Escribí en
El Último Libro Del Mundo
La palabra no llega y me estoy desesperando. Mi cuaderno la espera con las hojas bien abiertas y las ansias de poseerla; la punta del bolígrafo desea correr entre ellas.
No llega y tengo miedo. La llamo, pero parece sacarme a patadas de su vida.
El monitor de la computadora la espera encendido como dejando su luz de guía.
No sé, no sabría decirle cuál mirada me gusta más de ella.
Conocí la ternura desde la primera vez que la vi a los ojos, esa tarde en el Centro cuando nos detuvimos a escuchar al organillero. "Me fascina el sonido que soplan esas máquinas, me impresiona tanto o más que cualquier invento del hombre", decía.
Amo también el recuerdo del brillo en sus ojos cuando la veía de reojo en el cine; por la intensidad con que iluminaba toda la sala, podía saber qué tanto le gustaba lo que veíamos. Eso y acariciar su rodilla en la oscuridad hacían que el silencio valiera la pena.
También sus ojos, perdidos entre las letras de un libro, me llenaban la vida.
Ellos, tanto como su boca eran mi mundo. Su abrazo, la manera en que hundía su cabeza en mi cuello, eran mi momento de felicidad cada día.
Todo lo que ella hacía era una maravilla; su mente llena de ideas e inteligencia hicieron que me olvidara de todo, hasta de mis tristezas casi milenarias.
Si ella estuviera a mi lado, tal vez le diría que la mirada que más extraño no es la de mi madre, sino la suya cada vez que hacíamos el amor y permanecíamos desnudos, callados uno al lado del otro. Eso es lo que extraño más que a nada en el mundo.
Todos pensaban que el Apocalipsis Zombie iniciaría con una bacteria creada en un laboratorio o un desastre nuclear; otros pensaban que llegaría del espacio ese motor por el cual los muertos se levantarían de sus tumbas o de sus lechos para comerse a media humanidad. Vivíamos engañados, el gen zombie estaba en nosotros.
Estaba en nuestra sangre, en nuestros huesos; estaba en nuestros hombros cada vez que rozaban el hombro del otro en el transporte público. Latía en nuestro corazón lleno de furia mientras esperábamos en el tráfico; en el estómago cada vez que veíamos a un político abusar de la demagogia. Se sentía vivo y fortalecido con el odio.
Ya éramos zombies bien vestidos compartiendo asiento en el transporte colectivo, en los restaurantes. Nos dábamos la paz en misa calmando el hambre de arrancarle de una mordida un pedazo de carne al otro. Disimulábamos muy bien la condena.
Fue así que un día, harta de los empujones del señor de junto, la secretaria que viajaba rumbo a su casa no pudo más y dejó salir al zombie. Soltó la bolsa y el gen del muerto vivo empezó a brotar de su frente brillando entre las gotas de sudor. Cuando el bolso cayó en el pie del gordo, levantó la vista y pudo ver los ojos ya muertos de la secretaria; ésta, soltó la mordida hambrienta en contra de la cara del gordo mientras su largas uñas de acrílico se aferraban a su yugular.
El pánico, el miedo y el enojo detonaron el gen del resto de los viajantes, así empezó el Apocalipsis Zombie. Siempre se lo dije al señor Alcalde: el pésimo servicio de transporte de la ciudad provocará un lamentable accidente un día de estos.
Despertó, era domingo por la mañana. De pronto recordó que tenía que hacerse un análisis de sangre, sencillo; era necesario saber su tipo de sangre y su Rh. Agilizó el trago amargo; se puso unos jeans, un suéter y salió a la calle. Llevaba consigo lo necesario; dinero suficiente para pagar el estudio, gafas de sol y música en su celular.
Sentada en la sala de espera veía a los pacientes y los doctores pasar de aquí para allá. A las mujeres que apresuradas y con nerviosismo tomaban agua esperando un ultrasonido. A los ancianos necios que peleaban con sus hijos insistiendo en la pérdida de tiempo. A los niños nerviosos por su primera vez frente a la aguja; ella aún tenía ese temor infantil. Escuchó su nombre: "Señorita, pase por aquí".
Sentada frente a la enfermera recordaba aquella vez en que tuvieron que sacarle sangre del dorso de la mano porque no le encontraban una vena y, al parecer, esta vez pasaría lo mismo.
Después de dos pinchazos sin suerte, la enfermera preguntó:
-¿Le ha pasado antes?
-Sí, -respondió ella- No es novedad.
-Es que siento la vena, pero no hallo la trayectoria.
En ese momento comprendió por qué siempre se le confundía el corazón.
Para mí, eres como ese lugar en la casa de Luis Barragán. Esa que está precisamente por donde tú vives.
Eres esa azotea bañada por el sol, con su juego de sombras. Llegar hasta ti y hasta esa azotea, forman parte de las cosas más bellas que me han pasado en la vida.
Tus paredes, tus pisos; esa piedra que se niega a ser pulida, ese muro que se niega a ser pintado, pero son bellos. Es el paso del tiempo, su inclemencia lo que te han hecho perfecto. Eso lo amo.
Y no te quiero tocar. No te quiero invadir con mis trivialidades, con mis tonterías y sin embargo, quiero aferrarme a esos muros, a esos contrastes.
Y escribo aquí porque sé que no lo vas a leer. Porque esos muros no leen.
