@elAndrei
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@Riko_Zenteno Veremos qué se puede hacer, mi estimado.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@tazy Calma. Ahorita los DM andan mal. Por ejemplo. Yo te sigo. Tan es así. Que hemos platicado. Intenta mandarme un tweet. Y verás.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@tazy Jajaja. Estoy. De. Acuerdo. Contigo.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@tazy Jajaja. En serio. Yo celebro. Tu nueva manera de twittear.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@tazy Si deseas transmitir un estado agitado, ansioso, o desesperado, funciona. ¡Hey!, ¡tal vez eso sintió Carlos Velázques en el concierto!7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@tazy Nunca imaginé que defendería a ese güey, pero lo mismo podría decirse de Pynchon o, más cercano, de Cortázar.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@tazy Es que tiene asma.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@tazy La Biblia vaquera rifa. No lo juzgues por una reseña.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@picova ¿Debí haberle preguntado?7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@picova No, comía unos cacahuates que también pagó.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@Tania_ No fue para tanto, recordé que iba a tomar y eso siempre me pone de buenas.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@Tania_ No te voy a mentir, lloré un poco, cuando pidió también unos Malrboro Black Freeze y la cajera no sabía a qué se refería.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@Tania_ De piel, sí, sintética. Y olía a cabello quemado.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@Tania_ Fue terrible, pero sobreviví para contarlo.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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Antes de pagar las caguamas, el tipo delante de mí hizo nueve recargas a distintos teléfonos celulares. El infierno ya no me asusta.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@AliasCane Va la tlayuda.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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@AliasCane Va la caguama.7 weeks ago from web | Reply, Retweet, Favorite
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En la oficina. Después de horas de café y guitarras en los oídos, entro al baño a despejar el estómago y la mente. Miro debajo de las puertas para encontrar un espacio libre. Zapatos negros. Zapatos negros. Zapatos negros y detrás del último sanitario, se asoman unos tenis naranja iguales a los míos, el mismo modelo. Por un segundo cabe la posibilidad de ser una entidad fuera del cuerpo o en un tiempo distinto. El yo defecador está adentro, sentado en el excusado y el yo observador está afuera, mirándome, desplazamiento o viaje en el tiempo. Pero un segundo después, nada de eso. ¡Ah, la mierda! Ese cabrón trae mis tenis, un par igual a los que compré en oferta hace unos meses. El color naranja sube desde mis pies hacia la cabeza a través de las venas. Mi rostro acalorado voltea hacia el espejo, arquea las cejas en señal amable de contener las ganas de gritar “chinga tu madre” y comienza a emitir punzadas y pequeñas gotas de sudor. Un imbécil con mis tenis naranja, idénticos. Un imbécil con el mismo gusto. ¡Vaya mierda! Casi como si escuchara mis reclamos, el usurpador de gustos tenísticos, que resulta ser uno de los contadores, sale del baño y mira hacia mis pies. También se encabrona.
Minutos después, ya adentro, con la mente despejada, pienso que es tremendamente imbécil molestarse porque otra persona traiga las mismas prendas que tú. El supuesto sistema que nos pretende únicos es, irónicamente, un dictador que diseña uniformes lindos y baratos. Si el contador trae mis tenis naranja es solo la punta del iceberg, es lo visible de una infinidad de comportamientos que nos hacen similares. Seguramente creció en una unidad habitacional, estudió en escuelas públicas y pretende ser un hombre relajado a pesar de las tensiones de la ciudad. Por dentro tenemos, mínimo, quinientas cosas en común. Como la ilusión de un aumento de sueldo, la muerte inevitable y las lagañas.
Odio los “casi”. Entonces digamos que fue hace dos meses cuando bajé del metrobús una estación antes de casa. ¿Se entendió esa frase? Más de un año sin escribir en el blog. Tengo los dedos un poco fríos. O siempre los tuve. En fin. Crucé Insurgentes para llegar a casa después de un largo día en la oficina. Caminé un par de cuadras, miré una mujer en un saco rojo, un buzón rojo y, de pronto, una peluquería. Roja, claro.
Estaba abierta. No es que fuera muy tarde, las 8 de la noche tal vez, pero resultó muy raro así sobre la marcha. Escuchaban a The postal service pero eso qué importa. Lo que importa es que me detuve. No es cierto. Lo que menos importa es que me detuve frente a la peluquería, lo más importante es que adentro sonaba The postal service. ¿Por qué me bajé antes del metrobús? Sentí ganas de andar por la calle antes de que fuera inevitable. Antes de que “tuviera” que hacerlo. La gente baja siempre en su estación de metrobús, de metro, de micro, incluso de taxi. Esa noche yo no.
Frente a la peluquería recordé las tardes que caminaba con mi madre a cortarme el pelo. Era a unos cien metros de casa, en la misma colonia. Cruzábamos un par de andadores y listo. Ella siempre trataba de influir sobre mi decisión. La aprecio mucho porque conocía mis obsesiones, es decir, nunca se atrevió a sugerirme el look de una estrella pop o un cantante de rancheras. No, ella buscaba futbolistas con cortes decentes y trataba de recordármelos mientras bajábamos los andadores. ¿Qué tal como Nicola Berti?, el de Italia, decía ella. Bueno, respondía yo. Por ejemplo. Y me hacían el corte. De regreso a casa comprábamos helado de crema. Yo detestaba el de agua. Lo genial de esos cortes de cabello de la infancia es que al otro día, ya sin gel y menjurjes de peluqueros, el pelo era el mismo de siempre.
Este recuerdo de mi madre fue fugaz mientras miraba el interior de la peluquería roja que encontré al bajarme antes del metrobús. Entré y pensé que nunca he sido pelón. En serio lo pensé al entrar. Nunca he sido pelón. Al menos no desde que era un bebé. Cuando la chica me sentó en la silla, le pedí que no dejara un solo cabello en mi cabeza. ¿De veras? Ni uno solo, pelón. ¿A cero? A cero. ¿Seguro? Seguro. Tengo que preguntar otra vez, la gente suele arrepentirse con cosas tan pequeñas como esta, ¿ok? Sale, pregúntame de nuevo. ¿Seguro?, ¿a cero?, ¿pelón? Seguro. La chica agarró la máquina y pasó sus navajas por en medio de mi cabeza, mostrándome, por primera vez, mi cuero cabelludo. Lunares que jamás había imaginado. Raspones. Una cicatriz. Un paisaje que no veía desde que era un bebé y por lo tanto no recordaba. En fin, la sesión fue muy breve, quince minutos quizá. Dije gracias, pagué cien pesos y en su iPod sonaba Santería de Sublime. Un evento curioso.
Un día después compré dos pares de tenis. El fin de semana posterior, I. habló conmigo. Estaba cansada. Ella merece mucho más, y estoy totalmente de acuerdo, así que terminamos. Miré a su gato y me quebró, sentí que una familia se desvanecía en alguna playera. Tengo un serio problema para llegar a los aeropuertos.
Dos meses después cumplí 29 años y comencé a hacerme algunas preguntas. La mayoría estúpidas como, ¿quiénes somos los seres humanos?, ¿qué había antes del Big Bang?, ¿cómo es que fabricamos luz artificial? Las otras son más personales y tienen que ver con el paso de este sujeto por el mundo, este sujeto que se baja antes del metrobús y se rapa la cabeza. Este que camina por la ciudad hacia la oficina, hacia la casa, hacia la nada y no entiende como estos animales se toman todo tan en serio. Este que mueve estos dedos, frente a esta pantalla. Este sujeto extraño que escribe en mi nombre. Olvidemos todo. Empecemos desde cero.
El celular suena a las 3 am. Es mi hermano. Me dice: Ya se murió doña Cris.
***
Ahí tienen al Andrei frente al ataúd de su abuela. Abraza a su papá. Se despiden de ella. A escasos cinco minutos para que cierren la caja, saben muy bien que no volverán a ver su rostro.
***
Al volver de esta última visita a Oaxaca, tuve muchas ganas de escribir. Traté de evocar un recuerdo sobre doña Cris. No pude. No puedo. Soy una estafa.
***
No es raro, llevo más de dos meses sin tocar el teclado. Ni siquiera en Twitter he dicho algo bueno.
Hace una semana, Sosa me preguntó porqué ya no escribo. En pleno chantaje emocional, le dije: estoy cansado de hablar de mí.
Me releo de años anteriores y este personaje ya me da hueva, en serio, ya me dio hueva. Quiero desaparecerlo.
Evidentemente, mi amigo me pide que no lo haga. Es lo quería escuchar, por supuesto, pero no me quita las ganas de acabar con todo.
***
¿Quién?
Abuelita, güey, doña Cris.
No mames.
Sí.
Chale, qué mal pedo, gracias por avisarme.
Espera, el pedo es que papá no contesta.
Tengo sueño güey.
¿No podrás avisarle?, viven cerca, ni modo que se entere hasta mañana.
Tienes razón.
Ve y tócale, ¿no?
Sí.
Bajo a Monterrey. Tengo que caminar hasta la esquina con Zacatecas. Es puente. La calle está vacía. Ni una persona. Ni siquiera el sonido de un coche. Soy el mensajero. Imagino que estoy en el campo. Debo llevar la noticia hasta otro pueblo. La luna, como siempre.
***
Frente al ataúd. Su hermano le cede la palabra. ¿Andrei, tienes algo qué decir? El Andrei piensa que su abuela es un mapa nada más. Una tierra a la que ya no podrá acceder. Quiere hablar, siente que es una pena ya no lograr explorarla. Que se ha derribado el puente para llegar a ella. Que su memoria se apaga. Que se lleva todo. Que tiene preguntas que no tendrán nunca una respuesta. Pero lo que dice es: no tengo palabras. No, espera, no cierren la caja, sí tengo palabras: no te preocupes, abuela, tu hijo está con nosotros.
***
La enterramos en el cementerio de San Agustín, Etla, su pueblo natal. Ahí estaban sus hijos. Y sus nietos. Sí, sin ella en el mundo, nosotros no estaríamos. No tendríamos sed, no estaríamos hartos del calor, no estaríamos hasta la madre de este país. Dicen que fue una luchadora social en épocas en que éstas no existían. Dicen que fue lectora voraz y socialista. Dicen siempre se quejaba de todo, porque este mundo era perfectible para ella, porque siempre se tiene que opinar. Dicen que tenía buena mano con las plantas. Yo sólo sé que es la mamá de mi padre. Y eso lo sé, porque lo veo mirar hacia la tierra. Meterse una mano al pantalón. Sacar un pañuelo para limpiarse el sudor. Y se me hace tan fascinante tenerlo cerca, que me acerco y lo abrazo.
***
Tengo ganas de desaparecer. Sé que lo digo para que dejen sus comentarios de: no te vayas, Andrei, sigue escribiendo, vales mil. Pero estoy cansado de aparentar que tengo un blog. Mejor ser honesto y decir: lo tuve. Es verdad, todos necesitamos saber que nos quieren. Pero sí me voy. Quizá vuelva algún día. He hablado hasta el cansancio de la importancia del blog en la historia de la creación. También he dicho que estar bloqueado es una verdadera mamada. Pero es verdad que por ahora sólo quiero estar en mis archivos de word, en mi libreta. Veremos si tanto fanfarroneo recala en algo, mientras tanto, quizás este camino de postes sólo será el testimonio de uno de tantos intentos.
***
La luna entonces, como siempre. Llego a su casa. Toco el timbre. No contesta. No puedo creer que soy quien le dará la noticia. Quizá, la peor noticia de su vida.
¿Quién?
Soy Andrei, pa.
Ay, hijo, ¿y ahora por qué tan temprano?
Son las 4 pa, ¿puedo pasar?
Si, claro que sí, ¿y ahora qué te pasó? Entra, tengo todo regado.
(Se abre la puerta)
Según las medidas reglamentarias del beisbol, Natasha Kahn baila a cincuenta metros de mis ojos.
No la distingo. Sé que es ella porque está al centro y se mueve de un lado a otro con el micrófono.
También sé que es ella porque las pantallas gigantes la muestran nítida, aunque fragmentaria. Los ojos, los labios, la espalda, un salto, se agacha y se toca las piernas. Las nalgas.
Debajo de la pizarra, las luces del escenario proyectan una sombra que baila.
Es su cuerpo.
La siguiente media hora, su voz es el aire y mis ojos se pegan a ese muro de concreto.
