia y otra que lleva 42 (y no olvidemos que los teloneros, los criollos de Resistencia, empezaron en 1977 también) implica que el público va a ir desde casi abuelos con sus pelos largos y blancos hasta sus nietos y sobrinos que han escuchado eso. De particular fue destacar que mi compañera fue con su hija de nueve años, una de las chamas más pilas que he conocido en mi vida (“No mami, a mí no me gustan las pecas. Soy impecable”).
Esta niña se ha disfrutado el concierto como no tienen una idea, disfrutando las canciones y riéndose con algunos de los amigos de su mamá que nos encontramos allá. En una de esas ella y su mamá se metieron en la olla, y mientras ella tomaba fotos y fotos, todos los tipos a su alrededor se esforzaban por ayudarla. Un tipo así de la nada aceptó cargarla en sus hombros para que viera; si hubiera sido una chama de 16 habrías visto a todos los carajos detrás de ella gritándole “¡¡¡BÁJATEEEEEE!!!” Todos los tipos que la veían la felicitaban por estar ahí; era el apoyo completo a una futura generación que en incrementos se está volviendo más banal, y no sólo en sus gustos musicales.
Y la verdad, todo el ambiente era así. Uno tradicionalmente relaciona los conciertos de rock pesado y metal con violencia, por el tipo de música, o con mucha droga. Sí, el característico olor a la marihuana se coló en algunos momentos, pero en general yo lo que veía era gente que lloraba de la emoción de estar viendo a grupos que se han estado escuchando por al menos 20 años (en mi caso) y ya; cada quien lo hacía a su manera.
Nunca he ido, pero sería interesante compararlo con un concierto de reggaetón.
Yo encantado de la vida llevaría a una hija, hijo o sobrin@ a un concierto como el que fui el domingo, porque sabría qué esperar y cómo cuidarl@. En cambio, considerando lo que veo en sus videos y cómo veo a incluso niñitos bailándolo, prefiero que me castren y me hagan tragar el escroto antes de dejar a un hijo mío estar siquiera cerca de un concierto de Daddy Yankee o afines.
Y ojo, si a ustedes les gusta esa música bien, allá ustedes. Yo la detesto. Y entiendo que lo más probable es que el reggaetón tenga que pasar por muchos de los clichés que el rock: que si eso es de Satanás, que si eso no explota nada bueno, que si no se qué. Que entonces cuando el niñito diga en el colegio que lo que escucha es Radiohead o Metallica y no Justin Bieber o Chino y Nacho va a estar en minoría, quizá aislado. Que si entonces va a estar sentado en las fiestas sin bailar cuando suene el reggaetón. (¿Vieron el video que enlacé, verdad? Por mí, sí.)
Pero el punto de este post no es decir que el rock es mejor que el reggaetón, que vamos, es algo muy latino y por consiguiente nunca es 100% malo. Pero lo siento, gente, mi experiencia es que los rockeros en concierto se portan muy distinto que reggaetoneros en concierto. Son solidarios con los demás, se ríen con facilidad, no están pendientes del “quítate tú para ponerme yo” y no hay esta constante amenaza que a una chama la vayan a desvirgar o que alguna parejita vaya a meterse detrás de las gradas a “perrear en horizontal”. Sí, hay droga en el aire y cerveza, pero el ambiente no se siente tan poco sano.
Aunque estoy seguro que estoy condicionado por mis gustos musicales.
Pero igual les pregunto: ¿ustedes se llevarían a su hija de nueve años a un concierto de reggaetón?
Joder, ¿la dejarían escucharlo y perrearlo?
Eso pensé.
Más allá de eso… qué bueno el concierto del domingo.
Una muestra.
Para los que no quieran leer un post largo y a los que están listos para enviarme cuanta maldición se les ocurra, les doy la versión corta:
La gran cagada.
Para los demás (y gracias, de paso), me explico.
Ya no hay Copa América, peo en El Rodeo, Miss Venezue o Transformers 3 fuera de la pantalla venezolana que valga. Luego del jueves en la noche, hay un solo tema en la boca de todos los venezolanos: el presidente Hugo Chávez anunció que le extirparon un tumor cancerígeno y está en tratamiento.
Tony aún está en sus años 20. Su esposa –aunque uso ese término muy a la ligera— no es mayor de edad; tienen una hijita que está aprendiendo a caminar. Tony tiene algo en la lengua, en los dientes, en la boca, que impide que se le entienda bien lo que dice. El hecho que habla a diez palabras por segundo no ayuda.
Tony es educado, humilde, fácil para reír, buen trabajador. Ha estado trabajando con la familia de mi esposa desde hace más de un año; su suegra limpia, su hijastro lava carros y ayuda. Hace tres meses, empezó a trabajar en nuestra nueva casa, empezando por remodelar nuestro baño, y terminando por baldosar el piso.
Tony es bien eficiente: terminó el baño en una semana, el piso de la sala en dos. Y habría terminado el piso de los cuartos mañana.
Hasta que anoche, a Tony se le cayó la casa.
Fue a trabajar a la nuestra en la mañana, pero se tuvo que ir para empezar a sacar sus cosas antes que ocurriera lo inevitable. Lo que ocurrió cuando estábamos pidiéndole que bajara los escombros para empezar a mudar nuestras cosas.
Tony se mudó a la casa de su suegra, pero aún hay peligro allí. Ahora está en casa de unos vecinos, él, su esposa y su hijita.
Ahora Tony es parte de los más de 30.000 damnificados en el estado, producto de lluvias, malas construcciones y mal urbanismo.
Él y su familia están bien. Y a la vez no lo están. Pues no tienen un techo sobre su casa.
Ahora Tony no puede ir más a mi casa.
Mi casa vacía.
Ahora explíquenme por qué debo tratar a Tony como una amenaza.
Por qué debo tratar a un muchacho cuyo único motivo de queja para mí es lo poco que le entiendo cuando habla como un peligro para mi futuro.
Por qué tengo que prevenir que alguien que sólo necesita resolver su futuro perturbe el mío.
No se molesten en escribirlo en los comentarios; ya sé por qué.
Porque entonces todo por lo que he peleado se vendrá abajo.
Porque podría perderlo todo.
Como Tony.
Esa es la situación en la que estamos viviendo en el país, donde las cosas malas le pasan muy a menudo a la gente buena, y la gente buena se puede convertir en mala rapidito.
Lo único que deseo en este momento es que esta historia fuera tan mentira como el nombre de Tony.
Doña Tremebunda, la mamá de Yayita. La mamá de Vilma. La mamá de Peggy Bundy. Jane Fonda. La cultura popular está llena de ellas: la suegra from hell. Esa mujer cuya única misión en la vida sería hacerle la vida imposible al pretendiente, novio o esposo de la hija. Tanto que se convirtió en un cliché, un chiste y un lugar común. Que no deja de ser divertido, en algunos casos, la verdad.
Un hombre llega desesperado a la estación de policía. “¡Mi suegra salió con el perro ayer en la tarde y no ha regresado! ¡Ayúdenme por favor!” Un agente lo calma y le pide que se siente. “Deme una descripción señor, le aseguramos que aparecerá”. “De acuerdo”, dice el hombre. “Es un pastor alemán marrón con el lomo negro, responde al nombre de Johnny…”
Un campesino llega a casa de su compadre y ve una larga fila de hombres con cara solemne frente a la casa. “¿Compa’e qué pasó aquí?”, pregunta. “La burra pateó a la suegra y me la mató, compa’e”. “¡Ah caracha! Era querida la vieja, ¿no? Este gentío, que le viene a dar el pésame”. “Nooo, compa’e, estos me vienen a pedir prestada la burra”.
Yo me río, pero en serio me cuesta identificarme con la imagen común de la suegra inmamable. Doy gracias a Dios que cada suegra que me ha tocado –empezando por la que ahora tiene el título oficialmente ante la ley—, con muy pocas excepciones, han sido ejemplares señoras que mucho merecen cualquier atención que se le pueda dispensar.
Sí, yo tuve la suegra absorbente que me lanzó indirectas de matrimonio al mes de novio con su hija, y tuve la suegra de terror que hasta me pegó. Pero también he tenido la suegra que siempre trataba de invitarme a almorzar los fines de semana, la que aplaudía que su hija al fin se consiguiera con un muchacho “de familia”, la que (según me dicen) lloró cuando terminamos y la que me ayudó a prepararle una sorpresa a su hija. Y tengo la actual que ha sido todo eso y más.
Mi suegra es de esas que me regaña si no como, que no tiene ni que pensarlo para prestar ayuda de lo que sea, que constantemente felicita a su hija por haberse conseguido un tipo como yo, que me agradece cómo la trato y siempre está pendiente de mi familia. Se mete conmigo como una amiga más, pero no se mete en la relación (lo que no quiere decir que no está pendiente de ella). Lo único que le critico (o le admiro… o sencillamente no entiendo pero me parece increíble, digo yo) es que esa mujer sólo sabe descansar cuando está moviéndose. ¡Descanse un ratico, suegrita!
Todos los años le rindo un homenaje a las madres en su día en este blog, y no hay mayor madre que la mía, la que le agradezco cada día su amor y su atención para conmigo, en especial dándole las gracias por la vida. Pero esta vez le quiero rendir homenaje a una madre que me hizo un favor casi tan grande: me dio a mi actual esposa y me ha brindado apoyo, atención y cariño desde hace cinco años.
Así que suegrita, ¡feliz Día de las Madres!
Es triste, pero también es... grandioso, de verdad. Imagínate si hubieras visto todo lo bueno, o si supieras de todo lo bueno. Imagínate si de verdad adquirieras todas las grabaciones y libros y películas que "deberías ver". Imagínate si lograras pasar por las listas de todo el mundo, hasta que todo lo que no hayas leído realmente no necesitara leerse. Eso implicaría que todo el valor cultural que el mundo ha logrado producir desde que una gota de masa primordial agarró un violín es tan pequeña e insignificante que un solo ser humano se lo podría tragar en una sola vida. Eso nos haría fracasos, creo yo.Así, nosotros los cultoadictos tienen dos opciones: o nos amargamos y nos limitamos a las comiquitas de los periódicos o estamos pendientes de consumir lo bueno que viene en nuestra dirección. Tomemos un camino poco transitado; leamos un libro basado sólo en su portada; veamos una película que no nos llama nada la atención. Si quieren guías, compren esos libros que mencioné, busquen las listas de "lo mejor del año/década/historia/última hora" que abundan en línea.
Qué cliché suena eso: “el primer día del resto de mi vida”. Debe haber otra manera de describir que estás en el día más importante de tu existencia. Quizá “el día que descubrí la Fuerza”. “Conquistando la Matrix”. “Iniciando las doce labores”…
No, pensándolo bien, sí, es mejor “el primer día del resto de mi vida”.
Porque, digo, ¿cómo más puedes describir el día en que empiezas a compartirla con otra persona?
Sip, hoy mi amada novia y yo llevamos nuestra relación a un nivel más. Es nuestro matrimonio civil, cortesía de una emisora de radio que nos regaló una boda civil colectiva. lo divertido es que ella envió no menos de 75 mensajes de texto para tratar de ganar, mientras que yo envié cuatro… y fue mi número el que salió en el sorteo de diez. ¡A eso llamo yo una indirecta!
Esta ha sido una relación de casi cinco años que ha pasado por momentos muy duros, así como momentos mágicos. Hemos logrado muchas cosas que yo nunca hubiera pensado posibles, gracias a mucho esfuerzo, mucha paciencia, mucha dedicación y, en muchos casos, mucha suerte. He madurado muchísimo más de lo que he pensado, y estoy seguro que ella lo ha hecho también. Ambos hemos aprendido muchísimo del otro, y nos hemos confrontado a aspectos de nuestra personalidad que nunca habíamos considerado antes.
2011 ha demostrado ser un año importantísimo en mi vida, a sólo cuatro meses de su inicio. Como alguien me dijo una vez, hay una ola de cambios pasando por ella, y simplemente hay que dejarse llevar. Y en esas estoy. Estoy en un trabajo del que al fin me puedo considerar orgulloso, estoy con una mujer que sé que amo con sinceridad –no sólo a pesar de nuestras diferencias, sino gracias a ellas—y sé que seré un buen esposo y ciertamente intentaré serlo mejor cada día.
Gracias, cielo, por darme la oportunidad de crecer, y más si es contigo.
Pues es contigo que he logrado todo mi potencial.
Te amo…
| Panteón Nacional. Foto mía. |
| Ardilla en la Plaza Bolívar. Foto mía. |
En sólo un par de horas, pasaremos por ese ritual que es la compleción de una vuelta alrededor del Sol por ese planeta lleno de agua que llamamos Tierra y casa. Momento en que todos –o casi todos—nos ponemos cursi o sentimentales o francamente ridículos y reflexionamos sobre el pasado que no podemos cambiar y hacemos promesas que puede que cumplamos o quizá no.
Y así exactamente es como quizá se ponga este post, así que… léanlo a su propio riesgo.
He dicho, en círculos privados, que 2010 fue el peor año de mi vida, algo que había dejado reservado para 2010. Sufrí las mayores arrecheras, las más grandes tristezas y caí en las mayores depresiones de las que haya recordado. No podía esperar a que este día llegara, sólo para poder empezar de nuevo y dejar atrás lo malo que dejaron estos últimos doce meses.
Pero, quizá por el hecho que el último mes ha estado lleno de alegrías por delante y por detrás, he suavizado mi posición respecto a 2010 (también, ¿quién quiere hablar mal de un moribundo?). Este no fue un mal año; este fue un año difícil, repleto de problemas, incomodidades y grandes retos. Cometí errores. Grandes, grandes errores. Y lastimé. Y fui lastimado.
Pero de nada habría servido si no hubiera aprendido nada. Ahora me considero más maduro, más estable y más centrado. Así que aunque 2010 me trajo muchas negativas, me dejó también muchas cosas positivas, sin duda. Todo como previo a un enorme paso que daré en 2011… un paso que daré con todo gusto.
A todos mis seguidores, amigos y compañeros, lamento mucho si fui demasiado insoportable, quejica, ladilla o furioso. Y les agradezco mucho la paciencia que me han tenido, y en especial estoy infinitamente agradecido por su amistad.
Y a ti, cielo mío… Bueno, ¿qué más tengo que decirte? ¡Que llegue ya nuestra fecha!
Había un mapa en el brazo, y no es un tatuaje.
Resulta tan raro estar haciendo tus quehaceres diarios, cuando repentinamente escuchas un bajo zumbido, como el más flojo de los abejorros atrapado en un tubo: DZZZZZZZZZZ. El brazo comienza a apretarse, a veces hasta el punto en que no siento la mano izquierda. Pasan unos segundos –unos largos segundos—y afloja. Así estaré hasta las 9 de la mañana de mañana, cuando me retiren el aparato.
¿Lo reconocieron? Me estuve haciendo un mapa de mi tensión arterial. También me hice un ecosonograma y una prueba de esfuerzos. La semana entrante tendré los resultados. Bienvenidos a mi edad media.
El hecho que muchos síntomas de hipertensión y otros asuntos de salud propios de hombres de mi edad empiezan a manifestarse durante los momentos más duros de mi vida no está relacionado, necesariamente, con dicha situación. Más bien, lo veo como la aceptación, admitidamente tardía, pero real, de que mi vida como la he vivido ahora no ha estado a la altura.
Parece que las pruebas por las que la vida me puso ya han pasado (DIOS espero que hayan pasado), pero ya sin duda crucé un umbral por el que ya no hay retorno. Si en efecto la tengo,. la hipertensión es algo para toda la vida, como un silente pero malhumorado familiar que un cruel Mefistófeles (no metan a Dios en esto) te ha asignado luego que le vendes tu alma, para que lo honres. Cumple tu parte del trato, y él sencillamente estará ahí, sin fuñir mucho. Eso quiere decir: ejercítate mucho, bájale a la sal, a los alimentos grasos y a los dulces, y has tus ejercicios.
Descuídate, y el infeliz te lo recordará.
Antes de los exámenes, pude constatar muy bien cómo eran los recordatorios. Luego de una situación particularmente intensa en la oficina, empecé a sentir un inusual nudo en medio de los omóplatos. No era la primera vez, y en vez de asustarme o arrecharme, me senté y traté de simplemente respirar, tratar de calmarme, pensar en otra cosa. Pero claro, si te dicen “no pienses en el hipopótamo”, es lo primero que vas a hacer. Como si tomara vida propia, el nudo se extendió hacia mi cuello y, como si de tentáculos se tratara, sentí una presión en los pulmones. Incluso bajo el muy eficiente aire acondicionado, comencé a sudar. Ahí sí me asusté. Directo a Servicios Médicos. El veredicto: tensión 150/90. (Por si no lo saben, la normal debe ser 120/80.) Cero demoras: al cardiólogo.
El día que hice los exámenes, no estaba tan nervioso como pensaba, más bien resignado. Empezamos por la prueba de esfuerzo, que es básicamente ir sobre una caminadora que incrementa su velocidad y su inclinación cada tres minutos hasta que te desmayes. Yo aguanté doce minutos sin desmayarme. El médico tratante fue bastante gentil conmigo. al menos, eso me dijo… En fin, resultados: todo normal.
Luego fue el eco. ¿Mencioné que para todo esto me afeitaron el pecho? Ah, la deliciosa piquiña que acompañará el hecho que pronto se convertirá en un campo de batalla. Repleto de cañones… Fue tranquilizante ver que mi corazón latía sin problemas, como de hecho confirmaron los resultados después. Cero arritmia, cero anormalidades, cero heridas que se puedan ver. Comprobé que no es literal cuando se te parte el corazón, ni hay nadie viviendo en él, ni hay sellos de "Propiedad Privada" sobre él. Todo normal. Tipo tranquilo...
Lo que nos trae de vuelta al mapa. Al principio, mi imaginación me transporta a mi infancia donde oigo a los médicos de Steve Rogers decir, “Podemos mejorarlo… Podemos hacerlo más rápido, más fuerte… Es… el hombre nuclear”.
Pero ya para las 4 de la tarde, el bendito aparato me tenía ladillado. Además que mientras lo tuviera, no me podía bañar. Sip, pasé 24 horas sin tocar una regadera. Me preguntaba cómo rayos iba a dormir con un enorme 2brazalete” en mi bíceps izquierdo y lo que parecía un Walkman cibernético a un costado. Sin embargo, afortunadamente, dormí como si nada. Hasta incluso temí que se hubiera dañado, hasta que en el desayuno: DZZZZZZZZZ. A las 9:30 me lo quitaron, y a esperar resultados. Que ya tengo.
Como un ocioso, saqué el gráfico de las variaciones de mi presión sanguínea, que aquí les tengo. El punto alto fue alrededor de las 2:30 de la tarde, donde la presión me llegó 180/90. Incluso dormido, a las 2:25 de la mañana, me llegó a 149/77. En promedio, mi tensión sanguínea de esas 24 horas fue de 140/82. No hay más nada que hacer: hipertensión diastólica.
Las acciones para contrarrestar ese efecto ya las había tomado dos semanas antes del examen. Como además unos exámenes de laboratorio mostraron un colesterol de 228 (lo normal: 220), resolví empezar a caminar, media hora diaria. Subí a tres el mínimo de pisos para subir escaleras. Y lo más insólito, compré un equipo para hacer ejercicios llamado The Door Thing. En un mes, ya he perdido seis kilos, y estoy apuntando a 12. (Mido 1,83 y peso, ahora, 94 kg.)
Lo más difícil, empero, va a ser controlar las emociones. Lo más importante, de paso. He descubierto una preocupante incapacidad para separar mis problemas personales de mis problemas laborales, y como consecuencia mi desempeño se vio un poco afectado. Y como estoy consciente de ello, tengo la angustia acumulada, lo que contribuye a mi tensión. Malo, malo.
Pero en fin. Finalmente, he descubierto lo que es acercarse a los 40. Ya no sólo son las canas –el cuerpo tiene otras formas mucho menos sutiles de despertarte a la realidad que los 20 quedaron bien atrás. No es sólo hora de madurar y tomar mejores decisiones en el futuro respecto a… todo, en realidad. Es hora de aceptarse tal cual uno es, con todo y sus defectos, y de repente empezar a tratarse mejor. Quererse más, pues. Quién sabe –a lo mejor todo “esberto” y tal, comienzo a ver que de verdad soy alguien que vale la pena se quede por aquí.
(El que diga lo contrario… tengo maneras de encontrarlos. Y los encontraré.)
Rocky Balboa fue una película que no tenía ningún derecho a ser lo buena que era.
Sylvester Stallone tiene más de 60 años y la última película de la franquicia fue un fracaso y dolía de lo mala que era. Y sin embargo, el hombre decidió hacer una más, y fue algo absolutamente brillante, con todo lo que un fanático debe esperar de una película así: un sentido del humor velado, muchas frases citables (“Eres un viejo loco”. “Tranquilo, tú llegarás allá”), un montaje de entrenamiento y por supuesto, un par de discursos apasionados.
El mejor de todos, el que se ha quedado conmigo, es uno que el viejo gladiador le dirige a su hijo (que lo interpreta Milo Ventimiglia, Peter de Héroes). Una frase en particular se quedó conmigo. “Tú, ni yo, ni nadie va a pegar tan duro como la vida. Pero no es sobre lo duro que pegas. Es lo duro que puedes recibirlo y seguir echando pa’lante. Cuánto puedas recibir y seguir caminando. ¡Así es como se gana!”
Dio la casualidad que finalmente vi Rocky Balboa recientemente, y esa frase –es lo duro que puedes recibirlo y seguir echando pa’lante— resuena tanto porque estoy pasando por una dura prueba en la actualidad. Hay errores que no deberían pagarse toda la vida, pero los pagas. Este no sé si será uno de ellos, pero ciertamente llevo cierto tiempo pagándolo. Y no sé por cuánto tiempo será.
No voy a estar aquí lloriqueando y pidiendo perdón y mareándolos con asuntos tan personales. No voy a sentarme y decir cómo me afectado mi estabilidad emocional, mi salud, mi perspectiva en la vida. No voy a mandar un mensaje a nadie. Sí voy a decir un par de cosas.
Me arrepiento profundamente de lo que hice, lo estúpido que fui, lo ciego que estaba. Pasaba por uno de los peores momentos de mi vida, y uno sencillamente se ofusca, más si uno es débil. Pero esas son explicaciones, no son excusas. Uno nunca debe perder su centro, uno siempre debe fijar su norte sin perderlo de vista, y cuando a uno le pegan más duro, ahí es cuando más esfuerzo debes hacer por pararte.
En especial buscar apoyo de la gente que te ama, y tú apoyarlos a ellos.
Algún día dejaré de pagar ese error, ya sea con una última oportunidad o con un desgarre final. Pero mi norte está fijado, y honestamente tengo mi salud por la cual preocuparme. O recibiré ese perdón, o recibiré ese coñazo.
Es hora de demostrar –y honestamente, averiguar-- cuánto puedo recibir antes de seguir echando pa’lante.
Bring it on, life.
(Esa cita es mía.)
Hoy murió, a dos semanas de cumplir los 42 años de edad (recién cumplidos, igual que nuestro Presidente) el diputado Luis Tascón, luego de cuatro meses padeciendo un muy agresivo cáncer de colon. Fue un shock para mí ver a la presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores, una mujer que a pesar de la inmensa arrechera que le tengo hay que admirarle la facilidad para decir las cosas sin reírse, perder la compostura por completo cuando interrumpió una discusión en el hemiciclo y a dura penas pudo anunciar el fallecimiento de Tascón y pedir un minuto de silencio por su partida. Incluso se tuvo que retirar de su puesto. Si todo era teatro para demostrar que a pesar de todo era humana, lo desconozco. En especial considerando lo mal que lo trató un par de veces en el Parlamento y fuera de él. Pero igual me dejó pensando.
Y en esta época, sabes que Internet va a ebullir de comentarios. Algunos buenos, algunos malos, otros muy malos. La muerte de este señor ha despertado cada sentimiento negativo que hay en la sociedad. Si hacen una búsqueda en Twitter –como yo hice—se darán cuenta que el amigo era… bueno, amigo de muy pocos en Twitter. Desde un "qué bueno", pasando por un "uno menos" hasta uno que propuso que exhumaran su cadáver para bailar un joropo sobre sus cenizas. Ni se diga el que propuso en cierta página que no voy a mencionar que se hiciera una "fumigación de ratas al resto del chavismo" para que siguieran su camino. Y ni estoy hablando de la que pidió que le respetaran su libertad de expresión por alegrarse de la muerte del diputado, y que no se molestaran en decirle que Dios la castigaría porque ella era atea. (Te lo respeto amiga, pero no esperes que lo comparta.) Incluso, mientras escribo esto en mi cuarto, escucho a mi vecino de arriba decirlo claro y raspa'o: "Qué bueno que se murió Luis Tascón".
