Lien C. Lau

Mi nombre es vietnamita y significa flor de loto. Descendiente de chinos y españoles, nací en una isla del Caribe, vine al mundo de nalgas, como si supiera que esta vida quiere patearnos el trasero. 

Soy cubana.

www.liencarrazana.com

Posts

April 25, 02:23 PM

Pese a las protestas masivas, los nueve muertos, los más de 250 detenidos, el rechazo de la oposición (que constituye la mitad del país), y pese a la auditoría anunciada por el Centro Nacional Electoral (CNE), Nicolás Maduro juró este pasado 19 de abril como nuevo presidente de Venezuela. A la ceremonia asistió la gran mayoría de líderes de América Latina y algunos mandatarios y representantes políticos de otras partes del mundo. Por supuesto, el dictador Raúl Castro como máximo aliado del chavismo, ¿ahora madurismo?.

«Lo juro por el pueblo de Venezuela, lo juro por la memoria eterna del comandante supremo que cumpliré y haré cumplir esta Constitución», dijo Maduro, con la Carta Magna en la mano izquierda, y me recordó a Corea del Norte, a esa tendencia tremebunda de magnificar hasta lo celestial a una figura política. 

La política es la (no tan nueva) religión de algunos ateos cegados por la fe a un máximo líder. Se trate de Mao, Lenin o Fidel, el credo es el mismo: “lo que yo digo” o muerte, es decir, totalitarismo o muerte. Hugo Chávez no tuvo tiempo de convertirse en dictador, aunque su carrera iba bien orientada por Fidel Castro, su mentor, y las evidencias están en los grandes recortes en materia de derechos humanos, libertad de expresión y de prensa, cambio en la Constitución para perpetuarse en el poder (aunque la muerte se lo impidió), el incremento de la violencia y el fracaso económico en el que se halla sumido este país latinoamericano pese a tener una gran riqueza natural que se sintetiza en una palabra: petróleo.

Pero dejemos a un lado a los muertos, que ya no pueden hacer más daño por más que una multitud enardecida grite: «¡Chávez vive, la lucha sigue!»; concentrémonos en los vivos, quienes, a veces, suelen utilizar a los muertos para fines nada respetables.

Los resultados de las elecciones del 14 de abril difundidos por el CNE dieron la victoria, por el estrecho margen de 265.000 votos, al oficialista Nicolás Maduro. El candidato opositor Henrique Capriles no reconoció estos resultados y los diputados opositores no estuvieron presentes en el juramento de Maduro, pero nada de esto ha impedido que Venezuela tenga hoy de presidente a un señor que habla con los pájaros y que dice que Chávez intercedió con Cristo para la elección del primer Papa latinoamericano.

Estas y otras sandeces no son solamente las señales inequívocas de que Maduro no está capacitado para gobernar, hay algo mucho más terrible en la figura de este exconductor de autobús y exsindicalista: su vínculo directo con el régimen castrista, que dicho sea de paso, es anterior al de Chávez, desde su juventud cuando viajó a Cuba para fortalecer su formación como cuadro político izquierdista.

Maduro, designado sucesor de Chávez por este antes de morir, dando muestras de esa saga dinástica a la que ya los cubanos estamos “acostumbrados”, no cuenta, sin embargo, con el carisma del fallecido, ni con el apoyo de todos los chavistas. Lo que hace su “victoria” (más allá de las posibles irregularidades, más de 5.000 según denuncia la oposición) un fracaso a mediano o largo plazo, ya que la oposición se haya cada vez más fortalecida, o como me dijera una venezolana por Twitter: «Solíamos ser oposición. Ahora somos (más de) la mitad de un pueblo que apoya un proyecto de progreso», a lo que otra añade: «Y aun así nos tildan de minorías».

Siendo cubana me es imposible creer en un político cuyo aliado directo sea el régimen castrista. Nadie que se precie de ser demócrata puede tener de “amigo” a Fidel y Raúl Castro, dos dictadores que en 54 años han oprimido y privado al pueblo cubano de sus derechos fundamentales. Como no creía en Chávez, no creo en Maduro, y peor aún, se nota que este último no tiene escrúpulos por ocultar su inminente carrera dictatorial: «Si sigue la violencia lo que podemos es radicalizar esta revolución», subrayó en un encuentro con directivos de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), donde aseguró que cuenta «con el apoyo de un pueblo, de una Fuerza Armada Nacional Bolivariana», si reparar en que esa fuerza armada tiene como obligación defender a todo el pueblo venezolano, y no sólo a los que le han votado.

Las viejas tácticas castristas se suceden con sus clichés habituales: llamar “fascista” al líder opositor, culparlo de los ataques a los oficialistas y las muertes, de ahí que sensatamente Capriles cancelara una gran movilización ante el CNE para evitar disturbios violentos.

Pero la violencia lo mismo en la calle que en el Congreso es evidente en la infinidad de vídeos que pueden verse en YouTube. La diferencia entre Cuba y Venezuela, entre muchas, es que los venezolanos tienen a su favor las nuevas tecnologías y aunque el oficialismo controle la mayoría de los medios de comunicación, no pueden controlar que un ciudadano grabe con su teléfono móvil las agresiones militares y lo suba a internet, como tampoco pueden evitar que un vídeo como el del Ministro de la Vivienda, amenazando con despedir a quien esté en contra de Maduro y la revolución, sea una prueba más de los atropellos que vive hoy gran parte del pueblo venezolano.

La experiencia cubana sirve para depurar las imperfecciones que delatan a una dictadura, la pantomima electoral es la mejor máscara para camuflarse en una falsa democracia ya que es evidente que el CNE está controlado por el oficialismo chavista, de modo que tras anunciar una auditoría de los votos, recalcaran que esta «no es un reconteo de votos ni tiene por objetivo revisar los resultados», es decir, que no revertirá el resultado de las elecciones. ¿Para qué lo harán entonces?

Es un claro movimiento para acallar a la oposición y enfriar el malestar de la misma. ¿Qué será lo próximo? ¿Criminalizar a los que siguen al líder opositor, encarcelar a este, apartar a los diputados opositores de sus cargos, el exilio forzado de una gran parte de los profesionales y votantes a la oposición, regalar el país a unos populistas instrumentados desde La Habana para homogeneizar la sociedad venezolana y convertirla en una segunda Cuba?

Pues algo de eso se avisora en este vídeo de la ministra venezolana para Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, quien acusó a Capriles de consumir drogas y dijo que tiene preparada la celda en la que purgará sus “crímenes”, dando muestras de vulgaridad e irrespeto que nunca deberían ser propios de un político. Así mismo, la Asamblea Nacional creó este miércoles 24 de abril una comisión de legisladores oficialistas para investigar la supuesta responsabilidad del líder opositor en incidentes violentos postelectorales. «El asesino Henrique Capriles… tendrá que pagar más temprano que tarde por esos crímenes», dijo el diputado Pedro Carreño, jefe de la bancada del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), integrante de la comisión.