***
La toma es abierta. Aaron Ramsey, un futbolista galés de 19 años, recupera el balón. El narrador habla maravillas de su futuro, que parece escrito en alguna ley de la física.
Me distraigo. En mi mente hay niebla: gas neón que ilumina un letrero: Ramsey.
Ryan Shawcross le arrebata la pelota y despeja. El galés se tiende en el pasto. El árbitro pita, detiene la jugada y corre hacia él. El narrador, que ha estado atento a la violencia de la jugada, pronostica que Shawcross le ha provocado una fractura, una fractura expuesta a Ramsey, el galés.
Ahora todas las tomas son cerradas. Campbell brinca enojado. Bendtner levanta la mano. Shawcross pone cara de espanto. Fábregas se lleva las palmas a la frente. Wenger se toca la barbilla. El árbitro saca una tarjeta roja. Shawcross se limpia el sudor con el jersey. Eboué se hinca en el pasto.
¿Y Ramsey? ¿Y la fractura expuesta?
Eduardo sale de la banca a calentar. Campbell le grita al árbitro. Fábregas se lleva las palmas al cabello y comienza a jalárselo. El árbitro le muestra la tarjeta a Shawcross. Eboué avienta piedras imaginarias hacia el pasto, una vez, dos veces, tres. Wenger se toca la barbilla. Los labios de Fábregas dicen jo-der, y luego fuck.
Me desespera no ver la fractura de Ramsey, sólo ver caras y fragmentos de cuerpos en movimiento. Apago la televisión.
Mientras me sirvo un vaso de agua, pienso que soy ese estadio de futbol.
Para ver la fractura expuesta dentro de mí, debo dejar de escuchar los cánticos, dejar de verme en tomas cerradas, ir a la cancha y buscar a Ramsey. Ver su cara de dolor.
***
Leo acostado en la cama. Al final de una página, me doy cuenta de que no estoy sobre mis sábanas. Volteo y la miro. El resplandor de la tele ilumina su sonrisa. Luego escucho una carcajada.
Salgo de la penumbra. Me acerco a besarle los labios. Una luz azul proyecta mi cuerpo entero sobre sus sábanas.
***
La mujer que ahora sonríe se llama I.
La traigo en los ojos.
Es la misma que una noche me sirvió un vaso de agua.
***
Costa y yo nos despertamos temprano para jugar Pin Pon.
No llevamos puntuación alguna. Ni reglas.
Somos condescendientes porque lo primordial es conseguir ritmo. Un sonido que nos atrape mientras hablamos de Rodrigo Rey Rosa.
Pin pon,
pin pon,
pin pon.
Que la pelota no salga de la mesa.
Pelotear hasta el cansancio,
o hasta encontrar el momento justo
para dejar sin un ojo al contrario.
Menos mal que conocemos nuestros gestos,
y esquivamos el madrazo en el instante exacto.
Con tanto Facebook y Twitter, se me ha olvidado anunciar por aquí.
Me presento hoy a las 19 horas en el Palacio de Bellas Artes, en la sala Adamo Boari, como parte del ciclo de Nuevas Voces de la Literatura Mexicana. Leeremos y hablaremos sobre los logros y los retos de las nuevas generaciones. Esta mesa la conformamos Fernanda Melchor, Saíd Javier Estrella, Askari Mateos y pues yo; y la modera Marianne Toussaint. Espero que estén a tiempo de cambiar sus planes.
Casi al mismo tiempo, a las 19:30, los KFGC presentamos el show “Como lo vio en televisión”, en Casa del Poeta (Álvaro Obregón 73, Col. Roma). Textos, video y música en torno a la TV. Debido a la coincidencia de tiempos, y tras fallar en busca de un teletransportador, inmediatamente después de la mesa en Bellas Artes, corro hacia el show de La Casa del Poeta. Una aventura contrarreloj cuya crónica podrán escuchar en próximas fechas. Espero verlos en el evento que más les interese.
Los KFGC:
El cartel lo realizó el Rey Cobra, y la fotografía es de Gustavo Barbachano.
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Metzker
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desde sus primeros momentos
un desastre natural
no termino de leerlo.
Repito:
si el objeto textual, el registro performático de la experiencia o lo que se quiera; si la escritura, el berrinche
o lo que se quiera,
si el saber de la tribu no viene en forma de un golpe irreparable en el centro del lenguaje, si no revive por lo menos una zona de fantasmas,
no termino de leerlo.
Me parece que los, por así llamarlos, escritores de poemas,
inscriptores de poemas,
los adolescentes perpetuos
que bajan las escaleritas de prosas cortadas al ras
como esta,
se han tomado tan en serio a sí mismos que es preciso revocarles las licencias poéticas
de manera gremial, inmediata y retroactiva.
Con esta cantidad de poemas, un modesto lector tendría
para pasarse la vida escarbando
en la pelusa de hondos, orondos ombligos.
No leer, pues,
adquiere aquí una importancia de primer orden
y de segundo y de muchos órdenes:
(manifiesto: la especificidad o nada)
(manifiesto: la ciencia o nada)
(manifiesto: perdices o nada)
Zoologías de lectura de corte
1) pragmático;
2) de acendrada pereza;
3) de vocación por lo solamente más preñado de asombro;
4) de una fe, por así llamarla, en el idioma;
5) de un contrato ineludible con la muerte y con el pan.
Llega un momento en la vida del modesto lector
donde son necesarios únicamente
los poemas perfectos, poemas
o unidades de desarrollo textual,
si se quiere,
de extrañeza frente al idioma
si se quiere,
que lo lancen a uno varias veces al día
por las escaleras
(es que en las ciudades no se encuentra fácilmente
como si tal cosa
un abismo, menos dos),
que por lo menos le modifique a uno
la visión del mundo en fase Beta,
especialmente los poemas larguísimos
y los poemas especialmente cortos,
especialmente las prosas cortadas,
las coartadas poéticas
como el insomnio,
especialmente los koanes y los estornudos
de donde uno sale, literalmente, expelido,
siendo otro.
El peligro, claro, recae
en la pérdida de toda sutileza,
en la pérdida
de la gozosa posibilidad del aburrimiento,
de la sabia esterilidad,
de lo parco benéfico,
en fin,
en la pérdida del uso consensuado del punto y coma
se me ocurre,
de la praxis del susurro,
de todo lo que no sea un disparo,
de todo lo que no sea una teoría del disparo a quemarropa.
El peligro es que perdamos los matices que dan su especial coloradura a las cebras y a los tigres y los diferencian claramente de las páginas impresas,
el peligro será confundir un tigre con un poema, más por morbo y por el olor avinagrado de los belfos que a las adolescentas cuarentonas siempre les parece de lo más agradable,
el peligro será redundar, sobre todo, y escribirse de nuevo el canto quinto de Altazor por accidente, tiritando,
el peligro será sobre todo la pérdida del peligro,
los poemas que se pueden convertir en vinagre de escritorio,
cabecitas calvas de alfileres, el peligro
será enredarnos en la maraña intransitable
de hilos negros.
No creo que la muerte se apoye en una complicada maquinaria,
no hay relojeros secretos ni engranajes precisos.
La muerte es simple
como entrar por una puerta abierta; así, sin llamar.
en el umbral. Puertas
del horno. El ahí del ahora. La cara
del disfraz a medio. Panes
quemados. Alimento de
los fantasmas. Un aplauso.
Una mancha de sangre. Entre
las manos. Se acordaba. Yo
me acuerdo. Recordar, poner
cuerdas nuevas. Afinar un grito. Antes
de. Umbral. Umbralarse. Meter
la cara. Al sueño, por ejemplo. Un paso.
Ni pequeño ni grande, pero mío.
Donde son los dragones. Por
ejemplo. Lo aprendido. Del agua.
Un rostro hace muecas desde. Esa piedra
que me traje. La que tiene
cara. La risa que le ves. Se
ríe. Duro. Voy a poner aquí
este espacio donde
iba tu nombre.
Para que el fantasma. Dejado
aquí. A sus anchas. Me acuerdo.
Aquí va.
Donde no.
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Es decir que estuvo suficientemente solo bajo la rama de un arce.
Levantó los ojos, los bajó, con infinita insistencia.
Se privó de todo.
Y cuando levantaba la vista veía: el arce
-una palabra-; humo, una nube amarilla.
Y cuando bajaba la vista veía una mata de pasto aplastada.
Donde habitaban unas moscas grises.
El hecho finalizó hacia la primavera de 1956.
Cuando presentó su experiencia a los mayores,
Ellos entendieron que el chico volvía de la guerra de guerrillas
porque en realidad no dijo una palabra.
“Este chico hablará el día del Juicio”, dijo la abuela,
pero se equivocaba.
Aquella permanencia bajo el arce –una palabra-
Había sumido al chico en esta reflexión:
“Tengo la potestad de irme de las palabras,
lo que significa lisa y llanamente irme.
Y, de permanecer bajo el arce –una palabra-
No puedo decir nada, puesto que soy un chico bajo el arce”.
No había que entender que aquello significara nada.
Excepto que el chico estaba bajo el arce, definitivamente
perdido para los significantes,
en una eternidad que carecía de sentido.
Oímos decir que a los hombres les gustaba comprar
ropa interior de colegiala
Y que sus mujeres
no tenían la menopausia ni ningún otro tipo
De histeria occidental.
Rachel Rose
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Zach Johnsen
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si me hablás de la lluvia habanera
voy a querer conocer blogs nuevos
viajar en auto hasta el mar
huir de la ciudad
como esas dos chicas de la película
que se escapaban de sus problemas
¿la viste?
la de unas chicas
una de rulos una pelirroja
que corrían corrían corrían
sobre el pavimiento abierto
de una ruta norteamericana
el sol les mordía los hombros
una noche duermen en un motel
seguro la tenés
al final del camino hay un precipicio
ellas se ríen y saltan
nosotros podemos mirar a cámara antes
y en esos segundos pensarlo mejor
o podemos tirarnos de una,
como te parezca.
Belén
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Lindy Swan
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los cadáveres también tienen su manera de expresarse
No dieron sus nombres.
Sólo dijeron que su aliento había sido concluyente.
El ombligo servía como respuesta.
Sus sueños siempre transcurrían en espacios cerrados.
A ella le daban miedo las alturas,
a él, los horizontes.
Ella bebía ron barato y solía llamarle baby
casi siempre forzando la voz para que pareciera más grave.
Él fumaba lucky strike y a veces era sonámbulo.
No sabían cocinar ni acostumbraban a pagar en los moteles,
a veces hablaban del futuro,
que normalmente consistía en comprar una caravana.
Acabaron en una morgue que es dónde acaban los locos
que todavía le guardan algún respeto a sus impulsos.
Sus cuerpos intactos eran medias frutas recién cortadas del árbol.
El destino no muerde. Sólo abriga a quién se expone demasiado a sus fauces de plata.
No dieron sus nombres.
Pero debían sonar como el animal indio,
extinguido,
en una llanura de almendras.
Carlota Garrido
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Guy Batey
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mientras doy vuelta
las tostadas
a dos cuadras
estás tomando un café con leche
pienso en la proximidad.
en mi casa, da el sol a la mañana
en la tuya, a la tarde
podríamos pasar las primeras en la mía
las segundas en la tuya
y a la noche hacer random de hogar
ver toda la nouvelle vague
todo kieslowski
todo el nuevo cine de alemania.
es demasiado teórico, dijiste
es demasiado práctico, dije
y puse el libro como un escudo
para protegerme de vos.
Belén
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Zach Johnsen
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sangren los nudillos de las manos
duelan los huesos mientras grito
tiemblen las comisuras de los labios por un beso no dado
y masturbarme sin llegar al orgasmo
enojarme tanto conmigo que no pueda verme al espejo
escupirme
quemar los cuerpos perfectos de las revistas de moda
correr sobre vidrios estrellados
escuchar heavy metal mientras sueño pesadillas
romper una a una las hojas de los diccionarios
y se sequen mis retinas y no pueda ya bajar los párpados que las contienen
estrellar el monitor contra la cabeza de mis compañeros
orinar con sabor a miel y revolcarme en el dulzor del mingitorio
escribir historias grotescamente románticas
no comprender a ningún deprimido más
y hacer con todos los poetas una sola película snuff
MJ Ruiz
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Mat Pringle
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está tan frío
tan de noche
que quería ir a dormir
a las siete de la tarde
llueve
dormir a las ocho
¿dónde va la gente cuando llueve?
la gente que anda en remera por la calle
en invierno
dónde está
los que te desean
feliz cumpleaños
en una fecha equivocada
porque cumplís cuando
todos están de vacaciones
en noruega
a las siete
están todos en la cama
ven tevé, leen libros,
diseñan los muebles del futuro
las casas del futuro
el futuro
en una Moleskine
Cecilia Pavón escribió un poema
que dice que el dinero separa a las personas
el dinero separa a las personas
Marina Gersberg tradujo canciones de Russian Red
Marina es moderna
“Por qué pierdo el tiempo?