Ahora, sería muy, muy ingenuo si dijera que Tascón no se buscó esta clase de odio él mismo. O al menos, se prestó para recibirlo sin quizá saber lo que se le iba a venir. O de tan ciega obediencia que no le importó. Para los que no lo sepan, bien sea porque me leen del exterior o porque han vivido en una cueva estos últimos años, y no quieren leer Wikipedia, este es el cuento, que pueden saltarse si ya se lo saben.
En 2004, cuando el presidente Hugo Chávez cumplió la mitad de su primer mandato, un referéndum revocatorio para sacarlo del poder constitucionalmente. La forma de activarlo era recoger "un número no menor del veinte por ciento (20%) de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato. Cuando igual o mayor número de electores y electoras que eligieron al funcionario o funcionaria hubieren votado a favor de la revocatoria, siempre que haya concurrido al referendo un número de electores y electoras igual o superior al veinticinco por ciento (25%) de los electores y electoras inscritos, se considerará revocado su mandato y se procederá de inmediato a cubrir la falta absoluta conforme a lo dispuesto en esta Constitución y la ley", según el artículo 72 de nuestra Constitución. Casi cuatro millones de firmas se recolectaron, aunque al final se validaron 2,4 millones de ellas. Chávez igualmente ganó ese referéndum con casi 60% de los votos, pero los verdaderos problemas empezaron después.
Para demostrar un supuesto fraude de la oposición, Tascón fue comisionado por el Presidente a obtener esas firmas. Supuestamente, el diputado había comprado la lista a un miembro de la ONG Súmate, quien había ayudado a organizar la recolecta de firmas, pero por declaraciones dadas que había dado en días anteriores, la versión actual es que el hombre pudo pasar cuatro días fotocopiando las planillas con el permiso expreso de los rectores del Consejo Nacional Electoral. Por si fuera poco, Tascón subió esa data a su página web –y la lista se hizo pública. Sumado a un despido masivo de trabajadores de Petróleos de Venezuela en 2002, ahora empezaron a ser despedidos empleados de ministerios, contratistas y demás empleados directos o indirectos del Gobierno. Se empezaron a negar préstamos, detener asistencias, incluso a negar servicios médicos, como lo contó la periodista Mari Montes en su Twitter. Mucha gente debió abandonar el país, los que pudieron; otros cayeron en una profunda depresión, incluso el suicidio. Esta situación duró hasta abril de 2005, cuando el propio presidente Chávez ordenó que se "enterrara" la ahora llamada lista Tascón. No se ha cumplido al 100%, por lo que he escuchado, pero fue suficiente para que Tascón subiera el ranking de los más odiados del chavismo.
Claro, el chavismo no fue que lo trató muy bien. En 2007, el compadre de Chávez, su ex ministro de la Defensa, Raúl Isaías Baduel, criticó el proyecto de reforma constitucional que se iba a dar ese año, que luego no fue aprobado, y Tascón, en medio de voces que llamaban a la cabeza del general, indicó que sus declaraciones revelaba una división dentro del chavismo. ¿Osaste defender a un traidor?, bramó el aún por constituirse Partido Socialista Unido de Venezuela, el nuevo partido que agruparía a todas las facciones que apoyaban al Presidente. Por ello, Tascón se convirtió en el primer expulsado de un partido que aún no existía. De alguna forma, Tascón logra que lo perdonen, y sigue haciendo su trabajo dentro del Gobierno, hasta febrero de 2008, cuando Tascón tiene el tupé de denunciar al presidente del órgano recolector de impuestos, el Seniat, José David Cabello, de corrupción –y da la casualidad que el hermano de Cabello, Diosdado, es uno de los ministros más importantes del chavismo (bueno, lo era). Resultado: Tascón es expulsado del PSUV, de nuevo, y esta vez hasta el propio Diosdado lo llamó "agente del imperio". Auch.
Aquí termina el cuento. Dado ese panorama, creo que hay que admirar los cojones que Tascón tuvo para lanzarse a alcalde del municipio Libertador (el más grande de Caracas) con un partido que él mismo fundó, Nuevo Camino Revolucionario. Por supuesto, sólo obtuvo 0,37% de los votos. Pero el hombre siguió insistiendo con sus denuncias, ahora como supuesto crítico del chavismo duro, pregonando ética y moral revolucionaria. Mientras que ya hasta se cree que el propio José Gregorio Hernández no ha sido santificado porque firmó.
¿Motivos suficientes para agarrarle hasta treinta arrecheras? Pero por supuesto. ¿Motivos para alegrarse por su muerte? POR SUPUESTO QUE NO, CARAJO.
En primer lugar, Tascón tenía una esposa, una hija y una madre aún viva. Como si fuera poco el odio que se debieron calar mientras estaba en vida, y los cuatro meses de agonía que debió superar, ahora deben leer todos los insultos y desahogos de la gente que decide aprovechar para sacar lo peorcito que tiene. ¿Qué esperan? ¿Lograr tres muertes más? ¿O creen que ellas son también culpables de lo que Tascón haya hecho o dejado que pasara? ¿Y cómo se sentirían ustedes si ven a su padre, esposo, hijo, madre, esposa o hija, recientemente muerto, insultado por gente que ni lo conoció?
En segundo lugar, ¿qué están ganando con eso? "El desahogo", me diría uno de los menos virulentos, como me dijo una vez que critiqué una pita que le hicieron a la modelo Anarella Bono cuando fue jurado en el Miss Venezuela 2007, por sus preferencias políticas. "Botellazos por la cabeza, persecuciones, lista Tascón, periodistas presos, ¿versus una pitada? No joda, me canso", me dijo. Porque es cierto, el Gobierno nos ha llevado a todos a un estado de casi permanente confrontación, y la lista Tascón es muestra de ello. Si no piensas como yo, estás en contra de mí, y debes ser barrido. O estás conmigo o no. Y el Presidente ha repetido esta frase o su equivalente una y otra vez. Es muy, muy difícil evitar caer en este círculo de confrontación, y de hecho ya vimos antes cómo, durante la breve salida del poder de Chávez en 2002, a su entonces ministro del Interior, Ramón Rodríguez Chacín (de quien se rumoró podría seguir el camino de Tascón, antes de aparecer en público recientemente) se le detuvo en la urbanización Santa Fe, y una turba enardecida lo golpeó fuertemente. Para nada, pues seis años después el hombre volvió a su cargo, aunque sea brevemente, y para ayudar a traer rehenes de las FARC de Colombia de vuelta a casa.
Eso me trae al meollo del asunto, y disculpen si me extendí. Algún día, Chávez se irá del poder. Y yo confío en que será por votos. Es más, será por votos. Quizás hasta en el propio 2012, cuando son las próximas elecciones presidenciales. Se montará entonces alguien de oposición, quién sabe quién. ¿Y entonces? ¿Saldremos con un bate a buscar al ministro del Interior actual, Tareck El-Aissami? ¿Habrá alguien que corra a arrancarle los pelos a la diputada Iris Varela, amiga de Tascón? ¿Ningún chavista podrá trabajar para e Gobierno? ¿Quiere decir que le tendría que decir a mis familiares que apoyan al Gobierno "quién te mandó"? Entonces, ¿pretendemos mejorar a Venezuela, o a dejarla igual, si no peor?
Nadie merece morir. Punto. Eso lo decide Dios o como decidan ustedes creerlo, si son ateos. Si el cáncer es un castigo divino, entonces mi padre algo nos ha ocultado, porque él lidió con el cáncer hace unos años atrás (y se curó). Un error común del Gobierno es pensar que Chávez estará en la presidencia para siempre; un error común y aún más peligroso de los que le oponen es pensar que, al irse Chávez, se acabó el chavismo. Chávez ha creado demasiado fanatismo, demasiada lealtad entre muchos de sus seguidores, como para pensar que el día que Chávez no sea presidente van a dejar de tener peso en el país. ¿Qué creen, que se irán todos a Cuba? ¿O están esperando una guerra civil? Si me pongo a ver los comentarios en Twitter, hay más de uno que se ve muy valiente detrás de un teclado. ¿Es así como queremos a Venezuela? Basié. Yo no. La lista Tascón no sé si haya sido enterrada, pero la lista que es su contraria, la que cada opositor radical tiene en su cabeza, que tiene los nombres de cuanto chavista quisiera ver caer cuando no sean gobierno, está vivita y coleando.
Sinceramente, la muerte de Luis Tascón ni me alegró, como no le alegró a la propia Mari Montes, ni me entristeció. Lo que sí me entristeció fue ver la cara de la Venezuela que ciertamente ayudó a crear y dejó al descubierto con su muerte. Espero que haya algo que aún se pueda rescatar de ella. Descansa en paz, Luis. Que Dios se apiade de tu alma. Y le dé paz a los que te extrañarán.
Image by mikkelz via Flickr
Y bien... sobrevivimos a otro Mundial.
Este torneo, el último que espero ver como un hombre soltero, ha visto cómo se cumplen dos cosas a las que he ligado siempre que he estado pendiente de él: la eliminación de ese equipo en primera ronda (aunque fue una alegría de tísico, pues afectó a gente muy cercana a mí) y que la final fuera disputada por equipos que nunca habían estado ahí. Claro, son equipos que de una forma u otra siempre están entre los favoritos, así que tampoco es que se siente absolutamente nuevo (¿se imaginan si hubiera sido una final Paraguay-Ghana?), pero bueno, Holanda no había llegado desde 1978, y España jamás había estado ahí. No nos podemos quejar.
Bueno... sí, sí podemos.
Como todo, el Mundial Sudáfrica 2010 ha tenido su blanco y su negro, su cosa extraña y su cosa genial, sus momentos históricos y sus cosas que esperamos todos olvidar. Aquí les dejo mi impresión de esta Copa del Mundo, una perspectiva de alguien que no es fan del fútbol sino que lo disfruta y se tripea el rumbón colectivo que se vivió durante este mes.
LO BUENO
Cero terrorismo. Al-Qaeda había amenazado con hechos violentos, en específico durante el partido Estados Unidos-Inglaterra en la primera ronda. Desde antes, podía pasar cualquier cosa pues días antes, un supremacista blanco había sido asesinado en su granja, y quizá habían represalias. No sé si fue todo lo que se gastó en seguridad o qué, pero lo cierto es que todos los juegos pasaron sin problema; lo más grave que ocurrió fue un loquito que se coleó en el terreno del juego España-Alemania del miércoles.
La buena actuación de equipos americanos (en especial los latinos). Prácticamente todos los equipos de la Concacaf (esa es la Confederación de Asociaciones de Fútbol de Norte, Centro y Sudamérica, por si acaso) y la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol) pasaron primeros de grupo en la ronda eliminatoria, e incluso la única que no pasó (Honduras) dio un partido genial en contra de Suiza en su última fecha. De hecho, ese grupo donde esos dos equipos estaban terminó tan parejo que fue en esos dos partidos finales donde se decidió quiénes pasarían. De resto, Paraguay, Estados Unidos, México, Uruguay, Argentina y Brasil pasaron prácticamente sin problemas a los octavos, y en especial Uruguay va a pelear el tercer lugar con Alemania el sábado que se merece con creces (aunque claro, es el tercer lugar igual...). ¿Qué sólo Argentina, Uruguay y Brasil pasaron a los cuartos? ¿Qué importa? Ninguno demostró hacer mal fútbol; en la inmensa mayoría de los casos, no fue tanto que ellos perdieron sino que sus opuestos ganaron. Que la hayan cagado Brasil y Argentina en sus últimos juegos sí es otra historia.
(Nota: nosotros le hemos ganado a todos esos equipos. Coño, a Uruguay le ganamos 3 a 0 una vez. Uruguay, que le va a pelear el tercer lugar a los monstruos de Alemania. ¿Qué rayos pasa, Vinotinto? ¡Exijo ver a Venezuela en Brasil 2014! ¡Yo quiero moquear como Jon Tae-Se cuando oyó su himno de Corea del Norte cuando oiga mi “Gloria al Bravo Pueblo”!)
Ghana y Suiza. Para mí, las dos sorpresas de este Mundial. En primer lugar, siempre se habla de algún equipo africano que queremos que llegue a la final, quizá hasta ganarlo. Camerún dio muchas esperanzas en EEUU ’94, Senegal y Nigeria en Corea-Japón 2002. Pero este año, sólo hubo un equipo “de la casa” que de verdad dio la talla por el continente. Sin un Samuel Eto’o o un Didier Drogba, los panas de Ghana superaron los chistes fáciles que el nombre de su país pueda dar y se lanzaron el que ha sido el juego más emocionante del torneo cuando se enfrentaron a Uruguay en cuartos. ¿Sería distinta la historia si Asamoah Gyan no hubiera fallado el penal que le habría dado el triunfo seguro a su equipo, para enfrentarlos con Holanda en la semifinal? En cuanto a Suiza, consideren esto: si España gana el domingo la final, los suizos se habrán dado el tupé de decir que ellos vencieron al campeón del mundo cuando jugaron por primera vez. Ciertamente tuvieron la mejor defensa de la primera fase, y sólo tuvieron un gol en contra (cuando perdieron contra Chile, y vaya que los hicieron sudar), lo que les sumó 559 minutos sin que el arco de Diego Benaglio haya sido pasado. Y de paso, Benaglio fue para mí el mejor arquero del torneo, aún más que el nigeriano Vincent Enyeama. Es una demostración de lo azaroso que puede ser el fútbol que un equipo que sólo perdió una vez en primera ronda no la superó.
El verdadero gol de Carlos Tévez. Supongo que el tipo quería quitarse la raya de haber marcado un gol en posición adelantada clariiita. Pero el segundo gol que el jugador argentino del Manchester City, el tercero de la albiceleste fue algo absolutamente de antología, un cañonazo de casi mitad de campo que casi abrió un boquete en la red. Yo estaba lívido de la arrechera por la injusticia en contra de México, uno de esos equipos al que le tengo simpatías desde hace rato, unidas a la injusticia en contra de Inglaterra, pero ese golazo de Tévez necesitaba mi reconocimiento. Para mí, es el gol del Mundial hasta ahora.
Eliminaciones tempranas. Por respeto a mi círculo cercano, no mencionaré uno de los caídos en esta Copa. Pero ya todos mis amigos y conocidos saben cuál equipo despierta mis antipatías. No me gusta su estilo de juego, no me gusta la clase de gente que son muchos de sus jugadores, y es demasiado fácil meterse con fanáticos que se desangran cada vez que pierden. Pero lo de Francia, este año, me divirtió muchísimo más, para ser sincero. Esa vaina se convirtió en una novela auténtica. No había ni la mitad de estrellas que conquistaron la copa en su casa en 1998, y desde su polémica clasificación contra Irlanda se sabía que venían con la moral baja. Súmalo a la locura del entrenador Raymond Doménech, que reforzó el cliché del pajúo francés que Hollywood vende, y lo de Francia fue una desgracia mayor al cabezazo de 2006. Me dio como lástima, porque no es como si Francia no tuviera talentos, pero igual. Largo, carajo.
El pulpo Paul. Los pulpos siempre me han parecido animalitos fascinantes, por su evidente inteligencia, su habilidad para el camuflaje (extrema en algunos casos) y lo alienígenas que se ven. Pero Paul ahora se convirtió en estrella, uniéndose al grupo de fenómenos “psíquicos” que a los seres humanos tanto le gusta especular, si acaso por el chisme. Pero...
LO MALO
El pulpo Paul. ...coño, ya me tienen ladillado con el bendito pulpo. Por supuesto no faltó, a los cinco segundos que el pulpito ‘er coño mostrara alguna especie de poder predictivo (cierto o no) cuando empezaron las solicitudes de traerlo a Venezuela para ya ustedes saben. Y he leído comentarios de gente para los que probar si el pulpo puede predecir cualquier vaina se ha vuelto esencial. Hasta una página le abrieron para que le hagas preguntas. Ya sáquenmelo y dejen al pobre Paul en paz, mejor trabajen por su futuro en vez de pedirle a un pe’azo ‘e pulpo que se los prediga.
Los árbitros. FIFA, por amor a Dios y a tu madre, ¿será que para 2014 entendiste que la tecnología no va a hacer que la gente discuta menos al día siguiente ni que se vendan menos periódicos? El gol anulado a Estados Unidos contra Argelia, que les hubiera dado un triunfo 3-2 en vez del empate, durante las eliminatorias; el gol que no fue de Inglaterra, aunque entró al arco clarito, que hubiera dado el empate 2-2 contra Alemania en octavos; el gol en posición adelantada descarada de Carlos Tévez de Argentina contra México en los mismos octavios; todas situaciones que se hubieran solucionado revisando la repetición instantánea, para decir los tres ejemplos más notables. ¿Qué coño esperan, pregunto yo? ¿Una huelga?
La vuvuzela. ¡AAAAARGH! ¡Es como un puto enjambre de abejas en metamfetaminas! La tradicional corneta es usada como una celebración en Sudáfrica, así que se tiene que respetar. Pero mano, no cuenten conmigo si esa vaina se llega a instaurar en el resto del mundo. Por Dios, ahora hasta puedes poner el ruido de las malhabidas cornetitas en videos de YouTube si te da la gana. ¿No es eso una señal del Apocalipsis?
Cristiano Ronaldo. Este torneo se caracterizó por dejar a muchos de los "dioses del Olimpo" del fútbol en el suelo. Fabio Cannavaro, Didier Drogba, Wayne Rooney, Kaká, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo fueron absolutamente opacados. Al único que puedo perdonar es al propio Messi, quien aunque no logró gol sí estaba metido en la acción a cada rato, creando oportunidades a sus compañeros. Hasta Drogba logró un muy buen gol contra Corea del Norte en la última fecha de Costa de Marfil en las eliminatorias. Pero a pesar que él también marcó el séptimo gol de Portugal contra los mismos norcoreanos, y uno de los goles más extraños de todo el Mundial de paso, para mí Cristiano Ronaldo fue el que dio pena en esta ocasión. Así como una vez dije que Megan Fox tenía que mantenerse como modelo y no como actriz, así cada vez más me convenzo que este pana debería quedarse con su campaña de Calvin Klein. Los momentos que demostraron que el Real Madrid pagó buen dinero por este señor fueron mínimos, y el ataque de malcriadez que le dio luego que España eliminara a Portugal en octavos fue la gota que rebasó el vaso. Crece, carajito, y después puede ser que tengas algún futuro en un juego de hombres.
“Pastelero”. ¿Es idea mía, o este término se inventó para este Mundial? Es el usado, de manera despectiva, justificado o no, para llamar a los que no siguen a ningún equipo en particular, se “arriman” al que va ganando, o simplemente quieren la joda y el bochinche de una celebración. En otras palabras, si para ti el Mundial no terminó cuando eliminaron a Italia, México, Brasil o Argentina, tú eres un pastelero. Ese reclamo siempre estará, sin duda, pero que ahora se hayan lanzado a usar un nombre (insulto) me desconcierta. Yo soy uno que lo ha recibido (sin mucha maldad, para ser sincero) porque siempre le he ido a Brasil y este año decidí también apoyar a España. Cierto, sólo tengo el suficiente conocimiento de jugadores para saber dónde juegan algunos de los más destacados, y cierto, Brasil nunca me convenció del todo en este torneo, pero pana, ¿qué daño le estamos haciendo? Esto es como que yo me arreche con la gente que va al cine porque nunca han oído hablar de Goddard. Claro, irle a Brasil, por ejemplo, “porque son latinos, porque son los mejores, porque el tío del primo del ortodoncista que atiende a la vecina de mi mamá es brasileño” son excusas más que banales, y más aún justificar los insultos que nos han llegado de otros lados del mundo sin defendernos es inaceptable, pero piensen esto: yo me estoy tripeando el Mundial hasta el final, mientras ustedes siguen llorando en la esquina que si los árbitros, que si la envidia, que si la mala suerte, que si qué sé yo. Les respeto su posición, pero a los que lo hacen por malos perdedores (y mira que hay unos cuantos), nada, aguántense su chalequeo que su equipo no llegó. Yo tengo el añadido que el mío sí. ;)
Bien, como ya dije, otro Mundial al que sobrevivimos. Nos deja esa sensación de vacío, de temor que cuando llegue el domingo a las cinco de la tarde nos demos cuenta que ya se acabó. Nos queda el consuelo que en 2011 es la Copa América, en 2012 la Eurocopa, las ligas españolas, europeas y del Rey todo el año, y bueno de ahí a 2014 es una vainita. Mientras tanto, pana, empecemos a apoyar más a la Vinotinto, que si nos siguen demostrando que le están echando bola nos tenemos que terminar de convencer que no todo puede ser ganar y ganar. Ellos se merecen nuestro apoyo nada más por la bola que le están echando. (Y suena: ♫saber que se puede / creer que se pueda / pintaaaarseee la caraaaaa / color esperanza...♫) XD
¿Qué es lo que más recordarán ustedes de Sudáfrica 2010? ¿Cuál es el mejor sabor que les quedará? ¿Qué es lo que más quisieran olvidar?
Soda Stereo es lo mejor que ha salido de Argentina desde Valeria Mazza y Julio Cortázar. Es EL grupo de rock en español, algo de lo que me di cuenta lamentablemente después que se disolvieron, claro. No he seguido la carrera como solista de su líder, Gustavo Cerati, pero no hay forma que no acepte su talento tanto para interpretar como para componer. En estos momentos, Cerati está siendo tratado en un centro clínico aquí en Caracas, luego que sufriera un accidente isquémico transitorio (algo que puede generar en un ACV completo) después de un concierto que ofreciera el sábado en la Universidad Simón Bolívar. Lo que soy yo, espero que se recupere muy pronto y nos siga ofreciendo música por tantos años como lo ha logrado Aerosmith.
Pero lo que le pasó a Cerati ha despertado nuevamente un fenómeno que trae Internet cada vez que una celebridad muere/tiene un accidente/cae en desgracia: mostramos nuestro peor lado como sociedad a la vez que buscamos mostrar nuestro mejor lado como fanático.
Cuando Michael Jackson murió el año pasado, Internet se detuvo. Literalmente. No había más nada que importara en el mundo, algo que no sé siquiera si pasó cuando el papa Juan Pablo II murió. La locura mediática, las teorías de conspiración, las dementes reacciones, todo estuvo allí. Yo no hablo demasiado de esto porque yo contribuí a esos “homenajes” (de hecho, hice dos), pero luego leí un post de Open Culture que admito me hizo sentir un poquito mal: enseguida se olvidó la lucha que los iraníes daban porque el mundo reconociera el grosero fraude que hicieron las autoridades gubernamentales, logrando que Mahmud Ahmadinejad resultara reelecto.
No es tan grave, si lo venimos a comparar, pero la situación de Cerati, que ha incluso generado una petición de vigilia para mañana en la noche, ha despertado muestras de solidaridad tales que cualquiera diría que familia de algunos de los que piensan asistir. Pero claro, Cerati es un músico de fama internacional que le ha llegado en el alma a muchos. Franklin Brito, por su parte, es un simple granjero (vamos a usar el término internacional) que lleva casi un año en huelga de hambre exigiendo que se le otorgue justicia; ¿quién ha hecho una velada por él?
(Estoy conciente que muchos dejarán de leer en este punto. Ojalá sea la minoría.)
Pueden chequear la historia de Brito en la página web que se montó para tal fin, pero para resumírselos, al hombre le decomisaron sus tierras en el estado Bolívar (al sur del país) por diversas razones. Al tratar por las vías normales que el Instituto Nacional de Tierras (el órgano encargado de administrar las tierras para producción agrícola del país) le indemnizara, Brito decidió iniciar su huelga de hambre en julio de 2009 en Caracas.
En diciembre, Internet y los medios hicieron suficiente ruido como para que el INTI finalmente le prestara atención y le entregara los documentos que complacían su petición, lo que hizo que Brito levantara su huelga. Pero bien sea por orgullo, por considerarlo limosna y no justicia, o porque después el presidente del INTI y la presidenta de la Asamblea Nacional hicieron unas declaraciones que podrían hacer pensar que lo hicieron sólo para callarle la boca, Brito tres días después decidió resumirla.
Una semana después, un grupo de bomberos, policías y miembros de la Guardia Nacional llegaron a la sede de la OEA donde Brito hacía su huelga, y en la propia operación “comando”, llevaron a Brito a la fuerza al Hospital Militar, donde empezó a rodar la versión de su inestabilidad mental (empezando por declaraciones de representantes del Gobierno). Desde hace 76 días, Brito ha rehusado atención médica, ha recrudecido su huelga de hambre, y está negado a levantarla hasta que le hagan caso... o muera.