Te quiero.
Un pequeño científico hizo un gran descubrimiento una tarde nublada.
Guiado por su curiosidad, entre salto y salto por la acera, descubrió la forma más sencilla de producir prodigios naturales. Su madre le había pedido que no lo hiciera, pero su hambre de saber pudo más que la advertencia.
Algún día alguien hablará de su cara de felicidad por el resultado del experimento. Un gran brinco sobre el agua que reposa en la calle. Una carcajada que calla el rayo que ilumina el cielo. La lluvia que se desata por el encanto de su risa.
La capacidad que tiene el charco de convertirse en tormenta.
Epílogo
Dicen que la mamá del científico se enojó al ver las calcetas llenas de lodo.
Era una piedra que, de tanto tropezar con ella, terminó hundida y lisa en el lecho del río. Pétreo rodar y rodar.
Tengo temor de que las palabras que me trago al estar atoradas en la garganta tengan faltas de ortografía el día que me anime a liberarlas.
“Emparéjale a la puerta que se meten los zombies.", decía mi abuela riéndose en aquellos días en que nos habíamos acostumbrado a su presencia.
Los veíamos llegar por el camino y era la señal de que el ocaso se acercaba. Ellos sabían que en la noche era más fácil encontrar alguna víctima. La noche era lo peligroso, después de tantos años de convivencia sabíamos que el día nos pertenecía a los vivos y la noche a ellos.
Los vivos, los sobrevivientes. En un principio era un orgullo llamarse así; ahora, con pocos alimentos y con los escasos bienes que nos quedan estamos igual de muertos en vida que ellos.
Cuando aseguramos el rancho cavando zanjas y poniendo púas en las bardas, nos dimos a la tarea de caminar al pueblo y recorrerlo buscando comida, cualquier cosa que pudiera servirnos de arma y claro, otros sobrevivientes que pudiéramos alojar en el rancho.
Vimos cosas que jamás nos hubiéramos imaginado. Cuando "ellos" llegaron, todos vivíamos un día normal; los niños en la escuela, los hombres en el campo y las señoras en su casa o en la iglesia.
La iglesia, creo que eso es lo más feo que recuerdo. Mi tía Martita quedó ahí. Teníamos días buscándola, pensamos que se habría ido en los camiones del ejército. Ella vivía sola en el pueblo y los militares vinieron de noche por la gente, por eso los que no vivíamos allá nos quedamos a la buena de Dios.
Una vez peinado el pueblo, el único lugar que nos quedaba por revisar era la iglesia y el dispensario. De ahí pudimos sacar medicinas, curaciones para lo que se ofreciera y algo de alimento. Entramos a la nave de la iglesia y estaba vacía, lo malo estaba en la sacristía. Ahí se encerraban todas las tardes las de la vela perpetua a rezar con el padre.
Todos estaban muertos dando vueltas como poseídos, también mi tía Martita. La pobrecita nada más apretó el rosario que llevaba todavía en la mano cuando mi tío Juan le clavó el machete en la cabeza. Cuando regresamos al rancho y le contamos a la abuela que se había convertido en uno de ellos, dijo: "Siempre se lo dije, ponte a hacer algo de provecho, Marta. Estar metida en la iglesia no te va a dejar nada bueno. Mira, hasta solterona se quedó la muy tonta."
¿Lo más gracioso? Cuando una noche escuchamos mucho ruido. Los perros ladraban mucho y salimos a ver qué pasaba porque según nosotros cercas y zanjas estaban bien puestas. En mitad de los maizales el viejo Ramiro daba vueltas persiguiendo a los perros con un trinche que le atravesaba por la mitad del cuerpo. Mi tío y yo nos reíamos de que el viejo, que en vida mal miraba a medio pueblo por ser el más rico de la región, ahora ni un mendigo perro se podía comer. Mi abuelo nos alcanzó, miró lo que pasaba y le dijo a mi tío: "Ya Juan, mata a ese desgraciado. Suficiente castigo tuvo con ser tan pendejo en vida."
Aquí estamos. Han pasado más de 8 años desde que ellos, los zombies como dijeron en el radio, llegaron caminando desde el norte. Mis abuelos se hacen cada día más viejos y sólo me quedan ellos y mi tío Juan. Mi papá, después de que se murió mi mamacita se fue para el gabacho. La mera verdad se me hace que él ya también está muerto. A veces sueño que entra caminando por el camino viejo, convertido en zombie, buscando que su gente le dé la paz que necesita clavándole un machete en el mero seso.
Ricardo Olivas pensó dos veces antes de hacer ese viaje. Alejarse de su demandante jefe era un arma de dos filos; mientras le insistía que tomara ese descanso después de cuatro años de trabajar para él, sabía que estaría llamándole las 24 horas del día por asuntos del "negocio".
Ricardo Olivas también lo pensó dos veces cuando sus amigos de la infancia, del fútbol en el llano, lo invitaron a "pistear" para celebrar que había regresado al pueblo que lo vio nacer. Después de todo, él iba a ver a su madre que se había quedado sola cuando sus hermanos se fueron al gabacho y a descansar.
Lo que Ricardo Olivas no pensó, bueno y no es que tuviera mucho tiempo para hacerlo, es que sería su mejor amigo, ese con quién iban a ver a las muchachas desnudas bañándose en el río quién le dijera al calor de las copas que era de los "sicaritos" de su jefe y venía a matarlo.