De nuevo gasto plata en cigarrillos
que no quiero fumar
en mails que no te quiero mandar”.
Todos están de vacaciones
El dinero separa a las personas
Marina es moderna.
Belén
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Guy Batey
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cuando las palabras querían ser más intensas que nosotros
Yo dije: Bolaño
Tu dijiste: La resistencia.
Yo dije: No, la nostalgia de la resistencia.
Y el metal de la persiana nos arrancó la luz.
La venganza del abecedario y el cemento
que le crece a algunas palabras cuando olvidamos
que las letras pesan como jarrones agrietados.
Tu dijiste: Si dejas que el misterio se alargue...
Yo dije: Sólo el dolor nos acostumbra a ciertos poemas,
sin él, nuestras heridas son imágenes.
Carlota Garrido
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Lindy Swan
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vida de hotel
patinaje sobre hielo
chicle globo
traje de terciopelo celeste
anillos de calavera
Los Ángeles
ballet
aeropuertos
diarios íntimos
ping pong
nadar
tomar sol con anteojos negros
ella se queda dormida de cansancio en los sillones
una ruta de noche
una ruta de día
Chateau Marmot
Belén
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Mat Pringle
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La tarde es gris.
Pero arde por dentro
como un clímax a punto de llegar.
MJ Ruiz
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Zach Johnsen
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la eternidad es un calendario mal ordenado
Y luego, vendré con ojos llenos de otras personas,
y te diré: no escribas esto,
llevo el jersey de aquel invierno.
Voy a quitármelo.
No puedes hacer nada por impedirlo.
Yo también he aprendido a nadar
en las pupilas del Nilo.
Carlota Garrido
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Guy Batey
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Sigue a Valderrama:
http://www.facebook.com/revistablog.valderrama
revistavalderrama@gmail.com
revistavalderrama.blogspot.com
*revista blog valderrama no tiene fines de lucro. es una muestra de lo que admiramos en el vagabundeo cotidiano de internet. si algún autor prefiere no aparecer en nuestra edición, basta con escribir un mail. de la misma manera, si quieres mostrar tu trabajo en valderrama, deja tu link.
Zach Johnsen www.zachjohnsen.com
Belén http://pajaritoscantan.blogspot.com/
Lindy Swan http://www.flickr.com/photos/lindyswan
Carlota Garrido http://todoloquenohesabido.blogspot.com
Guy Batey http://guybatey.com
MJ Ruiz http://lamagadetj.blogspot.com
Mat Pringle http://matpringle.blogspot.com/
Rachel Rose
Es tóxico, en grandes cantidades: sobre nuestras cabezas
y a nuestro alrededor el humo se arremolinaba,
para formar una compacta nube que se fue endureciendo
hasta hacerse de acero: un muro entre nosotros
y Dios, Que era el Paraíso.
Denise Levertov
/////////////////////
Koren Shadmi
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Negro mar, cementerio de tentáculos,
asco y zozobra –el náufrago es más grande
que el mar–, pero aunque nade, aunque resista
da lo mismo: las pieles se conocen
–no puede arrebatarse su recuerdo–
y la anémona ríe
¿cómo puede seguir uno nadando?
y la anémona ríe, con sus sexos
de veneno bailando en tus oídos,
en tu boca, sus sexos de cadenas,
los brazos que me arrastran hasta el fondo.
Ben Clark
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Roger Ballen
--------------------------------------------------------
SOMBRA DE LA JIRAFA
Una jirafa, en el
rodaje del desierto. Digo
más: rodaje
de las pausas; y música sin cabeza – una
jirafa
sincronizada en el viento del norte.
Baila
en la sabiduría de las manchas, ese
radar de los grandes espacios.
Ella,
sincronizada
en el viento del norte.-
Aníbal Cristobo
/////////////////////
Page Tsou
--------------------------------------------------------
Nací en un mundo fuera del amor.
Un mundo que no sale en los periódicos.
Recuerdo pocas cosas de mi infancia:
parques con jeringuillas. Y la tele.
Ben Clark
/////////////////////
Koren Shadmi
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tu musa y tú en tutú
en algún lado leí:
“la musa ya no canta,
....................................ahora postea.”
y me pregunto si el poeta hace lo mismo:
......................ya no traza metáforas,
....................................ahora las tuitea
......................ya no escribe cartas a su amada,
....................................ahora deja un inbox en Facebook
......................ya no declama,
....................................ahora graba un podcast
....................................dejó los sonetos a un lado,
....................................su amor lo desgañita en Tumblr.
....................................ahora llego a Penélope escalando su wall
........................................................—Circe los transforma en Photoshop
........................................................—Calipso me encadena a Myspace
la musa ya no canta, ....................................ahora postea,
la naturaleza ya no inspira, ahora desespera.
Raúl Bravo Aduna
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Kevin Gutiérrez Haugen
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Para Daniel Clark
Qué sencillo era amar cuando el piloto
decía aprieta aquí.
Ahora estás volando. Ten cuidado.
Y qué sencillo el sol; qué comprensible
al caer sobre el bosque de las piñas naranjas,
donde más de una vez
leímos en el musgo los futuros
sencillos que aguardaban como perros
detrás de los pupitres,
lejos: junto a el amor
o en una casa antigua hecha con piedras.
Era un tiempo anterior a tanto miedo
y nuestra madre nunca moriría.
Ben Clark
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Page Tsou
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EL ASESINO
Las sopa de legumbres amaneció fría, con expertos
detrás del matorral. Él
se movió como su doble, entre el Sentido
y la Velocidad Pura.
En toda la ciudad los jeeps se movilizaron.
Él secó su ropa en el sol y en el viento
dueño de cada reflejo en ese mediodía.
El Jefe lo llamó desde lo alto; la paleta del
helicóptero
con su viento gigante: él vio una jirafa
que pasaba en la TV del cuarto.
Las súplicas ya eran tiros.
Él soñó un collar de vértebras cayendo sin peso.-
Aníbal Cristobo
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Roger Ballen
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Para Rafael Saravia
He recordado hoy el azul
que olvidan los ancianos en los parques,
el azul imposible
que cura los desahucios de la mente.
Quisiera ser azul como un recuerdo,
quisiera ser azul como el azul
de los astros de hielo impermutable
que flotan desperdigados, tristes.
He recordado hoy a mi madre
y me he visto en su lecho
pegado a las rocas, al mar y a las montañas,
y he sentido un miedo azul, profundo,
azul de metileno,
un lugar que no quiero conocer,
donde ya no hay palabras ni colores.
Ben Clark
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Koren Shadmi
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Este poema—
ésa que ves allá, [en]
.............................................la pared
no es mi sombra
ni la tuya.
es un poema
que no se escribe .........................................—se escucha
que no se lee ..................................................—implora
no es mi sombra
pero es la tuya [que] .......................................—busca
la mía [que] ....................................................—implosiona
Raúl Bravo Aduna
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Kevin Gutiérrez Haugen
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JUNCO DE LA INTUICIÓN
Yo iba a ser la razón de lo que cae, apagándose; iba
a perderme
en el lapso en que un junco piensa: “a esa lluvia
el junco se irá a vivir” –alumbrado
por la propia insistencia–
y en cambio
la reflexión del junco encadenó los pasos, las palabras
de adiós
en el hotel desierto donde espero
una extraña inversión del habla: primero
es el sonido, después
ese fulgor que examina las huellas, llama
a la repetición del junco
junco:
lo veo atravesar esta intuición
lo veo también como punto que emite
lo veo aún como onda, infinito en su origen.
Y en otros avatares:
como ruido que transborda la casa
como amigo que vuelve.-
Aníbal Cristobo
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Page Tsou
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Valderrama en su número 9 fue:
Koren Shadmihttp://www.korenshadmi.com/
Eran tan hermosos que por primera vez
mis pies me parecieron inaceptables,
como dos decrépitos bomberos,
bomberos indignos de aquel fuego bordado
Pablo Neruda
/////
Llegó el fin del mundo a mi barrio
Llegó el fin del mundo a mi barrio
sin que a nadie le importara.
Mis padres tenían puesto CNN
esperando el boletín especial.
Los liquor stores y los cyber cafés
siguieron abiertos hasta tarde.
Nadie comprendía las señales.
Hasta la mujer que vio la silueta
de la virgen de la Altagracia
en el cristal delantero de su jeepeta
fue al car wash a lavarla.
Moteles y bingos estaban abarrotados.
Las evangélicas que con sus panfletos
habían anunciado tanto el fin
se fueron a la cama temprano.
No cortaron las líneas de teléfono.
Ni se llevaron el agua y la luz.
Nadie vio las estrellas que caían del cielo.
Para cuando el arcángel Miguel sonó la trompeta
el partido de los yankees
iba por el
octavo inning
Frank Báez
EL primer encuentro
Búfalos que respiran entre olas de fuego
un tren abre la tarde
deja un camino de nubes rojas
Cuando lo escucharon
tormentas blancas reflejaban sus ojos
una cría no volvió a encontrarse con su madre
Ixchel Mercedes
Un t-shirt de Iron Maiden
Empezarás a los dieciocho años cuando compres en las Pulgas
Tu primer t-shirt de Iron Maiden.
No eres fan de Iron Maiden.
Nunca lo serás.
Nunca escucharás una canción entera de Iron Maiden.
Pero tan pronto te pongas el t – shirt te sentirás malo
Como Robert de Niro en Taxi Driver
Chocando con el hombro a todo el que te pase
Por el frente.
Y a la semana sin darte cuenta estarás
Esperando una OMSA en la 27
Con un t-shirt de Iron Maiden,
Con unos pantalones de leather, con unas botas
Compradas a un guardia, con el pelo desrizado
Como el de tu hermana
Y sudando hasta derretirte como un muñeco
de nieve bajo el sol de las doce.
A los dos meses ya te habrás lesionado
La cadera en un mosh,
Sufrirás tortícolis y dolores de cabeza de tanto
Cabecear, perderás capacidad auditiva en un oído,
la policía te habrá confundido
Con un ladrón siete veces y por lo menos
Dos de esas veces habrás amanecido
En una celda con veinte pervertidos.
La mitad del barrio querrá verte preso
y la otra mitad crucificado a un palo de luz.
Chihuahuas te ladrarán las veinticuatro horas
de los siete días de la semana.
Los barberos querrán escupirte la cara.
Los evangélicos blandiendo sus biblias
Te atacarán en manada.
Y todo esto seguirá hasta que un día
Cabeceando en un concierto te des cuenta
Que no hay metálicas. Que hay metálicos,
Muchos metálicos.
Pero metálicas, ni una.
Así que dejarás de ir a conciertos y de ponerte
Las botas y volverás a hacerte amigo de los barberos
Y una tarde ya no lucharás cuando tu mamá
Te diga que donó tu t – shirt de Iron Maiden
A los damnificados de una inundación o de un ciclón
Y ya no correrás al centro comunitario
Donde estarán recibiendo la donación
A bucear entre varias pilas de ropa
En busca de tu t – shirt.
Que se joda Iron Maiden.
Que se jodan Metallica y Megadeth.
Tendrás un carro del año y cada mañana
Le limpiarás el vidrio
Con lo que queda
De un t-shirt de Nirvana
O de Nine Inch Nails.
Pero claro, nunca con uno de Slayer,
De Pantera o de Sepultura.
¿Y de Iron Maiden?
No way.