¿Llegaron hasta aquí? Muchas gracias. No era mi intención deprimirlos ni molestarlos. Quizá son de los que me echarán a un lado como alguien que no quiere que se disfrute de un concierto o quiere estar siempre pendiente de lo peor que sucede en la sociedad “porque esa es la realidad”. (Respuesta: sí, sobre todo yo, seguuuro...) O son, para citar una frase de Hotel Rwanda, son de los que se enteran de esta historia, dicen “Dios qué horrible...” y siguen comiendo. O son como la mayoría de mis familiares, amistades, conocidos y compatriotas: son de la cultura del “¿y qué le vamos a hacer?” O, quién sabe, son de esos que de verdad empezarán a moverse por tratar de hacer algo por el señor Brito. Mientras escuchan a todo volumen su disco de Cerati o Soda y esperan que se mejore.
Lo malo del mundo de entretenimiento —una fuente que realmente es agradable de cubrir, cuando me toca hacerlo— es que es muy fácil absorberse en ella y creer que mostrarle apoyo a una celebridad por Internet te daría una oportunidad para conocerl@. La vigilia a Cerati que se está pautando para mañana es un gesto bonito, pero, ¿la están haciendo por él, o por ustedes, para demostrar su preocupación por otro ser humano? ¿O esperan que el hombre los agradezca a todos y cada uno de ustedes por haber hecho vigilia por él? (Ojo: sé que hay varios que lo hacen por la bondad de su corazón, en serio. Simplemente porque es su forma de retribuirle a Cerati todo lo que les ha dado, aunque sea indirectamente, y creo que eso tiene su valor. Los felicito, sin ningún sarcasmo. Pero... sigan leyendo.)
Cerati está siendo intervenido por algunos de los mejores médicos de Caracas, acaba de ser operado y por lo visto saldrá bien de su asunto, aunque quién sabe cuándo podrá volver a cantar (tiene lo que se llama una afasia, lo que es dificultad para hablar). Brito, en cambio, en su decisión —y creo que es importante resaltar el carácter de voluntaria que tiene su situación; a él nadie lo obliga— de que se le haga justicia, tiene una salud que se le está deteriorando rápidamente: sufre de hipotermia, una tensión que se le baja constantemente, y de 98 kilos que pesaba cuando inició su huelga, está pesando 46 hoy en día.
Pensemos el caso más grave. Si Cerati muere, su país declarará luto durante varios días, y luego de los obligatorios (y muy merecidos) especiales en radio y televisión, veré miles de blogs y Tumblrs donde pondrán videos y mp3 y posts y textos en homenaje al hombre, corriendo para no perderse la moda, tratar de pertenecer a un colectivo, no ser ignorado; los que hagan un homenaje sincero porque su música significó algo para ellos quizá sean los más ignorados porque son más respetuosos y más apasionados pero más callados. Porque para algunos de eso se trata, de ser quien hable más duro en línea, que tengas aunque sea un minutito de fama y que algo que tú hiciste se vea.
En cambio, si Brito muere —una posibilidad mucho más real, creo yo— será noticia de un día. Morirá sólo con su familia y un abogado que lo está ayudando, quizá con el guardia que el Gobierno le ordenó, tal vez una amiga enfermera. Quizá uno que otro twittero o bloguero le haga un pequeño homenaje o mención; sólo sé de una persona ajena a su familia a quien esa muerte le dolerá en serio. Los medios cubrirán la noticia, quizá se muevan tanto como se hizo en el mundo con la muerte de Orlando Zapata Tamayo en Cuba. El Gobierno dirá que se trató de salvar su vida al hospitalizarlo y el hombre se rehusó. ¿Por qué no le hicieron más caso antes? ¿Por qué los medios no tratan de hacer al menos una mención de Brito al día, mientras aún está vivo y se puede salvar su vida? (Mientras escribo estas líneas, Brito está hablando en CNN en Español; ¿se logrará el cambio?)
Todos tienen derecho a seguir el acontecimiento que uno quiera; de hecho, en esta era de información creo que lo más sano es ser selectivo en la cantidad de noticias que queremos seguir. Creo que preocuparse por Cerati no te hace una mala persona; creo que ignorar el caso de Brito tampoco. Pero creo que mover cielo y tierra para dar una muestra de apoyo a alguien que te ha entretenido con su música e ignorar por completo a alguien que ha escogido su dignidad por encima de su salud demuestra que nosotros, como sociedad, estamos mal. Creo que atacar a quienes quisiéramos que Brito recibiera mejor atención y criticar esa vigilia a Cerati demuestra cuáles son los valores de esta sociedad (mundial). Creo que criticar la vigilia de Cerati sin hacer nada por el señor Brito --aunque sea dedicarle un espacio en tu blog, aunque sea twittear sobre él, aunque sea leer hasta aquí-- es hipócrita de tu parte.
Mejórate, Cerati, que no mereces lo que te pasó (eso sí, deja de fumar de una buena vez).
Fuerza, señor Brito. Ojalá la justicia le llegue en vida.
PD: Ojalá los que asistirán a la vigilia de Cerati y tienen cierta presencia en los medios aunque sea mencionen a Brito. Si no, igual los seguiré leyendo/escuchando. Seguiré sin pensar que son malas personas... pero sí les pediría que usen ese poder mediático para otras cosas de vez en cuando. Yo los apoyaré, claro que sí.
Empiezo con estas palabras un post sumamente personal porque ayuda a poner las incomodidades (pues no son tragedias) en perspectiva. Uno no puede hundirse en su propia mierda cuando en realidad con pararte y bañarte tienes, cuando hay gente que ni siquiera se puede parar de lo débil que está. Pero en nuestro pequeño mundo personal, hay momentos en que tienes tu propio terremoto. Y bueno, hay que buscar recoger los pedacitos para empezar la reconstrucción.
Estos no han sido días fáciles. Lo que primero les puedo contar es que me mudé de la casa de mis padres. 38 años dependiendo de ellos de una forma u otra, y bueno, ahora ando en casa de una tía. Mi madrina. Dios la guarde, ella es tan maternal como mi madre, y ha hecho lo posible para hacerme sentir tan en casa como en casa —pero no es fácil. Me tengo que levantar más temprano, tengo menos espacio, pero bueno, lo hice con gusto y voluntariamente para ayudar a la familia. Además, todos tenemos que volar solos en algún momento, ¿no?
Luego, les menciono de pasada, están los rollos en el trabajo. No puedo dar muchos detalles, porque demasiada gente de ahí lee esto, pero digamos que... bueno. Bueno no.
Por último, lo que me ha pegado más es precisamente no puedo dar demasiados detalles aquí. Digámoslo así: me equivoqué. Y feo. Tropecé mal. No sé cómo salí ileso. Pero sólo puedo pedir a Dios que el perdón que sé que no merezco llegue algún día de manera completa. Que las cosas se termine de arreglar, que todo se supere, que el Sol salga para todos.
Hay que pensar en Haití y Chile, sí. Pero es muy difícil ignorar los tremores del país personal que es Jaycer. Ojalá los procesos humanitarios de reconstrucción hagan un buen trabajo. Y me refiero a los tres países.
Me caso el año que viene, Dios mediante. Eso quiere decir nuevos gastos, realinear las prioridades en mi vida. Eso quiere decir que ya son menos las cosas “mías” y más las cosas “nuestras”, y eso se aplica al dinero. Por eso, tomé la resolución de reducir mis gastos superfluos. Menos discos, muchos menos libros (coño, tengo demasiados por leer) y ciertamente menos conciertos. Así, no fui a KISS, ni Iron Maiden, ni Jorge Drexler. Decidí que al único concierto al que volvería a ir sería si Metallica volvía. Total, la última vez que fui fue digno de escribir aquí.
Y bueno… en noviembre me enteré que en efecto, Metallica volvería por estos lares el 12 de marzo de 2010. Me saltaré la rabia por las que pasé antes con la empresa que los trae, y lo diré de una vez: temo que será el peor día de mi vida. Aún así pienso ir, pero hay una oscura parte de mí que tiembla por ese día.
No creo que el concierto vaya a estar malo, para nada. Hace poco me enteré que además estaría viniendo Mastodon, un grupo que por lo visto es la nueva “verga de Triana” del heavy metal mundial. Únelos con algún buen grupo de aquí –que confío en que no repetirá el idiota de Gillman o siquiera el grupo Arkángel— y eso rivalizará con el Caracas Pop Festival de 2001, cuando en un mismo día vi a Candy66, Papa Roach y Korn.
Noooo, mis panas… mi temor surge al ver este video. Y este. Y este también. Y este otro que, admito, quedó muy bueno. Más allá de la ladilla que ya me da que usen la escena de La Caída para estas burlas –creo que ya toda calidad que tenga la película quedó diluída— todos estos videos están llamando a una sola cosa: aquel que ose pagar VIP el día de Metallica va a quedar atropellado, pues no nos calamos que haya gente que sólo por pagar más los vaya a ver de cerca. El primer video hasta enlaza a un grupo en Facebook creado para rechazarlo que, pareciera, está desactivado.
¿Cuál es todo el problema? Si ven el mapa de distribución del público del sitio (el estadio de béisbol de La Rinconada), verán que las llamadas “preferenciales” están situadas en las gradas a los lados del evento, bieeen lejos de la tarima. Pero la verdadera guinda en la torta es que el área VIP –entradas que exceden los 1.000 BsF (unos 465 dólares)— ocupará todo el frente de la tarima… tapando a los que pagaron menos. Que a estas altuars, ya están agotadas, lo que quiere decir que habrán al menos 20.000 rabiosas almas pujando contra una barrera entre ellos y una banda a la que algunos (yo incluído) hemos esperado 11 años para volver a ver.
Quizá exagere, pero si ven los comentarios de los videos, la cosa realmente empieza a preocuparse. “Tumbennnn esa cercaaaaaaaa, y el quese ponga popiiii, lansenle coñasossssssss!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!” (sic), dice uno. “TUMBEN ESA BAINA!!!!!!!!!!!!!!!!! Xd .. yo asi sea a punto de coñazos me paso pal VIP” (sic), dice otro. “A Q LA TUMBAMOS VAMOS”, dice un tercero, meándose en el esfuerzo de chamos que considero sí pensaban en los demás, y no unos carajitos que lo que están es pensando en sí mismos y más nadie.
Quiero dejar algo perfectamente claro: con esto Evenpro envía un mensaje (que espero esté equivocado)que una vez más lo más importante para ellos no son los asistentes al concierto, sino asegurar su plata y hacer cuanto pueda para aumentar esa ganancia. Yo no critico mucho a los que pagan por ir a un área VIP en un concierto, aunque no podría estar más en desacuerdo con semejante decisión; ¿para qué estar sentado en un concierto de rock? ¿Agorafobia? ¿Demasiada comodidad? Bueno, esa es su decisión. Pero Evenpro está cometiendo el acto de capitalismo salvaje más grande que no sólo le está ofreciendo esa comodidad a los que pagan más –le está robando un poco a los que quizá no PUEDEN pagar más. ¿Y es que creen que no va a haber frustraciones?
Pero lo que están proponiendo hacer los que subieron los videos está, sencillamente, mal. Es violento, es anárquico, es drenar la frustración del lado equivocado, y estoy seguro es, aunque piensen lo contrario, producto de pura envidia. ¿Quiénes son ustedes para decidir cuánto se debe pagar para un concierto? ¿Qué sabes tú si a lo mejor uno de los chamos que está allí tiene todos estos meses ahorrando para estar allí? ¿O que a lo mejor toda su familia hizo un esfuerzo para mandarlo para allá? ¿O qué coño saben ustedes cómo llegaron esos chamos ahí? ¿Sólo porque pagaron más los van a castigar a ellos?
Y otra cosa: ¿cómo creen que van a reaccionar las bandas? Con Mastodon no estoy tan preocupado, aunque la verdad a lo mejor sí tienen una base de fans rabiosa y fiel aquí, son lo suficientemente buenos. Pero cuando Metallica vea que hay gente presionando contra la baranda, broncas contra los agentes de seguridad, ¿creen que van a gritar “OPEN THAT SHIT, DAMMIT!!!”? No sé, no puedo saberlo, pero es muy probable que paren el show. Que hagan un par de llamados a la calma. Que tenga que haber negociaciones con los organizadores (los únicos culpables de todo este peo). Y hay una remota posibilidad que nunca debemos descartar que suspendan el concierto. 11 años botados a la mierda. Y a ti que esta´s leyendo esto y pensaste “No joda, ¡quemo esa vaina si me suspenden el concierto!”, déjame explicarte qué vas a lograr:
Evenpro es la gran culpable aquí, con esa distribución de asientos. Qué importa que sea la distribución parecida a la que hay en conciertos en Estados Unidos; aquí la inmensa mayoría compra general y no justifica un VIP que bloquee el disfrute de la música. Pero la forma de hacer a Evenpro saber que metió la pata no es matar todas las posibilidades que un evento así se repita. No es poniendo la vida en riesgo. Es actuar con inteligencia, no con violencia. O si no estamos todos bastante jodidos-
Por favor, traten de distribuir esto lo más que puedan, A VER si llega a oídos de Evenpro y A VER si pueden hacer algo al respecto. Si no, bueno, espero verlos el 12 de marzo, disfrutar de un conciertazo, y equivocarme de todo lo que he dicho hasta ahora.
Si no… God help us all.
La sorpresa en su cara cuando entraron y me vieron sentado esperándolos no me causó la satisfacción que esperaba. Me decía que creían que yo no sabía, que lo que vendrían a decirme sería noticia. Me sentí, por la enésima vez en mi vida, subestimado.
Mi furia subió un grado. Mi garganta se secó y otra vez deseaba haberme servido algo para tomar. Habría tiempo para después. Mucho tiempo. Quizá.
“Juan”, dijo ella, un pequeño sobresalto en su voz. “¿Qué haces allí?”
No contesté de inmediato. Ni la miré. No, lo miré a él. El hombre que, sin proponérselo o no, había destruido un matrimonio de apenas siete años, una relación de doce. Quería evitar sentir sorpresa que había sido él, pero no me engañé más. Hace un año quizá lo habría dudado. Hace un mes me había mentido a mí mismo y pensado que me había equivocado. Ayer lo averigüé todo.
“Juan”, repitió ella, más serenamente.
Conté hasta tres, esperando a que él levantara la vista del piso. A ver si tenía los cojones de mirarme a la cara. Pero ahora los tenía para sentir vergüenza. Eso, o había algo fascinante en el cuadrado de madera en el piso justo enfrente de él. La vergüenza te llegó tarde, papá.
Bien tarde.
“Juan, tenemos que decirte algo”.
El toque de nerviosismo mezclado con su usual determinación tampoco me satisfizo. Estaba exigente, yo. Pin, otro grado de furia más.
Al ver que el papi estaba demasiado fascinado en el piso como para interrumpirlo, volteé a ella. Debe haber visto algo en mi cara, porque dio un medio paso atrás. Casi, pero no suficiente.
“Juan…” Ya mi nombre se sentía gastado. Sentía que era a otro a quien le hablaba, otro que estaba sentado en el apartamento. No era tampoco tan alejado de la realidad –sentía más furia de la que me creía capaz de sentir. Más vale que me sintiera como alguien más.
“Dime”, dije al fin, con una voz que no se sentía mía.
Pausa. Respiró profundo. Anda, angelito. Convénceme. Tú puedes.
“Juan-esto-no-es-algo-que-p-planeamos”, dijo. Habló rápido, y todo le salió casi como una sola palabra. Un tropezoncito en la última palabra. ¿Una mentira que se había repetido antes? ¿Qué era lo que había dicho Goebbels? “Una mentira repetida mil veces…” Chávez también la repetía.
“Pero estemos claros, tampoco es como si tú y yo hayamos estado muy bien cuando empezó. Nosotros tenemos un buen rato mal”.
Mmmmm…
Otra pausa. Otra inspiración.
“Pedro y yo nos encontramos en un momento en que nos… necesitábamos, simplemente. A él le estaba yendo mal en la vida, y yo, bueno… me sentía sola, Juan”.
Ah, mira vale.
Mientras escribo esto, aún siento la furia que sentí en el momento que me dijo eso. El gran coño de su madre. Si tú sientes sola, tú hablas con tu esposo. Tú buscas que el tipo salga de donde está metido y te haga compañía. Buscas que te atienda. Buscas SO-LU-CIO-NAR.
“Todos tus viajes, tus horas en la oficina, todo el tiempo trabajando”, siguió. Se oía más serena, como si de verdad ella fuera la engañada. Estaba esperando que me dijera que nunca le dije que un arquitecto tenía que trabajar tanto. Que lo que vio y se caló en la universidad era mentira. Que mientras ella estudió publicidad, una carrera que de vaina te exige saber escribir, leer y de repente dibujar –y que me disculpen los publicistas que lean esta vaina, si es que algún día lo descubren--, yo tenía que pasar tres días sin dormir preparando una maqueta mientras me volvía mierda los dedos.
Que debí haberle advertido antes de casarnos.
Pin.
Coño ‘e su madre…
Otro grado más.
Si había otro más, no iba a haber tiempo de ese trago después de todo.
“Se que me dijiste que sería así por un tiempo, y yo dije que estaba bien. Pero no creí que iba a ser por tanto tiempo”.
Y ahí estaba.
Hasta se le medio quebró la voz al final.
El noble apoyo de mi esposa levantó la mano y la colocó en su hombre. Pobre, valiente mujer. Todo lo que soportó. Pero tranquila, bella dama. Aquí estoy yo.
“Sé que te debes sentir muy mal, y no creas que yo me siento muy bien”, continuó. El eufemismo del año. “Pero esto no tiene por qué terminar de manera desagradable. Podemos—“
“¿Esperas un divorcio limpio y calladito?”, la interrumpí, en voz baja.
Él apretó con cuidado el hombro a la que en ese momento dejó de ser mi esposa. Fuerza. Ánimo. No te dejes manipular. Ella entornó los ojos, como cuando tratas de explicarle algo a un niño particularmente terco.
Respiré profundamente sin quitarles la vista, y traté de calmarme más. Si me ofuscaba, íbamos a perder todos. Seguramente yo más que ellos. Claro, no había garantía que no iba a pasar así, pero igual…
“Juan, lo que quiero es que los resolvamos por la buena, Los dos –los tres—nos merecemos mejor de lo que tenemos ahora. ¿Vamos a poner las cosas más difíciles?”
Lentamente me paré, caminé detrás del sillón, y por el rabo del ojo lo vi a él haciendo el ademán de ponerse en medio de nosotros y relajarse cuando vieron que no les iba a saltar encima. Yo, que de vaina le había alzado la voz a Mercedes cuando habíamos discutido. Así será mi cara. Eso sí me hizo sentir un poco mejor. Un poco.
El reloj en la sala de mi casa indicaba las ocho y diez de la noche. Sólo habían pasado cinco minutos desde que habían llegado, y yo sentía que llevaba horas sentado allí. Bueno mentira: sentía que el tiempo había dejado de existir. Salí al balcón y me apoyé de la baranda. La fría brisa de febrero erizó mis brazos.
En lo que pensé entonces, como lo hago ahora, fue en mis padres, él muerto hace diez años, ella ida a ese mundo distante donde viven los enfermos de Alzheimer. Un matrimonio de 42 años, un solo hijo y de carambola, porque mamá tenía 39 cuando me tuvo. Papá había sido apenas su segundo novio, diez años mayor que ella. Cuando murió, por un infarto, digo yo que de tanto trabajar, mamá ya empezaba a olvidar dónde estaban las llaves. Al año me preguntó dónde estaba papá; a los dos no sabía quién era yo.
Pero para todo lo que mi viejo trabajaba –era dueño de cuatro ferreterías en Caracas, más un kiosco en Los Palos Grandes que atendía con mi tío su hermano “por hobby”, como decía—siempre tuvo tiempo para mamá y para mí. Aseguró el futuro hasta de los nietos que jamás conocerá de tanto trabajar, pero yo no recuerdo un día en que el viejo no se acercaba a mi cuarto sólo para saber cómo iba el proyecto. Sí, cuando Gaby Espino o Aura Ávila adornaban la portada de una de las revistas que llegaban, tenía una pícara mirada que yo fingía no ver para avergonzarlo –era tan hombre como cualquiera. Pero aún a sus 72 años, él se paraba a comprarle una rosa a mamá cuando le nacía, no porque se sintiera culpable. Y mamá, hasta el día de su muerte, le tenía su desayuno listo a las cuatro de la mañana cuando se iba al kiosco. Lo llamaba fijo a horas del día que estaba desocupado sólo para oírle la voz. Una vez a la semana tenía la mesa puesta con queso y vino esperando a que llegara y se pudiera relajar y conversar. Y habían días en que se ponía el perfume favorito de papá…
...sólo para que le diera un besito adicional.
Me acuerdo de eso ahora y no sé ni cómo seguí escribiendo, del nudo en la garganta. Llorar aquí… como que no.
Mi mamá jamás se volteó a ver a otro hombre, aún si no estaba con papá, y él, aunque admiraba la belleza femenina, siempre remataba con: “Pero ninguna como mi Lela”. Paco y Lela Urrecheaga fueron ejemplo de amor, no sólo para mí, sino para cualquiera que los conociera de pasada. Cuando conocieron a la que ya era mi ex-esposa, ante Dios si no ante la ley, les emocionaba la idea de tener nietos. A mí me emocionaba la idea de recrear ese amor, de seguir ese ejemplo.
Por lo visto, fui el único.
¿Aún amaba a Mercedes? Desde que empecé a escribir esto, me he preguntado esa vaina. ¿Es así de arrecho el amor, que a pesar de que peleas y peleas y peleas a diario, no hay forma de matar un amor verdadero? ¿Es como una vaina hereditaria, que amas a tu esposa sin condiciones?
Bueh, a estas alturas…
Coño, extrañaba a los viejos, vale.
Mamá, te iré a ver en lo que pueda.
Viejo, échame la bendición, desde arriba…
“Juan..” Esta vez fue el papi el que habló.
Y yo regresé al amargo presente con la fuerza de un avión estrellado.
“Oye viejo… esta no es una vaina que planifiqué ni nada, ¿ves? O sea, conocí a Mech –a Mercedes—y bueno…”
“Ahí te equivocas”, lo interrumpí.
“¿Cómo?”
“Que ahí te equivocas”, repetí. “No la conociste”.
Me volteé y los miré.
“Yo te la presenté. Tú no la conociste”. Volví a mirar los edificios de enfrente. Los dos habíamos querido vivir en Manzanares –medio lejos del ruido, no tan aislado como para no enterarte cuando pase una vaina, ja, ja...
Por si se lo preguntan, si alguien está leyendo esto, en una fiesta de la empresa. Papi era uno de los administradores de la firma. Divorciado. La mujer se fue a Canadá con el hijo.
Ni que fuera culpa mía.
“Bueno está bien, me la presentaste, el caso es que—“
“Dime una vaina”, dije,. “Si yo te dijera que yo fui el que convencí a tu esposa a irse pa’l carajo, ¿qué harías?”
Una mirada perpleja suya. Una mirada exasperada de ella, que acompañó con un “Juan por favor”.
“Si fuera yo el que te diga que es por mí que nunca más verás a tu esposa ni a tu carajito, ¿qué harías, viejito? ¿Mm?”
La furia se estaba coleando en mi voz otra vez, pero la eché para atrás con fuerza. Eso no era parte del plan, y ahora me importaba mantenerme en él.
“Te voy a agradecer que dejes a mi hijo fuera de esta vaina”, dijo el niño. Le había tocado la tecla desafinada. Me supo a carato, pero también me di cuenta de lo fácil que esta vaina iba a salirse de control si seguía por aquí.
No, no, no. No señor.
La prueba fue lo siguiente que dijo mi ex-esposa.
“Coño, Juan Antonio, madura”.
“Oh sí”, dije. Aún no había volteado, así que no vio la amarga sonrisa en mis labios. “Eso es algo de lo que debes saber bastante, ¿no?”
Respiré profundo, lo boté, y me calmé otro poco más. Volví a mirar alrededor. El apartamento quedaba en un cuarto piso de la calle oeste de Manzanares, y estaba a nombre de los dos. La idea había sido de ella. O sea que iba a haber pleito por él.
O bueno… no.
Ahí recordé que estaba esperando algo. ¿Cuánto tiempo había pasado?
“Necesito un vaso de agua”, dijo ella. Ahora era su paciencia la que se estaba yendo.
Volteé una vez más. Su cara era de resignación, aceptando que no le iba a dar la salida fácil. Él ya no temía mirarme de frente; parecía listo para arrancarme la cabeza. Cómo te atreves a hablar de mi hijo, me decía su cara. Bueno, estamos a mano, ¿no?