Había una vez una ocasión y una oportunidad que habían acordado una cita.
Se vistió para ella; a la otra le gustó porque se la habían pintado calva. Se vieron, se desvistieron y se aprovecharon una de la otra.
Tengo un [nudo de tu cabello entre mis dedos] en la garganta.
Tengo un [nudo de pensamientos que corren todo el tiempo hacia ti] en la garganta.
Tengo un [nudo de fantasías donde tus piernas se enredan con las mías] en la garganta.
Tengo un [nudo con tu sonrisa] en la garganta.
Tengo un [nudo con tu mirada] en la garganta.
Tengo un [nudo con tu nombre] en la garganta.
Estando en su cama, la pianista tuvo un momento de cordura cuando escuchó a su bisnieto tocar el piano que estaba en su recámara. Se incorporó de su lecho y lo primero que alcanzó a ver sobre el piano fue el retrato de su marido. Recordó su sonrisa, esa que brillaba entre bambalinas y le esperaba para abrazarla y felicitarla después de haber ofrecido su primer recital ante una sala llena.
Esa misma sonrisa fue la que la rescató de aquel burdel donde tocaba el piano. Siendo la menos agraciada, la madame decidió enseñarle lo poco que conocía de música. Así mataría el hambre de la chica y a su pianista borracho de un solo tiro.
No amo mi patria
su fulgor abstracto es inasible
pero (aunque suene mal) daría la vida
por un palco en el Azteca, cierta gente,
puertos, un mandato en Los Pinos, fortalezas,
una ciudad en movimiento, gris, monstruosa,
varias figuras de su historia, montañas
y tres o cuatro ríos.
(Paráfrasis del poema Alta Traición de José Emilio Pacheco)
CorríGriteLloréCaíMisRodillasSangraronMisManosSeLlenaronDeTierraCorríGritéLloréCorríBajoLaLluviaLloréPorElFríoMeDetuve.
Alguien tocó a su puerta. Al abrirla fue tal su sorpresa que se quedó callada y con los ojos abiertos. No pensó volver a verlo nunca; estaba ahí parado viéndola, con una sonrisa que apenas podía sostener y un brillo en los ojos que le traía a la cabeza ciertos recuerdos.
Ella estaba a punto de salir a un evento de la agencia donde sería la presentadora principal. Vestía su vestido negro favorito, tacones altos y medias negras. Sus ojos negros eran enmarcados por sus largas pestañas. Su cabello cayendo sobre sus hombros, maquillaje impecable. Bella, como él la recordaba.
También recordaba la vez que metió la mano por debajo de ese vestido mientras la besaba. Recordó como ella temblaba mientras su mano se iba acercando a su sexo, recordó la seda de su ropa interior y no pudo evitar sonreír aún más.
-Hola.
-¿Qué haces aquí?
-Pasaba por aquí... No, no pasaba. Necesitaba verte.
-¿Qué quieres?
-¿Puedo pasar?
Ella se sintió obligada a dejarlo pasar, las piernas le temblaban y por un momento pensó que caería al piso. Le pidió que se sentará y ella lo hizo en el lugar opuesto a él.
La miraba, no podía dejar de hacerlo. El corazón le palpitaba tan fuerte, toda la semana estuvo así desde ese día que despertó con la necesidad de tenerla a su lado nuevamente. Ella, nerviosa, cruzó la pierna. Acomodaba su vestido, le sacudía las inexistentes pelusas y se acomodaba el reloj. Estaba acostumbrada al silencio junto a él, pero en los buenos tiempos, la incomodidad precedía al placer.
No pudo esperar más. Se hacía tarde y el taxi probablemente ya la estaría esperando.
-Y dime, ¿qué quieres? ¿Te puedo ayudar en algo? -- Trató de mantenerse serena.
-Lo siento, no quiero incomodarte, pero esta necesidad de verte me estaba matando... Ni siquiera sé que decirte. Te extraño.
No sabía que pensar, no comprendía lo que estaba pasando. Por un momento, la sonrisa chueca, los ojos que trataban de esquivar su mirada le recordaron el pasado... También le recordó ese momento en que él metió la mano por debajo de ese vestido buscando la manera de llegar a su sexo.
No podía evitar sentir empatía por él, por esos momentos, por lo descompuesto que lucía.
-Y ¿ahora?
-Y ahora no sé, sólo quería que lo supieras... Y pudiéramos vernos.
-Lo siento, tengo que salir. Se me ha hecho tarde.
Se levantó como resorte del asiento y se encaminó hacia su cuarto. Estaba a punto de llorar y no quería que él la viera. Él no pudo evitar seguirla guardando distancia, moría por tocarla; por lo menos por rozar un poco su piel.
Se encerró en su cuarto y se apoyó en la puerta. Soltó el llanto y en un momento lágrimas negras caían en su escote recorriendo sus senos. Su piel se erizaba. Escuchó la puerta y tomó el valor posible para abrir la suya.
La sala estaba sola, él se había ido. Sobre la mesa, un papel con un número telefónico. Ya no tenía tiempo, tomó su bolsa y salió corriendo para subirse a su taxi.
