Frank Hilzerman
Y la primavera de este año sigue vergonzosa. Se muestra y se va. Un día soleado y de cierto calor y se retira para dar paso a un viento frío del norte y a nubes grises. A veces lluvia, a veces llovizna, a veces, incluso, caen copos de nieve, dispersos, también ellos sorprendidos de sí mismos.
Todos reclaman del invierno que no quiere irse definitivamente, que regresa y regresa porfiadamente, robando un tiempo que no le pertenece.
Las flores más duras han roto la cáscara helada del suelo y han salido a mostrarse al aire frío. Esas pequeñas, violetas, que viven cerca de las rocas. No los tulipanes. Ellos siguen esperando.
Algunos pájaros primaverales han llegado. No todos. Los robin están aquí, los sterling están aquí, pero no los cardenales, ni las palomas, un solitario azulejo, nada más.
Seguimos en ascuas con esta primavera. Hoy, sol y calor, para mañana ya anuncian lluvia y también para pasado mañana.
Esto no puede seguir así.
Esta noche comienza a conmemorarse otro Día del Holocausto.
Y uno, en este día de reflexión, en estas horas de silencio, trata de cosechar respuestas, trata de darle algún sentido a la demencia humana.
Dificilmente las obtiene, pero, a lo menos, puede resumir lecciones, anotar algunos pocos puntos que se deben recordar y enseñar. Puntos de foco, como haces de linterna en la oscuridad de un túnel.
1. Lo más importante en la vida es permanecer. Permanecer, a través de una familia, de hijos, o a través de las obras. El olvido es la única verdadera derrota.
2. El enemigo es una idea. Los racistas de hoy son diferentes a los racistas de ayer, pero la idea es la misma. Es esa idea la que debe ser combatida. Con la verdad, con perseverancia, con la convicción de que se te unirán los mejores, no la mayoría (que mirará para otro lado), sino los mejores.
3. Finalmente, el triunfo vendrá cuando desaparezca el odio. Cuando desaparezca de la sociedad, de la palabra dicha o escrita, pero principalmente, cuando desaparezca de tí. El odio te convierte en esclavo de tu enemigo: a tu enemigo debes conbatirlo, pero no odiarlo.
Así. con estas tres cortas lecciones, con este trío de aprendizajes, pasaré un día más de recuerdo. Porque recordar tiene un objetivo primario: aprender. De otra manera, las víctimas del Holocausto habrían sido en vano. Y no lo son.
Quiero hablar de algunos libros que han sido importantes para mí. Importantes porque después de leerlos ví la vida, el mundo, la gente... la realidad, de una manera diferente.
No puedo decir exactamente cómo estos libros influyeron, pero fué obvio que me cambaron para siempre y, seguramente hasta hoy, son un filtro cultural y sicológico a través del cual veo, no sólo la sociedad, sino la política, la religión, la economía - o lo que soy capaz de captar y entender de estas cosas.
El primero de estos libros cruciales lo leí, creo, a principios de los 80s y fué 'El Mono Desnudo' de Edmond Morris. El delgado librito del zoólogo británico fue impactante en mi adolescencia, al mostrarme - con ejemplos y descripciones - que todo lo que los humanos hacemos, lo hacen también los demás monos y gran parte de los demás animales. Somos una especie muy inteligente, pero nuestro comportamiento es absolutamente comparable al de otros simios y está manejado por los mismos mecanismos biológicos.
El segundo de los libros trascendentes en mi vida fué 'The Territorial Imperative' del escritor y científico Richard Ardrey. Después, leyendo más, descubrí a otros como Konrad Lorenz y Eric Fromm, pero fué Ardrey el primero que me hizo ver la importancia central del espacio físico y el territorio en la evolución y supeviviencia de las especies. Visión que se extrapola a la historia y política humanas.
El tercer libro esencial fué 'Sociobiology' de Edward O. Wilson. Éste libraco sí, con sus casi 700 páginas, y sus innumerables ejemplos y descripciones, definitivamente me hizo ver nuestra realidad humana, nuestra evolución, historia y comportamiento social, bajo los parámetros reductores de los mecanismos biológicos y de las circunstancias que los determinan: la ruleta de la vida, su azar, sus 'logros' de espejismo aparecieron ante mí con toda crudeza.