“Sabes dónde está la cocina”, dije, lo más amablemente que pude.
Los dos me miraron como sin creer que pudiera ser tan antipático. Ay pero qué odioso. Y entraron juntos.
Cerré la puerta del balcón, una combinación de madera y vidrio que yo mismo había escogido, y tres cosas entraron a mi mente simultáneamente.
Me gustaba este apartamento.
¿Habré dejado conscientemente de arreglar la nevera?
¿Y cómo fue que no olieron el gas?
La explosión vino fuerte, sacudiendo al edificio, pareciera. Por un segundo me pareció ver algo salir volando de la puerta de la cocina hacia la sala –no sabía si había sido él o ella. Si hubiera estado parado directamente delante de la puerta del balcón, los vidrios me habrían hecho pedazos mientras que la onda de choque seguro me habría hecho caer al vacío. Pero me había movido hacia un lado del balcón, y sólo recibí algunos rasguños en la cara y el brazo. Con todo y eso, el calor de las llamas me quemó parte de la ceja izquierda, y por un momento pensé que igualito me iba a caer.
El enchufe malo de la nevera debió echar un chispazo cuando abrieron la nevera, oficial. Y seguramente, cuando mi esposa me llamó para decir que quería hablar conmigo, simplemente me descuidé y no apagué el gas. Yo sabía que se iba a terminar, oficial. Me rompió el corazón. Ay, Dios, pero yo no esperaba que terminara así…
Unos minutos pasaron, no sé cuánto, porque el reloj de la sala se había caído por la explosión. Oía los gritos de mis vecinos. Creo que alguien hasta me vio por el balcón y gritaba mi nombre, pero eso podría haber sido en Marte. Cuando abrí los ojos, Pedro me estaba mirando desde el suelo de la sala. Su cara era una hamburguesa cruda y quemada, pero sus ojos seguían abiertos. Su cabeza estaba a un ángulo que no correspondía con el de un ser humano normal. Sus ojos quedaron en un estado de perenne sorpresa, como que no se esperaba esto de un pobre pajúo como yo.
Sorpresa, papito.
Tuve que luchar para no sonreír. Sabía que igualito me podían acusar de homicidio culposo. Al final me internaron en un psiquiátrico, diez días de evaluación por trauma de ver a mi esposa y a su amante quemarse por una explosión en mi casa, sin que haya podido hacer nada para salvarlos. Y aquí estoy. Este papelito fue mi mejor terapia, mi mayor consuelo. Creo que voy a estar bien. Sí, estoy seguro que lo estaré. Pero esto se tiene que quemar… ¿O me lo trago?
No sé cuánto estuve allí, ignorando los gritos de mis vecinos que me llamaban desesperados, y mirando a Pedro mirándome a mí desde el más allá. Lo que sí sé es que cuando oí la primera sirena, los golpes a mi puerta y lo quedaba de mi sala, una extraña calma se apoderó de mí. Menos mal que nadie vio la sonrisa ni podía escuchar la baja risa que empezó en mi garganta. Igual si la escuchaban pensarían que era por histeria.
Cuando empecé a gritar por ayuda, igualito me lo creyeron. Sí… voy a estar bien.
Si puedes por q no te traes una botellita de vino? Me da cosa agarrar las de ak, como es mi papá con ellas.
Héctor simplemente sonreía. Ya a estas alturas se sentía, no como el gato que se tragó al canario, sino a la pajarera completa. ¿Alcohol? ¿Solos? ¿En SU casa? ¡Sí va!
Seguro corazón. Deja que pase por el Prolicor.
Marjorie le respondió que OK, dale, y Héctor prendió la radio. Willie Colón le cantó: "Yo no quiero molestarte, perdona la necedad...", y Héctor se le unió, sintiéndose muy bien consigo mismo, pensando que la noche no podría seguir mejor: "Pero mi cielo... algunas veces necesito que me des segurida-a-ad.."
-o-o-o-
El mensaje que había recibido era preocupante. Se había formado una imagen, quizá ingenua, y esto la tumbaba completa. Pero era una fuente confiable. Tendría que llegar al fondo.
-o-o-o-
Llegó al Prolicor de La California unos minutos después, pensando en todo lo que le había aprendido sobre vino, que la verdad era bien poco. ¿Rojo? ¿Rosado? ¿Blanco? Coño, hubiera preguntado qué prefería. Pero bueno, macho que se respeta adivina lo que quiere la mujer. Busquemos.
Cuando se bajó del carro, Héctor casualmente volteó al carro de al lado. Había una morenaza sentada en el asiento del copiloto, con una cara de ladillada única. Capaz iba con el novio a verlo jugar dominó, o algo así. Héctor se apiadó de ella y a la vez supuso que cualquier mujer que saldría con él estaría en las mismas. Claro, él lo compensaba con realmente atender a sus novias, ¡pero por Dios, estamos hablando de un juego de dominó!
La morena volteó hacia donde estaba él, y vio que la miraba. Héctor se hizo el loco un segundo, pero por el rabillo del ojo vio que la chica no había vuelto a voltear. La miró y ella desvió la mirada, apenada. ¡Ajá! ¡Nos hemos ganado una admiradora más, men! ¡Héctor Andrade fan club!, dijo la voz de Zeus en su cabeza. Héctor decidió probar su suerte sólo un poquito, y dio lo que esperaba pareciera una tímida sonrisa cuando la niña volteó hacia él otra vez, tratando desesperadamente de parecer casual. Pero la sonrisa que le devolvió era de una timidez auténtica... pero no era una sonrisa casual.
—¿Se te perdió una igual, men?
El novio, por supuesto. No era moreno, sino más bien catire, y parecía el propio trol. Era más bajo que Héctor, pero era el doble de ancho. No se había afeitado como en una semana, y llevaba una botella de Ye Monks en la mano y las llaves del carro en la otra, la cual había cerrado en un puño. Héctor no perdió el tiempo en parecer ofendido, sino que se hizo el sorprendido, como si estuviera volviendo de pensamientos profundos. — ¿Perdón?
—Que me parece que estabas mirando mucho a mi geva, cabrón. ¿O era el carro?
Héctor miró al carro, miró a la morena (que convenientemente miró hacia adelante), y miró al trol. Sonrió su mejor sonrisa tipo "chispas señor no sabía lo que hacía". —Coye, viejo, de verdad disculpa. Me quedé pegado pensando una vaina, y no había visto que había una señorita ocupada en el carro de adelante. Entiendo tu arrechera, pero tranquilo. Cero malas intenciones.
El trol lo miró de arriba a abajo, decidiendo si la botella de whisky chimbo que había comprado era lo bastante barata para rompérsela a Héctor en el cráneo. Por suerte para Héctor, el tipo debía ser tan agarrado como lento. —'Cho cuidao con una vaina—, gruñó, y se volteó y se montó en el carro.
Héctor se dirigió a comprar su botella, pero no pudo resistir voltear a ver al trol con su novia la morena salir del estacionamiento. El carro retrocedió, y giró a la izquierda para salir. Y Héctor se infló por dentro cuando vio que la morena lo estaba mirando, discretamente.
Definitivamente, los güevones más grandes tienen a las mejores gevas, pensó. Y luego, pensando en Marjorie, añadió. Bueno... con una excepción.
-o-o-o-
Mientras llegaba a su destino, la angustia se apoderaba de su corazón como un león agarra un conejo. Ya se había desilusionado antes; no podría tolerar algo así de nuevo. Pero ya era hora de que dejara de convertirse en la víctima.
Esta vez al menos sería verdugo.
-o-o-o-
El momento de la verdad había llegado. Héctor no podía creer que sentía mariposas en el estómago. Eso tiene que ser buena señal. Estaba tan emocionado que la botella de vino casi se le cae. Pero a pesar de saberse vulnerable, Héctor se sentía de muy buen humor. Total, Marjorie no tendría por qué darse cuenta de lo... ansioso que estaba.
A menos que mirara para abajo, claro.
Marjorie vivía en una casa relativamente grande, de lo más americana ella, con un jardincito en frente y un caminito hasta la puerta. Héctor respiró profundo, y caminó hasta la puerta. Coño, lo que me faltan son las flores y los bombones, pensó, y eso lo relajó un poco. La presión en sus pantalones no se relajó, sin embargo. Sólo esperaba que no se le notara. Con una sonrisa de Hollywood, llegó y tocó la puerta.
— ¡Voy!— gritó Marjorie desde adentro. Héctor casi sudaba en anticipación, pero se mantenía calmado. Total, ni que fuera la primera vez. Cuántas veces no se lanzaba a casa de Liliana cuando sus papás no estaban y sus hermanos se iban de farra. Hasta cuando estaban, de hecho — los chamos eran panas.
Pensar en Liliana le dio un momentáneo respingo. Se lo sacudió rapidito.
Y Marjorie abrió la puerta. Tenía un mono de lana ajustado puesto, y una franela corta que mostraba parte de su vientre. Héctor no recordaba haberle tenido tantas ganas a una mujer en su vida, pero hizo un acopio por mantener una sonrisa elegante. Y la saludó cortés, casi indiferentemente. —Hooola, cariño, tanto tiempo.
—Hola tú, chico, estás igualito—, respondió ella, sonriendo su sonrisa repleta de frenillos. ¿Qué tienen las mujeres con aparatos que tanto lo enloquecen? ¿O es ÉSTA mujer con aparatos nada más? —Pasa, y ponte cómodo. ¿Quieres que sirva el vino ahorita?
—Como tú quieras, corazón—, contestó, entrando mientras le daba la botella de vino. La casa era muy clásica, espaciosa. Marjorie fue a la cocina, alegando que para qué esperar, si ya estaba fría. Tenían un televisor grande en la sala, y Héctor vio la película que Marjorie había alquilado. Amor en Juego, con Drew Barrymore y otro huevón que no conocía. Comedia romántica. Oh yes. Otra buena señal.
—Dame dos segundos y estoy allá—-, le dijo ella desde la cocina.
— ¿Te ayudo con la botella?—, preguntó Héctor. Todo un caballero.
Pop. El sonido de un corcho destapado. —Tarde piaste, pajarito—, dijo ella, burlonamente.
—Oh, excuse me—, contestó él, en el mismo tono burlón. El inquilino de sus pantalones protestaba. Quieto, nene, que ya vas a comer, pensó en su propia voz. Zeus y él eran panas, pero su relación no había llegado al punto en que él iba a permitirle hablar con su pene.
Marjorie entró cargando una hielera con la botella adentro y le pasó una copa vacía, y Héctor la tomó junto con la hielera. Se sentaron un ratico en el sofá mientras ella servía. Brindaron mirándose a los ojos. Héctor no iba a poder mantener la fachada de caballero suave por mucho tiempo más. Así que abrió conversación. — ¿Y eso tan raro que me llamaste?
—Me perdonas: te escribí, no te llamé.
—Está bien, pues, me escribiste.
—Te encantaría que te dijera que me moría por verte, ¿verdad?
— La frase pasó por mi cabeza, sí—, con una sonrisa pícara para acentuar.
Marjorie tomó de su copa viéndolo por encima del borde. Unos inspirados ojos color miel que le estaban diciendo a Héctor todo lo que él quería oír. —Pues no, no era eso. Simplemente... te quería ver.
— ¿Que no es lo mismo?
—En lo absoluto, señorito. Morirse por ver a alguien es llorar en las esquinas, chillando tu nombre. Yo simplemente tenía deseos de verte. De hecho, se acaba la botella, se acaba la película, se acaba la visita, ¿me oíste?
—Cónchale... y yo con una maleta en el carro... me hubieras dicho.
—Cónchale... qué mala verdad.
—Cónchale.
Se rieron. Un momento de silencio. Y se quedaron mirando. ¿Tan rápido? Héctor lo intentó. Se acercó tentativamente. Cuando ella no se echó para atrás, Héctor llegó completo, pero el beso fue corto pero suave. El inquilino ya chillaba por su libertad. Pero Héctor tenía demasiadas ganas, había esperado demasiado tiempo, como para arruinarlo. Iba a esperar, aunque sus pantalones estallaran.
—Eres un abusador—, dijo ella, pero sonreía mientras lo dijo.
—Uy. Sí, lo soy. Pégame pues—, dijo él, y se volteó para mostrarle sus nalgas. Ella sonrió más.
—Dame un segundo que voy al baño. ¿Por qué no vas poniendo la película?
-o-o-o-
Sabía que era el momento, pero no sabía si podía hacerlo. Pero cuando llegó, también supo que le habían dicho la verdad.
Los guantes salen, junto con las garras.
Al ataque.
-o-o-o-
—Dale, seguro— dijo él.
Marjorie se paró y se dirigió adentro. ¿Y si la sigues, papa? ¿Sales de esa vaina?, dijo Zeus, pero Héctor lo ignoró. Tampoco iba a ser cual cavernícola.
—Ah por cierto—dijo ella—, pedí una pizza hace rato. Si llega ahorita, ¿abres la puerta por fa?
—Cónchale, yo pensaba dejar al tipo afuera—, dijo, mientras prendía el televisor y buscaba cómo operar el DVD.
—Bobo— se oyó la respuesta.
Y en ese momento, como si lo hubiera invocado, sonó el timbre. Héctor esperaba que fuera una sola pizza; tenía hambre, pero comer mucho le bajaba la lujuria. Un pecado capital a la vez, por favor.
Siguiendo su costumbre, Héctor sacó mil bolívares de la cartera y los metió en el bolsillo para darle al pizzero. A lo mejor podrían criticar cómo trataba a las mujeres, pero nunca sería mal cliente.
Héctor fue directo, pensó en pedir la llave, y luego la vio pegada a la puerta. La pasó, y abrió la puerta con una sonrisa de gerente magnánimo que quedó congelada en su cara.
Erika estaba parada en el portal.
Erika.
E-RI-KA.
No hubo tiempo de moverse, esconderse, volver a cerrar la puerta, no hubo tiempo de hacer nada más que pararse ahí y verse como un idiota. Nunca, en la historia de la humanidad, había sido alguien descubierto con los pantalones abajo de manera más evidente, clara y sin forma de refutarlo. Simplemente, estaba jodido. Bien jodido.
-o-o-o-
Después que Héctor la llamó, Erika se disponía a desvestirse, triste de que no lo iba a ver, pero resignada. No conocía lo suficiente de él, pero le había demostrado lo suficiente como para confiar en él. No que a ella le costara mucho; siempre había sido de naturaleza confiada. Así que se había desvestido e instalado a ver televisión, mientras esperaba que Héctor le avisara que llegó a su casa. Cuando le llegó un mensaje, brincó, segura que era él. Pero era de Marjorie, una chama que había conocido en la uni que le juraba que conocía a Héctor. Y aunque era bien pana, el día que le dijo que Héctor la había estado rondando fue cuando empezó a evitarla. Se rehusaba a creer que Héctor era esa clase de hombre. Hasta que esa noche, Marjorie le preguntó si quería averiguar esa clase. Erika estaba aterrada, pero dijo que estaba bien, si acaso para demostrar lo equivocada que ella estaba. Marjorie le dijo que fuera a su casa en media hora, más o menos. Ella le avisaba.
Erika se vistió con un suéter y un blue jean y esperó. Cuando Marjorie le dijo para salir, lo hizo. Cuando llegó y vio el carro de Héctor, juró dos cosas: no iba a llorar, y era la última vez que le verían la cara de idiota.
Al menos por esa noche, la dulce Erika desapareció.
-o-o-o-
Tenía un suéter puesto, pero Erika estaba temblando. Y era una noche calurosa. Héctor vio que temblaba, pero de la rabia. Nunca pensó ver tal odio en un rostro normalmente tan dulce. Y menos pensó en ver tanto odio dirigido hacia él. ¿Ahora sí no tienes nada que decir, huevonzón?, le reprochó a Zeus en su cabeza. Pero Zeus estaba callado. Completamente en shock.
—Te odio—, susurró Erika.
—Ah por cierto— dijo una voz detrás de él. Héctor volteó lentamente (si volteaba demasiado rápido, iba a salir corriendo a matarla), y vio que Marjorie se había cambiado a una bata y, hasta donde él pudiera ver, nada más, si acaso la ropita interior que Héctor ahora sabía que nunca le quitaría él mismo. Jamás sospechó que podría detestar de tal manera a una mujer que hace cinco minutos había deseado de esa manera. Y la odiaba no tanto por la situación en que lo había puesto, sino porque a pesar de todo la admiraba. Lo había jodido de la mejor y más completa manera. Tenía que admitirlo.
Nunca lo admitiría en su cara, claro está.
— ¿Te conté que Erika y yo estudiamos en la misma uni? Es increíble la paja que puede llegar a hablarse en un baño de damas. Imagínate cuando me enteré que ustedes estaban saliendo juntos. Y chico... justo cuando estábamos saliendo tú y yo. Malo, malo.
Héctor apretaba la puerta. Tenía que haber una forma de salir de esta vaina sin que se le cayera el pene para siempre. Volteó a Erika. Respiró profundo. Abrió la boca.
— ¿Te vas a atrever a hablarme, poco hombre?
Héctor cerró la boca otra vez. Pero lo intentó una vez más. —Erika...
Craso error.
No recibió una cachetada. Erika le dio un gancho izquierdo muy poco femenino. No fue tanto lo duro, pero el anillo que cargaba le dio una cortada pequeña pero profunda. Fue tal la sorpresa que Héctor no volteó la cara otra vez, y cayó en una rodilla. La humillación se mezcló con la más absoluta arrechera. Ahora si miraba a Erika la mataría a ella también.
— ¡MALDITO! ¡POCO HOMBRE! ¡DESGRACIADOOO!— le gritó Erika. Héctor sólo respiraba, esperando el segundo. Pero cuando Erika empezó a llorar (rompiendo el primero de dos juramentos, aunque Héctor no lo sabía), también corrió a su carro, se montó y se alejó. Sólo entonces Héctor se atrevió a pararse.
Marjorie seguía parada en el pasillo. Estaba evidentemente aguantándose la risa, y la furia de Héctor subió otro escaño. Pensó que ahora la podría ver sin matarla, aunque el deseo estuviera. Se le plantó delante, respirando pesado.
—Chamo, qué ganas—, dijo ella.
—Eres...una... PERRA de MIERDA— dijo Héctor. Nunca había insultado así a una mujer en su vida. Bueno, nunca había odiado a una mujer así en su vida, tampoco.
Pero Marjorie como si nada. Su sonrisa se veía muy sincera. La mirada en los ojos era de gran triunfo. —Uy pero qué grosero, Hectorcito. Mejor te vas a casita y te lavas la boquita, ¿sí?
Aún sin poder creer que este demonio vestido de mujer lo había jodido de tal manera, Héctor le dedicó una larga mirada de odio. Quizá si la volviera a ver, le pasaría el carro encima. Pero por ahora debía admitir derrota completa. Se dirigió a su carro, y justo cuando llegó a él Marjorie lo llamó desde una ventana que estaba al lado de la puerta. No quería voltearse, pues sabía que sería otra sorna, pero a estas alturas, ¿qué más le quedaba?
Cuando se volteó, en efecto era otra sorna, pero nunca pensó que Marjorie llegaría a eso. Se había abierto la bata, mostrando su diminuta ropa interior. Los pantalones de Héctor se volvieron a hinchar, y se odió por ello.
—La próxima vez, piensa con una sola cabecita, cariño, que ésa es la que cuenta. Que pases buenas noches, y aprende—, le dijo Marjorie. Y cerrando la ventana, se metió a la casa. Héctor no la ha vuelto a ver.
Chaaaamo... te jodieron feo...., le dijo Zeus en su cabeza.
—Cállate la jeta, maricón de mierda—, gruñó Héctor en voz alta. La verdad es que ya no quería oír a Zeus, ni en su cabeza, ni en persona. Mientras pudiera, esta desgracia no iba a salir a luz pública.
Tardó una hora en llegar a su casa, dando vueltas por Caracas, tratando de calmarse. Cuando llegó a su casa, su madre no salió a recibirle, como era su costumbre. Eso le extrañó.
— ¿Mamá?
—En el cuarto, mijo— le respondió.
Su madre estaba acostada en la cama viendo TV. Tenía una cara que a la vez confortaba y alarmaba a Héctor. Su mirada le mandaba olas de ternura reconfortante, pero a la vez su sonrisa pícara no le agradaba del todo.
—Buena varilla que te echaron las chamas, ¿no?
Héctor se quedó helado. — ¿Y tú como sa...?
—Marjorie me acaba de llamar, pidiendo disculpas por el trauma que acaba de dejarle a mi muchachito, como dijo ella.
La voy a matar, pensó Héctor, sabiendo que no sería así.
—Espero que después de esta, te des cuenta que no todas las mujeres están tan dispuestas a ser aventurita de una noche contigo, hijo.
Héctor no lo podía creer. Él quizá era malvado, pero Marjorie había llegado a maquiavélica. ¡Involucrar a su propia madre! Era simplemente increíble.
—Me voy a dormir, mamá. Mañana tengo cosas que hacer.
Aún sin dejar de sonreír, la señora Rojas, viuda desde hace diez años, con una hija casada desde hace tres y un hijo de veinticuatro delante de ella madurando ante sus ojos, le contestó: —Claro, mi amor. Descansa. Que Dios te bendiga.
Acostado en su cama, Héctor le daba vueltas a toda su noche. Se daba cuenta que ahora tenía dos opciones: podía superar su humillación, volver a la vida que estaba viviendo antes de hoy, teniendo más cuidado con quién salía, o podía empezar a portarse bien como lo medio hacía con Liliana. En eso, le llegó un mensaje. Era Zeus.
Que paso, diablo??? Estas en pleno mete y saca con la gva, o ya puedes contar al pana???
Héctor leyó el mensaje. Vio el celular con calma. Pensó en qué escribir. Y esto fue lo que salió:
Hola Liliana. Despierta?
Héctor salió del baño silbando alegremente. Su madre lo vio pasar por el pasillo y levantó una ceja en suspicacia. Cará con estos muchachos, pensó. Dos meses que está soltero y ya se está entusiasmando. Sonrió y siguió viendo televisión.
Mientras tanto, Héctor procedió a vestirse. En efecto, estaba entusiasmado, pero no era por las razones que su madre pensaba. Sí, estaba por salir con una muchacha a la que le tenía el ojo puesto desde hace rato. Sí, le agradaba saber que podía salir sin pensar en Liliana, sin que le remordiera la conciencia. Pero de ahí a que estaba entusiasmada con Erika, como para algo más que aquello... Héctor lo que pretendía era mostrarle una buena noche a Erika. De ser posible, que fuera para él más que para ella.
La verdad era que la relación con Liliana lo había terminado por agotar emocionalmente. Casi un año de semi fidelidad, padres, cariños y todo eso, agotan a un hombre. En el último mes, ya se había convencido de que ya no quería a Liliana. O por lo menos, ya no quería estar con ella. Así que comenzó a distanciarse. Fingió no ver los ojitos tristones de Liliana cuando le decía que no podía salir. Se hacía de oídos sordos ante las indirectas que le lanzaba cuando hablaban. Finalmente, cuando salió una noche y le presentaron a Marjorie, decidió que lo más decente era terminar con ella. Una vez más, fingió que no le dolieron las lágrimas que Liliana botó ese día.
Así que salió con Marjorie una vez. Química casi instantánea, pero la chama le metió un freno tal que todavía se ven las marcas de cauchos sobre sus partes privadas. Me gustas burda, Hectorcito, le dijo, pero yo jamás he besado en una primera cita. Mucho menos acostarme. Así que... si quieres, te aguantas.
Ño 'e la madre...
Algo le decía a Héctor que lo más lógico sería esperar. Pero, ¿quién dijo que un pene era lógico? Agarró con calma la situación, y decidió que no la pujaría. Pasó cierto tiempo sin escribirle a Marjorie, hasta que Erika se le atravesó. La conoció un día en la playa con unos panas, y por lo visto, si Erika no era de las que besaba en una primera cita, sí era de las que se podía convencer.
Mientras se ponía la camisa, Héctor se recordaba de cómo había logrado hablarle a Erika, y se dio un golpecito a sí mismo en el hombro. Había ido directo, aprovechado un momentico que el tipo con el que andaba se desapareciera, y llegó directo a decirle que cómo era que alguien que se veía así en traje de baño andaba con uno que no fuera él. Sabía que ni Marjorie ni Liliana hubieran caído con esa. Y cuando la niña le dijo que bueno, que era su mejor amigo, FIESTA. A la media hora, los dos estaban sentados hablando paja, y a la hora ya le había sacado el teléfono. Cuando se regresó con los panas, él se ganó la última cerveza. Regla de los panas.