Se lució como nunca en la presentación de la agencia. En la cabeza de sus jefes, estaba la idea de ascenderla. En la de ella, el temor que crecía a cada momento al recordar que tenía que regresar a su casa y que ese número de teléfono estaba en su mesita... Tentándola.
Yo venía a escribir algo, yo venía a llenar un espacio.
Hola, Miguel:
La ciudad de la esperanza… De que pase pronto el metro.
Voté por ti a pesar de que no eras el candidato de mi preferencia, pero era inminente tu triunfo y decidí ser parte de él.
Muchas veces te he mencionado en Twitter. Soy @TumbaFalsa, pero detrás de esa arroba que se queja, está Fátima Pérez que nació en esta ciudad hace 32 años; la vivo, la disfruto, la amo con pasión y también la sufro como muchos de los que en ella habitamos.
Reconozco el resurgimiento del D. F. gracias al trabajo de su gobierno desde hace 15 años, pero, como en todo, aún falta mucho por hacer.
¿Te has subido al metro? Sí, todos hemos visto las ceremonias en la línea dorada, ¿pero sabes con lo que tenemos que lidiar todos los días? Vivo en la Col. Industrial, muy al norte de nuestra ciudad; si algo me ha ayudado a transitar por el D. F. son los servicios a los que tengo acceso: RTP, metrobús y metro. Últimamente, transportarse en el metro se ha convertido en un infierno.
Uso el STC Metro para llegar a mi trabajo; viajo desde mi casa a El Rosario y después, de ahí hasta la estación San Pedro de los Pinos. Regularmente, en un día de suerte, hago una hora exacta y me quedan 15 minutos para llegar con toda tranquilidad a la oficina. Durante la semana pasada, llegué tarde 3 días gracias a los retrasos del metro.
Llegar a El Rosario es una pesadilla; el andén está lleno de gente amontonándose detrás de la línea amarilla, no hay lugar por donde pasar y muchos esperan en las escaleras. No debemos dejar de lado el hecho de que son muchos los mexiquenses los que cada día se trasladan al D. F. para trabajar. Y, cuidado, no estoy diciendo que ellos empeoran la situación; pagan su boleto y merecen un servicio de calidad igual que nosotros los chilangos.
Esto pasa en todas las líneas, no es exclusivo de la naranja.
Al parecer el metro tiene métodos para tratar con esa gran afluencia, pero créeme, no sirven para nada. A veces mandan un carro totalmente vacío desde la terminal para cubrir la siguiente estación, pero ¡oh sorpresa! No funciona, el carro que le sigue va lleno y debe sincronizarse con el de la dirección contraria; la gente se junta de nuevo y el problema no se soluciona.
Todos queremos llegar a tiempo y no queda de otra que ir apretado. ¿Sabes cuántas veces tienen que abrirse y cerrarse las puertas porque la gente no cabe? Hasta 10 veces, ¡más tiempo perdido y más gente esperando en la siguiente estación! La semana pasada vi 3 conatos de bronca entre los pasajeros. Nos molestamos entre nosotros, no merecemos este trato.
¿Cuánto tenemos que pagar para tener el servicio que merecemos, Miguel? Deja de lado la comodidad, un trato digno y que respete nuestros derechos humanos. ¿5 pesos? Créeme, yo estoy dispuesta a pagarlos.
Esta ciudad tan moderna, con tanto crecimiento debe darle a sus ciudadanos servicios de calidad. Estamos pagando un servicio, merecemos que se proporcione de acuerdo a nuestras necesidades.
Es momento de hacer algo por nosotros, Miguel. Demuestra que puedes hacerlo.
Y para rematar, la semana pasada un muchacho fue agredido por vagoneros. Ricardo Beltrán Páez fue golpeado por vendedores al pedirle a uno de ellos que le bajara el volumen a sus bocinas; las autoridades no lo apoyaron en ese momento. Ambulantaje que se elevó durante las campañas electorales del año pasado. Deja a un lado los favores a las tribus del PRD, la ciudad es de todos, no sólo de ellos.
Atte.
Fátima Pérez (Y los que se sumen)
Mis vidis, aquí están sus horóscopos para la navidad. Espero que el Niño Dios les haya traído muchas cosas bonitas. Después de escribir esto, estoy segura que me voy a ir al Infierno. Allá los veo.
Aries: Esta navidad te trajo suerte; la blusa que te regalaron y no te gustó, te servirá para el intercambio del 14 de febrero.
Tauro: Felicidades por tu papel en la pastorela de este año. Frustrante, pero todos empezamos siendo el buey detrás del protagonista.
Géminis: Tanto pavonearte todo el año para que terminaras encuerado y relleno de carne. No Fabiruchis, no estoy hablando de ti.
Cáncer: Estarás que echas chispas si no dejas la maldita costumbre de echarte los cohetones en la bolsa del pantalón.
Leo: Cuídate de los que se dicen tus amigos y no evitaron que hicieras el ridículo con el karaoke de la fiesta de la oficina.
Virgo: Es momento de pensar en un nuevo trabajo; el único aguinaldo que verás será el de la posada de la cuadra. Ahorra.
Libra: ¿Tu novia se llama María y le encanta platicar con las aves? Ten cuidado que te la están sonsacando.
Escorpión: Una cosa es que le creyeran a tu hermana que se embarazó nadando en el río y otra que crean lo tuyo con el “Espíritu Santo”. Reflexiona.