Se hace evidente una condena sin juicio previo, técnica dictatorial donde las haya. Y aunque Capriles goce de inmunidad como gobernador del estado Miranda, haciendo que cualquier proceso en su contra deba comenzar primero retirando ese fuero, medida que tendría que autorizar el Tribunal Supremo de Justicia, este suele favorecer al Gobierno, por lo que el líder opositor ha de cuidarse más que nunca si no quiere terminar en la cárcel.

El líder opositor advirtió que esperarán hasta este jueves 25 de abril para que comience la anunciada auditoría. «La verdad del tamaño de nuestro país es que ustedes se robaron las elecciones, esa es la verdad. Ustedes se robaron este proceso electoral y ustedes tienen que explicarle eso al país y al mundo», dijo Capriles en una rueda de prensa ⎯que fue interrumpida para poner propaganda en su contra en una cadena de obligatoria transmisión por todas las radios y televisoras del país⎯.

Espero que Capriles y sus seguidores encuentren una vía para contener esta situación y revertirla. Lamentablemente la inmensa mayoría del mundo mirará pasivamente este conflicto, porque lamentablemente donde manda la economía, la democracia se hace de la vista gorda. El deterioro de los valores en las sociedades contemporáneas repercute en sus políticas exteriores, de ahí que un país como España, con tantos vínculos históricos con América Latina, se retraiga de hacer ninguna alusión que pueda perjudicar sus intereses comerciales, y acepte por presidente a un personaje tan lamentable como Maduro. De América Latina qué se puede esperar, después de hacer a Rául Castro presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños no me cabe la menor duda de que la mayoría de las democracias latinoamericanas están corrompidas por intereses mezquinos e hipócritas, donde priman los derechos para algunos en detrimento de otros.

Nuestro destino como cubanos sólo podemos cambiarlo nosotros, de igual modo ocurrirá en Venezuela, y la diferencia es que ellos sí son una oposición fuerte en este momento. Todo está en que no pierdan la esperanza y la fuerza que los mueve y se conviertan en lo que es hoy la sociedad cubana: desarticulada, sumida en la indiferencia política y la miseria económica e ideológica, empobrecida y desconocedora de sus derechos, por lo que no pueden luchar por ellos, porque no saben qué son, nos extirparon la consciencia ciudadana hace más de medio siglo. En cambio, los venezolanos no, ellos sí conocen la democracia.


Archivado en: Internacionales, Política y mente Tagged: Cuba, Política, Venezuela
March 16, 02:29 PM

El pasado miércoles 6 de marzo esperaba a mi pareja en un banco junto a la boca del metro de Lavapiés. Me puse a leer ‘La náusea’, de Sartre, era domingo en el libro y el protagonista caminaba rumbo a la costa. Detuve la lectura con nostalgia del mar, y me extrañé de que mi novio tardara tanto. Tomé mi agenda y escribí:

 Cuando se demora así fabulo con mil acontecimientos irreales.

Al cabo de unos minutos recibí una llamada donde me avisaban que mi novio había sido detenido por no tener papeles, y se lo llevaban a una comisaría del centro, sin especificar cuál. Apto seguido un mensaje suyo lo confirmaba.

Lo de ‘no tener papeles’ me ha resulta ofensivo como definición para nombrar a los inmigrantes en situación irregular porque, a fin de cuentas, papeles tenemos casi todos al poseer pasaporte y carné de identidad de nuestro país de origen, documentos que acreditan legítimamente quienes somos. Pero así han nombrado a los que como yo están en esta situación, y para que se me entienda, he de emplearla una vez más. 

Volviendo a ese día terrible: caminé sin saber a dónde ir, de pronto una tarde normal se trocaba en pesadilla. Al encontrarme en la misma circunstancia (i)legal que mi pareja no podía personarme en la estación, aunque ni sabía a dónde lo habían llevado. Cuando iba por Sol me llamaron los periodistas cubanos con los que colaboro para indicarme la comisaría. Me pidieron que no fuera, que enviarían a un abogado amigo de ellos. Pero fui igualmente, aunque fuera para pararme en la acera de enfrente.

Cuando llegué a la estación de Plaza España eran las 19 y algo. Al rato apareció el abogado. Lo vi hablar con la policía, pero no lo dejaron entrar. Cuando se alejaba de la puerta de la estación me acerqué. Me dijo que no le dijeron nada, que mi novio no había solicitado un abogado particular y que, por tanto, si no se es familiar, no podían dar ninguna información sobre su persona por “la propia seguridad del detenido”.

La desolación se apoderó de mí. No estamos casados ni somos ante la ley una pareja de hecho, y aunque lo fuéramos no podía indagar por él, un cartel en la estación recuerda: LA OBLIGACIÓN DE IDENTIFICARSE.

Estuvimos frente a la comisaría un buen rato, el abogado me dijo que le pondrían un abogado de oficio y que seguramente sería cosa de una multa y lo soltarían. Pero pasaba el tiempo y nada. Se hicieron algunas llamadas sin resultado, sólo la tácita aseveración de que se trataba de una falta administrativa y que lo más probable es que le abrieran un expediente de expulsión que en el caso de los cubanos no se hace efectiva porque no nos deportan, Cuba no tiene tratado de repatriación con España.

El abogado volvió a preguntar a los policías. Mi desesperación iba en aumento. Le dijeron que si lo soltaban sería por la puerta de atrás, que mejor esperáramos allí, los de extranjería trabajaban hasta las 21:30 horas. Y así hicimos, pero la puerta se abría y cerraba para que entraran y salieran policías llevando algún que otro detenido.

Pasadas las 22 horas volvimos a la entrada principal, ya no me quedé en la acera del frente, permanecí en silencio mientras el abogado volvía a preguntar. Se nos acercó una policía en plan consolador, diciéndonos que si era cubano no tendría mayor complicación que una multa. ¡¿Pero si es inocente, no ha hecho nada, por qué lo retienen?!, algo así dije insultada. No tener papeles es un delito, le oí decir a un policía jovencito y apreté los dientes de rabia. Años antes, una abogada, con experiencia en temas de extranjería, nos había dicho que no estar regularizado en España no es un delito sino una falta administrativa. Pero los policías estaban convencidos de lo contrario y el abogado que me acompañaba no tenía experiencia en el tema. En fin, que a las 23 horas seguíamos sin saber nada y entonces la mujer policía nos dijo que ya no lo soltarían porque no había más servicio de extranjería hasta el día siguiente, y que pasaría la noche en el calabozo.

El abogado me acompañó hasta la puerta del metro. Me fui a casa, pero mi mente se quedó en la calle Leganitos, en esa estación miserable donde habían encerrado a mi novio, donde pasaría la noche rodeado de delincuentes y extraños, sólo por no poder regularizarse en un país en crisis y con cinco millones de parados.

Hago un alto aquí para explicar a quien no esté al tanto: para obtener permiso de residencia en España hay básicamente dos maneras, casarse con un nacional o a través de un contrato de trabajo. La primera para nosotros está descartada, porque ni vamos a elegir otra pareja, ni vamos a burlar la ley con un matrimonio falso. Y la segunda opción… Bueno, ya lo dije antes: cinco millones de parados y la carencia de una oferta viable. De este tema podría escribir mucho más, pero quiero concentrarme en el recuento de los hechos. En el texto ‘El exilio, entre sueño y pesadilla’ abundé sobre esto, aunque desde ese artículo hasta hoy cambiaron algunas cosas con la reforma migratoria cubana, no cambió el estatus de los que nos quedamos antes de su entrada en vigor. Por tanto, estamos en un limbo legal, nuestro país no nos acepta de vuelta y España no nos ofrece una alternativa coherente.