El celular le sonó, indicando mensaje. Héctor se sonrió, y los dientes blancos perfectos brillaron sobre la oscura tez. Lo agarró y leyó. Hola lindo. Ya estoy lista. Avísame cuando estés saliendo. :-) Sí, era Erika. Estaba que se moría por verlo. Hasta mal se sentía. Pero bueno. Quizá hasta se portara bien. Si ella se dejaba, claro.
En cinco minutos terminó de vestirse, perfumarse y emperifollarse, como decía su vieja. Agarró su chaqueta, cartera, celular, y se despidió de ella. Bajó al carro, y se disponía a avisarle a Erika que ya iba saliendo cuando el aparato sonó otra vez: otro mensaje. Mi madre, pero qué desespero, pensó. Y leyó este mensaje:
Hola, Héctor.
¿Marjorie?
Lo agarró tan de sorpresa que se quedó parado en el pasillo del edificio. Era la primera vez que Marjorie le escribía. Y tuvo un momento de pánico. ¿Le escribía? ¿Se hacía el loco? ¿La llamaba? Coño, ¿QUÉ HACÍA?
Pero bueno, huevonzón, ¿qué te pasa? ¿Eres una geva o qué? Era la voz de Zeus, su mejor amigo. Cuando hacía algo que se podría considerar estúpido, Zeus le daba un lepe y lo hacía entrar en razón, aderezado con un "huevonzón". De modo que esa parte de su conciencia siempre le hablaba con la voz del pana. Aparte, cuando te llamas igual que el rey de los dioses griegos, carajo, haces caso cuando te habla.
Respiró profundo, y antes de montarse en el carro le escribió. Hola, belleza. Tanto tiempo. Y eso? Suponía que lo que quería era hablar paja, así que no le dio mayor importancia. Total, ella que se ubique, y después que lo buscara. Terminó de escribirle a Erika para decirle que ya había salido. Cuando salió del estacionamiento, le llega otro mensaje.
Y frenó en seco. Si hubiera sido de día, cualquiera que estuviera detrás o le volaba el parachoques o mínimo le mentaba la madre. Pero al diablo. Héctor no se lo creyó.
Ah qué no te puedo escribir? ;-) Nada, que todo el mundo está de viaje en mi ksa y yo me tuv que qdar estudiando. Y me acordé de tí. Quieres venir, q alquilé una pelicula?
Fiel a su tradición, Héctor fingió no darse cuenta de cómo las palmas le empezaban a sudar. Lo volvió a leer. Quieres venir? Lo vio una y otra vez. Quieres venir? Quieres venir? Quieres venir? No podía creer lo que estaba leyendo. En su cabeza, Zeus había montado una fiesta. Pero en otra parte de su organismo, el mensaje de Erika — Hola lindo. Ya estoy lista. Avísame cuando estés saliendo. :-) — retumbaba como un tambor en la noche.
Una persona normal y decente habría pedido disculpas, diciendo que iba a salir y que no podía. Una persona normal, decente e inteligente habría dicho que tenía algo que hacer y que iba más tarde. Héctor era muy inteligente, y se podía decir que dentro de los parámetros establecidos por la sociedad era normal. Pero lo compensaba con una enorme cantidad de testosterona. El único problema era su conciencia, repitiéndole el mensaje de Erika, una y otra vez:
HolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindoHolalindo...¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAH!!!!!!!!!!!.
¿Qué iba a hacer? Pero de repente, su faz de angustia se transformó en una sonrisa. Ya se había formulado un plan. Si le salía bien, tendría el chivo de lujo amarrado con un mecate de fibra de oro. Y la voz de Zeus en su cabeza le dijo: Chamo, yu ar goin tu jel. Pero Héctor sentía que su pana destapaba una cerveza en su honor. Ni corto ni perezoso, le escribió a Marjorie: Ah caray! Bueno sí va. Pero tengo algunas cosas que hacer primero. Dame unos minutos y te aviso cuando salga, sí? La respuesta llegó unos minutos después: OK. Te espero. =)
Ahora el plan. Primer paso: llamó a su casa. Cuando su mamá le atendió, le dijo que si alguien llamaba alguien, que tranquila que estaba bien, pero que no dijera para dónde salió.
—Ay muchachito. ¿Qué te estás inventando?
—No vale, mamá, nada. Pero hazme esta segunda, vieja, ¿sí?
—Hmf. Yo no voy a estar mintiéndole a nadie, Héctor Arturo, ¿me oíste?
—No vale, vieja, no que mientas, sino que no des, eh, información pertinente, ¿sabes?
—Hmf. — El eterno sonido de desaprobación de su mamá. —'Ta bien. Pero me haces el favor y no estés inventando, m'ijo. Mira que hay mucho loco en la calle.
—No vale mamá, — el tercero era como el ratificante de que sí estaba tramando algo, pero lo negaría para toda la vida—, yo llego a la misma de siempre.
—Bueno, te me andas con cuidado. Y tranquilo que te alcahueteo de ésta. Pero no se me malacostumbre, ¿oyó?
—Jajajaja, tranquila, mi vieja, yo sé como es todo. Gracias, ¿oíste? ¡Bendición!
—Dios te bendiga, míjo. Cuidado.
Okay, fase uno cubierta: coartada. Ahora segundo paso. Héctor manejó a un sitio cerca de la autopista donde se oyeran los carros. Erika vivía como a quince minutos de su casa, y ya habían pasado cinco. Perfecto. Y esperó. Cuando pasaron dos minutos más, vio pasar el carro de un chamo de su edad que conocía de vista en el edificio de vista y saludo. Pero ni que lo hubiera planificado. Le hizo señas, y le pidió un favor. El chamo se extrañó, pero aceptó. Cuando estaba todo cuadrado, llamó a Erika.
— ¿Aló?— Tono de ligera preocupación.
— ¿Aló Lili?— Gritado, asegurándose de que los carros se oyeran.
— ¿Gordo qué te pasó?
— Coño linda, ¡qué arrechera! ¡Me acaban de chocar!
— ¡QUÉ! Dios mío, ¿estás bien?
— ¡Sí vale, Lili, estoy bien, quédate tranquilita! Pero el cab... bueno el idiota me dio duro, y...
Le hizo señas al vecino, que dijo: "Epa más respeto, ¿sí?”
Le hizo la señal de aprobación con el dedo, y siguió: —Ajá, sí, whatever. Bueno, igual, me tengo que quedar acá para resolver este rollo, así cónchole mi amor, me da mucha rabia, ¡pero lo nuestro se va a tener que retrasar!
— ¡No vale, mi lindo, tranquilo! Ni que lo hubieras hecho a propósito. No vale, resuelve tranquilo lo tuyo y dejamos lo nuestro para después. Pero igual me avisas cuando llegues a tu casa, ¿sí?
Héctor tenía la idea de que cuando llegara a su casa en lo que menos estaría pensando es en avisarle a Erika, pero bueno, tenía que montar el show completo. — ¡Seguro mi linda, no te preocupes! Coye vale, y perdóname, ¿sí? ¿No estás molesta?
— Pero vale, no seas bobito, ¿cómo voy a estar molesta? No vale, recibe un besito, tranquilo y que la cosa sea leve. ¿Seguro que estás bien?
— ¡Te lo juro que sí, mi vida, gracias por preocuparte! Un poco, pues, eh, molesto por decirlo así pero...— Le hizo otra seña al chamo, que ni corto ni perezoso, y muerto de la risa, dijo, de la manera más neutra posible: —Mira chamo, ya llegó el fiscal.
—Mira amor te dejo que llegó el fiscal. Hasta rápido llegaron los tipos, aleluya. ¡Hablamos rápido, y coye, de verdad disculpa!
—Quédate tranquilo, mi lindo. Un beso grande. ¡Hablamos mañana! ¡Me avisas por fa!
Se terminó de despedir, y el chamo le dijo lo que Zeus le hubiera dicho: —Mariiicooo, eres el peor. ¿Esa era tu geva?
Héctor, con la gran sonrisa del gato que se comió al canario, le dijo: "No chico, nada que ver, una caraja con la que me iba a ver esta noche. Y bueno, me salió otra cosa... mejor pues."
— ¿La otra está más buena?—- El chamo resultaba ser más perspicaz de lo que se aparentaba. Total, era hombre también.
—Alguito. Digamos que lo que está mejor es la situación. Gracias por la segunda viejo. — Y le chocó la mano.
—No vale, tranquilo, pero igual... ¡qué bolas tienes tú!
Héctor sonrió. Quizá las tenía, pero como dicen, ojos que no ven, corazón que no siente. Lo que Erika no sabía no podía lastimarla. Y todas esas vainas. Total, esta noche Héctor consolidaría su posición de hombre, y confirmar que el que espera, vence. Le volvió a dar las gracias, se montó en su carro, y fue a cumplir con la tercera parte de su plan. Le escribió a Marjorie: Voy saliendo cariño. ¿Quieres que lleve algo?
El chamo lo vio alejarse, y pensó en el pana suyo que había sido ridículamente fiel a su novia por dos años hasta que un día la tipa decidió que ya no lo quería. Y ahora que estaba saliendo con otra, la ex lo estaba rondando. Y ahora veía a éste viejo que estaba buscando resolver con dos carajas a la vez. Mientras se montaba en su carro y volvía a su casa, pensó: Coño, ¿será que somos nosotros los que andamos buscando calidad que cantidad los que estamos pelando bolas?
ESTA HISTORIA CONTINUARÁ. NO ME ODIEN
Siempre que empezaba un curso nuevo, Malena últimamente tenía la misma sensación. Una mezcla de una puerta abriéndose a un mundo nuevo y el nerviosismo de que hay un tigre detrás de esa puerta. Y últimamente, las veces en que se equivocaba con el tigre se emparejaban con las veces que tenía razón. Hace tres años que daba clases en el mismo instituto, y empezaba a afectarla. La rutina de dar la misma clase al mismo ritmo la estaba desesperando.
Llegó al instituto cinco minutos antes de la hora, saludando con su acostumbrada ternura. Excepto por un muchacho que tenía allí un año antes que ella, el cual definía extrovertido, Malena era la favorita del personal del instituto, profesores y alumnos. Además que era atractiva —alta, morena, con un cuerpo que atestiguaba un riguroso régimen de ejercicio— era fácil para sonreír, y lo hacía mucho, dado su visión optimista de la vida y su sentido del humor que ella comparaba con el de cualquier hombre. Para tristeza de éstos últimos, tenía cinco años de casada, y por eso trataba de ignorar la forma en que compañeros de trabajo y alumnos mayores la miraban.
A esta hora quizá no tendría ese problema. Al principio de la tarde, lo normal es que le tocaran muchachos de bachillerato. Ese hecho la llenaba de sentimientos encontrados: era lo bastante alegre para mantener a los muchachos interesados, pero estaba conciente de que muchos de ellos estaban allí porque (a) sus padres sabiamente los ponían a estudiar inglés mientras tuvieran el disco duro fresco, (b) sus padres querían mejorar sus notas de inglés del colegio, o (c) sus padres no los querían en casa y se los botaban a los profesores que los toleraran como mejor ellos pudieran. Malena podía imaginárselos: Okay, ¿saben qué? Nosotros los hemos tolerado, todos los días, durante los últimos catorce años. Los vimos cagarse, vomitarse, y contestarnos de más. El hecho que estén con ustedes una hora y media, dos veces a la semana no los va a matar. Sí, a nosotros no, pensó Malena, pero no les puedo prometer que a ellos no...
Tomó la carpeta del grupo, la abrió y la leyó. Un nivel uno. Buena señal: los adaptaría a su estilo. Al mismo tiempo, probables vagos. Al menos eran pocos: cinco, tres varones y dos hembras. Una hembra y un varón eran hermanos. ¿Qué tal serían?
Entró al salón, que tenía una mesa redonda y ocho sillas, y cosa curiosa estaban todos ya allí. Estaba una linda muchacha de unos quince años y un muchacho de veinte que era demasiado parecido a ella como para no ser su hermano. Al lado de éste había una muchacha, de unos diecinueve, muy linda, que estaba demasiado cerca de él como para no ser su novia, y tendría dieciocho o diecinueve. Cerrando el alegre grupo, un muchacho —más bien un niño— de doce años ataviado con el uniforme completo de los Leones de Caracas (Malena, siendo fan de los Navegantes del Magallanes, eternos rivales, se sonrió) y otro, un poco mayor, con la cabeza rapada, cual neo-nazi y con una carita de maluco para rematar. Todos callaron cuando ella entró. Novia tenía una cara de nerviosismo que cualquiera diría que acababa de entrar Hitler en persona. El caraquista se notaba que quería estar en todos lados excepto aquí. Los dos hermanos fueron los únicos que sonrieron en saludo. El skinhead estaba a dos parpadeos de quedarse dormido.
—Good afternoon!—, dijo Malena de la forma más alegre que pudo. Los hermanitos cruzaron una mirada, la novia se acercó más a su pareja, sin mirar a Malena, y los otros dos estaban muy interesados en la decimoquinta raya de sus cuadernos abiertos. Hmmm, ya se empieza a ver la clase de público.
—Uy, como que me equivoqué de salón, este es el de los zombies...—, dijo, y con satisfacción vio que el caraquista se rió discretamente. Igual Novia y los hermanos. Skinhead se limitó a sonreír. — ¿Será que salgo y resucitan? A ver...
Tomó su maletín y salió. Al llegar a la puerta, con la misma se devolvió y entró de nuevo. Con la misma alegría de antes dijo "Good afternoon!", y esta vez todos —hasta el skinhead— le respondieron casi al unísono.
— ¡Ah, tú ves así sí! Bueno, bienvenidos... Mi nombre es María Elena Altúnez. El que me diga señora Altúnez será lo último que diga. O me dicen Malena, o me dicen teacher. Yo no califico para "señora" sino hasta después de los cuarenta y cinco, y para eso no les importa cuánto falta. Cualquier otra cosa que no sea Malena o teacher, agradezco no me la digan en mi cara.
Daba ese pequeño discurso siempre. Justo allí sabía quién la aceptaría y con quién pelearía. Novia comenzaba a relajarse, al igual que el leoncito. Skinhead aunque sea la miraba cuando hablaba. Tal vez iba a ser un buen grupo después de todo. Tal vez...
Después de su discurso, preguntó a quién le gustaba el inglés y a quién no. No le sorprendió que a Skinhead no le gustara. A Novia tampoco. Al leoncito sí, y a la hermana también, pero fue rápida para aclarar. "¡Y soy malísima! ¡Doy pena!"
—Bueno, ahora vamos a averiguarlo—, dijo Malena. Se volteó al skinhead. —Hello. What is your name?— Era su método para romper el hielo: mientras se equivocaban, ella sabía cuánto iba a trabajar. Novia dio un respingo. Bastante trabajo con ésta, pensó. Tuvo que morderse el labio para no reírse.
—¿¿¿Qué qué???—, replicó el peladito.
Malena sonrió, y repitió la pregunta, más despacio. — ¡Ah!—, dijo el peladito. —Mai neim is Alejandro.
Bastante bien. Malena le contestó. "Thank you, Alejandro. And now, what is your name?", le preguntó al leoncito.
—Eh... My-my name is... Asdrúbal.
Caray, eso es muy fácil, pero son mejores de lo que pensaba, pensó Malena. Su inicial predisposición casi desapareció. Sólo después recordó que es en lo que uno afloja, cuando más rápido... entra.
—Thank you, Asdrúbal! Very good! I am impressed! Ok, let's see... What's your name, my friend?
Silencio.
Malena contó hasta cinco, y carraspeó.
Novia levanta la mirada. Es un conejo que ve al águila pasarle por encima. Malena no dejó de sonreír, pero su sensación de complacencia se fue a dormir. Cuando Novia preguntó, "¿Es conmigo?", la sensación empacó y se mudó a un hotel. No puede seeer.... La cara del novio era todo un poema —Sí, es medio brutita, pero es MI brutita—, pero un aplauso por no decirle nada directamente. Hay esperanza para el sexo débil.
—Yes, dear. What is your name?
—Ay no, disculpe, sabe, pero yo no sé nada de inglés— fue la respuesta, con una risita nerviosa.
Malena seguía sonriendo, pero esta vez parpadeó incrédula. ¿Será que oyó bien? En tres años creía haberlo oído todo: excusas para no hacer tareas, vivezas para no quedar mal parados, respuestas insólitas en los exámenes. Pero ésta era la primera vez que se veía ante un caso de nerviosus brutis: los nervios son tales que afectan el coeficiente intelectual. ¿Que no escuchó lo que los otros dos contestaron? La cara del novio y la cuñada demostraban que compartían la idea. En particular, la mirada de paciente exasperación del novio era conmovedora. Malena tenía ganas de reírse a carcajadas. Pero ante todo, profesionalismo. Intentemos de nuevo.
—A ver, si es muy fácil, escucha: What is your name?
Novia se detuvo a analizar lo que había oído. Miró a su pechugo, que se limitó a animarla con los ojos. Me miró de nuevo, con una sonrisa nerviosa. Pensó otro poco más, y sacudió la cabeza.
—De verdad, lo siento, no entiendo. ¡No sé nada de inglés!
Malena ya empezaba a sudar. En ningún colegio del mundo hispano puede pasar una clase de inglés sin que enseñen a contestar "what is your name". Dios, ¡si los dos pichones de al lado de ella la contestaron sin problemas! Y estaba eso, había habido no una, sino DOS respuestas iguales antes que ella. ¡Y que no me diga que nunca vio clases de inglés, que con la pinta que trae no estaba en Misión Robinson! El novio empezaba a frotarse los ojos, como tratando de meter la paciencia por allí. Novia lo ve, y hace una pregunta que Malena detestaba: "¿QUE-eee?"
Decidió darle la vuelta al asunto. —A ver, presta atención.
—Pero teacher...—- empezó la niña genio.
— ¡E-EH! ¡Aguántate, amiga! Listen! — y se señaló la oreja, para que entendiera la palabra. Se dirigió a Alejandro, que había salido de su letargo y estaba dispuesto a gozar a costillas de alguien. —What is your NEEEEIM?—, le preguntó, afincando la última palabra.
Alejandro, que se notaba una ñoñita digna de su comparación con un skinhead, volteó hacia la novia y contestó: —My NEEEEIM is A-le-JAN-dro.
Malena luego se dirigió a Asdrúbal. —And what is YOUR name?— El niño la miró y le dijo simplemente: — Is Asdrúbal.
Y miró a la novia. —¿Ves? Espera un poco. — Volteó a la hermana, quien estaba haciendo un magnífico trabajo de no disimular su risa. —And what is YOUR name, dear?
Con casi perfecta fluidez, la hermana contestó: —My name is Anibel, teacher. — Impresionante, pero Malena no podía detenerse ahora. Tenía un alma que salvar. Volteó al novio. —And what is your name, handsome?
El novio empezó a contestar mirando a Malena. —My NAME— dijo tambien de modo casi sin fallas, afincándolo, y se volteó hacia la novia— is Jonathan. —Hasta se tocó el pecho con la mano abierta, lo que hizo a Malena pensar: Mi Tarzán, tú Jane. La imagen era tan divertida que los esfuerzos por no reírse estaban cerca de fallar. Esto no podía seguir por más tiempo.
— ¿Viste? — La cara de la novia indicaba que vio algo, quizá un elefante o un pony, pero el punto de todo el ejercicio, parecía que no. — Now tell me — y se agachó delante de la novia, y pronunció todo muy despacio—: What... is... your… NAME?
Novia mira a Malena. Miró al novio. Novio le anima. Novia ve a la cuñada. Cuñada sólo ve. Novia ve a los niños. Los niños están que lloran de la risa. Novia mira a Malena. Malena espera. Novia mira hacia arriba. Malena va a llorar ella misma. Novia de repente la mira otra vez. Malena en serio contiene la respiración. No puede creer que haya llegado a este punto. Novia de repente sonríe.
— ¡Aaaaaaah okeeeey!
¡Sí! ¡Lo logré!, pensó Malena.
—¡¡¡¡Mai neim is JONATHAN!!!!
¡AAAAAAAAAAAAH!
El novio no pudo más. "¡Por amor a CRISTO!", exclamó. La cuñada se ríe de una forma demasiado sabrosa. Los niños están que se caen al piso de la risa. Y la novia no puede decir otra cosa que su "¿QUE-eee?" Malena está volteada a la pared, mordiéndose los cachetes con fuerza, porque no puede soltar la carcajada atómica que se le está cocinando. Además que no la puede humillar así como así. La va a hacer llorar si hace eso. Profesionalismo por delante, ante todo.
Pero Jonathan sí puede. "Mi vida, TU NOMBRE. Quiere que le digas TU NOMBRE. No el mío, no el de Alejandro, no el de Asdrúbal, sino el tuyo. EL TU-YO."
—Aaaaah, perdón. María Karina, teacher.
Malena la ve con una mezcla de lástima y diversión. Pobrecita, debe ser que nunca ha querido aprender inglés. O es particularmente bruta. De todas maneras, Malena se sintió un poquito mal por haberla querido poner así al descubierto. Alejandro y Asdrúbal se la comerían viva si estuviera sola. Recuerda, Male; sólo hay tanto malo como tú te dediques a dejarlos ser malos.
—Thank you, María Karina. Thank you very much. It's very nice to meet you, es un placer conocerlos a todos. Now, can I begin?
Y María Karina levantó la mano. Malena, a pesar suyo, se sintió intrigada. No era la primera vez que alguien le preguntaba algo antes de empezar una clase, pero sí era muy raro. ¿Será que está más interesada de lo que parece? Como que no iba a ser un día más después de todo.
—Yes, María Karina? ¿Tienes una pregunta?
—Sí, eeem... ¿Qué fue todo eso que dijo después de mi nombre?
O quizá sí.
—Tenemos que hablar.
Y así fue como la vida de Alberto se convirtió, sin él siquiera darse cuenta, en un cliché. Él siempre había dicho que las tres palabras que habían salido de la boca de Alicia eran las tres peores que un hombre podría escuchar. Nadie "tiene" que hablar, así como nadie "necesita" hablar. Es el mundo de la sabiduría Seinfeld: "tener" que hablar es señal casi segura que quieren terminar contigo. Y lo más grave, no hay nada que uno pueda hacer sino... una cita para hablar. Y eso es otro chiste. Estas "citas" consisten en un minuto de habladera de paja, cinco minutos de la parte que hizo la proposición explicando por qué "tenía" que hablar, y los siguientes minutos u horas pueden irse entre el delicado intento de convencer a la ex-pareja de desistir de sus intentos o un menos delicado agarre del orgullo para limpiar la mierda que ha quedado debajo de ellos y suplicar que reconsideren.
Alberto estaba decidido a evitar esto último, pero luego de tres años de aparente estabilidad con Alicia y aún más años que era él el que "necesitaba hablar", sabía que nadie podía predecir eso. Además, una vez que se decían las terribles tres palabras, no es uno el que controla la situación.
Él dijo que la buscaría pues, y hablaran. ¿A las ocho estaba bien? "No", dijo Alicia. "Yo te espero en McDonald's, cuando salgas del trabajo". Alberto se acomodó en su silla. Primera mala señal (o segunda, de hecho). Evitó la mirada de Helena, su vecina de escitorio, que por su cara se veía que sospechaba que algo no estaba color de rosa. Y el hecho que quería que fuera un McDonald's, en vez de un café o algo...
—Bueno, está bien. Eeeh... ¿Estás segura?
Pausa. Ligero suspiro. —Sí. Te espero. Porfa, no llegues tarde, ¿sí?
¿Qué le pasa a ella? En tres años y tanto, Alberto había buscado a Alicia siempre a la hora, sin desviarse dos minutos. Era el raro caraqueño puntual. Fue la primera vez que se molestó en la breve conversación, y a pesar de todo le dio la bienvenida al sentimiento. Lo hizo sentirse un poco más en control. Pero no quería exagerar.
—Gorda, ¿qué te pasa? Sabes que voy a llegar a tiempo—. Pausa. —A pesar de todo. —Bueno, es por si acaso. Disculpa si te molestó. —No vale, tranquila, pero... ¿Cielo qué pasa? ¿Está todo bien?
Debió preguntar eso hace un mes, cuando veía que todo empezaba a cambiar: ella un poquito más ocupada, de modo que se veían menos, las conversaciones un poco más frías, los besos menos apasionados. Era como si tuviera una máscara que le tapaba ojos y orejas.
Pausa. Un suspiro, ligeramente pasado por agua. —No, gordo. No todo está bien. De eso te quiero hablar. Lo siento mucho.