Sagitario: No seas ingrato y deja de patear el pesebre, ¿que no ves al niño en la cuna? Belén, campanas de Belén…
Capricornio: Eres un niño tan esperado por tus padres… y José. Vivirás rodeado de amigos, pero deberás cuidarte de los romanos por ahí de los 33.
Acuario: Huye de Belén, los romanos ya abrieron una fiscalía especial para investigar la matanza de los Santos Inocentes.
Piscis: Tú eres el más contento por ver a Dios nacer; bebes y bebes y vuelves a beber. Con moderación es mejor.
Los horóscopos de Tumba Falsa están de regreso, misvidis. Estos horóscopos también comen y deben perseguir la astral chuleta.
Un nuevo sexenio que nos llena de nostalgia. La ventaja de que regrese el PRI es que todos nos sentimos más jóvenes recordando y reviviendo, literalmente, viejos tiempos. ¡Que la suerte sea para México!
Aries: Estos días te sentirás renovado, con ganas e impulso de regresar a la escena y es que el sexenio huele tanto a ti, Carlos Salinas de Gortari. En el aire se siente la nostalgia; creo que hasta Elenita Poniatowska quiere saber de ti. Tu frase política de la suerte: “Ni los veo, ni los oigo”… WAIT.
Tauro: Vaya bienvenida te dio el sexenio, @gruizesp; ese avionazo en domingo puso a trabajar a todos, pero no es por asustarte, viene más trabajo para ti. Transición digital, apertura de más cadenas televisivas y algo que esperamos todos los mexicanos: Internet para todos. Tu frase política de la suerte: “Van siete meses y siento que ya son siete años” Felipe Calderón
Géminis: Ay, mi capu @MFBeltrones, tenías que salir con tu zarpazo de dinosaurio. El Senado aprobó controles democráticos a la Súper Secretaría de Gobernación; te entiendo, no te culpo, en tu partido esos términos no los conocen muy bien que digamos. Tu frase política de la suerte: “Tengo el Pinche poder del gobierno en la mano.” Fidel Herrera.
Cáncer: ¡Felicidades, @EPN! Deja tú que llegaras a Los Pinos, pudiste llegar a San Lázaro y por el pasillo central. Ahora a hacer lo propio que todos queremos que le vaya bien a México. Tu frase política de la suerte: “Yo gané, haiga sido como haiga sido” Felipe Calderón.
Leo: Tu trabajo no será sencillo, @osoriochong; vas llegando y AMLOve ya quiere que te destituyan. Tu frase política de la suerte: “Todos somos un poco ladrones” Álvaro Obregón
Virgo: Sentirás que te quitan un peso de encima, @Cristina_Diaz_S. Sòlo tendrás la ardua tarea de ponerle el pie a las reformas que los otros partidos quieran lanzar en el Senado. Digo, trabajar por el bien de México. Tu frase política de la suerte: “A este señor le falta lo que a mí me sobra: ovarios”. Xóchitl Gálvez.
Libra: Vaya despedida te da el D.F., mi querido @m_ebrard. La señorita provocación y la señorita protesta perdiendo el decoro; pero lo tuyo es la transparencia y la limpieza, lo demostraste con tu hemiciclo. Tu frase política de la suerte: “Lo resolveremos en quince minutos.” Vicente Fox.
Escorpión: Querido @Pactopormx; México espera mucho de ti, igualito que con tu hermano mayor Solidaridad. ‘Ora falta que los abajofirmantes cumplan lo prometido. Por cierto, los Reyes Magos son los papás. Tu frase política de la suerte: “Estamos trabajando las 24 horas del día y partes de la noche”. Sócrates Rizo.
Sagitario: ¡Feliz cumpleaños, @GustavoMadero! Esta puede ser una fría navidad, lo bueno es que en el fondo lo sabías; ni la mitad del padrón refrendó su militancia. Sé positivo, la familia pequeña vive mejor. Tu frase política de la suerte: “¡Ay de aquella pareja que no vaya!, porque no le hacemos cuchi cuchi en un mes.” Josefina Vázquez Mota.
Capricornio: Vaya inicio de período, @ManceraMiguelMX. Ponte los guantes porque te toca luchar contra las acusaciones de detenciones arbitrarias; por cierto, #Faltan14. Tu frase política de la suerte: “Antes estabamos a un paso del precipicio… ahora hemos dado un paso al frente.” Luis Echeverría.
Acuario: Ay, Chayito, @RosarioRoblesB. Agarraste hueso pero será duro de roer; muchos de los 13 compromisos de tu jefe te corresponden a ti. ¡Ánimo! Tu frase política de la suerte: “El 75% de los mexicanos tienen una lavadora, y no la de dos patas, sino de dos piernas” Vicente Fox.
Piscis: Te tocó estar al pendiente de los dineros de la nación, @LVidegaray; te aviso que, aunque poco, todo está inventariado. Tu frase política de la suerte: “El que quiera la silla, que se forme” Plutarco Elias Calles.
Otra semana más y otra tanda de horóscopos para ustedes, mis vidas. Se va Felipe y llega Quique; que la suerte no me les ponga cercos en la vida.
Aries: Sabemos que no te gusta el cambio, @SEGOB_MX, pero tampoco te me pongas autoritaria. Relájate. Tu corte: casquete corto.