Al día siguiente amaneció lloviendo. Esta vez estaba sola frente a la estación, pero el dolor había borrado mi miedo y tenía que al menos intentar saber algo. El policía de la puerta volvió con la misma historia de no decir ni una palabra. Ya sé que no puede darme información, sólo quiero saber cuándo empiezan a trabajar los de extranjería. A las 9 y media, contestó. Y faltaba media hora para que empezaran. Me planté frente a la puerta de atrás y esperé. Pasaron horas en las que los policías me miraban sabiendo que estaba esperando a un detenido y yo les clavaba mis pequeños ojos como si fueran estacas. Llamé a otra abogada de una asociación que atiende a inmigrantes y no me salió al teléfono porque estaba reunida. Me refugié en un portal porque llovía sin parar. El portero del edificio, que había oído mis conversaciones telefónicas y me veía desde hacía horas allí, se me acercó. ¿Todavía no lo sueltan, no?, me dijo. No, y no me quieren decir nada. Apenado cruzó la calle y habló con un policía vestido de civil que se acercó a preguntarme qué me pasaba. Le conté. A lo que me dijo que mi pareja podría estar hasta tres días detenido…

¡¿Tres días preso por no hacer nada, por ir simplemente caminando por la calle, por respirar, por querer tener una vida mejor, por escapar de la jaula castrista?! Miré al policía con los ojos llenos de ira líquida. ¿Usted sabe de dónde venimos nosotros? De una dictadura comunista. ¿Usted sabe quién es Ángel Carromero? Un político español que se dejó amedrentar por el régimen de Raúl Castro, y se autoinculpó de un crimen que ahora, tras salvar su pellejo en tierra española, reconoce que no cometió, eso consiguen los tiranos del lugar de donde vengo, convertir a demócratas en cobardes.

No supo qué decir y empezó a justificarse conque los políticos también tomaban decisiones que le afectaban a él, que ellos (los policías) sólo cumplían con su trabajo. Que mejor me iba a mi casa porque no resolvía nada ahí plantada.

Entré en cólera y me fui maldiciendo bajo la lluvia. Caminé calles y calles sin rumbo. Me negaba a resignarme y esperar en mi casa con los brazos cruzados. Entré a un locutorio a revisar internet y contactar con una abogada que conocí por Twitter, ella indagó a través de una amiga, pero tampoco hubo respuesta. Se agotaban mis opciones. Cuando salí del locutorio todavía llovía, llamé al abogado que me había acompañado la noche anterior, me dijo que no quedaba otra que esperar. Esperar, esa palabra maldita que los cubanos hemos aprendido demasiado bien. Estoy harta de esa palabra.

Entonces me entró otra llamada, eran pasadas las 12 del mediodía y acababan de soltarlo. Fui a su encuentro lo más rápido que pude. Sólo quería abrazarlo muy fuerte y recuperar mi vida.

Lindomar Placencia es artista plástico y mi pareja desde hace una década. Ambos vinimos a España invitados por galerías de arte para exponer nuestra obra. Y sí, decidimos quedarnos. Si es un delito aspirar a una vida mejor, querer escapar del infierno castrista, soñar con la libertad y con vivir en democracia, sí, soy culpable.

Las arbitrariedades, las vejaciones psicológicas y físicas, el trato inhumano, la vulneración de los derechos humanos, la falta de higiene, la prepotencia y el abuso de poder de los cuerpos policiales, la mala comida, los castigos… Los horrores que me contó mi novio sobre los calabozos de Plaza España equivaldrían al triple de cuartillas que este post, y aunque no tengo miedo, tendría que tenerlo porque con el simple hecho de escribir a cara descubierta me estoy exponiendo, y no soy una suicida, vine a España a vivir, no a que me encarcelen y aplasten como las cucarachas que algunos quieren que seamos.

Pero todo no se puede decir de golpe, ni en todas partes. Hay que aprender a guardar silencio y esperar el momento oportuno.

La indefensión legal que vivimos no es un espejismo, es la realidad más descarnada de quienes residimos de manera irregular en territorio español. Pagamos impuestos como los españoles por cada cosa que consumimos o compramos, pero no tenemos derecho a la sanidad, eso sí, una parte de nuestros impuestos son para costear la policía, que luego vendrá a detenernos. Y si fuéramos africanos o latinoamericanos a deportarnos.

Entiendo que ha de regularse la migración, pero parece que España olvidó cuando fue un país mayoritariamente emigrante, y América le abrió las puertas, y en Cuba, específicamente, se perdonó y permitió quedarse a los españoles que lucharon en la guerra de independencia, que no fue más que una guerra civil entre los hijos y los padres, entre criollos y peninsulares, pero españoles todos hasta ese momento.

Un país que olvida su Historia y pisotea los derechos de otras personas, sólo por su lugar de origen, está abocado al fracaso. Los españoles, los cubanos nacionalizados, el resto de ciudadanos de otras latitudes que residen en España, tendrían que ser conscientes de estos temas y no mirar con indiferencia lo que hoy quizás no les afecte directamente, pero por alguna parte terminará por dañarles. Porque lo cierto es que la población inmigrante irregular seguirá existiendo, y no todos tendrán la inteligencia y sentido común para encontrar una salida digna a esta situación, se corre un gran peligro al marginar a quien no tiene casi nada que perder y ha cruzado medio mundo para buscar un futuro mejor. No por hacernos las cosas más difíciles dejaremos de existir.

 

Lien C. Lau, Madrid.


Archivado en: My life in (S)pain, Notas de exilio, Política y mente Tagged: España
February 03, 12:38 PM

(Foto: Vero Mariani/Pinterest)

En una época vivía escuchando la radio para estar más cerca de ti. Te imaginaba ahí, del otro lado, dentro de esas melodías, esas palabras, te imaginaba escuchando al unísono lo mismo que yo. Y eso, entonces, era una forma poética y triste de amarte. Pero tú nunca lo supiste y en realidad eso no es amar a alguien.

Cuando tu amor no rebota dentro del que amas, ese amor es humo. Y más tarde, cenizas.

Lien C. Lau, La Habana, 2007.


Archivado en: minicuento Tagged: Minicuentos
January 15, 06:59 AM

 

Estoy privada de esa levedad del roce masculino,

del sabor extremo de las carnes,

por las noches maúllo en el tejado.

El viernes no logró expulsar a mis ángeles enfermos,

soy el baúl sin fondo de una historia no infantil

que muchos olvidaron como se olvida lo (in)finito.

 

La abstinencia me traerá amigos

ansiosos por el café con leche de las mañanas.

Amigos ingenuos de quienes me esconderé como una sombra.

 

Hubo alguien que pretendió traspasar la luz,

ser sonido y matiz,

y apretó su cuerpo a la ingrávida muchacha

que no pretendía ser de nadie.

 

Los sueños me dejan desmadejada.