Frank Báez
Quiero escribir pero quizá ya no tengo alas
y me he quedado dormido
o muerto
enterrado
como un semilla
o nunca
haya visto aparecer mi nombre
sobre las olas
de oro
del sol
quizá no leo
quizá mi poesía miente
quizá yo soy el que miente
como un sol pequeño
como una esfera de cristal
quizá los poderes mágicos se han ido
y vuelvo a ser un hombre
lo más triste del universo
entonces
para qué llenar de poesía
el pozo
que es la torre de los muertos
copos de cristal
universo de cristal
lo más antiguo
quizá un sueño que ya no se reconoce
quizá he roto mi propio sol
quizá no volveré del mar
y estoy perdido para siempre
en la huella digital de un niño
Yax Kin Melchy
La pelota que lancé cuando jugaba en el parque aun no ha tocado el suelo
Siempre quise ser el primer dominicano en la NBA.
Para entonces poner un dominicano en la NBA
era tan difícil como poner un dominicano en la luna.
Practiqué tiros libres, corrí, hice marineros,
sentadillas y lagartijas.
Parodié ganchos, donqueos.
Jugué veinticinco quintetos al día.
Mandé hacer una franela
con el número veintitrés y lloré
cuando Magic Johnson anunció que tenía sida.
Un día toqué la malla de un salto.
Luego toqué el tablero.
Nunca llegué a tocar el aro.
Conseguí esas pesas
que se amarran en los tobillos
y que incrementan el salto.
Pero no funcionaron y me las cambiaron
por unos Converse Magic con aire comprimido
que me robaron mientras jugaba bajo
un transformador en San Carlos.
Compré unos Reebook Pump
y me expulsaron del equipo nacional
de minibasket.
Me faltaba estatura, alegaron.
Ni empinado era lo suficientemente alto.
Dormí trece, catorce, quince horas al día
para acelerar mi crecimiento.
Comencé a comprar jarabes,
vitaminas, minerales, suplementos.
Luego de once meses
creo me estaba encogiendo.
Hice barras.
Ejercicios de estiramiento.
Le pedí a Jesus, a la vírgen
y al hombre elástico
unas míseras pulgadas de más.
Ya tengo treinta años y todavía necesito
dos pulgadas para alcanzar los seis pies.
En vez de llegar a la NBA me mudé de barrio
y ahora juego dominó
en donde da lo mismo si eres enano.
También escribo poemas
y se los dedico a quien se me ocurra.
Por ejemplo este, que dedico a los que ya no se quitan
la camiseta al jugar basquetbol
porque les ha crecido pelo en la espalda.
Espero que lo gocen y que aplaudan.
Frank Báez
EN el suelo con tiza blanca dibujabas mi mediana sonrisa de despedida
el puente donde tirábamos piedras a los patos
Tiempos en que creía había un cocodrilo debajo del colegio
porque temblaba al pasar un camión
Y me preguntabas
qué si los cerdos sabían el día en que morirían desde pequeños
¿nosotros también?
Ixchel Mercedes
/////
Escrito el 28 de noviembre del 2002 mientras bebía unas cervezas con Villanueva
Es tan triste ser poeta
y tener veinte dedos
y dos orejas
y una nariz.
Quiero ser Papa en vez de poeta.
Quiero hablar con Dios.
Quiero hablar por teléfono con
Dios.
Pero ellos dicen que soy poeta.
Ellos dicen que soy el Baudelaire
de Santo Domingo.
Yo digo aleluya caracoles
globos de colores gallos
mientras entro monedas
en los teléfonos públicos.
A las monjas les advierto que voy a ser Papa.
Nada de metáforas.
Los Papas no utilizan metáforas.
Yo voy a ser Papa.
Yo digo zancos muelas
abuelo pitufo
niña soviética
abuelo pitufo.
Pero no.
Mis poemas son leones y te muerden
y te arrancan las piernas.
¡ Cuidado poetas!
¡ Cuidado!
Te van a despedazar.
Mis poemas están mordiendo a los peatones en el Conde
como sucedió en Roma
antes de que mataran a Julio César.
En esos tiempos no había papas
pero teníamos emperadores
y cada tarde los leones se comían a los poetas
en el coliseo
cuando los poemas eran mediocres.
En cambio, cuando los griegos
la gente veía a los dioses en las fiestas
y bebían con ellos y bailaban con ellos
y le hacían ronda
mientras ellos fornicaban con los mortales
y fornicaban con los animales
y fornicaban con los árboles.
Hoy la gente sólo ve televisión.
Los dioses no salen por CNN.
El Papa sale por CNN.
Yo digo diccionario herido
latas de sardina destornillador
termitas ataúdes gratis
tótem.
Me es tan díficil ser Papa.
Así que escribo y bebo cerveza y aguardo.
¡ Rómpanme una silla en la cabeza que seguiré!
Y salga el sol en el este o en el oeste
yo voy a ser Papa.
Crean o no crean en mí.
Yo voy a ser Papa.
Y voy a poder hablar con Dios.
Y si no quiero que hables con Dios
no vas a poder hablar con Dios.
Yo Bela Lugosi pateando una vaca muerta.
Yo viendo lo que otros poetas de Santo Domingo
dicen haber visto.
Yo jugando al epiléptico en las aceras.
Yo leyendo en las esquinas mis manuscritos
para luego ir quemándolos
con un encendedor.
Yo desde mi cama escuchando los millones de perros
que buscan mis huesos en los basureros
de la ciudad.
Yo tonsurado.
Yo pecando en el asiento trasero de un carro
en medio de dos cueros
que se besaban.
Yo andando en la lluvia con un musgo
creciéndome en el cerebro.
Yo que quise traerle una iguanita
del zoológico a mi amor
y que por eso me la metí en el bolsillo
pero un vigilante me vio
y tuve que volver a ponerla en su sitio.
En fin, es inútil.
No hay nada afuera.
Sólo estoy yo.
Baudelaire murió hace mucho.
Y yo estoy aquí.
No sé por qué.
Ni para qué
Frank Báez
Y si juntas las estrellas?
decía un niño con zancos
que casi caía del cielo
Y si juntas las estrellas con los soles
y los soles con los mares
decía un niño
que a veces era un castor
a veces un dinosaurio
y si juntas la vida con la muerte
la muerte con los muertos
los vivos con las estrellas
las estrellas con sus hermanas muertas
y así íbamos diciendo
que el mar no terminaría nunca
que el fuego no terminaría
y si plantas una mano
y crece un pie
y si plantas un pie
y crece una caricia
y si plantas una hojita de papel
y nace un arcoiris
y si la oscuridad tiene un nombre
y se llama amor
y si el amor vive debajo de la cama
y si es un calcetín sucio
y si estamos sucios
hermosamente sucios
y si nuestros huesos son espejismos
y si mañana nos miramos como espejismos
y si nos mordemos las orejas
o si las orejas nos muerden
y si una sonrisa
es un poema que alguien mandó del espacio
y si una lágrima
es otro poema que alguien mandó del futuro
y si los ojos son nuestras huellas
y si una carcajada que cae del cielo
es un poema para los que vienen
y si escribimos fragmentos
y si vivimos fragmentos
de una maravilla
qué es un niño
uno pregunta a una estrella
- alguien que sube en un remolino
para encender los relojes la piel
alguien que sube en un torbellino de arena
qué es un niño
un signo zodiacal
de un nuevo cielo
Yax Kin Melchy
//////
PASOS que se pierden al final de la calle
El sueño que no lograrás recordar
con quien era que estabas
Un zumbido en la madrugada se te queda en la cabeza
y crees que es la onda de una estación de radio
perdida en el tiempo
Después el silencio que llamas costumbre
Ixchel Mercedes
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Valderrama en su número 8 fue:
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Pablo Neruda
los escombros son hipnóticos
Jorge Segarra
(ana teresa fernandez)
///////
nadie halla los derrames de luz y esta mañana
el pacífico se ha acabado.
adelanto:
la ceguera no es un negro absoluto.
y últimamente
escupo piedras.
nos amueblamos entre madrigueras y metros cuadrados
entre bosques geométricos y números de bloque
pero los jabalís siguen cruzando
la gasolinera del Tibidabo.
no bajamos sino
subimos la basura.
urbanizamos las sombras y a la tarde
técnicos de la generalitat
vuelven
a cor tar la luz al barrio de La Mina.
dispepsia.
hemos abusado demasiado de la pequeña miss sunshine,
de la estética estadística, del atraco perfecto que supone
esta democracia,
esta pobreza liberal,
esta sociedad de malestar.
y ahora qué.
rambla del Raval.
(apocaelipsis)
ay,
estimado ángel,
precisamos un nuevo tratado de oscurología.
porque el sistema respiratorio reclama tragaluces
y
a ti y a mí,
desde ayer,
nos han desplazado unos 10 cm
naturalmente.
Jorge Segarra
(dadu shin)
///////
fui a las altas oficinas del silencio
llamé
no me atendieron
llamé
tome un numerito, dijeron
tuve sed, y tomé el agua del pueblo
esperé mucho, mucho
sentada
parada
acostada
vi las cortinas mugrientas
las revistas de las star
el cuadro de la amazona del siglo XIX
desesperé
después de un tiempo
quise salir
gritar
espantar el oscuro pájaro de la nada
y la puerta estaba cerrada
y el cuadro como siempre
y el pájaro sombrío parado en mi pecho
cenando
mi lengua
Elena Anníbali
(david nelson hospers)
///////
en Bourdeos soñaba ciervos similares. soñaba ciervos rojos gritando sobre barandas. barandas gastadas, echadas a perder, llorosas, llenas de turistas y escarcha y niebla. y el corazón latía en cuesta. ahí mismo. expuesto. avisado. cortante.
como un choque de astas en la montaña, como un caracol destruido que trepa en harapos por la última alambrada que se ofrece. reservas. extrarradio. muñecos de nieve buscando fortalecer contrafuertes, posibles atalayas. ramonear el corazón, nuestro liquen. y tú, de todas formas, ahí sigues tan dulce, tan tuya, con tu sonrisa de iPod.
Jorge Segarra
(matazo kayama)
///////
211010
como lázaro, el de betania, estuve o estoy
dormida
muerta
en esta cueva umbría cultivo la orquídea salvaje
y, en la húmeda pared, la palabra que cuenta
los días que faltan
los que han pasado
él debe venir: quizá me lo anuncie
su tacto robusto tocando la piedra
o la voz, el estigma
hace mucho que espero
este pueblo es lejos: hay
médanos al norte
niebla al sur
caballos ciegos en la llanura
trigos amargos
puede que hayan perdido el camino
o que el camino haya sido una ilusión
quizá la palabra ya fue pronunciada
pero no la escuché, era distinta
a la esperada
o fue corrompida en el camino
de la vida hacia la muerte
no hubo milagro, o ya se produjo
y es esta suave penumbra
este tremendo paraíso
Elena Anníbali
(ana teresa fernandez)
///////
no vale con colorear de amarillo la caravana de los murciélagos porque la voz muta, hiberna, y ellos te levantan yardas para estudiarse mejor la estrategia perfecta del próximo asalto.
tiempo muerto.
ojos visión suelo. se enfría la pared, estufas de guano. olor cadmio. y ahí sorprende la dinamita, tras descuidar los nomevolveré que subrayan en rojo sangre los interiores que nos delimitan con la intemperie. estrellas polar. dos. de todas formas, las torres de maracaná no sirven de nada si pretenden alumbrar de ultravioleta toda la selva de irati. noviembre recibe a oscuras. también diciembre. hacerse a la idea. adaptarse.
caminar.
porque los murciélagos hablan mal de la antártida, y no soportan el sueño de granizar la retina.
pero los pájaros se hacen los dormidos.
Jorge Segarra
(dadu shin)
///////
150810
para la liebre, la luz de la linterna del cazador
es un pequeñísimo y muy raro amanecer
como en cada mañana, se pone frente a la luz
y sabe que debe decir su oración, sabe
que es la hora en que se halla el rocío en el matorral o
la tibia pelusa de la cría
para la liebre, no encandilada sino sumisa
ante el amor del sol,
el tiro de escopeta semeja el sonido
de una bandada disparándose al aire
aún si el fuego penetra su carne,
aún si cae, su cuerpo no entiende
el triunfo del que caza, su viciado deporte
entiende, sí, el sueño que le embarga
y eso es siempre así
cada mañana
Elena Anníbali
(david nelson hospers)
///////
Irene lleva un acordeón en los bolsillos, la nariz colorada, y siempre se duerme cuando trata de abrazar el sueño seguido de los árboles. irene tiene la mirada de juguete, el corazón de lanzadera, un rotulador para ampliar caracoles.
ella prefirió quedarse a la altura que acordaron las amagantes, ahí donde la luz se despliega como un trato de pegatinas. irene es capaz de fabricar legiones de payasos en lugares donde acaban chocando las trayectorias de los pájaros. y cuando resuena luna triste, ella corre
y difumina todas las defensas de sus zapatillas.
irene no traiciona la sonrisa de los perros.