Tauro: Toro precavido vale por dos, @A_Encinas_R; esa estrategia de tener al PRD y a Morena encendidos cual velita es perfecta. Tu falla: la de San Andrés.
Géminis: Se andaba poniendo la cosa color de hormiga con Hamás, Israel. Recuerda que la mirada de Irán está fija en ti, y no precisamente es de amor. Tu comida: Carnitas kosher.
Cáncer: Momento de definirse, @vicentefoxque. No puedes apoyar a EPN y luego criticar sus iniciativas por autoritarias. Gobiérnate. Tu antidepresivo: Prozac.
Leo: Tu buen humor no es otra cosa más que nervios, @FelipeCalderon. La carroza se nos convierte en calabaza. Tu mascota: El Perro Negro.
Virgo: Te vas “orillando a la orilla” de los partidos de centro izquierda, @PRDMexico. No le falles a tus fans, menos a aquellos que andan tristones porque se les fue el Mesías. Tu estado civil: Viuda.
Libra: Estarás bajo presión, mi querido @m_ebrard; de ti depende que no le heredes un conflicto internacional a #mm. Tu país: Azerbaiyán.
Escorpión: “Sorpresota” tu nombramiento como presidente del Consejo Político, @lopezobrador_. Tan parecido a Elba y su amor por el SNTE. Tu tono de piel: MORENA.
Sagitario: Es tu momento, @FILGuadalajara; esperábamos otro error como el de EPN, pero no del tamaño de Bryce Echenique. Es tiempo de pensar qué error puedes cometer el próximo año. Tu edición: 26.
Capricornio: Invitar a EPN a tu toma de posesión es una muestra de tu buena fe hacia su gobierno, @manceramiguelmx. Tu santo: Wikipedia (Encomiéndate a ella para TODO, más si son donativos extranjeros)
Acuario: Llegaste con todo a Morena, @martibatres. De diputado a mendig… Digo, presidente. Tu ángel: el de la Independencia.
Piscis: El día se acerca, @LVidegaray. Bolea tus cacles y búscate un buen tacuche por si te llaman al gabinete. Tu periodo: de transición.
Se nos viene el fin de año encima, misvidis. Estamos a nada de comprobar si los mayas sólo hicieron sus profecias del Fin del Mundo por convivir. Quise comprar una prórroga, pero todas se acabaron con El Buen Fin. Mientras tanto, aquí les dejo sus horóscopos para esta semana.
Aries: Traes muchos proyectos bajo el brazo, pero pronto estarás infumable; seguramente no pasarán la bacha en el Congreso. Tu número: 420… Tssss
Tauro: Todos sabíamos que tarde o temprano abandonarías la casa de tus papás. Tu nueva actitud te abrirá puertas y evitará cristalazos. Tu número: 23 años de militancia.
Géminis: Te hiciste la difícil pero al final tronaste; bueno, te aprobaron, reformita. No dudes que seguirás en boca del mundo laboral, diputados, senadores y uno que otro sindicato. Tu número: 388 bis y 390.
Cáncer: Tienes un gran talento que te ha llevado lejos; eres el soltero de oro y próximo jefe de gobierno, pero llamar al D.F. “Ciudad Capital” es tan mainstream. Medita y saca a la Condechi de ti. Tu número: 6… Largos años rumbo al 2018.
Leo: Lo tuyo son las historias de ciencia ficción; detonaciones que cruzan plafones de 12 cm y cambian de trayectoria a conveniencia. Para la próxima di que la bala perdida era de la narcoguerra de Calderón. Tu número: 16 casquillos.
Virgo:NoTePreocupesPorLoQueDicen,EresUnSerÚnicoEIrrepetible(GraciasADios).TenemosNúmero: 6.1 grados Twitter.
Libra: Momento de decir adiós a tus colegas y empezar de nuevo. El sexenio se fue a la velocidad de la F1. No te preocupes, siempre te la recordarán. Digo, te recordarán. Tu número: XXII Cumbre Iberoamericana.
Escorpión: El orden de las letras sí alteró el producto. Primero eras la SIEDO y ahora la SEIDO, pero ni el cambio de look puede ocultar el cochinero que con la salida de tu jefe se destapa. Tu número: 71. Digo, 17.
Sagitario: Te sientes bien Vergara, pero en el fondo tu ego no alcanza ni a llenar tu estadio; recuerda que siempre habrá alguien más fuerte que tú. Controla tu ira. Tu número: Chivas 1-2 Toluca.
Capricornio: Te gusta aprovechar las buenas oportunidades, espero que #ElBuenFin no te haya ensartado mucho con las ofertas porque quién disfrutará el Happy Ending será el banco y no tú… If you know what I mean. Tu número: 18 meses sin intereses con todas las tarjetas de crédito.
Acuario: No dices adiós a la esperanza, al dinero y mucho menos a la idea de seguirle haciendo a la mamad… Digo, al cambio verdadero. Cuídate de los fantoches porque a abas de elegir a uno como presidente. Si Morena no pega, sigue tus sueños de ser escritor. Tu número: 59 añitos. Aw.
Piscis: Renovarse o morir, pero esa idea de reagrupar a las Secretarías está muy vintage. Luego te enojas cuando te dicen que eres el dinosaurio de siempre. Tu número: 71 años de gobiernos priístas y contando.