Me subo en las peceras con desgano,

observo a la gente convencida de mi ascendencia.

Sus rostros son casi la confirmación de los emblemas científicos.

 

Sudo y la calle se repleta de simios que también sudan,

tristes simios que leen el periódico.

Mi rostro se refleja en la ventanilla de una pecera ambulante,

soy igual a ellos,

no tengo la perfección de las musas

ni los ojos de las actrices de Hollywood.

 

Un hombre me ha mirado,

fuera de toda hecatombe genealógica,

fuera de todo ultraje.

Ese hombre me mira con ojos increíblemente verde-azules,

sé que me quita la ropa en su cabeza,

con deseo.

 

Pero sé que sólo con cerrar sus ojos irreales,

él será igual a todos los que sudan

en la tarde que vi en nosotros

a una rara especie.

 

 

Lien C. Lau, La Habana, 2005.


Archivado en: Poesía Tagged: Poesía
December 18, 03:28 PM

De la serie ‘Good News’, de Juan Carlos Alom. (juancarlosalom.com)

A un niño cubano le preguntan: «¿Qué quieres ser de mayor?» y responde: «¿Yo?Extranjero». No es que el niño sea un lector prematuro de Camus, simplemente no quiere ser lo que es, y quiere ser lo que ya es. Todos somos extranjeros para alguien, pero la visión del “extraño”, “el forastero”, ese recelo hacia lo foráneo, visible tanto en grandes urbes como en pueblos recónditos, en Cuba se revierte.

Allí el extranjero llega cargado de espejitos donde un coro de miserables anhela mirarse. Los mismos que extienden la alfombra roja del servilismo y el interés, ya sea a un español o a un árabe, para un cubano medio cualquiera que no sea cubano está “mejor” que él. Ah, eso sí, “mejor” económicamente, porque somos más alegres, más divertidos, más cultos, más preparados, más bailadores, más folladores, más… (In)felices que nadie

Medio siglo de dictadura nos han adiestrado muy bien en el arte de mentir(nos), en el chovinismo simplón, en creernos todo lo que nos cuentan sin contrastar versiones, sin ver. La revolución cubana es una religión y sus adeptos profesan (o fingen profesar) una fe ciega.

En contraposición a lo nacional, lo extranjero se presenta como utopía de una vida mejor. De ahí que el emigrante/exiliado represente también el “hombre de éxito” de una sociedad (tan enferma) como la cubana. Otro espejismo.

¿Cómo hacer patria sin país?

La libertad como concepto mental, interior, puede poseerla hasta un preso a cadena perpetua; somos libres en el pensamiento, podrán decirte qué pensar, pero la decisión de pensarlo es tuya. En cambio, la libertad como derecho ciudadano, tangible a través de la legalidad, aquello que avala que x ciudadano de x país tiene x derechos por formar parte de x sociedad, la libertad como un valor de la democracia, ha de alcanzarse únicamente si se forma parte activa de una sociedad demócrata.

En las condiciones políticas actuales en Cuba (53 años de dictadura y pa’ lante), un cubano que aspira a la libertad (de modo individual e inminente) más allá de la cárcel de su mente, ha de adoptar otra ciudadanía, ha de sentirse primero huérfano, ha de reconocer que mientras sea ciudadano de un país en dictadura tendrá un dueño, será mirado con mala cara en los aeropuertos, pertenecerá al Eje del Mal, será tratado como un perro por sus congéneres en su propio país, pagará mucho dinero por un pasaporte que no vale más que para recibir disgustos, dinero que irá a los bolsillos de los Castros, cuyos familiares viajan por todo el mundo, incluso a Estados Unidos, ese legendario “enemigo imperialista”.

Querido enemigo 

El enemigo de un cubano es otro cubano. El enemigo de un cubano es el espejo. El enemigo de un cubano es su sombra escurridiza cuando intenta huir de lo que es y su nacionalidad lo acorrala en cada esquina.

Cuando voy a despedir a alguien a Barajas me lleno de sentimientos encontrados. Una parte de mí envidia no poder cruzar esas barreras y viajar al pasado. Volver a las calles destruidas de mi antiguo barrio de la Habana Vieja, sentarme en el muro del malecón, ver a mis amigos, mi familia, recorrer lugares que hoy son un vago recuerdo. Pero otra parte de mí sabe que aquello ya me es ajeno, que no formo parte de aquel cosmos. Y cuando miro a mi alrededor, en la cola de facturación, a esos cubanos cargados como mulos, algunos con sus pasaportes azules y rojos (de españoles), muchos de ellos con esa gestualidad vulgar que me recuerda también porque quería irme, (porque no soportaba tanta chusma, tanta miseria, tanta falta de dignidad) porque me niego a ser parte del circo nacional, a fingir, a callar, a tener miedo, a no cumplir mis sueños, a no buscar otra posibilidad, otra verdad, e incluso, la libertad, esa utopía con mayúsculas.

Pero ¿de qué vale la libertad si te la quitas como un traje para bajar la cabeza cada vez que vuelves al infierno de donde saliste? Un cubano que hoy quiera ser totalmente libre ha de dejar de ser cubano, algo que es casi imposible si no rompes cualquier vínculo con la Isla.

¿Ser o padecer?

⎯¿Quién te has creído que eres, Alicia?

⎯Yo no me creo, yo soy.

Diálogo del filme cubano ‘Alicia en el pueblo 

de Maravillas’ (1990)

Tenemos la posibilidad de ser quienes queramos (con los ingredientes que la vida nos dio: un nombre, una nacionalidad, unos genes, etc.), pero seremos lo que podamos (y dependerá  también de la alquimia al mezclar e enriquecer esos elementos que vienen por default).

No quiero ser la  que huyó de una jaula para volver a ella, años después, pagando el precio de ser cimarrona, con sonrisa de euros y mirando al suelo. Porque ¿cómo van a creerme cuando diga que Cuba es una cárcel al aire libre si los cubanos podemos entrar y salir? Ah, cierto, el próximo año eso será teóricamente posible, con la reforma migratoria que entrara en vigor en 2013. Y me alegro, ojalá muchos cubanos salieran a conocer el mundo y a que se le abrieran bien GRANDES los ojos. Y regresaran para contarlo. Aunque fuese un susurro de oreja a oreja. Un rumor: «Otro mundo es posible, lo he visto».

Sin embargo, muchos como yo seguiremos sin ir, algunos no sólo porque no queremos sino porque no podemos (sin permiso de residencia en algún lugar del planeta no solo no se es libre, “no se es” legalmente hablando, una nulidad muy graciosa por otro lado, porque nunca he dejado de ser, y por ende, de estar, pagando impuestos desde el minuto uno que puse un pie en Barajas hace cinco años).

¿Si pudiera ir a Cuba, lo haría? No creo. No juzgo a ningún cubano que lo hace, allí está nuestro mundo, nuestra verdad y nuestra historia, no se puede culpar a nadie por amar a su madre. Pero quisiera no tener que regresar formando parte de un ritual que, aun siendo necesario, nos lacera, porque normaliza la monstruosidad de tener a familias enteras divididas y chantajeadas.