Bueno, eso terminó de arrancar la máscara, con un añadido de pelos. Alberto sintió la primera verdadera punzada de dolor. Y cerró los ojos. Helena lo estaba mirando con mayor interés, pero trataba de no mostrarlo. Dios la guarde. Pero Alberto no estaba listo para ceder su orgullo. Miró al frente de nuevo.
—No te disculpes, gorda. Cualquier cosa hablamos ahora. Te amo, cielo.
Pausa. Otra vez. —Okey. Te amo-, se oyó. Corto y seco. Sin ningún nombre cariñoso. Ya Alberto no tenía rabia; lo que lo estaba lentamente suplantando era el dolor.
—Hablamos. Chao. — Y colgó. Alberto miró el teléfono como si estuviera tratando de pedirle que le contara qué cara tenía Alicia ahorita. Helena estaba sentada al lado con un cliente, pero seguía lanzando miradas furtivas al escritorio de Alberto. En él, el teléfono sonó, y Helena no pudo sino sentir lástima del respingo que Alberto dio. Alicia, pensó. Quiere terminar con él. —¡¿Señorita, usted me está escuchando?!—, gritó la señora que estaba al teléfono. Helena rápidamente volvió a lo suyo.
Alberto no había atendido el teléfono, que ya iba por el tercer repique. Reinaldo, el supervisor, le dijo desde su escritorio, en su acostumbrado tono burlón y juguetón:
—Alberto, si lo atiendes, te lo juro que deja de sonar.
Alberto no le contestó. Respiró profundo, y con su mejor voz atendió y dijo lo mismo que había hecho desde hace dos años: "Gracias por llamar a Movilnet, le habla Alberto Andrade. ¿En qué puedo servirle?" Mientras escuchaba a un anónimo quejarse porque no le llegaban los mensajes de su teléfono a su novia (novia… novia... novia... novia...), Alberto miró el reloj. 2:53. Le faltaban dos horas y siete minutos para (redoble de tambores por favor) encontrarse con su destino (entran trompetas). ¿En qué momento mi vida se volvió un cliché?, volvió a pensar.
Ese día, aparte de todo, ocurrió una primicia: Alberto salió más temprano de su trabajo. A las 4:55, le pidió a Reinaldo si se podía ir cinco minutos antes. Sí, vale, le dijo Reinaldo. ¿Todo bien? Alberto dijo que sí, que lo único tenía que resolver unas cosas y no quería esperar más.
—Imagínate, y cinco minutos te van a matar... Alberto se rió como pudo.
—Bueno, sabes como es todo. Mañana te llego cinco antes.
—'Magínate tú. Anda vete de una vez, coño.
Alberto se despidió de sus compañeros, pero una parte de él quería evitar a Helena. Era quien mejor lo conocía, y no tenía que contarle lo que le pasaba. Una parte le decía que si Helena le salía con uno de esos clichés (más clichés) tipo "Todo saldrá bien", "Dios proveerá", "Lo mejor es lo que pasa", le arrancaría los ojos. Pero por supuesto que fue a ella, y por supuesto que la abrazó. Cuando se iban, Helena le apretó la mano y le dijo: "Llámame para que hablemos después."
A las ocho, Helena estaba en su apartamento de Palo Verde, estudiando para sus clases de contaduría. Pero no se concentraba; pensaba mucho en Alberto. Eran amigos muy cercanos desde hace dos años, y era la primera vez que conocía a un chamo que no quería acostarse con ella. El hecho de que se veía de verdad enamorado de Alicia ayudaba. Por eso, sabía que si eso se terminaba, decir que le iba a pegar era decir poco. Muy poco. Y como si fuera una invocación, el teléfono sonó. Su papá atendió. Y le pasó a Alberto.
—Aló.
—Hola chamita.
—Hola, hermanito.
—Se acabó.
Coño. Así no más.
—¿En serio, chamito?
—Oh sí. Bien en serio. Bien, bien... —un momento de silencio, como si quisiera disimular las lágrimas (qué pasa, eso es lo que está haciendo)— ...bien en serio.
—Qué vaina, vale... Lo siento, mi vida.
—Gracias por eso. Dios, qué cagada... Tres años y cuatro meses, pa'l carajo...
—¿Quieres contarme lo que pasó?
—No, pero qué carajo, aquí estoy. ¿Seguro que quieres oír la triste culebra en la que se ha convertido mi vida?
—No seas así, bobo, que sabes que sí.
Siempre he escrito. Desde las cosas más cursis en una pared, hasta un poema lleno de clichés, hasta muy sinceras reflexiones en un blog. Pero tenía mucho tiempo que no escribía; es decir, escribir algo creado para que yo u otra persona lo lea. Y ahora que veo que hay gente cuyos blogs hasta son publicados como libros, el gusanito literario me picó de una vez. Y decidí intentarlo. No creo que vaya a ser toda una novela, no creo tener la disciplina o el tiempo para hacerlo.Más bien, me inspiro en Dublineses, de James Joyce, que es una colección de cuentos de personas cuyo único enlace son dos: no son personas grandiosas, grandes aventureros o miembros de la Nobleza, sino gente que uno podría encontrarse caminando en la calle, en la ciudad que los abarca a todos: Dublín. Yo vivo en una ciudad menos milenaria que la capital de Irlanda, pero ciertamente es una ciudad cosmopolita. Caracas para mí es una ciudad que casi pide que la odies, con sus infernales colas, su cada día mayor inseguridad, su polarización política que infecta al resto de la nación. Pero al mismo tiempo, es una ciudad llena de lugares de recreación, de sitios de reflexión, de importantes universidades latinoamericanas y, sobre todo, de gente maravillosa y fascinante. Es sobre ellas que quiero escribir, llevarles a cualquiera que esté por allá afuera en el mundo que entienda el idioma un pedacito de mi tierra a la cual tanto quiero y por la que tanto me preocupo. Todas las historias y sus personajes son de ficción, y a la vez, ninguna lo es. Todas son tomadas de cosas que he visto, leído, vivido o presentido de cada día que estoy metido en este rincón de la Tierra que a la vez parece Cielo e Infierno. Deséenme suerte, y espero que lo disfruten.
El capítulo de la semana pasada de Game of Thrones confirmó una de dos cosas que hacen a la serie absolutamente brillante: los personajes están tan bien construidos y las actuaciones tan memorables que cuando le pasa algo particularmente malo a alguien que hace dos episodios detestabas con el alma, te ves obligado a mirar la pantalla estupefacto hasta que vuelve a salir el logo de HBO.
La otra cosa mi opoinión, en es que, aunque está situada en un mundo de fantasía, Game Of Thrones se compararía más con Roma que con, digamos, Krull o El Señor de los Anillos, precisamente porque los elementos fantásticos son más mencionados que mostrados. En particular, hay una notable ausencia de seres fantásticos en la gran mayoría de los episodios, de modo que cuando salen… us.
HBO preparó esta infografía sobre los seres fantásticos de Westeros, que yo comparto con ustedes. Es de notar que érase una vez sí habían lobos gigantes (o lobos huargo) en la Edad de Hielo, y hay un criador de EEUU que está creando lo más cercano a uno, el Alsaciano Americano. ¿Y los cuervos? Es uno de mis sueños tener uno de mascota; son capaces de hacer mucho más que sólo llevar mensajes. (Lo siento, no hay evidencia que hayan dragones vivos… ¿o sí?)
¡Epa! Y no se olviden que tienen hasta hoy a las 11:59 de la noche para participar por premios de Game Of Thrones cortesía de HBO. Tienes más información aquí, y de paso estos son los escudos participantes.
No la tengo fácil. :-)
No oculto que soy gran fan de Edgar Ramírez por acá, y creo que nadie me lo puede discutir, pues el pana no sólo ha demostrado ser excelente actor más allá de sus papeles en las telenovelas de acá como Cosita Rica, sino que poquito a poco se ha metido tanto en Hollywood como el cine europeo (acaba de protagonizar A Couer Overt con Juliette Binoche). De hecho, Edgar tiene cierto reconocimiento al otro lado del Atlántico, en especial por su trabajo en Carlos de Olivier Assayas, y su próximo papel podría darle el respeto que se merece de este lado.
Deadline acaba de anunciar (lo leo en Ain’t It Cool News) que Edgar acaba de agarrar un papel que originalmente estaba para Gael García Bernal en Hands Of Stone, la biografía del legendario boxeador panameño Roberto “Mano ‘E Piedra” Durán, dirigida por el también venezolano Jonathan Jakubowicz (Secuestro Express). Obviamente el papel es de Mano ‘E Piedra, un boxeador que se retiró en 2002 a la edad de 50 años, habiendo ganado 103 de sus 119 peleas, 70 de ellas por nocaut, y considerado uno de los mejores boxeadores de peso liviano de todos los tiempos. No creo que sea sorpresa que el gobierno panameño aportó unos tres millones de dólares a la producción.
Compartiendo con Edgar será un tal Robert De Niro, quien hará del entrenador de Durán, Ray Arcel. La película, que Jakubowicz también escribió, se enfocará en cómo Arcel y Durán se cambiaron la vida uno al otro, así como la extraordinaria rivalidad que Durán tuvo con otro grande, Sugar Ray Leonard, que culminó en la infame pelea “No Más”. Jakubowicz le dijo a Deadline que la película “responderá ese enigma, con el mejor talento que un director pueda soñar”.
Esa era la época (finales de los 80) en que yo veía el boxeo fijo, y la verdad las peleas eran emocionantes, sin el peso de la corrupción que vuela encima del deporte hoy en día. Marvin Hagler, Tommy “The Hitman” Hearns y sí, “Mano ‘E Piedra” Durán y Sugar Ray… esos eran grandes comparables con Rocky, mi gente. Por supuesto me queda la duda sobre Jonathan, pues este sería su primer ingreso en Hollywood, pero la inclusión de De Niro ayuda a levantar interés.
Por cierto, no es que Edgar no sea tremendo actor, pero no se puede dudar que Gael García Bernal es mucho más conocido en el norte. ¿Qué pasó? Originalmente Gael tuvo que retirarse de la producción por compromisos adquiridos posteriormente, pero el propio Durán le dijo al canal Telemetro de Panamá que al actor de Y Tu Mamá También “se le subieron los humos” cuando su película No fue nominada a Mejor Película Extranjera. Quién sabe, pero con sus 60 años Durán puede dar un buen coñazo todavía, y no voy a ser yo quien le lleve la contraria…
Ah y para rematar el festival de amor por Edgar, Latino Review acaba de anunciar que el pana estará en un thriller sobrenatural llamado Beware The Night, donde interpretará a un sacerdote que se junta con un policía (Eric Bana) para resolver un caso y enfrentarse a las fuerzas sobrenaturales involucradas. ¡Si así llueve que no escampe, gocho!
"Every great film should seem new every time you see it." -Roger Ebert
— Vimeo (@Vimeo) April 4, 2013
“Así que en este día de reflexión, digo otra vez, gracias por estar en este viaje conmigo. Los veré en el cine”.
we lost a thoughtful writer, i remember my first review from him, pi (i got his and siskel's thumbs) it was a career highlight. #rogerebert
— darren aronofsky (@DarrenAronofsky) April 4, 2013
Beyond the many words written about film, Ebert should be remembered for his inspiring and often remarkable stamina and conviction. RIP.Richard Kelly, director, Donnie Darko, The Box
— Richard Kelly (@JRichardKelly) April 4, 2013
Lessons learned from a lifetime of Ebert fandom: Be curious, omnivorous, and fair. And write like crazy.
— Brian Raftery (@BrianRaftery) April 4, 2013
"The movies won't be the same without Roger." —President Obama
— Barack Obama (@BarackObama) April 4, 2013
Roger Ebert gave my first film, Last House on the Left, its only positive review. Everyone else reviled it, but he saw merit in it.
— Wes Craven (@wescraven) April 4, 2013
Roger Ebert was a superlative film critic, a lover of movies, and all around nice man. I will miss him.Y ahora Spike Lee y Ron Howard.
— John Carpenter (@TheHorrorMaster) April 4, 2013
I Miss My Dear Friend Roger Ebert.Roger Was One Of The 1st Major Movie Critics To Support My Joints,Especially Malcolm X And DTRT.-R.I.P.
— Spike Lee (@SpikeLee) April 4, 2013
RIP Roger Ebert. We've lost a passionate and broad minded force for cinema of all shapes sizes and genres. A fine courageous writer and manY por favor no se pierdan lo que escribió Martin Scorsese (Ebert escribió un excelente libro sobre el director).
— Ron Howard (@RealRonHoward) April 4, 2013
La muerte de Roger Ebert es una pérdida incalculable para la cultura del cine y crítica cinematográfica. Y es una pérdida para mí personalmente. Roger siempre me apoyó, siempre estaba allí para mí cuando lo necesitaba más, cuando de verdad contaba --al mero principio, cuando cada palabra de aliento era preciosa; y luego otra vez, en el punto más bajo de mi carrera, allí estaba, igual de alentador, igual de cálido apoyo. Había una distancia profesional entre nosotros, pero luego podía hablar con él con mucha más libertad de lo que podía con otros críticos. En realidad, Roger era mi amigo. Es así de sencillo.
Mientras Hannah Horvath termina de decidir qué rayos quiere con su vida, su alter ego, Lena Dunham, continúa ganándose un nuevo lugar entre las grandes de la televisión. Recuerden, antes de tener una de las series cómicas más exitosas de la actualidad, Dunham sólo tenía una pequeña película indie en su haber (Tiny Furniture).
El fenómeno que es Girls, que la hace atractiva a hombres y mujeres, viejos y jóvenes por igual, llega al final de su segundo temporada este domingo 24, y para conmemorar, HBO y un servidor les tiene un regalito que rifaré para una afortunada fanática el mismo día del final de temporada.
Tengo cuatro juegos de uñas acrílicas dedicadas a cada una de las protagonistas (Dunham, Jemima Kirke, Alisson Williams y Zosia Mamet) para que disfruten un pedacito de su estilo, que se irá a esa afortunada ganadora.
¿Cómo las recibes? Bueno tienes hasta el domingo 24 de marzo a las 10 pm hora de Venezuela para enviar un tweet a la cuenta @Cinetuyoymio diciéndome con cuál de los personajes de la serie te gustaría sentarte a tomar un café/cerveza/porro/afín y qué sería lo primero que dirías, con el hashtag #HablandodeGirls. Escogeré el que considere más original y anunciaré la ganadora (o ganador… chamo, queda bien con la novia).
Y bueno, todos a disfrutar el final de temporada de Girls este domingo, por HBO.
A menos de que hayas estado pendiente de, sabes, todo lo demás que ocurre en Venezuela y el mundo, seguro conoces Kickstarter, el servicio que invita a gente normal y mundana a fundar proyectos de diversa naturaleza a cambio de algún beneficio. Estos proyectos van desde nuevas compañías, nuevos inventos, nuevos juegos y sí, nuevas películas. Dependiendo del nivel de tu generosidad, recibes un premio, como muestras gratuitas o pases a las premiere. Hasta las super modelos se han metido de lleno en el asunto, buscando esa nueva experiencia. (Vean el enlace y cállense.)
Como para demostrar que su dinero no se está botando por el bajante, algunos cortometrajes fundados en Kickstarter ya han recibido reconocimientos importantes en las ceremonias de premiación, incluso en el Oscar. Incidente en Nuevo Baghad ganó el premio a Mejor Cortometraje Documental en el festival de Tribecca en 2011, además de ser nominada al Oscar en la misma categoría; igualmente The Barber of Birmingham y Sun Come Up fueron fuertes contendoras por la estatuilla dorada. Este año no sólo hay tres proyectos así nominados, hay una que muy posiblemente gane.
Inocente sigue a una inmigrante ilegal e indigente de 15 años y su lucha por triunfar como artista.
Kings Point muestra la vida de seis adultos mayores que viven en una comunidad de retiro para pintar un retrato sobre volverse viejo en EEUU.
Y por último, Buzkhashi Boys es el más claro contendiente para ganar el Oscar en mejor cortometraje. Narra la historia de dos niños amigos que sueñan con ser los mejores en buzkhashi, el deporte tradicional de Afganistán donde se juega polo con el cadáver de una oveja o cabra. Roger Ebert quedó fascinado con ella; "la nominada más fuerte”, la llama.
Kickstarter no es que no tenga detractores, y fuertes. El blog tecnológico Gizmodo es uno que sencillamente “terminó con Kickstarter” hace unos meses, como escribió el editor Joe Brown. Brown recordaba cuando vivía en San Francisco, donde “todo el mundo tenía una idea que cambiaría el mundo y la mitad de esas personas intentaron convertir esa idea en realidad”.
Esa sensación de inspiración es parte de por qué solía encantarme Kickstarter. Era como si todas partes pudieran ser San Francisco. Excepto una cosa: en SF, para sacar tu compañía de la cocina, necesitabas ahorrar y gorronear y suplicarle a tus padres que te dieran plata y convencer a tus amigos cual Tom Sawyer para que te ayuden y sudar por meses y luego hacer un prototipo y luego la parte más difícil: Conseguir dinero semilla para tu producto. Mucha gente fracasó. Muchos tuvieron éxito –y los que lo hicieron tuvieron el apoyo y la sabiduría de unos panas bien inteligentes que los ayudaban a refinar sus productos y convertirlos en algo que no atapuzaría la Tierra con más porquería inútil.
Brown sigue quejándose que ahora en Kickstarter “a los únicos que tienes que convencer que tu idea vale la pena convertir en realidad es una horda de simplones babeados y optimistas”. Y es cierto, al menos desde el punto de vista de productos: ¿cuántos estuches para iPhone, jabones especiales, sujeta termos y afines necesita el mundo?
Pero en cine, sin embargo, es otra cosa. Para cualquier idiota que tenga una idea para hacer una película, existe YouTube. La gente que pide ayuda para hacer sus películas en Kickstarter se están saltando el proceso de suplicarle dinero a un estudio, una comisión o, en el caso venezolano, al Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Lo único que necesitaban era un buen trailer y mostrar una buena sinopsis; lo demás era convencer a la gente que los ayudara, lo que, en el caso de un muy generoso contribuyente que soltó 10.000 dólares para Buzkashi Boys, incluyó, además de un DVD autografiado, una franela conmemorativa y otras cositas, un viaje a Afganistán para ver un partido de buzkashi con todos los gastos pagos. Adicionalmente, tienen el apoyo de los blogs de cine, que de vez en cuando avisan de un proyecto interesante; Film School Rejects, Firstshowing.net y The Documentary Blog, entre otros, todos destacan semanalmente películas que necesitan apoyo del público para salir a la luz pública.
Si en efecto Buzkashi Boys gana un Oscar este domingo, creo que puedo confiar en que el nivel de películas de lo que hay en Kickstarter aumentará (de hecho, ya lo está haciendo: Paul Schrader, director de Taxi Driver, está fundando una película basada en una novela de Bret Easton Ellis, de Psicópata Americano, llamada The Canyons por ahí –y no me van a creer lo que están ofreciendo a los que ayuden a financiarla. ¿Quieres cenar con él para que te cuente?). En total, la gente ha dado a través de Kickstarter más de 100 millones de´dólares para películas. Una versión de Kickstarter necesita hacerse disponible en todo el mundo, y pronto. Me emociona pensar cuánto podrá salir de las escuelas del cine del país si cualquiera que quisiera pudiera lanzarles “una ayudaíta” para que la hicieran.
Porque YouTube y Vimeo son el sitio para ver los cortos que nunca vas a ver en el cine. O bueno, difícilmente verás. Esto es Corto pero Grueso.
Estamos a tres días de la 85a ceremonia de los premios Oscar, así que es un buen momento para ver el primer corto ganador del hombrecito dorado como Mejor Cortometraje. Y con razón: tenían que ser el Gordo y el Flaco (Laurel y Hardy).
Uno de los grandes anuncios del año pasado en Comic-Con fue que la misteriosa película de la fase II de Marvel Studios sería Guardians of the Galaxy, sobre un grupo de policías interestelares que combaten, entre otros, al villano Thanos. Esta semana supimos que ya hay dos actores que ocupan dos de los papeles principales, Star Lord y Drax el Destructor.
Star Lord es un astronauta humano de nombre Peter Quill, con un traje alien[igena que le da superpoderes que viaja al espacio con una nave viviente para unirse y eventualmente liderizar a los Guardianes. Este papel quedó para Chris Pratt, reportó Deadline, que aunque se acaba de destacar como parte del equipo Seal Team Six que dio caza a Osama Bin Laden en Zero Dark Thirty y un pitcher con una nueva oportunidad en Moneyball, es más conocido como el adorable bobalicón en la comedia Parks and Recreation. Al no saber mucho de Star Lord, no sé si Pratt se pega al papel o no, pero el hombre es divertido y natural, así que sé que hará un buen trabajo. Ey, y para haberle quitado el papel a (supuestamente) Zachary Levi (Chuck), Jim Sturgess (Cloud Atlas), Michael Rosenbaum (Lex Luthor en Smallville), Joel Edgerton (Warrior), Jack Huston (Twilight), Lee Pace (Pushing Daisies), Eddie Redmayne (Les Miserables), Garrett Hedlund (Tron: Legacy) y hasta a Joseph Gordon-Levitt (Looper), algo bueno tiene que haber hecho.
El segundo papel sí parece haber sido elegido a la perfección. Art Douglas era un saxofonista que murió en un accidente junto con su esposa a causa de Thanos, quien raptó a su hija, que sobrevivió el choque y se la dio a su propio padre, Mentor, y se convirtió en Moondragon. En búsqueda de un campeón que enfrente a Thanos, otro titán, Kronos, coloca el espíritu de Art en el poderoso cuerpo de Drax el Destructor, un ser de fuerza extraordinaria, la habilidad de volar y emitir disparos de energía de sus manos. Un tipo intenso al que audicionaron Isaiah Mustapha (el “Old Spice Guy”), David Patrick (el papeado ex novio de Penny en The Big Bang Theory) y el luchador Dave Batista, pero quien lo agarró, dice Latino Review, fue Khal Drogo en persona: Jason Momoa.
Entre su demasiado breve papel en la serie Game Of Thrones de HBO y su más constante aparición en Stargate: Atlantis, además de su papel como el nuevo Conan el Bárbaro –más allá del fracaso de la película—, Momoa siempre es un favorito entre los fans, amén que logró robarle el show a Sylvester Stallone en la reciente Bullet To The Head. Además de su impresionante físico, el hombre sabe manejar armas, así que un tipo como Drax el Destructor le cae como anillo al dedo. Lo más genial es que el tipo es uno de los más cómicos y echadores de vaina que he visto en entrevistas, todo lo contrario de sus personajes.
Así, sólo faltarían los personajes de Gamora –la super asesina alienígena hija adoptiva de Thanos— el árbol viviente Groot y el super mapache Rocket Raccoon, aunque hay rumores que Jim Carrey y Adam Sandler estarían por ser confirmados como las respectivas voces de estos dos últimos. La producción está pautada a arrancar en junio, y la película se estrena en agosto de 2014.
Harvey Weinstein debe tener una lengua de oro forrada en platino. Cada película que el hombre aúpa, logra miles de reconocimientos como si nada. Silver Linings Playbook se ha ganado miles de nominaciones en las mejores ceremonias de premios, cuando en manos de una casa productora menor sólo sería aplaudida y ya. En serio Harvey, tengo unas neveras que quisera venderle a los esquimales….
Dicho eso, que nadie se engañe. La nueva película de David O. Russell –ahora reconciliado con el mundo luego de muy públicos rollos con Lily Tomlin y, coñaza incluida, George Clooney—es un drama disfrazado de comedia que toca todas las teclas de la mejor manera, logrando ser creíble, encantadora y conmovedora, todas a la vez. Más allá de los que ha recibido su elenco, no es para estarse cubriendo de premios, pero de que es genial, es más que genial.
Aquí seguimos a Pat Solitano (Bradley Cooper), un profesor de educación física que acaba de salir de un hospital mental luego de casi matar a patadas al hombre que encontró en la ducha con su esposa Nikki (Brea Bee). Ahora vive de nuevo con sus padres (Robert De Niro y Jackie Weaver) y está tratando de reconciliarse con Nikki, aunque los planes se le complican cuando conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence), quien ha tenido problemas psicológicos propios.
Algo que se ve demasiado común en películas independientes es la exagerada excentricidad en sus personajes (véase The Wackness, Cyrus, Safety Not Guaranteed). Russell, afortunadamente, mantiene a sus personajes firmemen te metidos en el mundo real; estos son personajes con problemas verdaderos y se enfrentan a situaciones verdaderas. El guión, que Russell adaptó de una novela de Matthew Quick, mezcla bien tanto la comedia que se puede esperar cuando juntas a dos personajes que tienen la lengua más lampiña del mundo, como son Pat y Tiffany, como el drama de unos padres que deben cuidar de un hijo bipolar y depresivo y los amigos a su alrededor que lo quieren ver mejorar.