Llegaron sus horóscopos de esta semana, misvidis. Quiero aprovechar esta oportunidad para informarles que seré la astróloga oficial de la presidencia de la República para el próximo sexenio. Ojalá no salga nadie a desmentirme.
Son tus nervios…
Aries: No por mucho madrugar, vas a dirigir un canal del estado. No hubo promesas, ni juramentos. Nada de nada. Tu número: 11.
Tauro: Preocupante la ruptura entre PAN y PRD, ¿la de Selena y Justin, qué? Ya llegará el amor verdadero. Tu número: 3era. fuerza electoral.
Géminis: ¡Felicidades! Conservaste tu empleo y hasta legalizaste la marihuana. Momento de forjar la patria, “literally”. Tu número: 256.
Cáncer: Reflexiona esta derrota; las cosas no salieron como esperabas y, bueno, es que ni tú te ayudabas: Tu número: 201.
Leo: Haz una limpieza al armario; tira, quema el pasado porque nunca se sabe quién le dé un rayón a tu metal. Tu número: 80K.
Virgo: En tu futuro inmediato hay un encuentro con el vecino del norte. Recuerda: no confundas a Obama con Denzel Washington. Tu número: 5.
Libra: Ten cuidado, con él trabaja una biógrafa y lo está sonsacando. Hasta la contraseña del feis debe tener. Tu número: 3
Escorpión: Pareciera que los mayas no se equivocaron; hay desastres donde antes no. Hasta el copete de Quique tiembla. Tu número: 2012.
Sagitario: Parece que habrá más chamba de la que esperabas; tendrás que poner en orden la máxima casa de la ciudad. Tu número: 1810.
Capricornio: No te pueden dar una cineteca bonita porque la rompes. No por mucho inaugurar, termina el sexenio más temprano. Tu número: 54.
Acuario: Nos amas y nos dejarás ir. Algunos le dicen prudencia, otros miedo. Ve pidiéndole los datos de su abogado a Zedillo. Tu número: 63.
Piscis: ¿No que muy gallito? Ándale te multaron por andar jugando con los huevos. Procura que no se te pongan tan azules. Tu número: 1.44mdp.
Misvidis, aquí están sus horóscopos para esta semana. Pasamos los días de los Fieles Difuntos, espero que nadie les haya jalado sus patitas de otra forma que no fuera la más placentera.
Aries: Las alianzas te harán más fuerte, pero cuidado; a tus nuevos amigos les da por ponerse como changos en la cámara. Tu número: 500
Tauro: No querías reconocerlo, pero qué bueno que hiciste las pases con el pasado. Por cierto, junto a Felipe te ves más alto. Tu número: 12
Sí, otra vez. ¿Y?
Géminis: Estarás presente en todas los eventos importantes, hasta en el Buen Fin que llegó para quedarse. Lástima que tú no. Tu número: 1
Cáncer: Te dijeron que te cuidaras de esa mujer, que te iba a dejar destrozado. Ahora a hacer el recuento de los daños. Tu número: 40,000
Leo: Una mala noticia: eres el bufón de la TV mexicana. La buena: tú sí tienes el valor, el valor de la “bonditud”. Tu número: 4
Virgo: Tiempos difíciles para tu salud, cuida lo que comes; un catarrito y ahora problemas con los gases. Inflación, pues. Tu número: 4.16%
Libra: Negocios nuevos. Dile al de las botas que te ayude porque con el chaparrito de lentes no podrás contar. Tu número: 0 a la izquierda.
Escorpión: Tu comida con el Tío Gamboín y demás personajes dará de qué hablar. Qué no harás por las criaturas del D.F. Tu número: 31 ¿o 32?
Sagitario: Te invitarán a la cena de intelectuales de EPN; no se te ocurra preguntar si ahí es el #ZombieWalkMX. Tu número: mesa 5.
Capricornio: No te hagas del copete chiquito y dile a tus bancadas que descongelen la reforma. ¿O el gel produce sordera? Tu número: 3
Acuario: Fallaste, las camionetas no eran del vecino. No por mucho repetir la nota todas las mañanas, sería cierta. Tu número: equivocado.
Piscis: Te ves muy feo diciéndole a los demás “mala persona”. No seas ardido, por eso no te invitaron. Tu número: $500 en monedero Soriana.
Los horóscopos de esta semana están dedicados a mis queridos Feli Calderón y Marce Ebrard que ya casi se nos van. Se respira la nostalgia, misvidis.
Aries: Toma fuerzas para lo que viene, poner como ganador a los Pumas ya te arruinó la quiniela. Deberás pagar. Tu número: 5.
Tauro: Es un momento excelente para cambiar de look, sobre todo ahora que los del banco te andan buscando. Tu número: rojo.
Géminis: Son buenos tiempos para los soñadores, no desaproveches esa hora extra por el cambio de horario. Tu número: 1 borreguito, 2 borregzZzzzz…
Cáncer: San Juditas te protege, pero necesitarás un abogado. Ya ubicaron el iPhone que te robaste ayer en San Hipólito. Tu número: 4s.
Leo: Quienes hoy se ríen de ti por traicionar tus principios, mañana se reirán de ti cuando salgas con Derbez. Tu número: 132. Digo, 131.