Abrazos
Jorge Segarra
(matazo kayama)
///////
madrugada
musa esquiva
borracha
drogona
que te pasás la noche bailando
rodeada de jóvenes que te adulan
se contonean y se ofrecen
¡se regalan!
porque saben tu secreto
te lo leen en la mirada
lasciva
la misma mirada de raxos x
que los desnuda
cuando se dan vuelta.
así que después de tu noche salvaje
de tu noche de risas desencajadas
de palabras motorizadas
de manos de terremoto
después de tu noche de prontuario
que te dejó de recuerdo
un dolor de huevos
y una novia que encerrada en el baño
no se decide a irse a su casa
y dejarte sola
mientras todos duermen
vos, sentadita con tu mirada de brasa
llamás a los solitarios
convocás a los insomnes
a los hambrientos
a los desesperados
les soplás besos en las orejas
les susurrás secretos detrás de las rodillas
les acariciás las axilas
y les olés sus pubis
mientras la noche muere
de sobredosis
vos, la más puta del mundo
la más grande de todas
hacés que sus desvelos hayan valido algo
alejás la tormenta del olvido
convertís al suicidio
en una anécdota
y les dejás
un pedazo
de vida.
Cecilia Galli
(ana teresa fernandez)
///////
oscurece, como en el interior de una mano. una cápsula de cielo. universo embalado. se encogen las sombras. ceden hueco a los pájaros fundidos por cable de luz. señales de vida. grietas de canciones en círculos de plata: relámpagos prensados en nudillos de astronauta. alucinaciones. al atardecer,
desplumarse de los trapecios y destensar el ala curva del tobogán, envolviendo al paso trocitos de aire. existe la sensación. bola de calor. sonata de volutas en forma de mínimos latidos. un grito de paraguas.
suspiro.
riff de estrellas.
Jorge Segarra
(dadu shin)
///////
la noche que te quisiste matar
tu estómago era una de esas fuentes que se usan en las fiestas
donde adolescentes meten todo lo que encuentran
en los botiquines de sus padres neuróticos.
la noche que decidiste morir
tu cerebro te cegaba
con fuegos artificiales.
la noche que elegiste para desaparecer
te estrellaste contra un paredón
saltaste de un primer piso
te volaste una oreja
rompiste una viga del techo
vomitaste veneno vencido
descubriste que te habían cortado el gas
y que los trenes tienen un hueco entre las ruedas.
cuando despertaste
la noche que quisiste morir
te supiste incapaz de lograrlo
y algo adentro tuyo
se alegró.
Cecilia Galli
(david nelson hospers)
///////
Sigue a Valderrama:
@avisovalderrama
revistavalderrama@gmail.com
revistavalderrama.blogspot.com
*revista valderrama no tiene fines de lucro. es una muestra de lo que admiramos en el vagabundeo cotidiano de internet. si algún autor prefiere no aparecer en nuestra edición, basta con escribir un mail. de la misma manera, si quieres mostrar tu trabajo en valderrama, deja tu link.
Valderrama en su número 7 fue:
Cecilia Galli: http://isuu.com/ensoproject/docs/enso http://chicamigraña.blogspot.com
Jorge Segarra: http://nubesbajas.wordpress.com
Elena Annibalí: http://chemadamme.blogspot.com
Ana Teresa Fernández: http://anateresafernandez.com
David Nelson Hospers: http://www.flickr.com/photos/stillmatic
Dadu Shin: http://dadushin.com
Matazo Kayama
y por supuesto el propio Valderrama.
Como soy disléxico, no me gusta leer. De niño, en lugar de clásicos de la literatura, leía los horarios internacionales de ferrocarril y me entretenía haciendo, en mi imaginación, las conexiones perfectas entre ignotas ciudades de Europa.
Nicholas Negroponte
/////////////////////////////
(Foto: Aura)
///////
Itinerario Internacional de Trenes
1. Budapest-Subotica
2. Subotica- Belgrado
3. Belgrado-Sarajevo
4. Sarajevo- Zagreb
5. Zagreb- Praga
6. Praga- Cracovia
7. Cracovia- Vilna
8. Vilna- Moscú
Vías como vértebras de lirios,
que se parecen más a los buzos
que tienen enormes lagos
en lugar de bronquios;
a un pez beta en la garganta
del padre ausente,
que al despertar en el mismo vagón,
apila barriles que huelen a su mujer.
9. Belgrado-Buenos Aires
10. Lautaro- Sanaüja
11. Río de Janeiro- Missouri
12. México- Karlovac
(Valderrama)
(Foto: Frank Ward)
///////
Niebla
Paso la mayor parte del tiempo no muriendo.
Para eso es la vida.
Me subo a una motocicleta.
Me subo a una nube y la lluvia.
Me subo a una mujer que amo.
Repito mis temas.
Estoy en Bolonia otra vez.
Aquí voy.
Aquí voy, más y más feliz.
Monto un leño
como un torpedo hacia las cataratas.
Básicamente, está adherido a mí.
En la fábrica,
la moto de carrera que hacen para mí
no esta lista, pero es cada vez más letal.
Estoy aquí para verla nacer.
Está nevando en Milán, dice la TV,
Cerraron un aeropuerto; después, los dos.
El Señor es mi pastor y el Director de Supermotos de Carrera.
Hace zumbar botones y me habilita tres niveles de seguridad,
hacia lo más íntimo del sanctum secreto del departamento de carreras,
Donde entregaré mi último suspiro.
Se retrasan los trenes.
El cielo de Florencia se deshace en nieve.
Esta noche, Bolonia es niebla.
Esta tarde, estaba allí,
con todos los mecánicos que la están haciendo, a su alrededor.
Estaba en una suerte de altar.
Yo estaba en una suerte de niebla.
Tomando fotografías digitales de mi muerte.
Frederick Seidel
(Poems 1959-2009, Farrar, Straus and Giroux,
Nueva York, 2009
Versión de J. Aulicino
/ tomado del blog “otra iglesia imposible” http://campodemaniobras.blogspot.com)
(Lucian Freud)
///////
Horarios nocturnos
Acostado a tu lado, oigo los trenes.
Cruzan mi frente sus fugaces luces
rasgando el horror tibio de esta noche.
La pausa de silencio me deja una luz roja,
una nota sobre este pentagrama
de cables y de vías oscuras y brillantes.
Acostado a tu lado,
oigo cómo se alejan con el ruido más triste.
Quizá me he equivocado no subiendo a uno de ellos.
Quizá el último acierto
sea -abrazado a ti-
dejar pasar los trenes en la noche.
Joan Margarit
(texto tomado del blog http://whoisinabunker.blogspot.com)
(Foto: Levan Kakabadze)
///////
Desorientaciones
(fragmentos)
El lugar te traduce. Cuando te movés dentro de un lugar al que ya te mudaste, el aire en tus pulmones tiene otro peso, la luz marca en la tierra un lenguaje que no podés sostener y la ropa que compraste hace meses todavía se desliza por lugares raros.
Sentirse un extraño. No tener ni idea que hay debajo. No tener la menor idea de cómo hay que mirar el campo y el cielo, todas esas historias hechas y desechas ahí, donde estás.
Vivir en una especie de ciudad que es viajar a través de - trenes de carga toda la noche, el neón de los hoteles de ruta, los cruces de caminos en cualquier lugar.
Las marcas que esta ciudad borró escondió tumbó tragó.
Jennifer Drake
"Tracing Amnesia: Terre Haute Poems" (1999)
Versión Patricio Grinberg
(tomado del blog http://zindoygafuri.blogspot.com)
(Foto: Harald Hauswald)
///////
EMANU- Quería verte
(Pausa)
Dila, quiero estar contigo esta noche. Quiero que mi boca sea una jaula para tu lengua y mis manos golondrinas para tus senos.
DILA- (Sorprendida)
¡Emanu!
EMANU- Además, los amigos dicen que no soy un hombre. Dicen que no podré serlo hasta que haya estado con una mujer.
DILA- ¿Y quieres que sea conmigo?
EMANU- Sí, Dila. Tú eres mejor que las otras. Contigo no me va a dar casi vergüenza. Además, sé casi cómo tengo que hacer. Cuando te miro, trenes eléctricos danzan como mariposas entre mis piernas.
El cementerio de automóviles.
Fernando Arrabal
Editorial Cátedra, 1998. Pág. 90
(Ilustración: Raúl Allen)
///////
Yo también siento una locomotora en el pecho
cuando subo a la azotea
y miro las sábanas convertirse en monstruos
que devoran el viento
Cuando la brisa tibia de la playa
me informa que tengo
cuerpo, cuando es cubierto
por el cabello negro
de una gitana recostada en la niebla.
Yo también siento una locomotora
por la que suben y bajan
mujeres ensimismadas
que han visto
soles que se convierten en ardillas
y húmedas hojas de roble
romperse
violentas
en fragmentos de tiempo.
Caminan por los pasillos estrechos
con las manos guardadas en la bolsa
de un abrigo negro.
En la noche duermen en vagones repletos de humo de tabaco
y pensamientos que se esparcen como esporas.
En el día miran montañas abrazadas por nubes
en espera de un paseo lleno de velocidad
y paisajes repletos
de locomotoras
con hombres
que suben a las azoteas
y viajan a la playa.
(Valderrama)
(Richard Estes)
///////
Ese día
Ese día no dudarás por cuál de las puertas del
tranvía entrar. No hojearás las caras de los paseantes,
ese alegre libro, ni siquiera advertirás que bajaste.
Sólo constatarás que los periódicos
ya están en el bolsillo, que el paraguas está levantado en alto y que
estás solo parado en la plaza. Ese día cuando el sol sea
igualmente gris que todo lo demás; ningún pensamiento loco
se te ocurre frente a la entrada del banco; sólo pasa de lado de la cafetería porque
no quieres beber nada. Sin ninguna intención paras a la mujer
más habladora, la que te mira con burla y no dice
ni una palabra. Ese día cuando no percibes
al vendedor callejero de lotería. No entras ni a la librería
ni a la pescadería, ni en una vitrina miras
a qué pareces ahora. Cuando a ninguna pasajera
la imaginas en la cama. Cruzas la calle
para no encontrarte con un amigo o sólo pasas
a través de él sin ninguna consecuencia para los dos.
Volteas la cabeza para no ver la puerta de tu oficina
y no sientes remordimiento. No te paras para escuchar
al hombre que toca la flauta, ni aquel que grita,
sino vas a la parte de la ciudad donde no hay ni altoparlantes
ni sirenas, sólo por todos lados se levantan monumentos
con nombres descamados. Ese día cuando no deseas
regresar sino te hundes profundamente en el silencio. Cuando
allá te disipas totalmente y ya nadie trata de
encontrarte.
Slavko Mihalic
Puentes. Poesía croata: diez poetas contemporáneos (Selección y traducción de Zeljka Lovrenic), DHK/Correveidile, Zagreb-La Paz, 2007.
(Lucian Freud)
///////
Verdadero valor
Yo creo que podría ser valiente
si las circunstancias estuvieran dadas. Por ejemplo
supongamos que estoy levantando unas pesas
sin camiseta, delante del espejo
e irrumpe el Hombre Lobo, precisamente
cuando me detengo a admirar mi ballesta plateada; o sino
digamos que estoy paseando en la terraza
del reloj de una torre en el momento en que un francotirador
con mandíbula de vidrio
está dudando con el rifle atascado
o un cargamento entero de hostiles alienígenas
o una combi cargada con bombas terroristas
se detuviera en medio de un campo de petróleo
mientras yo sostengo mi encendedor, y entonces
entonces yo sería tan valiente por cierto
como el indestructible Aquiles. Posaría
para escultores, afiches para el cine, un club
de fans lleno de intelectuales fumadores de pipa, y críticos
con sus lenguas de seda y gimnastas de pechos imponentes
esperarían cada una de mis palabras y mis hechos.
Pero en el mundo real, los vampiros atacan
sólo mientras estás en el baño sentado
o mientras te probás los zapatos de tu mamá;
los ladrones únicamente saltan desde atrás de un arbusto
cuando salís de un telo queriendo no ser visto
o del video, cargado de películas
porno. Y si el gobierno acaso quisiera liquidarte
si te mandan un escuadrón de robots criminales
o un asesino serial te sigue al estacionamiento,
sucederá cuando estés estreñido.