Los recomiendo. Son libros interesantes y, creo, fundamentales en la cultura humana moderna, especialmente porque son científicos, basados en observación, experimentación y cuyas ideas fueron lentamente cocinándose en las mentes de estos señores. No quiere decir que sean infalibles, sino que entregan puntos de vista no comunes, diferentes y agudos, sobre muchos de los problemas para los que los seres humanos buscamos respuestas.
Es una de esas frases que, cuando la escucho, me ponen automáticamente a la defensiva: 'Dicen que...'.
Tras el 'dicen que...' puede venir cualquier cosa. Siguiendo el 'dicen que...' pueden venir anuncios de catástrofes aconómicas, apocalípsis climáticas, curaciones para todo mal ocultadas por el gobierno, nuevas pócimas de frutas que lo curan todo... cualquier cosa. El 'dicen que...' es sólo el umbral, la entrada a la jungla de los rumores del momento. Bienvenido.
Todos hemos escuchado un 'dicen que...'. Todos hemos escuchado también lo que sigue... 'los vegetales genéticamente modificados envenenan a la gente', o 'la cura del cáncer ya la tienen, pero que la ocultan', o 'lo del cambio climático es mentira, es todo una conspiración comunista' ... y los ya olvidados 'dicen que en diciembre del 2012 se acaba el mundo' o 'dicen que el dólar desaparecerá en 2010 y será reemplazado por una moneda llamada el Amero...'.
Hay cientos, miles de 'dicen que...'. Hay muchos y para todos los gustos. El 'dicen que' es adaptable, muta rápidamente según quién lo repita y sirve a los más variados intereses públicos.
El 'dicen que...' no es responsable de nada, se declara totalmente inocente. El 'dicen que...' no dice quién dice. Ni cuándo se dijo, ni dónde se dijo. Ni en qué contexto se dijo lo que se dijo. Hay pocas posibilidades de verificar el 'dicen que...'. Hay que conformarse: alguien dijo algo y así será. Si sirve a alguno de tus intereses, repítelo, úsalo, dílo en cenas y cócteles. Si no, olvídalo - total, no sabes quién lo dijo, ni cuándo, ni dónde.
'Dicen que...' es sólo la llave, la frase biterminológica que enciende la luz en la bodega de las leyendas populares. Si escucha por allí un 'dicen que...', ponga atención: éste será seguido por algún increíble rumor de moda. Si no logra escuchar bien no importa: muy pronto escuchará otro 'dicen que...'. Se crean de manera espontánea y constante en medio de cualquir multitud. Son el enemigo natural del silencio sabio.
el charlista - premunido de minimicrófono y de un proyector a control remoto - explica que las crisis de una sociedad comienzan cuando el enlace espiritual entre el Qué y el Por Qué se debilita.
en un principio todos - líderes y liderados - saben qué hacer y por qué las cosas se hacen.
con el tiempo y con el crecimiento cuantitativo exponencial tal nexo vital se va desvaneciendo y los líderes dejan de saber Qué mientras los liderados olvidan el Por Qué.
así, una ola de desconfianza se extiende por la sociedad, primero como un rumor de ríos bajos o un aleteo de pájaros yéndose. después, se abre camino un desapego frío, un ellos y nosotros, como una herida que se niega a sanar con discursos o decretos.
una ley inflexible de la que ninguna sociedad puede escapar, dice el charlista.
quizás estos procesos desintegradores también existan en cada uno de nosotros, tal vez medren en los íntimos mecanismos de relojería de uno mismo.
es que ¿no nos llega a todos esa sensación repentina de ya no saber qué hacer... y no todos a veces (levantando la vista de un plato lleno de alitas de pollo horneadas con salsa tejana) le buscamos un sentido, un por qué, a la vida que pasa caminando por la vereda?
paz es una palabra que tiene solo singular
paz
como si hubiera solo una
pero hay paz tranquila
paz frìa
paz afectuosa
paz mortal
paz interna
mental
y espiritual
(que deben ser màs o menos lo mismo)
hay paz diplomàtica
paz tensa
esa en espera de la pròxima guerra
está también la paz con uno mismo
(¿la màs difìcil?)
paz eterna, momentánea,
interesada, honesta,
obligada, transparente...
paz de sendero y paz de llegada
paz tiene solo singular
en esencia
quizàs es solo una
algo
para que nos aclare en algún momento
la vida