Virgo: Enfrenta las consecuencias y agradece que te cacharan jugando en el pleno; se sabe que también juegas en el baño. Tu número: 1up.
Libra: No confundas la pasión por tu trabajo con la pasión por el galán. Tip: A la vuelta del Senado hay un hotel. Tu número: 100 años… Pienso en ti.
Escorpión: ¡Ya casi te vas de vacaciones! Ve haciendo las maletas que te quedas sin chamba el 1 de diciembre. Tu número: 60,000.
Sagitario: Nuevos proyectos y cambios; falta que vendas mole los domingos y no te vendría mal después del 5 de diciembre. Tu número: 12.
Capricornio: Date tus lujos; si no lo haces tú, ¿quién? Nada más no te quejes cuando el avión te lo dé el país. Tu número: 90% de ventaja según GEA-ISA.
Acuario: Sientes que te traen de aquí para allá, del Senado al Congreso. Cómprate un suéter para la fría congeladora. Nadie te quiere por trabajadora. Tu número: $7 x hora.
Piscis: Sientes mucha presión. Relájate y recuerda revisar wikipedia antes de aceptar donativos que incluyan estatuas. Tu número: 5 millones de dólares directitos de Azerbayán.
Los horóscopos de esta semana son públicos, ajenos a cualquier partido político. Queda prohibido su uso para fines distintos a los establecidos por los astros.
Aries: Últimamente has dado de qué hablar, toma el camino por el que venías y ponte a hacer la tarea. Tu número de la suerte: 132.
Tauro: Andarás en boca de todos, torito hermoso. Ya viene la temporada grande de la Plaza México. Tu número de la suerte: 6 toros 6.
Géminis: No mezcles los negocios con el placer; a Rubén Escamilla le funcionó, a ti quién sabe. Tu número de la suerte: el de Room Service.
Cáncer: Te dicen necia, pero no les hagas caso; en una de esas, encontrarás el secreto de la cadenita. Tu número de la suerte: 102.5.
Leo: Se cierra un ciclo importante en tu vida, pero no te pongas triste. Prepárate para la grande (sin albur). Tu número de la suerte: 2018.
Virgo: Inicia un ciclo importante en tu vida, tu carisma de oro te abrirá muchas puertas. Tu número de la suerte: 2018… Si te dejan. #MM
Libra: El reconocimiento a tu trabajo viene de tierras lejanas, prepara la propina en peso mexicano. Tu número de la suerte: 150,000 …USD.
Escorpión: Estrenarás casota antes de fin de año, pero quién llevará los pantalones no será tu marido. Tu número de la suerte: 2012-2018.
Sagitario: Conservarás tu negocio, digo, tu cargo. Tu “belleza natural” causará envidias. Tu número de la suerte: 2 mil 35 mil.
Capricornio: No podrás derrotar este negro presente; acéptalo: Obama tiene tumba’o. Tu número de la suerte: 50 millones de votantes latinos.
Acuario: Viajes en familia en tu futuro; no olvides comprarle souvenirs a los petroleros que te reeligieron. Tu número de la suerte: 6.
Piscis: Supera tu pasado, pero no lo escondas; no faltará quién quiera exhumarlo para demostrar que es tuyo. Tu número de la suerte: Z-3.
Los horóscopos de esta semana están dedicados a nuestos amiguitos diseñadores gráficos y web. Que la vida les sonría después de haberse lavado los dientes.
You… You Tumba Falsa. Not bad.
Aries: Habla con la verdad, la gente te lo va agradecer. Decir que andas buscando a El Lazca para no llegar a casa es un error. Tu color: #FF0000
Tauro: No por mucho madrugar, amanece más temprano y no por tener un karaoke vas a entrar a La Academia. ¡Cantas horrible! Tu color: #00FF00
Géminis: Sentirás que la cabeza te estalla y el corazón también. No es amor, es hora de entrar a emergencias. Tu color: #0000FF
Cáncer: El estrés te sobrepasa, pero no te preocupes; cuando descubran el fraude tendrás días para meditar tras las rejas. Tu color: #FFFFFF
Leo: Ver por los demás es alimento para el alma, pero no te ufanes. Brincos de 39000 m dieras por ser un héroe verdadero. Tu color: #000000
Virgo: Sientes que la vida te escupe en la cara y no es cierto. Quién sí lo hace es tu mesero por no dejar propina. Tu color: #FFFF00
Libra: Hacer el bien sin mirar a quién no tiene nada que ver con lo que haces cuando ves a la vecina, ¡puerco! Tu color: #990000
Escorpión: Tu esfuerzo y trabajo darán de qué hablar. Ojalá y no seas el genio detrás de la campaña de la Universidad Insurgentes. Tu color: #FF33FF
Sagitario: Sientes que el karma te las cobra; recuerda que te metiste en la cola del Starbucks. Sí, tú, la güera a fuerza. Tu color: #CCFF33
Capricornio: Quédate con el hombre que soporte tus quejas y caprichos porque al resto de la humanidad nos tienes hartos. Tu color: #0000CC
Acuario: Se agradecerá a quien dé informes del paradero de este signo, se perdió en el #CC2012. En un sanirent. Tu color: #663300
Piscis: Estás desorientado y no sabes qué camino tomar. Prende el GPS y no pierdas más tiempo esperando tu horóscopo, zoquete. Tu color: #66FF66