El régimen castrista tiene de rehén a un pueblo entero, y a sus familiares en el exilio pagando el chantaje y, ¿la libertad?, es apenas una palabra que los cubanos no conocerán del todo, así se hagan belgas, chilenos o suecos, si siguen agachando la cabeza ante el régimen castrista y haciendo uso de su pasaporte azul-tarjeta de presidio para viajar a la isla-jaula como si con ellos no fuera…

Porque una jaula no deja de serlo por tener las puertas abiertas. Ni una dictadura es menos dictadura con dinero. Ni entrando y saliendo.  Los espejismos quieren ser espejos, pero cuando vas a mirarte, se esfuman. Seguiremos siendo cubanos hasta el último día de nuestras vidas, eso no cambiará. Lo que tiene que cambiar es el contenido que le otorgamos a nuestra nacionalidad. Lo que tiene que cambiar es lo que significa ser cubano a día de hoy.


Archivado en: Notas de exilio, Política y mente Tagged: Cuba, exilio, Política
December 07, 11:22 AM

 

La vida que está por llegar

con el cruce del día con la noche,

el hombre que tropezará contigo

en una esquina X del mundo,

la mujer que te brindará sexo

y la lluvia

que romperá los cristales

están esperando por ti

en un espacio transparente.

 

Mientras, tú haces planes,

crees en una vida cuadriculable,

piensas que el camino se hace

con listas de necesidades.

 

El camino está ahí,

y dentro de él

una mariposa se detiene

sobre una pared de textos,

al centro de ese muro invisible

que cuestiona la vida,

como un gran absurdo,

parecido a ese aleteo

que nunca sabremos

si es la causa o efecto

de algún distante tsunami.

 

 

Lien C. Lau, La Habana, 2007.


Archivado en: Poesía Tagged: Poesía
November 26, 02:52 PM

Cine. Francés, español, italiano, danés, alemán, neozelandés, de La India, del Planeta Marte, cine de cualquier lugar recóndito o muy conocido, no importa, ahí estaremos, llenaremos las salas como ratones atraídos por el sonido de la flauta luminosa. Hipnotizados ante la ilusión de dejar nuestras vidas afuera por un rato y transfigurarnos en la piel de otros. No importa de dónde vengan esos otros.   Cualquier lugar es mejor que este lugar afuera de la pantalla.

La luneta es una arena movediza que traga complaciente a los espectadores. La luz se apaga y somos un cuerpo con miles de ojos atentos a los movimientos de la luz. Querer que la luz entre por los ojos y estar ahí, ver a la mujer desnuda y temblorosa sólo a unos pasos, estirar la mano y tocarla, ladear la cabeza y mirar las piernas de la muchacha a una butaca de distancia, piernas desnudas que emanan como flores de loto en medio de la oscuridad. La sangre se dispara, es una inyección que entra por los ojos, el hombre mira a la pantalla, contempla el beso apasionado del protagonista con la mujer desnuda, la excitación desmesurada, el sexo hinchándose bajo la ropa, el hombre vuelve a mirar a la luneta y se toca por encima del pantalón. La muchacha se percata y se cambia dos filas más adelante, junto a unos adolescentes que trituran palomitas de maíz, a veces se lanzan algunas, ríen y hablan interrumpidos por alguien que los manda a callar.

A la muchacha le cuesta concentrarse y seguir la trama de la película en el instante en que el protagonista dice unas frases completamente naturales y profundas, pensamientos que ella quiere escribirle a Frank por correo, ideas que coinciden con lo que ellos siempre han pensado del amor y del arte.  Algo así piensa el novio de la chica que está sentada en la fila lateral derecha y se lo confirma, depositándole un beso en el cuello que imita al beso de la pantalla. Ella corresponde y coloca la cabeza sobre el hombro de él que mira fijo la expresión consternada de la mujer de la película, la expresión que tiene que tener cualquier mujer enamorada. «La expresión de mi novia», piensa el novio de la chica, pero ella no tiene esa expresión porque el señor de la fila del frente no le deja ver bien por la postura erguida en el asiento. Le incomoda, además, que este hombre, que no se quita el sombrero dentro de la platea oscura, haga constantes carraspeos con la garganta. Pero ella no sabe que el señor del sombrero carraspea porque está muy triste. Le entristecen las películas donde la gente se enamora, luego sufre y es abandonada, y cuando se pone triste carraspea como un acto reflejo, por eso también cree sentirse identificado con el protagonista, que no sabe ocultar sus manías de hombre solitario, ridículas acciones de enamorado.

«¿Pero quién no es ridículo cuando se está enamorado?», piensa Sabrina cuando acaba la película y sale del cine llorosa y feliz, sin pensar demasiado que Frank camina por las calles de Madrid y cada paso es una secuencia donde ella no está, ni estará, ni estuvo nunca. «¿Cómo habría sido?», se pregunta Andrés, si esa muchacha, de bellísimas piernas blancas que reverberaban hasta en la oscuridad, fuera su mujer, y no aquella loca paridora de hijos que lo espera en casa, exigiendo dinero para dar de comer a la prole ingrata. Andrés sigue con la vista a Sabrina para confirmar que tiene las piernas hermosas aún en la claridad de afuera, imagina retrospectivamente que aún están dentro del cine, que ella se muda de asiento, pero esta vez junto a él, para tocarle el pene endurecido, sacudirlo y estremecerlo mientras él se diluye entre luces y colores de ciudades fuera del mapa, hasta que el deseo aflore convertido en semen sobre la alfombra del cine. Esa alfombra que contiene infinidad de pisadas, la huella de miles de personas que ya no existen, que vuelven una y otra vez desde el recuerdo, como si el pasado, el presente y el futuro fueran una sola cosa para Jaime, un ciclo eterno donde sólo tenga sentido los 105 o 120 o 175 minutos frente a esa dolce vita, eso decía Felicia que era el cine, «la dulce vida todos los días», mientras que la realidad era un gastado reflejo de lo que afuera de la pantalla podríamos imitar. Por eso Jaime carraspea cuando viene al cine y se acuerda de Felicia como una primerísima actriz que se lanza de un puente a 100 metros sobre el nivel del mar y muere sin que su cuerpo sirva para rellenar un trozo de tierra de la realidad. «La vida es un divino guión, yo se que sí, yo sé que no… en Buenos Aires conocí una nena, que se venía sólo con la idea…», cantan los adolescentes demoledores de palomitas de maíz, van dando saltos y hablando alto, uniformados de carmelita, iguales al fango. Una pareja detrás de ellos camina enlazada por la cintura, ella lo besa en el cuello y él mira su expresión de mujer enamorada, «igual que en la película», piensan ambos, de vuelta a las calles de la Habana otra vez. El asfalto está mojado. Todos se alejan de prisa. Como siempre. Los neones del Cine Yara a medio encender anuncian el Festival.

 

 

Del libro ’33 segundo sobre un tobogán’, Lien C. Lau, La Habana, 2006.


Archivado en: Cuento Tagged: 33 segundos sobre un tobogán
November 16, 05:34 PM

 

 

Titulares: Se apaga el sol,

se detectan voces y risas

a lo lejos.

Protestas en Damasco,

botellón en La Latina,

frío en Moscú,

calor en La Habana.