Si hay una película que justifica la categoría de Mejor Elenco en los Oscar, es esta, pues aunque no hay una pieza floja en ese engranaje, todos funcionan mejor cuando están juntos. Hasta Chris Tucker, quien puede desesperar un poco después de tres Rush Hour, sigue siendo divertido como un amigo de Pat que conoció en el hospital. Aplaudo eternamente que De Niro vuelva a ser considerado por la Academia, puyes ofrece un rol divertido y a veces hasta desgarrador; este es un hombre con sus propios problemas que sólo quiere lo mejor para su hijo. Weaver es excelente también, dando un giro completo del papel que la dio a conocer, la aterradora matriarca de un clan mafioso en Animal Kingdom del año pasado, pero tampoco es que tiene mucho que dar.
Por supuesto, el foco es en Cooper y Lawrence, y ambos se ganaron nominaciones también en sus papeles. Cooper es el que da la mayor sorpresa; ¿el catirito de The Hangover sabe actuar? Oh sí. Incluso cuando debe explotar, Cooper logra mantener su personalidad bajo control, y los momentos en que tiene que arrugar la cara y echar una lagrimita son bien creíbles. Lawrence sorprende menos, considerando que esta es su segunda nominación después de Winter’s Bone, pero este es un personaje refrescantemente distinto a ese y a Katniss Everdeen, aunque aún es una chama que sientes que puede arrancarte la cabeza a la vez que te roba el corazón. Digo, ¿qué tan bien se debe sentir formarle un peo a Robert de Niro? Es la favorita para llevarse Mejor Actriz, y yo aplaudiré a rabiar cuando pase. (Sí. CUANDO.)
Más allá del eterno mensaje de “puedes acomodar tu vida si ves las cosas buenas”, esta es una de esas películas que te deja sintiéndote bien con el mundo, que te hace reír porque te recuerda a tu propia gente. ¿Pero ganar Mejor Película? No eres así de bueno, Harvey,
No sé si estará mal que un hombre de 40 años sea fanático de una serie que sigue a cuatro veinteañeras, pero es que Girls no es cualquier serie que sigue a cuatro veinteañeras. La primera temporada me dejó malpegado con estas niñas que aún no terminan de ser mujeres, y sólo les pido que abran su mente y le den a la serie una oportunidad, en gran parte por sus diálogos, sus situaciones que rozan en lo absurdo y en particular por sus actuaciones. No tanto la de Lena Dunham, que es adorable por razones totalmente propias, pero sí por todos los demás.
HBO ha sido lo bastante amable como para proveerme de algunos videos que nos muestran un poco más de lo que les espera a nuestras chicas en la segunda temporada, que arrancó el 20 de enero. Primero, está nuestra protagonista, Hannah Horvath, interpretada por la creadora, escritora y directora de muchos capítulos de la serie, Lena Dunham. Aspirante a escritora, es tan inteligente y aguda como insegura y, a veces, torpe, he aquí un resumen de su relación con su… ¿novio? Adam (Adam Driver).
Luego tenemos a Marnie (Allison Williams), la más responsable del grupo, atrapada por lo que considera deberían ser las reglas de su vida, y cómo lidia con *spoiler para quien no ha visto la temporada 1 completa* la ruptura con su novio Charlie (Christopher Abbot). Encantado que su madre esté interpretada por una actriz que adoro, la genial Rita Wilson (señora de Tom Hanks).
Y por último hoy tenemos a Shoshanna (Zosia Mamet), soñadora, aparentemente superficial, pero mucho más compleja de lo que parece.
Girls, junto con Game of Thrones, es más que suficiente razón para finalmente decidirme a invertir un poco más y tener HBO en la casa. Recuerden, la segunda temporada de Girls es los domingos a las 10… por Hache Be O. “Imagina más”. (Gracias, Iván.) (De nada, Juan.)
¿Que no tienen tiempo de ir al cine y ver los cortometrajes nominados al Oscar? ¿Y para qué me tienen a mí? Es su sección de cortos de los jueves, Corto Pero Grueso.
Quedan diez días para la entrega del Oscar, así que es como lógico que les presente los cortometrajes que compiten por el hombrecito dorado.
Head Over Heels (dir. Timothy Reckhart). Una pareja lucha contra la idea de empezar a alejarse. El hecho que él vive en el techo y ella en el piso no ayuda.
Maggie Simpson in “The Longest Daycare” (dir. David Silverman). Obviamente no necesita ninguna introducción: la más pequeña del clan más famoso de la televisión pasa un interesante día en una guardería.
Adam and Dog (dir. Minkyu Lee). La historia del Génesis, pero enfocada en y contada desde el puntoi de vista del mejor amigo del hombre. Si alguna le va a quitar el premio a la que todos pensamos ganará, es esta. Me partió el alma.
Fresh Guacamole (dir. PES). Veamos cómo objetos cotidianos se transforman en… guacamole.
Paperman (dir. John Kahrs). Un humilde oficinista descubre el poder de los aviones de papel. Una tierna historia mezclada con una revolucionaria técnica animada hacen de esta la favorita para llevarse el Oscar. Ah sí, es de Disney. :)
En medio de un concierto de Beyoncé y los mejores comerciales del año (que de paso también los pueden ver aquí en Screen Rant), los Ravens de Baltimore vencieron a los 49ers de San Franciso en el 47mo Super Bowl (me rehúso por siempre llamarlo El Super Tazón, y este será el último año en que reconozca su traducción no importa lo precisa que sea). Uno de los pocos momentos del año en que las frecuentes interrupciones del evento principal no sólo no importan, sino que muchas veces se agradecen. Eso incluye muchos trailers que frecuentemente representan la primera vez que vemos una película.
Ese es el caso con Fast and Furious 6, la sexta (sexta, coño) entrega de la serie que pareciera que nunca va a morir. La quinta fue sin duda la mejor de todas, contra todo pronóstico, así que la sexta tiene una vainita por delante. Ahora Dobbs (Dwayne Johnson) le pide a Dom (Vin Diesel) y Brian (Paul Walker) que le echen una mano en detener a un círculo de mercenarios dirigidos por un brillante y malévolo genio (Luke Evans), con el premio que tendrán perdones completos y podrán regresar a casa. ¿La sorpresa? Dom no podrá creer quién los está ayudando… También esperen a la genial Gina Carano en el elenco. Esta se estrena el 24 de mayo.
Star Trek: Into Darkness es otra secuela que tiene a todo el mundo en ascuas. No sólo por el éxito de la primera parte, sino por la añadidura del nuevo Sherlock Holmes como el nuevo villano y el hecho que ahora el director JJ Abrams dejará la Flota Estelar para jugar un ratico con La Fuerza. Esta tiene un ambiente a lo El Imperio Contraataca que no se la quita nadie (perdonando la comparación, trekkies). Se estrena el 17 de mayo.
Siguiendo con la secuelitis que aturde a Hollywood y aturdirá per sécula seculorum, tenemos no uno, sino dos comerciales para Iron Man 3, un breve estornudo de 14 segundos y uno que cumple lo que promete: una mirada extendida de Tony Stark. Buena movida, Disney. Ahora Stark (el genial Robert Downey Jr.) se enfrenta a un enemigo que por lo visto no conoce límites: el temible Mandarín (Ben Kingsley). Lo que me encanta de este trailer es cómo pone a Iron Man a resolver un asunto muy, muy pesado que podría verlo enfrentarse a dejar morir a muchas personas. Shane Black (Arma Mortal, Kiss Kiss Bang Bang) dirige. Estrena el 3 de mayo.
Ya que me quejé de las secuelas, aquí vamos por fin con una no secuela. No, ahora es un remake: el de El Llanero Solitario. Gore Verbinski y Jerry Bruckheimer vuelven a dirigir y producir a Johnny Depp en un estrambótico disfraz, sólo que ahora junto a Armie Hammer y en el Lejano Oeste en vez del mar Caribe. Esta producción tuvo múltiples problemas, en especial cuando su presupuesto pasó de los 250 millones de dólares, pero debo reconocer que se ve divertida. Lo que no entiendo es por qué no terminan de usar “La Obertura de Guillermo Tell”; ¿que no es esa la marca del Llanero Solitario? En fin, vendrá el 3 de julio y veremos.
Y ahora, no es una secuela, ni un un remake, es una precuela. Oz The Great And Powerful ve a un mago de pueblo (James Franco) ser transportado a la mágica tierra de Oz, donde tres brujas (Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams) le piden ayuda para liberar a la tierra del gran mal que amenaza con apoderarse de ella. Si no fuera por la vibra tan a lo Alicia en el País de las Maravillas que despide estaría más emocionado; pero bueno, es dirigida por Sam Raimi, así que algo bueno NECESITA tener. Esta llega el 8 de marzo. (Juro que es coincidencia que estoy yendo de más vieja a más reciente).
Y nos llega la que faltaba: una adaptación. World War Z (el libro) es una original narración sobre cómo sería el apocalipsis zombie; World War Z (la película)… honestamente no sé qué pensar. Brad Pitt interpreta a un trabajador de la ONU que lucha por contrarrestar el apocalipsis zombie. Marc Foster (Quantum of Solace, Stranger than Fiction) dirige. Ya veremos. Estrena el 21 de junio.
Y por último, la única que no llega a ser “blockbuster”, pero hey, este año te tocan dos Rocas por el precio de una, ya que ayer también mostraron un avance de Snitch, donde Dwayne Johnson hace de un padre que, para impedir que su hijo adolescente vaya preso por tráfico de droga, acuerda infiltrar al cartel para que el FBI atrape al líder (Benjamin Bratt). Actúan también Susan Sarandon, Barry Pepper, Harold Perrineau y Jon Bernthal (Shane de The Walking Dead). Esta estrena el 22 de febrreo.
Coleados:
Hablando de The Walking Dead, la serie de AMC aprovechó de meterse en los comerciales, promocionando tanto al canal como a la serie.
También debutó el teaser de Under the Dome, la serie de CBS basada en el mega libro de Stephen King sobre un pueblo en el norte de Maine que queda aislado del resto del mundo por un extraño campo de fuerza. Acabo de terminar de leer el libro, y si de verdad lograron capturar la angustia y la lucha de poder, esta es una serie que va a ser buena, buena, buena. Ah y por si fuera poco, es producida por Amblin Entertainment, la productora de un tal Steven Spielberg. Empieza el 24 de junio.
Y en homenaje a mi hermano, el trailer de la nueva parte de una de los mejores juegos de todos: God of War: Ascension.
La alianza Disney-Lucasfilm sigue dando de qué hablar. Como si no bastara con que, sabes, la Casa del Ratón (oye, ‘ta bueno el hombre para un bar) compra a una productora que formó la infancia de más de un adulto contemporáneo, y con que anunciaran que a partir de 2015 habrá una oportunidad de quitarnos el mal sabor que nos dejaron con los episodios I-III de La Guerra de las Galaxias, aquí se lanzan otro notición: JJ Abrams será quien dirija el episodio VII.
El blog The Wrap dio la exclusiva, añadiendo que Ben Affleck también estaba en la mira. Lo irónico es que en noviembre, en pleno huracán de rumores sobre quién sería el afortunado que dirigiría la primera de la nueva saga de La Guerra de las Galaxias, Abrams le había dicho a Entertainment Weekly que ese no sería su próximo trabajo, pues estaba trabajando en mnaterial original, además de su nuevo proyecto para televisión, Revolution. Eso sí, como cualquier chamo de los 70, él iba a la iglesia de los Jedi:
Como niño siempre fui fanático de los efectos especiales. Cuando veía películas siempre trataba de deducir cómo lo hicieron, no importa cuál efecto era. Star Wars fue la primera película que me dejó loco así; no importaba como hicieron lo que fuera porque todo era tan sobrecogedora y completamente genial. Era cómico y romántico y tenebroso e irresistible y los efectos visuales simplemente servían a los personajes y a la historia. Se galvanizó para mí; no por lo que era emocionante sobre cómo se hacían las películas, pero más bien por lo que las películas eran capaces.
De hecho, Abrams dijo que precisamente por ser fan de Star Wars fue que aceptó dirigir la nueva versión de Star Trek de 2009, porque no le importó eliminar algunas cosas de la mitología tradicional de la serie. Y eso fue un resonante éxito, algo que su secuela, Star Trek: Into Darkness, promete repetir este año cuando sea estrenada en junio. Aparte que estoy seguro que no quería ser el tipo que se viera involucrado en las dos sagas interestelares más conocidas de la actualidad. Supongo que Kathleen Kennedy, jefa de Lucasfilm, fue demasiado insistente.
Pero si estuvieran en el lugar de Abrams, en serio, ¿cuánto pudieran resistirse? No es que Abrams sea un director perfecto; como dice Devin Faraci en Badass Digest, el hombre es muy bueno creando secuencias emocionantes o buenas escenas, pero a veces cuando se juntan todas no hacen demasiado sentido. Es por eso que Misión Imposible III, aunque severamente subvalorada (la sola presencia de Philip Seymor Hoffman la hace genial, ciertamente mejor que la II), a veces se vuelve un pasticho. Pero para mí, la gran ventaja de Abrams es que el hombre tiene una imaginación sin límites y una conexión con los fanáticos que no quiere decir que haría cualquier cosa por complacernos (los, complacerlos, perdón): sabe lo que nos gusta (les gusta), pero también lo que nos hace bien (ah carrizo, está bien pues, soy un fanático). Es por eso que sus películas, con la excepción de Star Trek, sin ser grandes éxitos han sido bien apreciadas tanto por críticos como fanáticos. Yo estoy feliz que el hombre trate de recoger los pedazos que George Lucas dejó de mi infancia.
Ahora 2015 se siente un poquito más lejos, si me preguntan. Sobre todo ahora que se confirmó que Zack Snyder NO está trabajando en una película de los Jedi basada en Los Siete Samurai. ¿Bu? Eso sí, que empiecen los chalequeos sobre brillo en los lentes y esas vainas.
The Flare is strong with this one.
— Elijah Wood (@woodelijah) January 24, 2013
Y dejen que la temporada de premios continúe, y ahora le toca a los actores premiar a los actores, con la entrega de los premios del Sindicato de Actores de Cine y Televisión, transmitido simultáneamente el domingo por TNT y TBS Veryfunny. Y este año, la buena gente de Turner les tiene una manera muy especial de disfrutar estos premios. He aquí el comunicado de prensa, seguido por los nominados y mis opiniones.
Continuando con la programación destacada en plena temporada de premios, TNT y TBS veryfunny anuncian la emisión en vivo y en simultáneo desde el Shrine Exposition Center de Los Angeles de los Screen Actors Guild Awards® (SAG Awards®), el reconocimiento que SAG-AFTRA otorga a los más destacados exponentes de la actuación en el cine y la televisión. La transmisión dará comienzo el domingo 27 de enero a partir de las 22.00 (ARG / CH) / 19.00 (MEX / CR / GUA) / 20.00 (COL / PE / ECU / PAN) / 20.30 (VEN).
Desde hace dieciocho años se conmemora la entrega de uno de los premios más significativos de la industria audiovisual de Hollywood, en la que los actores homenajean a sus pares y recompensan a las actuaciones tanto individuales, como a los elencos del cine y de las series de televisión, en géneros como comedia y drama.
En este evento, SAG-AFTRA (la reciente unión del Sindicato de Actores de los Estados Unidos / SAG, y la American Federation of Television and Recording Artists / AFTRA) presenta diferentes categorías para conceder su premio llamado “El Actor” (The Actor®), una estatuilla de una figura masculina sosteniendo las máscaras de la tragedia y la comedia. Las trece categorías del prestigioso show de dos horas de los SAG Awards® se dividen en cinco rubros referidos al cine y ocho para televisión, además de dos para los dobles de riesgo.
También incluye la entrega del Life Achievement Award que celebra a aquellos actores que representan los más altos ideales de la profesión. En los años anteriores fueron distinguidos talentos del calibre de Betty White (protagonista de la serie Hot in Cleveland, emitida por TBS veryfunny), Robert Redford, Audrey Hepburn, Mary Tyler Moore y Paul Newman, entre otras figuras. Esta vez, el galardón será para Dick Van Dyke, por sus actuaciones estelares y su intachable trayectoria.
(Nota de Juan: Dick Van Dyke es uno de los actores –cómicos o no— más geniales que existen. Es naturalmente encantador al extremo que todo el mundo aún le perdona su terrible acento londinense en Mary Poppins. Me alegra muchísimo que reciba esta distinción, más aún que su carrera ha estado exenta de escándalos o malos tratos a nadie.)
Dentro del rubro televisivo, dos de las comedias emblemas emitidas por TBS veryfunny han sido nominadas este año: The Office en la categoría Mejor Elenco en Serie de Comedia, y Hot in Cleveland, en el rubro Mejor Actriz en Serie de Comedia (Betty White).
Por su parte, Kevin Costner y Bill Paxton resultaron nominados como Mejor Actor en Película para Televisión o Miniserie por sus labores en Hatfields & McCoys, transmitida por el canal Space. Además, la exitosa serie de Warner Channel The Big Bang Theory acredita dos nominaciones: a Mejor Elenco en Serie de Comedia y a Mejor Actor en Serie de Comedia (Jim Parsons).
La transmisión de TNT y TBS veryfunny contará con traducción simultánea al castellano; no obstante, para quienes deseen seguir las alternativas del evento en idioma original, ambas señales ofrecerán la opción del sistema de audio SAP.
Además, habrá cobertura minuto a minuto desde las redes sociales: @canaltbs y Facebook.com/canaltbs (utilizando el hastag #SAGs) para TBS veryfunny, y www.facebook.com/tntla y http://twitter.com/tntla para TNT. También se podrán seguir de cerca todas las alternativas del evento desde la página exclusiva de los premios: http://sagawards.tntdrama.com/.
Adicionalmente, este año TNT lanzará una aplicación del canal, sumándose a la actual tendencia conocida como second screen, que permite a los usuarios seguir las premiaciones por la pantalla de TV en simultáneo con lo que va sucediendo en las redes sociales, a través de sus dispositivos móviles.
Para descargar la aplicación de TNT se podrá ir a la iTunes Store o a Google Play, o desde el Especial de Temporadas de Premios de TNT, muy pronto.
Mediante esa aplicación, además de participar de un concurso, los usuarios pueden acceder a galerías de fotos exclusivas de los eventos, a juegos, a noticias sobre las entregas de premios, a la cobertura del minuto a minuto de las ceremonias en las redes sociales y a través de un blog específico.
Para comenzar el año con una programación inigualable, TNT y TBS veryfunny invitan a la audiencia a disfrutar de la 19° edición de los SAG Awards®, uno de los eventos de la temporada de premios. En vivo y en simultáneo para todo Latinoamérica, el próximo domingo 27 de enero, a través de sus pantallas.
Horarios para TNT y TBS veryfunny (en vivo):
And the nominees are…
CINE
Mejor Actor
Muy bueno que los actores decidan hacer la justicia que la Academia no hizo y sí le dio a John Hawkes el reconocimiento por su papel del hombre del pulmón de hierro que quiere perder su virginidad. Claro, es un punto muerto: todos sabemos que ese Actor se va para EL ACTOR: Daniel Day-Lewis.
Mejor Actriz
Otra justicia aquí que los viejos de la Academia no hicieron: darle un reconocimiento a Marion Cotillard como la entrenadora de ballenas que debe reconstruir su vida luego de un terrible accidente. Aquí la cosa es más difícil; quizá sea ella la que se lleve al Actor, pero Jessica viene con la fuerza del Globo de Oro encima.
Mejor Actor Secundario
¿Y de verdad se iba a poder ignorar a Javier mucho más? ¿Y en serio, Alan Arkin es genial, pero de verdad esa actuación se lo merecía? Y oh, señor De Niro, bienvenido a las nominaciones de nuevo. Para nada, porque el premio se irá bien sea para PSH como su propia no versión de L. Ron Hubbard, o para el genial Jones que logra incluso robarle el show a Daniel Day-Lewis en su propia película.
Mejor Actriz Secundaria
¿Qué hizo Judi Dench este año que nadie la nominó? Nah, es que las mujeres fueron demasiado extraordinarias. Una vez más, justicia: Hunt y Kidman se habían ganado muy buena crítica con sus actuaciones (Kidman incluso en una película que no recibió demasiados aplausos), pero saben que ese premio es de mi querida Annie.
Mejor Elenco
El gran premio de la noche, y era como de esperarse que Marigold…, con su destacamento de lo mejor de la actuación en Inglaterra, recibiera esta nominación. Recuerden que esto premia todo el elenco como un todo, así que es un unto flojo de Argo, que aunque tiene buenas actuaciones no la veo como si ninguno de esos actores no habrían podido ser cambiados por más nadie. De hecho, el elenco es la fuerza más grande que tiene …Playbook, así que quizá pueda votar por ella por encima de Lincoln y Les Misérables.
TELEVISIÓN
Mejor Actor en Película para Televisión o o Miniserie
Si la cosa sigue como hasta ahora, Costner es el seguro, aunque la actuación de Paxton me gustó más porque con todo y lo genial que es, Costner puede hacer ese papel en sus sueños, mientras que Paxton debió lidiar con muchas más complejidades. Y sí, Ed Harris se transformó en McCain , pero ya me estoy cansando de las premiaciones a actuaciones que son haciendo de personajes reales. No sé, locuras mías.
Mejor Actriz en Película para Televisión o Miniserie
Otra que seguramente irá a Moore, lo que no me importa a pesar de mi comentario anterior, pues la señora es genial en lo que sea que haga.
Mejor Actor en Serie Dramática
La forma en que Cranston se ha transformado en esta temporada de BB es nada menos que genial, y lo digo en especial luego que lo vi en episodios viejos de How I Met Your Mother y me quedo asombrado de lo genial que es en drama y comedia. Buscemi y Daniels se han lucido también por sus lados, y si ustedes no han terminado de caer bajo el influjo de Hamm están muertos por dentro. Pero lo que está pasando en Homeland es digno de Óscares; Lewis se lo llevará y con mucho merecimiento.
Mejor Actriz en Serie Dramática
Lo siento por los miles de fans de AHS, que vi que hay unos cuantos entre mis seguidores de Twitter, pues estoy seguro que Lange es groseramente genial. ¿Pero es mejor que Danes? No. No lo creo.
Mejor Actor en Serie de Comedia
Enorme fan de Modern Family, y Burrell y Stonestreet son lo mejor que ha parido ese show. Pero me encantaría que de una vez premien a alguien más. ¿Es que Sheldon no tiene tantos fans así?
Mejor Actriz en Serie de Comedia
Como dije antes, amo a Sofía, pero el trabajo de Poehler es una de las cosas más divertidas que hay en televisión hoy en día. ¿Please?
Mejor Elenco en Serie Dramática
Les dejaré adivinar: rima con “tomlan”.
Mejor Elenco en Serie de Comedia
No es que me moleste que esté casi seguro que irá para Modern Family. Pero, ¿podrían siquiera considerar cualquiera de los otros (que no sean ni Glee ni –lo siento—The Office?)
¡Nos leemos el domingo!
Uno puede formarse dos ideas sobre Quentin Tarantino. O bien es uno de los directores más versátiles que existe, moviéndose con facilidad entre distintos géneros, o es tan buen creador que logra esconder el hecho que es un “pony de un solo truco” bajo los múltiples disfraces que pone a sus películas. Luego de ver su última, yo me inclino un poquito por lo segundo, porque considero que, una vez que has visto durante cierto tiempo su obra, te parece que ya sabes qué esperar –y gozas una bola teniendo razón.
Así como en el pasado ha homenajeado al cine de robos (Reservoir Dogs), de artes marciales (Kill Bill), “blaxploitation” (Jackie Brown) o guerra mundial (Inglourious Basterds), ahora Quentin se lanza al cine que evidentemente más lo ha influenciado, el spaghetti western, aunque estrictamente hablando Django Unchained es un “southern”, pues se desarrolla en el sur de los EEUU justo antes de la Guerra Civil. Un ex dentista alemán venido a cazarrecompensas, el doctor Schultz (Christoph Waltz), libera a un esclavo llamado Django (Jamie Foxx) pidiéndole que lo ayude a encontrar a tres fugitivos que trabajaban en la plantación donde él estaba. A cambio le ofrecerá su libertad y lo ayudará a encontrar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), quien ahora está en la plantación de un despiadado hacendado llamado Calvin Candie (Leonardo DiCaprio) que organiza peleas de mandingo.