No estarás afeitado ni bañado,
los paramédicos notarán tus viejos calzoncillos raídos,
un testículo ausente, el acné de tu rostro
al meterte en un coche repleto de papel de hamburguesas
y de reliquias diarias de los batidos diet,
indiferente a la caída de los ascensores
o a doncellas que huyen en caballos veloces, trenes descarrilados
y asteroides terrestres, sin estar preparado
para reunirte aún con tu creador pero ansiando acabar
sin aspavientos, arreglándotelas lo mejor que podés.
Michael Meyerhofer
Traducción de Aníbal Cristobo
(Foto: Levan Kakabadze)
///////
2. tal vez
un poeta ahogado en un
danubio imaginario dijese
que tus ojos son dos
pequeñas hachas de jade excavando las
constelaciones nocturnas:
a partir de lo cual compondría
doscientas odas cromáticas
- pero yo que venero (más que el oro verde
rarísimo) el marfil en
alta albura de tu andar en
desmesura sobre una pasarela de
súbitos relámpagos, sé que
tu piel pálida de papel
pide palabras
de luz
Carlito Azevedo
Traducción: Aníbal Cristobo
(Foto: Harald Hauswald)
///////
Traducción
(fragmentos)
son cuatro
cinco figuras mal ensambladas sobre un paisaje de un viaje en tren
un color, la explicación de un color
recortado y pegado entre una figura y otra
un color explicando algo
el riesgo que supone o el lugar donde se duerme
de pronto en medio de nada
su llamar lo que no hay cuando todavía no llegó
una pared con dibujos de animales
una tortuga brillante y el miedo que daba
su hermana llorando
como si pudiera dejar el sentido en la voz
así como ahora
dentro del recuerdo del ruido
alguien a veces cuando
Traducción Biografía Soundtrack (2010)
Patricio Grinberg (http://zindoygafuri.blogspot.com/)
(Ilustración: Raúl Allen)
///////
Hubo alguna vez trenes que atravesaron esta misma lluvia, estas mismas llanuras interrumpidas por colinas bajas, vagones con su bamboleo hipnótico, transportando a los felices, los infelices, los arrepentidos, los soberbios, los celosos, los inofensivos, los traicioneros, los idiotas, a destinos ordinarios, remedos de estaciones donde algunos eran recibidos y festejados en casas de una planta y televisor de 21 pulgadas, perro, gato y virgencita con su altar. Hoy día, con cada vez menos frecuencia, cruza los rieles un cabús chirriante y oxidado, lento, como un cometa mecánico en dirección contraria al porvenir.
Luis Chaves
De Asfalto. Un road poem (San José: Ediciones Perro Azul, 2006)
(texto tomado /referencia http://asterion9.blogspot.com/)
(Foto: Ansel Adams)
///////
Vías
Este es el mismo cruce de trenes
que conocimos juntos.
Y ahora en la distancia,
si pudiera regresar al mismo vagón,
te pediría mi mano o mi cuerpo entero,
para no ser esta sombra movida por las llamas
de este sin saber a cuestas del sexo y el tiempo,
siempre igual cuando concluimos, de vez en vez,
una historia a medias y con censura.
Porque me desvivo en las colinas de los parques
que conocimos juntos, en los puentes y las alamedas;
llenando cada espacio en las butacas y las noches
donde la soledad es un televisor encendido
en mitad del desierto.
(Valderrama)
(Lucian Freud)
///////
Cíclopes
Las ruedas del tren daban pánico. Mis tías ponían una moneda sobre el carril si se acercaba un tren. Después de su paso, corríamos a ver la vía: la moneda se había convertido en un flaco medallón y sus grabados se habían erosionado. Los niños acariciábamos el tostón tibio y rogábamos por que nos lo regalaran, cadavérico, heroico, inútil.
Rodrigo García Bonilla
Versión completa en pdf
(Foto: Levan Kakabadze)
////
(...)---Escúcheme con atención, ¿sí?
Como respuesta, Minerva Halliday creyó oír el palpitar helado de un único latido de corazón.
---No sé cómo puedo adivinarlo. Sé quién es y de qué está enfermo...
El tren tomó una curva. La cabeza del hombre se inclinó como si su cuello estuviese roto.
---Le diré por qué agoniza ¾murmuró¾. Agoniza por una enfermedad..., por la gente.
Los ojos del enfermo se abrieron de golpe, como si le hubiesen atravesado el corazón con una bala.
---La gente de este tren lo está matando. Esa es su enfermedad. (…) “
Cuento “En el expreso, al Norte” Ray Bradbury.
(Foto: Harald Hauswald)
///////
Drop
(fragmento)
todo era un ejemplo, casi
perfectamente trivial, todo mímicas de una idea, demasiado sobre sí, sobre su aparecer entre
cuotas, contra el impulso cerrado del día diciéndose sin impedir
contra su cara dormida que ahora parece tonta
seguir el ruido
las fotos que dejó sobre la mesa, sólo para mostrar, el punto donde cae, su cara tan dormida y el
impacto, ahora en un bostezo
su forma intimidada de pensarse
el recorrido que agrega
lo que hubiera querido decir, lo que antes decía, por saltos de voces, dejado a tercera persona, a
lugar cerrado en la emergencia de una voz que todavía el cuerpo no asimila
Patricio Grinberg
Manila (2008)
(http://zindoygafuri.blogspot.com)
(ilustración: Raúl Allen)
///////
BARCELONA-LYON
a mi edad la gente encuentra finalmente
una casa fija y un lugar claro en su generación
habla de amigos y bares muertos y de ex maridos
y no de visitas a amigas dispersas por el mundo
de la misma explicación con el mismo hombre
a esta edad se debe llegar a un país a un partido
y no a estos viajes
en trenes nocturnos con cambios en la frontera
Juana Bignozzi
(Gustave Caillebotte)
///////
1. Budapest- Subotica
“Viajo en todos los trenes del mundo porque en relación con el hombre, el recorrido en tren es a la acción de narrar lo que la cabaña al acto de escribir; colectividad y soledad, voz y silencio. Un Horario Internacional de Trenes sólo puede confeccionarse con todas las historias posibles y he consagrado mi existencia a escucharlas y narrarlas. Para llegar a cualquier parte del mundo se necesitaba un relato.”
Penélope Córdova,
Fragmento de “Horario Internacional de Trenes” (México)
Versión completa en pdf
(Foto: Levan Kakabadze)
la selección de textos de este número fue hecha por:
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TRATANDO DE SEPULTAR
Tratando de sepultar la narración de nuestros padres
se va la adolescencia.
Después pagamos para que la recopilen
y nos digan que podemos ser mejores.
¿Por qué sueño con perros?
¿Por qué me aburren las tardes
y no puedo hablar con mis amigos?
Mientras tanto, la mujer cocina
y el marido se masturba en el baño.
La dicha se engendra
en el corazón de lo trivial
y a veces alguien muere,
a oscuras, en un cine.
Fabián Casas ////
(Jeremy Geddes)
Almohadones (fragmento)
Ezequiel tenía el pelo largo, tan largo que le rozaba la cintura. Un día soñamos con las olas de un bosque inmenso.
Siempre llevaba una mochila verde, libros, un carnet de estudiante y descuentos para el colectivo. Me mostraba dibujos chinos, hablaba de escritores mexicanos o malabaristas.
Una vez dijo que genial sería prender fuego un colchón. Pensé que eso no tenía nada de genial. Era lo que nunca iba a pasar en su vida.
Ahora Ezequiel trepa los arbustos del bosque, siente volar los pájaros que saludan mudos. El clima espeso, como chicle, cae sobre su frente.
María ////
(Valeria Picerno)
Reunidos
Coincidieron en el mundo a la vez
así que podrían haberse reunido
y Machado diría
-yo soy triste desde que murió mi mujer
de tuberculosis con 18 años
y Kafka explicaría
-yo soy triste a causa de mi padre
era tan despótico y despreciativo
y Proust por su parte
-yo creo que soy triste por culpa del asma
y entonces Pessoa
-pues yo no soy triste por nada en concreto
nací triste, eso es todo
Y luego se habrían despedido
-adiós, Fernando
-Marcel, buenas noches
-hasta más ver, Franz
-fue un placer, Antonio
se habría marchado cada uno a su hotel
y en la soledad, con una hoja en blanco
se aplicarían a escribir
sin reparar en sus ojos de pronto encendidos
sin atisbar ese extraño rictus de alegría
sin entrever su propia
felicidad
Saiz de Marco ////
(Liniers)
la isla
así pues encendidos de ira
compramos bolsos enormes de cuero pulido
y mate
accesorios de metal
aretes largos
y monederos chinos
lamimos desde la ira los helados a base de leche
y fruta congelada
un lago artificial
gondolieris locales tan alejados de venecia
fingiendo alegría que suponen italiana
la ficción nos desbordó
y creímos en la verdad de las tiendas
en los bebés de los carritos
en los cafés plenos
en las exhibiciones de escotes y rubias
y maridos adiestrados: aceitados como máquinas
multiplicados en hijas pequeñas colgadas del cuello como para siempre
llegamos agotados a casa,
agotados del día, de la vida, del quehacer
de la pereza
de caminar la superficie nunca ambigua
de las plazas comerciales
infinitas
la ira para entonces cae de gracia y pensamos en cambio
en las mujeres mayores de cincuenta esforzadas en no ser mujeres mayores de cincuenta
en los cambios de la luz en la tarde
en los empleados de la plaza apostados en comedores improvisados
a la carretera al sol
la tristeza de una pobreza intocada
sin orgullo ninguno
y dormimos esta noche, las que siguen, en lo que hay detrás de nosotros
y nos aguarda
sin quebrarse
Brenda Ríos ////
(Valeria Picerno)
II
lo único posible es
incendiarse
en apretado flujo
contra sí mismo
cuando llueve parece
que la única salida es
recostarse
en el lomo incendiado
en la apariencia
–tomar a la miseria
–con su rostro
sucio de tan puro–
y mordisquearla–
Cruz Arzabal ////
siempre quise que nuestra madre
nos abandonara en la puerta del cine
poco antes de sacudirse el cabello
mirar a los tipos sudados de la esquina
meterse con ellos dos o tres cuartos de hora
al mismo tiempo que recargábamos
la cabeza en el muro verde con carteles
de filmes que nos servirían años después
para abandonar
la oficina
la casa
los niños
y sonreír al escuchar el sonido del grifo
cuando de noche todo
se queda en silencio
Valderrama ////
(Jeremy Geddes)
Kartsen
Rígido sobre la silla mira hacia los costados, está buscando la palabra en el idioma perfecto, que le haga decir lo que su movimiento torpe dice por él.
Nunca conoció el ojo de una ballena, no tiene recuerdos de la llegada al oeste junto a su madre y hermana, sólo sabe que con la plata que les dieron por cruzar
su madre compró una radio.
En ese momento parece un hada y todo es plástico que está mal hecho.
María ////
(Valeria Picerno)
Hienas
A veces vienen hienas del pasado
Salen de las grutas de la memoria
de las negras cavernas del me acuerdo
y galopan
rabiosas
a encontrarme
Me muerden en los brazos
en las piernas
Me mordisquean las plantas de los pies
Yo intento que se calmen y no puedo
Dejo entonces que embistan a sus anchas
Primeramente arremeten con furia
pero después con mordeduras blandas
-como esos perros que muerden jugando
que amagan con mordiscos de mentira
que muerden pero no hunden los colmillos-
Algún día las hienas del ayer se cruzarán conmigo
sin morderme
(Liniers)
seis
querría hablarte del humor, de le temperatura del día, de las cuentas recientes,
de la limpieza eterna e indestructible de la casa,
del polvo,
no del que somos,
del polvo fehaciente del suelo que se barre;
querría decirte que nos une un lenguaje inmenso, de cuerpo a cuerpo comprensible;
no nos unía nada.
pero nosotros, nosotros insistimos
tanto que rompimos el frágil vidrio de los labios.