 

El telediario no habla de nosotros,

las noticias nos ignoran,

somos los anónimos

al fondo

a la derecha

⎯que es también

la izquierda de otra cosa⎯.

Estamos al margen.

 

 

Lien C. Lau, Madrid, febrero de 2012.


Archivado en: Poesía Tagged: Poesía
November 09, 07:12 AM

Besé largamente tus párpados mojados. Luego tomé agua y me tragué tu tristeza, para que mi estómago la diseminara por mi cuerpo, y tu dolor fuera mío también. Para tenerte dentro un poco más.

 

Del libro ’33 segundos sobre un tobogán’, Lien C. Lau, La Habana, 2006.


Archivado en: minicuento Tagged: 33 segundos sobre un tobogán, Cuento
September 01, 01:12 PM

Agosto se fue con su traje de vacaciones y septiembre llega vestido de recortes: la subida de impuestos y la cancelación de la asistencia sanitaria a los inmigrantes irregulares que residen en España.

Este mes cumplo cinco años ‘sin papeles’ y por primera vez no tendré tarjeta sanitaria, uno de los pocos derechos (si no el único) que tenía en España. No me extenderé explicando los detalles de esta medida que podrán leer en innumerables  medios de prensa, alguno podrá pensar también que no tenemos derecho a esa asistencia porque no cotizamos a la seguridad social por no “trabajar”, y por tanto no estamos “integrados” a esta sociedad que nos pide para integrarnos un contrato de trabajo de un año como mínimo (luego de probar que se lleva tres años viviendo aquí). La misma sociedad que tiene hoy cinco millones de parados (nacionales e inmigrantes regularizados) que no encuentran trabajo. La misma sociedad donde se nos cobra el IVA como a cualquiera y ahora se nos retira la posibilidad de acceder a la asistencia sanitaria, sin devolvernos ese IVA, y pretendiendo cobrarnos una tarifa por la atención médica (o enviar la factura al país de origen; ¡se imaginan!, que le manden mis facturas médicas al régimen castrista que no me quiere de vuelta en Cuba).

Los exiliados cubanos, a diferencia de otros inmigrantes, somos penalizados por el gobierno cubano luego de once meses en el exterior impidiéndonos regresar de modo definitivo a Cuba. De manera que, pasado ese período, un cubano que no puede regresar a su país y tampoco es admitido legalmente en el nuevo país de residencia (a excepción de Estados Unidos donde somos acogidos como exiliados políticos) queda en un limbo legal, tierra de nadie, hasta poder conseguir la residencia temporal por medio de un contrato de trabajo o por matrimonio.

Madrid, comunidad autónoma en la que vivo, atenderá a los inmigrantes irregulares y luego pasará la factura al paciente, al país de origen o al seguro. Otras comunidades tienen otros planes de atención e incluso alguna pretende incumplir esta medida que para grupos de médicos y asociaciones de inmigrantes es injusta y racista.

Más allá de la justicia, lo objetivo: los inmigrantes irregulares existen, estamos entre ustedes, somos la señora que cuida a tu abuela, el africano que te vende bolsos, la asistenta que pasea a tus hijos, el chaval que te cede el asiento en el metro, yo que escribo este post. No dejaremos de existir porque nos obvien y acorralen en la ilegalidad. No dejaremos de existir e insistir para aferrarnos a esta sociedad porque hemos cruzado medio mundo en busca de nuestros sueños, no vamos a rendirnos en la orilla. La fuerza que le falta al que lo tuvo todo a mano siempre, le sobra a quien ha tenido que correr tras sus aspiraciones, con los pies desnudos y los ojos vendados, huyendo del huracán de la miseria, las dictaduras, la falta de libertad, las guerras.

Más allá de la justicia, lo práctico: dejar a un numeroso grupo de personas sin asistencia médica puede abrir la brecha de una futura epidemia, si tenemos en cuenta que el flujo migratorio en España es diverso con una gran afluencia de africanos, árabes y latinoamericanos, de personas procedentes de lugares empobrecidos con enfermedades complejas.

Más allá de la justicia, la lógica: si me cobras impuestos por todos los productos y servicios que consumo en España, y no me lo devuelves porque vivo aquí, ¿en qué usas mis impuestos? ¿Cómo pretenden cobrarle a alguien que se supone insolvente por su situación irregular?

El absurdo: que un africano del top manta pague por la asistencia sanitaria con el dinero de unos CD’s piratas que le ha costado Dios y ayuda vender sin ser atrapado por los policías.

El absurdo: que me dieran una tarjeta sanitaria cuya fecha de vencimiento es en octubre de 2012 y que ya no sirva para nada porque meses después de renovarla el gobierno español saca esta medida.

¿Qué será lo próximo? Mientras lo averiguamos o nos sorprenden con otra medida, a pagar más IVA.

 


Archivado en: My life in (S)pain Tagged: España

Posts

Racional, 2004 (Yeso, plexiglas, 80 x 55 x 55 cms)

Yoan Capote (artista cubano) 

Los cuerpos en la misteriosa llovizna tropical,

en la llovizna diurna, en la llovizna nocturna, siempre en la llovizna,

los cuerpos abriendo sus millones de ojos,

los cuerpos, dominados por la luz, se repliegan

ante el asesinato de la piel,

los cuerpos, devorando oleadas de luz, revientan como girasoles de fuego

encima de las aguas estáticas,

los cuerpos, en las aguas, como carbones apagados derivan hacia el mar.

'Pero el amor', de Heberto Padilla



Sea la muerte de capa negra


y su aureola de un amarillo intenso


y tenga las costumbres que a ella le dé la gana;


pero el amor que sea


como se practica en los trópicos:


cuerpos en pugna con la tenacidad del mediodía,


espaldas aplastando la yerba calcinada
 donde

el verano esconde sus pezuñas de pájaro,


y humedades mordidas, 
impacientes,


y el rasguño en cal viva


bajo el chorro solar.

De ‘El hombre junto al mar’ (1981)

La pereza, Jean Luc Godard (1962)

Sexy Robot # 3, de Hajime Sorayama

El cuerpo estaba más allá de los límites de su experiencia y precisamente por eso escribía sobre él infinidad de versos. ¡Cuántas veces aparece en sus versos de aquella época el pubis femenino! Sólo gracias a la milagrosa magia poética (la magia de la inexperiencia) Jaromil hizo de ese engaño paridor y copulador un objeto nebuloso y un lema de ensoñaciones lúdicas.

Así en un poema escribió que en medio del cuerpo femenino había un pequeño reloj con su tic-tac.

En otra ocasión se imaginaba que aquél era el hogar de seres invisibles.

 Y en otra se dejaba llevar por la imagen de la abertura y se veía a sí mismo convertido en una canica cayendo prolongadamente por esa abertura hasta convertirse en una pura caída, una caída que por su cuerpo de por vida cae.

De la novela ‘La vida está en otra parte’, de Milán Kundera. 

'Opinión sobre la pornografía', un poema de Wislawa Szymborska

No hay mayor lujuria que el pensar.
Se propaga este escarceo como la mala hierba
en el surco preparado para las margaritas.