Lo que hace Tarantino es soltar su travesura natural a lo largo de sus películas y convierte la violencia en algo tan exagerado que no te queda de otra más que reírte sólo para liberar la tensión. Esos momentos abundan en Django, al punto que quizá exagera un poco su frecuencia (valga la redundancia) después de la primera media hora. Y comete un pecado menor que, en una película menor, me habría sacado la piedra de todas las maneras posibles: cuando una película termina el clímax, ese debería ser EL FINAL. No darnos media hora más y menos de una tensión que no sabes qué coño va a pasar para después darnos el final que esperábamos. Y de paso en esa media hora darnos uno de los peores cameos de un director que he visto. Quentin, acéptalo, tú no sabes actuar.
Por suerte, la película es lo bastante buena para ignorar esas fallas. Como en toda película de Quentin, es gozar en el cine. No sólo gracias a las exageradas balaceras con sus géiseres de sangre, los excelentes diálogos, sino oh por Dios, las actuaciones. La de Quentin es la única floja; de resto van de buenas a extraordinarias.
Buenas son las de Washington y Foxx, quienes hacen de marido y mujer por segunda vez, luego de Ray; Washington puede hacer de la damisela en peligro de una menar excelente, y Foxx es un adecuado tipo rudo que sabe interpretar a un negro que debe ser peor que los otros negros. Muy bueno es Don Johnson, quien tiene una breve aparición como el dueño de una plantación; es genial cuando simplemente dejas que un actor se divierta con su papel. Extraordinario es Waltz, que ya veo que su estilo de Hans Landa que le valió un Oscar es su estilo –pero es tan recontra bueno y encantador, que aún no quiero verlo haciendo algo distinto. Extraordinario es Samuel L. Jackson, el esclavo de casa de Candie, los ojos que ven lo que el amo no, una presencia llena de malévola inteligencia y diversión que sólo alguien como Jackson pudo evitar que pareciera una caricatura. Y extraordinario es Di Caprio; este chamo ha sido ignorado por la Academia demasiadas veces. Viejos estúpidos que prefirieron darle una nominación a Alan Arkin que a él; su debut como villano es absolutamente brillante, comiéndose la escena con grandilocuencia y notándose que está gozando de lo lindo.
¿Se notó la ausencia de Sally Menke, la tradicional editora de Tarantino que lamentablemente murió en 2010? Quizá; podría haberle bajado dos a ese falso final, crear menos expectativas. ¿O esa era la idea? Lo que más puedo decir de Django Unchained es que sin duda es una película de Tarantino. No es su mejor –esas siguen siendo Basterds y Pulp Fiction para mí –pero el hombre creo que no sabe hacer una película mala. Floja, quizá (pienso en Jackie Brown aunque no he visto Death Proof), pero nunca mala.
Bienvenidos a su brevísima sección de cortos de los jueves. Bienvenidos a Corto pero Grueso.
Kaleb Lechowski, de 22 años, escribió y animó este cortometraje de un alienígena torturado por un robot en su primer año en la escuela de cine. ¿Y tú qué has hecho con tu vida?
En algún lado, estoy seguro que John Wayne está mirando a Kevin Costner y le está diciendo “Lo has hecho bien, pequeño pionero”. Creo que ningún personaje en Hollywood ha hecho más por conservar vivo el espíritu del western que Costner; siempre vuelve al género en cada película en la que está involucrado, en especial desde Danza con Lobos y con la excelente y cruelmente subestimada Open Range de 2003. Ahora le entra de lleno al género contando uno de los momentos más famosos de la historia del oeste estadounidense: la guerra entre las familias Hatfield y McCoy, entre 1863 y 1891, en Kentucky las dos Virginias.
En 1863, la Guerra Civil está a punto de terminar, pero para “Devil Anse” Hatfield (Costner) y Randolph “Randall” McCoy (Bill Paxton) ya terminó, por deserción para el primero y por captura por los Yankees para el segundo. Hasta ese punto, los dos habían sido buenos compañeros, pero esa separación inicia una serie de malentendidos y disputas que iniciarán el conflicto que durará casi 30 años. El hecho que Jim Vance (Tom Berenger, ganador de un Emmy por este papel,), el cruel tío de Anse, matara a Harmon (Chad Huggins), hermano de Randall, no ayudará nunca las cosas. Y la chispa final será el romance entre Jonse Hatfield (Matt Barr) y Roseanne McvCoy (Lindsay Pulsipher).
Toda la miniserie está dirigida por Kevin Reynolds, frecuente colaborador de Costner, quien lo guió tanto en Waterworld como en Robin Hood: Prince of Thieves, y maneja este proyecto como si de una obra shakespeariana se tratara, con docenas de personajes y fuertes emociones a flor de piel. La comparo con Juego de Tronos con la cantidad de personajes y sus relaciones, sólo que aquí no se busca un trono, se busca joder a la otra familia.
El presupuesto de esta miniserie se refleja en cada escenario pero también en el tamaño del elenco. Costner sabe hacer esta clase de papeles en sus sueños: noble vaquero con alto sentido del honor pero capaz de gran demostración de fuerza en un momento dado, y tanto el Globo de Oro como el Emmy le reconocieron el esfuerzo. Paxton no se queda atrás; Randall McCoy es un hombre quebrado que está matándose por darle a su familia lo que necesita y más, y considera que la vida lo está tratando con injusticia. De hecho, al menos juzgando por el primer episodio, Ranfdall es un personaje más complejo que Anse; me habría gustado más que Paxton fuera reconocido por su esfuerzo.
El arte de la miniserie empieza a cobrar auge en esta época dorada de la televisión donde se está apropiando de las cosas grandiosas que tenía el cine. Hatfields & McCoys es una compleja y muy bien elaborada historia que bien se atañe a ese formato, sin nada que envidiarle a ninguna producción cinematográfica.
Hatfields & McCoys será transmitida en cinco partes en estos días y horarios.
Y recuerden: sólo por… SPAAAAACE.
En caso de que se pierdan, aquí les dejo los árboles de ambas familias.
En los últimos años, el Globo de Oro ha perdido gran arte del prestigio que érase una vez poseía, pues la Asociación de Periodistas Extranjeros de Hollywood se ha ganado una reputación de poder ser comprados, nominando sólo aquellas películas cuyos encargados los han tratado bien. Hasta yo me he hecho eco de eso y yo no tengo ni la primera idea de si es verdad o no, pero oye, cuando en 10 años sólo han coincidido cuatro veces con los Oscar a mejor película, algo pasa.
Sin embargo, lo que sí debo admitir es que en comparación con los Premios de la Academia, que como leí el año pasado “es cuando Hollywood se viste y va a misa”, los Globos de Oro son una fiesta, donde la gente no tiene ningún problema en subir al escenario borrachos a aceptar su premio. Hablando de los cuales, hubo algunos bien interesantes.
La ceremonia en sí:
Por mí que Tina Fey y Amy Poehler jamás se separen, nunca dejen de trabajar juntas, es más que sencillamente anden juntas todo el tiempo. Múdense juntas, estoy seguro que harán el mundo mejor. Dicho eso, ¿me quieren explicar por qué se desaparecieron a mitad de ceremonia y sólo aparecían ocasionalmente? La sola introducción valió oro.
Amy: “No he seguido de cerca la controversia de Zero Dark Thirty, pero cuando se trata de tortura, yo confío en la mujer que estuvo casada con James Cameron”. Tina: “Anne Hathaway dio una actuación increíble en Les Miserables. Nunca he visto a alguien tan sola y abandonada desde que fuiste anfitriona de los Oscar el año pasado con James Franco”. Y cuando logras que Daniel-Day Lewis haga el dedito de E.T… No vale, geniales.
El resto de la velada no fue gran cosota, excepto, claro, cuando un tal Bill Clinton salió a presentar Lincoln, una de las nominadas a Mejor Película Dramática.
Un momento que conseguirá el primer meme de Hollywood este año, cuando Kristen Wiig y Will Ferrell salieron a presentar el premio a Mejor Actriz de Comedia, en lo que empezó bien divertido pero admito que se extendió un poco. Aunque para Tommy Lee Jones la vaina como que se extendió demasiado.
El mejor momento sin duda fue el discurso de aceptación de Jodie Foster al premnio Cecil B. DeMille a una carrera. La actriz habló públicamente de su homosexualidad por primera vez, al mismo tiempo que mandó con una hermosa sonrisa a la prensa rosa a comerse un cerro de bosta de caballo. Hizo a más de uno llorar, y me conmovió en particular cuando le dijo a Mel Gibson, “Tú me salvaste también”. Y cumple 50 años y se ve absolutamente radiante. Qué maravilla de mujer.
Del lado de los “ups”, John Goodman salió con el verdadero Tony Méndez a presentar Argo, la película que narra (de manera un tanto dramatizada) cómo Méndez sacó a seis diplomáticos de Irán en plena crisis de rehenes en 1980. Méndez tuvo problemas en leer el teleprompter y ni siquiera estuvo bien parado en el micrófono. No lo critico demasiado, el hombre no sólo es un héroe de los EEUU sino que no está acostumbrado a hablar en público –pero alguien podría haberlo ayudado, ¿no?
Los ganadores son más predecibles que una salida de Sol, pero no por ello son menos merecidos en la mayoría de los casos.
Argo fue la gran sorpresa de la noche, una vez mostrando a la Academia lo muy, muy equivocados que están, ganando Mejor Película Dramática y nada menos que Mejor Director para Ben Affleck. Spielberg fue el gran perdedor no sólo por eso, sino que Lincoln, de siete nominaciones, sólo se llevó uno, y era como obvio: Daniel-Day Lewis como Abraham Lincoln. Sólo un poco menos obvio, Christoph Waltz ganó Mejor Actor de Reparto por Django Unchained, Los Miserables ganó Mejor Película, Comedia o Musical, y su protagonista Hugh Jackman Mejor Actor.
Las actrices fueron sorpresas más grandes: Jessica Chastain como la agente de la CIA que estuvo buscando a Osama bin Laden por una década en Zero Dark Thirty (otra gran perdedora) en la categoría Drama y Jennifer Lawrence gracias a su papel en la dramedia de David O. Russell Silver Lining Playbook en Comedia, donde como ella mismo lo comentó, venció a Meryl Streep.
La única verdadera queja que tengo es que Brave haya ganado en Mejor Película Animada. Lo siento, es una película muy bonita, pero todas las demás, en especial Wreck-It Ralph y Rise of the Guardians, son infinitamente mejores.
Del lado de la televisión (sí, ahora comentaré un poquito de televisión por aquí), Homeland dominó sin problemas, ganando Mejor Actor (Damian Lewis), Mejor Actriz (Claire Danes) y Mejor Serie Dramática. Combínenlo con Argo y bueno, digamos que el Medio Oriente no queda demasiado bien parado este año.
Del lado de la comedia, piensen esto: Lena Dunham tiene 26 años y escribe, produce y protagoniza una serie que ganó dos Globo de Oro como Mejor Serie Cómica y Mejor Actriz de Comedia. Primero: hay que ver Girls. Segundo: ¿qué han hecho con sus vidas?
Aquí les dejo la lista completa de ganadores. Y recuerden, sólo faltan 39 días para los Oscar.
CINE
Mejor película dramática
Argo
Mejor película comedia o musical
Los Miserables
Mejor director
Ben Afleck, Argo
Mejor actriz comedia o musical
Jennifer Lawrence, Silver Linings Playbook
Mejor actor comedia o musical
Hugh Jackman, Los Miserables
Mejor actriz drama
Jessica Chastain, Zero Dark Thirty
Mejor actor drama
Daniel Day-Lewis, Lincoln
Mejor actor de reparto
Christoph Waltz, Django Unchained
Mejor actriz de reparto
Anne Hathaway, Los Miserables
Mejor guión
Django sin cadenas
Mejor película extranjera
Amour
Mejor score
Mychael Danna por Life of Pi
Mejor canción
“Skyfall”, Skyfall
Mejor película animada
Brave
TELEVISIÓN
Mejor Serie de Comedia
Girls
Mejor Actor de Televisión, Comedia
Don Cheadle – House of Lies
Mejor Actriz de Televisión, Comedia
Lena Dunham - Girls
Mejor Serie Dramática
Homeland
Mejor Actor de Televisión, Drama
Damien Lewis - Homeland
Mejor Actriz de Televisión, Drama
Claire Danes - Homeland
Mejor Miniserie o Película Hecha Para Televisión
Game Change
Mejor Actor en una Miniserie o Película Hecha para Televisión
Kevin Costner – Hatfields & McCoys
Mejor Actriz en una Miniserie o Película Hecha para Televisión
Julianne Moore – Game Change
Mejor Actor de Reparto en una Miniserie o Película Hecha para Televisión
Ed Harris – Game Change
Mejor Actriz en una Miniserie o Película Hecha para Televisión
Maggie Smith – Downtown Abbey
Se ha dicho tantas veces que llamarlo “cliché” ya casi no queda: la música hace o deshace una película. Su capacidad para crear ambientes, evocar imágenes, es crucial muchas veces para lo memorable de una película, una escena, a veces incluso para recordar una imagen. No sólo eso, las interpretaciones a Mejor Canción pueden dar un muy necesario despertador a ceremonias de más de tres horas, así que nunca menosprecien el poder de una canción en una película. Aquí les traigo la música nominada a los premios Oscar del año 2013.
Primero, veamos los nominados a Mejor Partitura. No hay nadie que haya hecho algo atrevido o distinto como Trent Reznor o Johnnie Greenwood, de modo que esperen poca originalidad entre los nominados. Eso sí, hay bellezas.
Anna Karenina, por Dario Maranelli.
Muy acorde a la época en la que está ambientada la película, con un ambiente muy clásico evidentemente basado en viejos vals rusos. No es lo más original, desde mi punto de vista, pero sin duda hermoso. Esta es la Overtura.
Argo, por Alexandre Desplat.
La quinta nominación al Oscar para el compositor francés (y también realizó la de Zero Dark Thirty). Al igual que la de Anna Karenina, nos sitúa inmediatamente en el Medio Oriente, con una idea subyacente que algo grande va a pasar. La pista también se llama “Argo”.
Life of Pi, por Mychael Danna
Como el canadiense Atom Egoyan no sacó película este año, su eterno compositor se fue a trabajar con Ang Lee, y compuso una banda sonora tan alucinante como la película a la que acompaña. Debo aclarar, aunque todas estas bandas sonoras están disponibles en YouTube, alguien tuvo a bien subir la banda sonora entera en un solo clip, así que prendan una narguila o una ramita de incienso o, ejem, cualquier otra cosa, siéntense tranquilos y disfrútenla. Esta pista es “Tiger Vision”.
Lincoln, por John Williams
Si has escuchado un tema de John Williams, los has escuchado todos: volando por encima de las montañas con alas de cóndores obligándote a llorar, a maravillarte con todo… ¿Qué pasó con temas memorables como los de La Guerra de las Galaxias, Cazadores del Arca Perdida, Superman, ET? Oh wait, esas son versiones de sí mismas, geniales como son. En fin. Esta partitura no es ninguna excepción, como todo lo demás que tiene que ver con esta película… tanta… GRANDIOSIDAD… Esta es “The People’s House”, y coño, si esta es la que gana…
Skyfall, por Thomas Newman
Es irónico que las únicas nominaciones, aparte de la más que merecida en foto0grafía que se ganó Roger Deakins, hayan sido en música. Le doy mucho más chance en Canción Original, pero no puedo negar que la música de Thomas Newman refleja perfectamente el suspenso y la ocasional depresión que hay en la mejor película de Bond que he visto en años. Esta es “Skyfall”.
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Pasando a Mejor Canción, este es un cambio enorme respecto a 2012, que apenas tuvo dos nominadas. ¿Repetirán la ridiculez que no permitirán interpretarlas en el escenario?
“Before My Time”, compuesta por J. Ralph, interpretada por Scarlett Johansson y Joshua Bell, de Chasing Ice
Esta es la mayor curiosidad de este grupo: es de un documental y está interpretada por una actriz. La película se ve hermosísima –un año del deslazamiento del hielo en los glaciares del mundo capturados por el fotógrafo de la National Geographic James Balog— pero aunque se nota que tiene corazón, Scarlett no le llega como cantante.
“Everybody Needs a Best Friend”, compuesta por Walter Murphy y Seth MacFarlane, interpretada por Norah Jones, de Ted
Esta me parece la adición más genial a las nominadas desde “Blame Canada” de South Park: Bigger, Longer & Uncut. Varias cosas: esta canción refleja mucho esta comedia, la mayor sorpresa de 2012, demostrando que MacFarlane sabe hacer mucho más que sus eternas payasadas en Family Guy o American Dad. Es simpática, divertida y a la vez demuestra corazón –tal como la película. Y el cameo de Norah Jones tiene que ser uno de los mejores del año. Dudo mucho que gane –ya con el hecho de que uno de sus compositores es el anfitrión de la ceremonia—pero me parece una muy buena canción.
“Pi’s Lullaby”, compuesta por Mychael Danna y Bombay Jayashri, interpretada por Bombay Jayashri, de Life of Pi
Casi tan alucinante como la banda sonora es la canción “Pi’ss Lullaby”, con la alucinante voz de la cantante de música carnática (del sur) de la India, Bombay Jayashri. No sé si las letras son realmente de una canción de cuna, como dice el título, pero yo ya estoy listo para soñar.
“Skyfall”, compuesto por Adele Adkins y Paul Ebworth, interpretada por Adele, de Skyfall
Esta no necesita ninguna introducción, y es mi apuesta para que gane. Además de ser una increíble canción, pega perfecto con la película, pues recuerda mucho a los temas clásicos de la saga, tanto como Skyfall recuerda a sus predecesoras, a la vez que lleva el legado hacia adelante.
“Suddenly”, compuesta por Claude-Michel Schönberg, Herbert Kretzmer y Alain Boublil, interpretada por Hugh Jackman, de Los Miserables
Cualquier fan de Broadway se debe saber las canciones de “Le Miz” de memoria, así que hacía sentido que se compusiera una canción nueva para la película. Yo ya sabía que Jackman podía cantar por su experiencia en las tablas, pero esta no es que demuestre su rango –es más callada y tranquila que el resto del OST. De seguro será un gran éxito en bodas, como dicen los comentarios en YouTube.
Nuevamente, recuerden que los Oscars se entregarán el domingo 24 de febrero, en ceremonia conducida por Seth MacFarlane, transmitidos en vivos para Latinoamérica por TNT. Allá los veo.
Mi tesis de licenciatura fue sobre blogs y su papel en el periodismo venezolano, y estoy trabajando en el periodismo digital desde hace más de un año. Aspiro continuar desarrollándome en ese campo (y ayudar a desarrollarlo) con un posgrado en el futuro y quizá un medio digital propio.
Redactor tanto para la versión impresa como para la página web del semanario
Manejo las redes sociales de la empresa a la vez que doy apoyo actualizando las noticias en el site.
Encargado de la fuente Tecnología, Internacional y Economía del site.
Periodista encargado de cubrir la fuente Ciudad.
Instruir en idioma inglés a adolescentes y adultos.
¿No sonreirías tú también? El #aaawww del mes. Y vino cortesía del grumpy en persona, gracias.
La autora Erika Hall ha escrito una actualización de los Diez Mandamientos de la Biblia.
Eventos recientes han hecho claro que tenemos una brújula moral rota. La gente hoy en día necesita algo de guía general.
Ya que los primeros diez mandamientos parecen algo limitados y obsoletos (demasiado foco en ganado, sirvientes y problemas de dioses celosos), he aquí un modesto primer borrador de un grupo fresco.
Hall abrió un Tumblr sobre estos mandamientos.
¿Qué opinan?
House of Baloo: no one sleeps, no one rests. #JoinTheRealm
Listo para @GameofThrones la semana que viene.
Anne Hathaway, “I Dreamed A Dream” (de Los Miserables)
♫But the tigers come at night / With their voices soft as thunder / As they tear your hope apart / As they turn your dream to shame♫
Escuchar… si tienes alma, coño.
Rod Stewart, “Have You Ever Seen The Rain” (original de Creedence Clearwater Revival)
♫I wanna know / Have you ever seen the rain / Coming down on a sunny day?♫
Escuchar si aún con la lluvia, puedes ver el sol que viene.
Styx, “Show Me The Way”
♫Show me the way, show me the way / Take me tonight and wash my illusions away / And show me the way♫
Escuchar si crees que hay una esperanza en este mundo tan rejodido.
Mini spam de canciones que comprobarán si eres humano.
Blessid Union of Souls: “I Believe”
♫I believe / that love is the answer / I believe / love will find a way♫
Una morsa puede, literalmente, hacer todos los sonidos de una película de monstruos. Y silbar, de paso.
¿Cómo sería Game of Thrones si hubiera salido en 1995? Así.
También está Breaking Bad y The Walking Dead. Ah y por qué no: Game of Thrones como una comedia tipo Seinfeld.
Ah, qué sería de la vida de Internet sin geeks ociosos con mucho tiempo libre… Cada “Yea” de James Hetfield de Metallica desde Kill ‘Em All hasta Death Magnetic.
via @alexval
Todas las franelas que ha usado Sheldon en cada capítulo de las seis temporadas de The Big Bang Theory.
Fuente: A1arte
De anoche, Fred Arminsen y Elton John (Justin Timberlake) le rinden “homenaje” a nuestro Presidente fallecido.
(by UnionJOfficial)
Porque si tienes la agilidad de un ninja en anfetaminas en los árboles, y algún día los vas a evitar, ¿cómo este gibón no va a buscar jodderle la paciencia a dos cachorros de tigre?
Damselfly Closeup by karthik Nature photography on Flickr.
Increíble retrato de un caballito del diablo.
Me acabo de enterar que Ray Harryhausen, el legendario maestro de efectos especiales, falleció a los 92 años de edad. Cierto, ahora quizá las criaturas fanytásticas como dragones o dinosaurios se pueden crear en una computadora, pero fallan en cuanto a la vida que puedan tener. Algo que Harryhausen dominó como nadie nunca. Este es un video de su trabajo que debe ser apreciado por cualquiera que ose llamarse fanático del cine.
Así se cancela el Apocalipsis: con un robot gigante que usa un barco carguero como un bate. USSS.
El próximo proyecto de Steven Spielberg: Obama. Con Daniel Day-Lewis. Qué tipo tan increíble.
PD: Qué envidia tener un presidente que sabe burlarse de sí mismo, en vez de convertirse él solito en una burla.
Primer afiche para Thor: The Dark World tiene a Chris Hemsworth botando nieve y truenos por ese Mjolnir.
Jonathan Jakubowicz acaba de twittear esta foto con el gocho Edgar en compañía de Usher y un tal De Niro.
Es cuando empiezan las lecturas de Hands of Stone, la biografía de Roberto “Mano de Piedra” Durán. Edgar hará de Durán, De Niro su mánager, y supongo que Usher hará de Sugar Ray Leonard. Jonathan (Secuestro Express) escribió el guión y dirigirá.
Para que nos olvidemos un ratico de todas las vainas que están pasando en el país y nos sintamos orgulloso de lo lejos que han llegado dos de los nuestros.
¡Bravo, Edgar y Jonathan!
Primeras imágenes de Jamie Foxx como Elektro en The Amazing Spider-man 2. Me likey, la verdad.
Primer arte conceptual oficial para Guardianes de la Galaxia de Marvel hacen que la película se vea brutal.
Trailer sin censura de This Is The End.
Esta tiene que ser la comedia que yo más quiero ver ever.
No puedo esperar a sentarme en esa sala de cine riéndome como un idiota.
Dicho eso, espero estar sentado riéndome como un idiota en esa sala.
Tilda Swinton es una de las mejores actrices trabajando hoy en día, pero sus orígenes vienen del mundo artístico. Esta semana retomó ese mundo con “The Maybe”, una obra interpretativa donde ella misma duerme en una caja de cristal en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en momentos al azar a lo largo del año. Si viven por allá, estén pendientes para ir a verla.
Tom Hardy cargando un cachorrito de pitbull porque yo también pienso en las mujeres que me siguen.
¿Y cómo reaccionarías tú si conocieras a una leyenda de Hollywood? El hecho de que en este caso, que tú posiblemente seas una futura leyenda de Hollywood lo hace aún mejor. Jennifer Lawrence es lo máximo.
Guardians of the Galaxy, la película que Marvel Studios estrenará en 2014, ya tiene dos de sus cinco protagonistas confirmados: Chris Pratt y Jason Momoa. Más información acá.
Life of Pi, una de las películas más visualmente hermosas.
“Animals have souls — I can see it in their eyes.”
“The tiger is not your friend. When you look into its eyes, you see only your own emotions reflected back at you.”
Al Pacino como Phil Spector. Ahí se fueron las posibilidades de dormir.
Ah sí, Helen Mirren está ahí también.