Brenda Rios ////
(James and Karla Murray)
I
no es la fiebre
sino el pánico de la música
que nos posee
lo que torna tu sonrisa
en bruma del tabaco
tu entre pierna
–aunque mejor sería
hablar de topo de luna
o sílaba precisa–
quiero decir tu centro prodigioso
tu armadura desgarrada
el fiambre que te cubre
el nombre la sorna
dices espera aún la nave
espera que el cielo en el subsuelo nos
observa
con su música de brisas y el
frío de no saber nombrarte
con los huesos
espera que mi marcha es larga y extenuante
espera un poco
una nada
espera un cielo bocabajo un
armatoste
en la punta del deseoso
una fuente de luces que desciende
su fuerza que mantiene a flote
la armadura
el casco el armatoste
la costilla que brilla en la obsidiana
la mordiente faz de la frescura
la pureza inexistente
la pureza que flaquea por la lumbre de las notas
conseguir la furia
la tierra prometida en el cadalso
la visión aérea
una no nombrada cosa que
carezca de tu cuerpo luminoso
Cruz Arzabal ////
(Jeremy Geddes)
Hoy
un tipo va al cine
por primera vez.
A la salida
se pregunta qué hacen
los personajes el resto del tiempo
cuando no están bailando
o disparando,
qué pasará con ellos
diez años después.
Los demás nos quedamos
muy tranquilos,
esperando los créditos.
Valderrama ////
(Valeria Picerno)
La mesa
El rostro de su padre es un racimo de uvas diseminadas en un tren.
Su madre, levitando, pela gajos de mandarinas con el tiempo fresco de primavera.
Ranas se acercaron y desaparecieron en el patio vecino.
La madre pregunta si hace mucho que no llueve.
María ////
(Liniers)
Fenómenos
En un libro de astronomía he leído que
Mercurio tiene magnetosfera, un campo magnético a su alrededor;
Venus tiene vientos abrasadores que circundan el planeta en sólo cuatro días;
Tierra en su corteza tiene vida: células y agrupaciones de células (algunas de ellas conscientes);
Marte tiene basalto volcánico rico en óxido de hierro;
Júpiter tiene cristales de amoníaco congelado;
Saturno tiene anillos de polvo, hielo y rocas;
Urano tiene nubes licuantes de hidrógeno y metano;
Neptuno tiene huracanes de 2000 kilómetros por hora.
Cada planeta tiene su fenómeno. Son
-campo magnético, huracanes,
anillos, cristales, vida…-
fenómenos físicos muy respetables
y tal vez no haya que entrar en
jerarquías.
No hay por qué darles
trato diferente.
No hay por qué comparar
unos con otros.
Saiz de Marco ////
(Valeria Picerno)
cinco
los hombres, todos ellos, salen de la cama
a buscar una cerveza o un encendedor
me cubro hasta las orejas los veo caminar a la cocina
sin nada encima
ni la risa
ni los zapatos
los hombres, todos ellos, dejarán de llamarme años después
dejarán de extrañarme como luego pasa
y es normal, claro, por supuesto
los hombres, todos ellos, duermen acompañados, sin mí,
no saben dormir solos
pobres ellos,
tan almohadosos e infantiles,
los hombres que quise tanto,
que nunca -y lo intenté- pude sustituir.
Brenda Rios ////
(James and Karla Murray)
III
el lustre de un cuerpo : su fisura en la geometría de la avidez : la
voz tipluda de hambre que te llama
hueco de sarna
huero de tan sombra
en los labios resecos
–la borradura de su espacio
–enumeración de los contrarios
–no poesía sino juntura
/pegamento de hambre/
/semen/ regalo y sedición
sed de la forma: en sus arenas acuosas : en su librea de hueso descarnado
(Jeremy Geddes)
Se vuelve a las calles que uno recuerda
caminar apenas
y la gente es distinta.
Los autos estacionados son irreconocibles.
Uno nunca ha estado ahí,
las tiendas tienen
otros nombres,
las hormigas existen
la nariz encuentra olores
y nada es llamado
como memorizas
entre rayos de sol que deslumbran tu mirada.
Se pierde el andar en escenarios de niebla
y te reconoces como el personaje
de una secuencia de paredes verdes y árboles negros.
Uno es la sombra
de un desconocido
que mira el periódico
y toma café en una terraza lejana
y avienta ceniza
hacia un barandal.
Uno espera la oscuridad,
pero esta se esconde entre imágenes que se traslapan
y hay sonidos aleatorios
en donde uno aguardaba melodías sin final.
Después del desenlace
el film
abandona la luz que lo proyecta,
y uno flota
y se aferra a moronas de calles,
indicios de siluetas
y estampas antiguas de dinosaurios.
Se encienden las luces
y uno es el resplandor que se agita
detrás de los ojos de un necio
que intenta recordar la trama
disuelta en la memoria
y solo queda la neblina
de imágenes
que se convierten en pólvora
Valderrama ////
(Liniers)
Vuelta al mundo
Parado sobre la cocina
sus problemas de pareja.
Prendió un cigarrillo,
el amor
los dientes
la calefacción en los asientos
el decoro
la navidad
los regalos de cumpleaños
los cumpleaños
el vino tinto
los manteles
la máquina de tejer
do, re, la, si menor
pequeñas partículas de gente
estampadas en la ventana.
María ////
(Valeria Picerno)
Conspiración
Di el nombre de algún muerto
de algún soldado muerto
en la batalla de las Termópilas
en la guerra de los Cien Años
en Trafalgar
en Waterloo
en Bailén
en San Quintín
en aquellos capítulos de los libros de historia
Di el nombre de un muchacho
el nombre de un cadáver de esos de las trincheras
de algún cuerpo de aquellos que allí quedaron sueltos
dispersos
insepultos después de la matanza
Di el nombre
un solo nombre
de algún soldado raso
del que cargaba el cañón o acarreaba la pólvora
¿A que no?
¿A que no puedes?
Nos silencian los nombres
Nos los han ocultado
Los que escriben la historia se han puesto de acuerdo
se han confabulado
se han conjurado todos
para escondérnoslos
Saiz de Marco ////
(James and Karla Murray)
Inicio
Comienzo.
Alguien llama por teléfono.
Alguien toca la puerta.
Alguien nos avisa que ya estamos tarde.
No sabemos quién. No sabemos dónde. Pero tenemos que irnos.
Estaba en casa. Los demás también. Pero teníamos que irnos.
Era un año. Era una ciudad. Era un principio de una estación publicitaria. Una estación de otoño, antropológica, atractiva en su dorada esencia.
Se comenzaba a espiar en las tardes las ventanas de los vecinos.
Llegaban, se ponían en su mesa y se hacían sándwiches de jamón y mayonesa.
Prendían el televisor. Su manera de celebrar la vida.
Sin aspavientos.
Brenda Rios ////
(Jeremy Geddes)
IV
Pensar desde la dudael autismo que te nombra
la repetición fallida de los enunciados
su ornamento en un sentido lato
lo que cuelga
lo que anuncia
dudar nunca del cuerpo
de sus arterias huecas
la debilidad acorazada su cansancio vulnerable
no dudes nunca del cuerpo que se ofrece
de su resequedad
de su silencio
que en su escasez es ángel de los mundos
–todo ángel ya se sabe es un sueño
un fantasma del deseo–
blasón de la batalla contra el magma
su fuelle es el aire que nos corta
la ruptura anticipada de los vellos que se erizan
Cruz Arzabal ////
(Liniers)
fuman racimos de libélulas
recorren el sistema linfático de los potros
y a la mitad de una peli confiesan
que su primer recuerdo
es un copo de algodón en una vitrina
Valderrama ////
(Valeria Picerno)
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Aparecen en este número:
María http://golfodegolosinas.blogspot.com/
Saiz de Marco http://seleccion-de-poemas.blogspot.com/
Brenda Ríos http://callealta25.blogspot.com/
Liniers http://autoliniers.blogspot.com/
Roberto Cruz Arzabal http://cajondevidrio.tumblr.com/
Jeremy Geddes http://jeremygeddesart.blogspot.com/
Valeria Picerno http://blackswanarchives.org
James and Karla Murray http://www.jamesandkarlamurray.com/jamesandkarlamurray.com
Fabián Casas
Y Valderrama.
El tamaño del mundo. ///
Una ciudad pequeña, pero a mí me parece el centro del mundo. El famoso
puente sirve de fondo. El puente. Es enorme.
Tiempo después, la pequeña ciudad se convirtió en kasaba, el puente se
encogió de alguna manera, y los peces se volvieron más escasos. O eran
los ojos los que se hicieron más pequeños, y ya nada podía parecerles
algo grande.
Es terrible esa "enfermedad ocular" de concebir el mundo. Comienza con
el pensamiento, que incluso supuestamente se comprueba, de que esto no
es grande, y luego aquello, después resulta que aquello junto a lo
otro no es nada especial... Y así una cosa tras otra, todo a tu
alrededor empequeñece, se encoge, pero en realidad eres tú quien se
vuelve cada vez más pequeño o menos curioso, de cualquier modo cada
vez menos dispuesto a dejarse encantar -justamente con la misma
velocidad con la que vas haciéndote adulto.
Goran Petrovic, Diferencias.
////////////////////////////////////////////////////
(Julián Callos)
///////
Inspección secundaria
El primer migra en interrogarme fue mi madre:
¿Cómo se llama tu papá? Marcos Ramírez.
¿Cómo se llama tu mamá? Sara Pimienta.
¿Dónde vives? En Nacional City.
¿A qué fuiste a Tijuana? A visitar a mi abuela.
Y así, practicando antes del cruce, mucho antes de saber leer y escribir,
aprendí a mentir mirándote a los ojos.
/// Omar Pimienta
(Brandi Strickland)
///////
Vivimos en un Puente
a veces arriba cuando
nos encontramos al pie de una farola
a punto
de cometer suicidio
o un trailer nos abre las pupilas con la luz
de sus faros a ciento veinte
kilómetros por hora
nuestro hermano siempre está desesperado,
usa una camisa blanca con el cuello
y los puños manchados de grasa
nuestra mejor amiga tiene moretones
detrás de las rodillas,
su cuerpo es muy caliente
durante la noche
los tres nos reunimos
a ver pasar autos
siempre son autos
nunca personas
nadie habita
esos comerciales de televisión
nosotros vivimos en un puente
a veces abajo cuando cantamos
canciones de cuna a bebés que no
son nuestros hijos
y escribimos cartas
en las paredes que ya están cubiertas
de palabras cubiertas
de palabras
/// Valderrama
(Johnattan Bartlett)
///////
Goliat
Mataron a un vecino del Pareja:
balazo en la espalda; bala expansiva.
El migra dijo que la víctima era traficante de gente, de droga;
que fue en defensa propia,
que solo disparó después de ser atacado con piedras.
Todos sabemos lo que pueden lograr las piedras.
/// Omar Pimienta
(Megan McIsaac)
///////
imaginate si esto... (Samuel Beckett)
imaginate si esto
un día esto
un día de éstos
imaginate
si un día
un día de éstos esto
estallara
imaginate
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
(Johnattan Bartlett)
///////
El hombre que oculta el brillo y cultiva la oscuridad
En la foto retrato que los taxistas
cuelgan como un talismán del espejito,
en el mural pintado bajo una recova
o el póster barato comprado sobre un puente,
viste ese año la cara del hombre sin brillo,
la cara sin brillo con su sonrisa helada.
En la mirada de los burócratas nostálgicos
que caminan al atardecer entre la multitud
por las calles en torno del palacio vacío,
en la voz de los vendedores de baratijas
y el humo de los fumadores silenciosos,
viste la cara y viste también a esos hombres
siguiéndola hechizados igual que un niño
que mira en un vaso las hojas lentas de te.
La viste en calcomanías, tatuajes y remeras
ese año, y pensabas en algo, en alguien.
En quién o en qué: es lo que ahora no podés recordar.
Meng Jiasheng (Beijing, 1966)
Traducción Miguel Angel Petrecca
Nota: El título del poema proviene, casi literalmente,
de uno de los eslóganes más famosos de Deng Xiaoping:
"ocultemos el brillo y cultivemos la oscuridad",
frase en la que Deng propone que China mantenga el perfil bajo
en lo que hace a política exterior (para evitar conflictos,
por un lado; pero también mientras aumenta su peso específico
y su importancia económica).
(Brandi Strickland)
///////
A mitad de los 80
A mitad de los 80’s mi familia estrenó vajilla de filos dorados
denso decorado de flores.
Nunca comimos juntos.
Por esos mismos años me vestía de camuflaje
desde las botas hasta la boina.