No hay nada sagrado para aquellos que piensan.
Es insolente llamar a las cosas por su nombre,
los viciosos análisis, las síntesis lascivas,
la persecución salvaje y perversa de un hecho desnudo,
el manoseo obsceno de delicados temas,
los roces al expresar opiniones; música celestial en sus oídos.

A plena luz del día o al amparo de la noche
unen en parejas, triángulos y círculos.
Aquí cualquiera puede ser el sexo y la edad de los que juegan.
Les brillan los ojos, les arden las mejillas.
El amigo corrompe al amigo.
Degeneradas hijas pervierten a su padre.
Un hermano chulea a su hermana menor.

Otros son los frutos que desean
del prohibido árbol del conocimiento,
y no las rosadas nalgas de las revistas ilustradas,
pornografía esa tan ingenua en el fondo.
Les divierten libros que no están ilustrados.
Sólo son más amenos por frases especiales
marcadas con la uña o con un lápiz.

De “Gente en el puente” 1986         
Versión de Abel A. Murcia


“To love at the end of ones life is something special. Few women can inspire that sort of love. To wake up with the words of love one one’s lips—what bliss!”  Henry Miller about his late-life relationship with Brenda Venus.

Red Riding Hood, Noma Bar.

Tu sombra

9

¿Nos olvidamos, a veces, de nuestra sombra o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando?

Hemos abierto las ventanas de siempre. Hemos encendido las mismas lámparas. Hemos subido las escaleras de cada noche, y sin embargo han pasado las horas, las semanas enteras, sin que notemos su presencia.

Una tarde, al atravesar una plaza, nos sentamos en algún banco. Sobre las piedritas del camino describimos, con el regatón de nuestro paraguas, la mitad de una circunferencia. ¿Pensamos en alguien que está ausente? ¿Buscamos, en nuestra memoria, un recuerdo perdido? En todo caso, nuestra atención se encuentra en todas partes y en ninguna, hasta que, de repente advertimos un estremecimiento a nuestros pies, y al averiguar de qué proviene, nos encontramos con nuestra sombra.

¿Será posible que hayamos vivido junto a ella sin habernos dado cuenta de su existencia? ¿La habremos extraviado al doblar una esquina, al atravesar una multitud? ¿O fue ella quien nos abandonó, para olfatear todas las otras sombras de la calle?

La ternura que nos infunde su presencia es demasiado grande para que nos preocupe la contestación a esas preguntas.

Quisiéramos acariciarla como a un perro, quisiéramos cargarla para que durmiera en nuestros brazos, y es tal la satisfacción de que nos acompañe al regresar a nuestra casa, que todas las preocupaciones que tomamos con ella nos parecen insuficientes.

Antes de atravesar las bocacalles esperamos que no circule ninguna clase de vehículo. En vez de subir las escaleras, tomamos el ascensor, para impedir que los escalones le fracturen el espinazo. Al circular de un cuarto a otro, evitamos que se lastime en las aristas de los muebles, y cuando llega la hora de acostarnos, la cubrimos como si fuese una mujer, para sentirla bien cerca de nosotros, para que duerma toda la noche a nuestro lado.

De Espantapájaros, de Oliverio Girondo. (Aquí en ePUB)

La pasión de Henry Miller y Anaïs Nin

Me fascina la actividad que tiene lugar en su cabeza, las sorpresas, la curiosidad, el deleite, la amoralidad, la sensibilidad y las maldades. Me encantó la última carta que me ha escrito: «No esperes que vuelva a estar cuerdo. Olvidemos la cordura. En Louveciennes fuimos un matrimonio, no puedes discutírmelo. Me marché con un fragmento de ti pegado a mí; voy por el mundo nadando en un mar de sangre, de tu sangre andaluza, destilada y venenosa. Todo lo que hago, digo y pienso está relacionado con nuestro matrimonio. Te vi dueña y señora de tu hogar, una mora de rostro grave, una negra de cuerpo blanco, ojos por toda la piel, mujer, mujer, mujer. Me parece imposible vivir lejos de ti; estos intervalos son la muerte. ¿Qué sentiste cuando regresó Hugo? ¿Estaba yo todavía allí? No te imagino moviéndote de aquí para allá con él como te habías movido conmigo. Las piernas, cerradas. Fragilidad. Dulce y traicionera aquiescencia. Docilidad de pajarito. Conmigo te hiciste mujer. Yo estaba casi aterrado. Tú no tienes sólo treinta años, tienes mil años.»                  

«He vuelto a casa y todavía ardo de pasión, como el vino humeante. No es ya una pasión por la carne sino un apetito total de ti, un hambre devoradora. He leído los artículos sobre el suicidio y el asesinato y lo comprendo todo plenamente. Me siento asesino, suicida.»

«Aún te oigo cantar en la cocina… una especie de lamento cubano inarmónico y monótono. Sé que eres feliz en la cocina y la comida que estás preparando es la mejor que hemos comido juntos. Sé que te escaldarías y no te quejarías. Siento una paz y una alegría inmensas sentado en el comedor oyéndote trajinar, tu vestido, como la diosa Indra, tachonado de un millar de ojos. Anaïs, antes pensaba que te amaba, pero no era nada comparado con la certeza que tengo ahora. ¿Ha sido esto tan maravilloso porque ha sido breve y robado? ¿Actuamos por el otro para el otro? ¿Era yo menos yo o más yo, y tú menos tú o más tú? ¿Es una locura creer que esto podría continuar? Te estudio para descubrir los posibles defectos, los puntos débiles, las zonas peligrosas… No encuentro ninguno, ninguno. Eso quiere decir que estoy enamorado, ciego, ciego, ciego. ¡Ojalá pudiera estar ciego siempre!»

«Te imagino poniendo los discos una y otra vez, los discos de Hugo. Parlez moi d’amour. La doble vida, doble sabor, doble alegría y doble desdicha. Debes de sentirte agobiada. Lo sé pero no puedo hacer nada por evitarlo. Ojalá fuera yo el que tuviera que soportarlo. Ahora sé que tienes los ojos bien abiertos: Algunas cosas ya no las creerás, algunos gestos ya no los repetirás, algunas penas y temores ya no los experimentarás. Una especie de fervor criminal blanco en tu ternura y crueldad. Ni remordimiento ni venganza, ni pena ni culpa. Vivir sin nada que te salve del abismo más que una gran esperanza, una fe, una alegría que probaste, que puedes repetir cuando quieras.»

«Mientras truena y relampaguea yo permanezco en la cama y tengo sueños salvajes. Estamos en Sevilla, luego en Fez, luego en Capri y luego en La Habana. Estamos de viaje, pero siempre hay una máquina y libros, tu cuerpo está siempre cerca de mí y tu mirada no cambia nunca. La gente dice que seremos desgraciados, que nos arrepentiremos, pero somos felices, siempre riendo, cantando. Hablamos español, francés, árabe y turco. Nos admiten en todas partes y siembran nuestro camino de flores. He dicho que es un sueño alocado pero es un sueño que quiero vivir. La vida y la literatura combinadas; el amor, la dinamo; tú, con tu alma de camaleón, me das un millar de amores, anclada siempre en cualquier tormenta, en casa, en cualquier sitio. Por la mañana, continuamos donde lo dejamos. Resurrección tras resurrección. Tú te afirmas y vives la vida rica y variada que deseabas; y cuanto más te afirmas, más me deseas, más me necesitas. Tu voz se hace más ronca, más grave, tus ojos más negros, tu sangre más densa, tu cuerpo más lleno. Un voluptuoso servilismo y una tiránica necesidad. Más cruel ahora que antes, consciente y voluntariamente cruel. El insaciable deleite de la experiencia…»

Del libro ‘Henry & June’, de Anaïs Nin.

‘La insoportable levedad del ser’ (1987), un filme de Philip Kaufman basado en la novela del mismo nombre del autor checo Milan Kundera.

Serie Mal de Corpo, 2004. Fotografía b/n. Bromuro al selenio. Edición de 5. 70 x 105 cm.

Fran Herbello (Menziken, Suiza, 1977)

 ʺLo peor de todo es que algún tiempo después de mi muerte se me va a descubrir de verdad. Todos los que me tenían miedo o me odiaban cuando estaba vivo abrazarán de repente mi memoria. Mis palabras estarán en todas partes. Se crearan clubs sociales y sociedades. Será como para volverse loco. Se hará una película de mi vida. Me pintarán mucho más valiente de lo que soy y con mucho más talento del que tengo. Mucho más. Será como para hacer vomitar a los dioses. La especie humana lo exagera todo: a sus héroes, a sus enemigos, su importancia.ʺ

Del libro Toca el piano borracho como un instrumento de percusión hasta que los dedos te empiecen a sangrar un poco


Charles Bukowski (Andernach, Alemania; 16 de agosto de 1920 - Los Ángeles, Estados Unidos; 9 de marzo de 1994)

Sonetos desde el infierno (La Habana, 1972)

Todo lo que pudo ser, aunque haya sido,

jamás ha sido como fue soñado.

El dios de la miseria se ha encargado

de darle a la realidad otro sentido.

Otro sentido, nunca presentido,

cubre hasta el deseo realizado;

de modo que el placer aun disfrutado

jamás podrá igualar al inventado.

Cuando tu sueño se haya realizado

(difícil, muy difícil cometido)

no habrá la sensación de haber triunfado,

más bien queda en el cerebro fatigado

la oscura intuición de haber vivido

bajo perenne estafa sometido.

Reinaldo Arenas (Holguín, 1943 - Nueva York, 1990) 

El hombro de la puta

    Me paseaba con medio cuerpo desnudo, aburrido de estar tirado, desde mediodía, soplando el maldito calor que junta el techo y que ahora, siempre en las tardes, derrama adentro de la pieza. Caminaba con las manos atrás, oyendo golpear las zapatillas en las baldosas, oliéndome alternativamente cada una de las axilas. Movía la cabeza de un lado a otro, aspirando, y esto me hacía crecer, yo lo sentía, una mueca de asco en la cara. La barbilla, sin afeitar, me rozaba los hombros.

    Recuerdo que, antes que nada, evoqué una cosa sencilla. Una prostituta me mostraba el hombro izquierdo, enrojecido, con la piel a punto de rajarse, diciendo:

    —“Date cuenta, serán hijos de perra. Vienen veinte por día y ninguno se afeita”.

    Era una mujer chica, con unos dedos alargados en las puntas, y lo decía sin indignarse, sin levantar la voz, en el mismo tono mimoso con que saludaba al abrir la puerta. No puedo acordarme de la cara; veo nada más que el hombro irritado por las barbas que se le habían estado frotando, siempre en ese hombro, nunca en el derecho, la piel colorada y la mano de dedos finos señalándola.

Leyendo el blog Un libro cada día  fui a parar a ‘El pozo’, de Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909 - Madrid, 1994).

Coño payaso

Como digo, Verónica tenía un coño charlatán, lo que no era bueno porque su única función parecía ser la de hablar para que no le echaras un polvo. En cambio, Evelyn tenía un coño risueño. Vivía también en el piso de arriba, sólo que en otra casa. Siempre venía a la hora de comer para contarnos un nuevo chiste. Era una cómica de primera, la única mujer verdaderamente graciosa que he conocido en mi vida. Todo era broma, incluida la jodienda. Podía hacer reír hasta a una picha tiesa, lo que ya es decir. Dicen que una picha tiesa no tiene conciencia, pero una picha tiesa que además se ría es fenomenal. La única forma como puedo describirlo es diciendo que, cuando estaba cachonda y molesta, Evelyn hacía ventriloquia con el coño. Estabas a punto de metérsela, cuando el payaso que tenía entre las piernas soltaba una carcajada de repente. Al mismo tiempo, alargaba los brazos hacia ti y te daba un tironcito y un apretoncito juguetones. También sabía cantar, aquel payaso de coño. De hecho, se comportaba exactamente como una foca amaestrada.

De ‘Trópico de Capricornio’, Henry Miller. (Libro en ePUB)

Serpientes se levantan de tu piel, así lo dibujó Toshio Saeki.

Humor a lo cubano con El Guamá.

Audio

  • Gracias a @esdemamarrachos por recordarme hoy este fragmento de la novela de Cortázar, el cual sé casi de memoria de tanto haberlo leído… Y sigue siendo melodía, beso de palabras.
    20 plays

Profile

en DIARIO DE CUBA
Newspapers | Spain, ES

Summary

Estudios:

1996 - 1998 - Escuela Provincial de Artes Plásticas ‘Oscar Fernández Morera’. Trinidad, Sancti Spíritus, Cuba.
1998 - 2000 - Graduada de la Academia de Bellas Artes San Alejandro, La Habana, Cuba.
2000 - Participó en el Taller literario ‘Salvador Redonet’ impartido por el escritor Jorge Alberto Aguiar, La Habana, Cuba.
2001 - Egresada del tercer curso de técnicas narrativas de Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, La Habana, Cuba.
2006 – Participó en el I Curso de Guiones Audiovisuales, impartido por el profesor Juan Losada, coordinado por Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y la Casa Productora del ICRT, La Habana, Cuba.
2006 - Cursó el taller “Cómo se cuenta un cuento”, impartido por el escritor Gabriel García Márquez, Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba.
Specialties: Artes plásticas, literatura, diseño, periodismo digital, redes sociales, multimedia.

Experience

  • Dec 2009 - Present
    Editora multimedia y community manager / DIARIO DE CUBA
    Redacción de DIARIO DE CUBA.
  • 2008 - Present
    Editora multimedia / Cubaencuentro
    Edición de contenidos multimedia, redes sociales, otros.
  • Oct 2007 - Present
    Diseñador gráfico / Estudio de diseño JP Grafic
    Diseño de campañas de publicidad, identidad de empresas, maquetación de revistas, flayers, adaptaciones a diversos formatos.
  • Sept 2000 - Present
    Curadora / Galería Luz y Oficios
    Especialista del Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, La Habana, Cuba.

Education

  • 1998 - 2000
    Academia de Bellas Artes San Alejandro
    Pintura

Additional Information

Interests:
Arte, diseño, literatura, vídeo, nuevas tecnologías, redes sociales, periodismo digital.
abcdefghijklmnopqrstuvwxyz abcdefghijklmnopqrstuvwxyz