Coleccionaba cartitas de baseball como un junkie
miraba las caricaturas con fe de ciego.
Marcos, el mayor, hacía casas al otro lado
ocho horas diarias por quinientos dólares semanales.
Teresa, rizaba su pelo y delineaba sus ojos como Madonna;
nunca compró ninguno de sus discos.
Escuchaba El Andariego, escribía en su diario
en hojas impresas con tenues imágenes de paisajes y nubes.
Don Marcos perdió un dedo contra una máquina
trabajando para U.S. Elevators
Carlos escondía sus libros bajo el asiento mientras cruzaba con
pasaporte a la escuela.
Mi madre leía la revista Hola para comentarnos a cada uno:
lo que le pasaba a la Familia Real o a Julio Iglesias
terminaba diciendo: pobres de los Kennedy, están malditos.
/// Omar Pimienta
(Johnattan Bartlett)
///////
Conozco a un tipo (Robert Creeley)
Le decía a un
amigo, porque yo siempre me
la paso hablando… yo le decía:
Cacho (no se llamaba
así), la oscuridad nos
tapa, ¿qué podemos
hacer ? nos convendría, y
por qué no, comprar un súper auto
me dijo, manejá, por
el amor de dios, fijate
dónde vas
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
(Megan McIsaac)
///////
Muñecas
¿Qué es un cuerpo?
¿Qué es una pieza de plástico que arde en el piso?
¿Qué es un ojo?
¿Qué son los insectos que se convierten en medusas al llegar al muro?
Ocho mujeres guardan las pupilas de los gatos,
la garganta de los cuervos.
En el televisor hay un puente donde una parvada
es los millones de cables que sostienen la ciudad.
///// Valderrama
(Julián Callos)
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El embarazo
Doña Sara no salió durante su embarazo.
Alguien le dijo que los niños procreados después de los cuarenta
“salían mongolitos”
ella tenía 44 años y don Marcos 50.
Se escondió como quinceañera incestuosa y se dedicó a rezar.
Su vientre tenía tres cicatrices de las cesáreas anteriores.
Cuando murió eran diez las líneas que cruzaban su vientre:
cuatro cesáreas y seis operaciones varias.
El cómo se embarazó siempre ha sido un misterio.
Tere de siete años dormía con ella.
Don Marcos debido a un accidente automovilístico
dormía con un arnés que soportaba su columna
en una diminuta cama paralela a la de doña Sara.
Don Marcos en ese entonces apenas tenía tiempo para rascarse.
Cuando fue tiempo de dar de alta a doña Sara con su niño,
él juntaba cartón en Estados Unidos para reciclaje.
Carlos y Tere tomaron un taxi para recoger a doña Sara y al nuevo
miembro de la familia.
Al llegar a casa, ella se sentó en el sofá reclinable de la sala.
Los dos hermanos acomodaron al bebé en la cama y lo examinaron detenidamente:
le contaron los dedos
le miraron los ojos a ver si parecía o no “mongolito”
le midieron la cabeza con cuartas usando de referencia otro recién
nacido de la cuadra
le hicieron cosquillas
lo hicieron llorar
verificaron su latido
y al final diagnosticaron que el niño que había nacido el 6 de octubre
a las cinco de la tarde y pesado 3 kilos 700 gramos
era completamente normal.
Luego se preguntaron, sin decirse nada: ¿Entonces por qué llora mamá?
/// Omar Pimienta
(Brandi Strickland)
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Que sea éste el verso (Philip Larkin)
Mamá y papá te cagan bien, los dos,
quizás es sin querer, pero así es,
te cargan con sus faltas, ya lo ves,
y agregan otras sólo para vos.
A ellos los cagaron, tiempo atrás,
carcamanes que, adusta la expresión,
cuando no estaban dando algún sermón,
peleaban entre sí hasta no dar más.
El hombre lega al hombre más dolor
que crece en proporción exponencial.
Salvate mientras puedas de ese mal:
no tengas hijos propios, por favor.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
(Johnattan Bartlett)
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Correcto, y a la vez equivocado
Desde hace cinco años toma
cada día el micro desde la bahía de Tongluo
hasta la autopista central para ir al trabajo,
a la vuelta desde la autopista otra vez el micro
hasta la bahía, hojeando a veces un diario,
cambiándose cada dos días la ropa,
en una semana tres veces los zapatos,
en un mes un corte de pelo;
su expresión no ha cambiado en cinco años,
la contextura de su cuerpo tampoco,
en vez de 28 ahora tiene 33,
y al parecer no ha sufrido otro cambio;
el paisaje también más o menos el mismo,
salvo por algún hecho ocasional
como un desague que explota,
la reparación de una calle o una tubería,
carteles de “estamos trabajando”
o algunos banners de liquidación,
eslóganes de protesta o de demanda,
algunos negocios, carteles y ventanas
percibidos sólo durante un embotellamiento,
o la escena ya vacía de algún accidente;
podés pensar, por todo eso, que lleva una vida monótona,
una vida inmutable y rígida,
derrochada entre días repetidos,
y pensar que la tuya es más feliz,
ya que, al fin y al cabo, amaste, odiaste,
te caíste y te levantaste, estuviste al borde del precipicio:
tendrías razón, y a la vez estarías equivocado:
en estos cinco años él se enamoró
y se casó, tuvo un hijo, y luego se divorció.
Todas tus experiencias afortunadas el ya las pasó:
las que él atravesó todavía te esperan a vos.
Huang Canran (Quanzhou, 1963-)
Traducción Miguel Angel Petrecca
(Megan McIsaac)
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He aquí que soy poeta y mi oficio es arder
Efrain Bartolomé
Doña Sara fue pobre toda su vida
circunstancialmente pobre en ciertas ocasiones
inhumanamente pobre en otras
nos dejó una foto de estudio a cada uno de sus hijos
bailó sólo dos veces en su vida le encantaban los zapatos
supongo que amó a mi padre sé que amaba su jardín
escribió poemas a su casa a su familia
a su pueblo a su calle en la Libertad
a sus plantas a su muerte
decía que eran simples pensamientos
imagino que creía que la poesía venía de otra parte
se le daba a otra gente brotaba en mejores jardines
como si no fuera el sufrimiento abono suficiente
para hacer crecer combustible suficiente para incendiar
el árbol que divide el pensamiento del poema
cuando Doña Sara murió tenía la boca reventada en fuegos
la palidez de una hoja en blanco
yo sé que escogió una a una sus últimas palabras
no sé qué tanto dolían
qué tanto el ritmo cardiaco dictó su orden
si tan sólo los poetas la hubieran visto
el cáncer se la comió por dentro
Don Marcos y los cuatro hijos pedimos prestado
un lugar en el panteón y dinero para el entierro.
/// Omar Pimienta
(Julián Callos)
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Descalza (Anne Sexton)
Amarme sin zapatos
significa amar mis piernas largas y bronceadas,
queridas mías, buenas como cucharas;
y mis pies, estos dos chicos
que se escaparon a jugar desnudos. Intrincados nudos,
mis dedos. Libres ya de sujeción.
Y todavía más, miren las uñas y
cada una de las diez etapas, tubérculo a tubérculo.
Vehementes y alocados, todos ellos, este cerdito
fue al mercado y este otro se
quedó. Largas piernas bronceadas, y largos y bronceados dedos.
Más arriba, cariño, la mujer
confiesa sus secretos, pequeñas casas
y pequeñas lenguas que te lo cuentan todo.
No hay nadie más que vos y yo
en esta casa en la península.
El mar lleva un cencerro en el ombligo
y yo soy tu sirvienta descalza
por una semana entera. ¿Querés un poco de salame?
No. ¿Querés un whisky, a lo mejor?
Tampoco. Vos no sos de tomar. Vos
me tomás a mí. Las gaviotas persiguen a los peces
gritando como chicos de tres años.
Las olas son narcóticas, me llaman
Yo soy, yo soy, yo soy
toda la noche. Descalza
te camino por la espalda.
A la mañana corro por la cabaña,
de una puerta a otra, jugando a perseguirnos.
Ahora me agarrás por los tobillos.
Ahora vas trepando por mis piernas
hasta que atravesás la marca de mi anhelo.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
(Johnattan Bartlett)
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Camino a una fiesta comprendí
por primera vez
el alcance de la muerte
la station-wagon de mi padre
el mundo inagotable de mis 8 años
no recuerdo cómo o porqué pregunté si yo también moriría
Don Marcos y Doña Sara lo afirmaron con toda naturalidad
no quise bajarme no tenía sentido moriría de cualquier forma
lloré y me quedé dormido en el asiento trasero
desperté en una sala desconocida
rodeado de gente mayor
bebían reían bailaban comían
con la grotesca gesticulación que tenemos
los mayores en las fiestas
en las celebraciones de mis padres nunca había otros niños
los restos de las bebidas eran sólo para mi
Don Marcos tenía 58 años Doña Sara 53 yo era su último hijo
la muerte no era un lugar tan lejano
se presentía en las cumbias
se dibujaba en los manteles con las manchas del descuido
Esa noche entendí muchas cosas de la mayoría no me acuerdo
de comprender el alcance de la muerte sigo un poco triste
lo que sí me quedó muy claro
fue la importancia de las fiestas.
/// Omar Pimienta
(Megan McIsaac)
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En una estación del subte (Ezra Loomis Pound)
La aparición de estos rostros entre la muchedumbre;
pétalos sobre una rama negra, húmeda.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
(Julián Callos)
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Luo Jiasheng
Todos los días, montado en una vieja bicicleta,
en el momento en que la chimenea comenzaba a echar humo
llegaba a trabajar
Más allá del edificio de oficinas
más allá de la herrería
bordeando el muro del depósito
hasta ingresar en el pequeño cuarto
hecho de tablas de madera
Los obreros parados en la puerta del taller
mirándolo decían
Ahí llegó Luo Jiasheng
Nadie sabía quién era él
Nadie nunca preguntó quién era
Todos lo llamaban Luo Jiasheng
Cada tanto golpeaban a su puerta
con un reloj o un voltímetro para arreglar
con una radio para arreglar
Durante la Revolución Cultural
fue expulsado de la fábrica
se decía que era un espía
porque dentro de su maletín
habían encontrado una corbata
Cuando volvió a trabajar
todavía montaba esa vieja bicicleta
Luo Jiasheng
se casó silenciosamente
sin invitar a nadie
y a los cuarenta y dos años
fue padre
Justo ese año
murió
La explosión del horno
convirtió su cabeza en una gran boca
Aterrador
El día del entierro
su esposa no vino
Algunos obreros
lo cargaron cuesta arriba por la montaña
Dijeron era pequeño
casi no pesaba
Los relojes que alguna vez arregló
funcionan mejor que los nuevos
La chimenea larga humo
Los obreros, en la puerta del taller,
están de pie
Luo Jiasheng
no vino a trabajar
Yu Jian
Traducción Miguel Angel Petrecca
(Brandi Strickland)
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Somos los que viajamos los sábados a un campo desierto
y movemos el bat hacia una pelota imaginaria.
Curvas
rectas splits
de un pitcherque mira cómo sus brazos
/// Valderrama
(Megan McIsaac)
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Hoy me di cuenta de que nací un viernes
On Kawara pintaba en New York sabía de antemano que a las 5 de la tarde
seguramente el sol temblaba entre los árboles yo asomaba la cabeza
entre las piernas de mi madre
nací varón pero lo mismo hubiera dado
he usado más tiempo el pelo largo y tengo unos tenis rosas
nací mexicano y eventualmente me hice también estadounidense
de igual forma lo haría si fuera Japón la otra mitad de esta frontera
nací sin dientes después me salieron todos derechos
no hace mucho perdí una muela y la sangre me supo al principio del fin
nací Ramirez y Pimienta y Gómez y López los cuatro apellidos
cada uno un cuarto con vista a un jardín oscuro
al centro un árbol genealógico del cual pende una hamaca
la historia se mece termina dormida con el pendular inevitable del tiempo
nací un viernes por la tarde en Tijuana México llorando el dolor
del desalojo
barón con las encías rositas
el día que nací Kawara escribió: hoy es viernes
pintó un cuadro en el que sólo se lee: 06 oct1978.
/// Omar Pimienta
(Johnattan Bartlett)
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Sigue a Valderrama:
@avisovalderrama
revistavalderrama@gmail.com
revistavalderrama.blogspot.com
*revista blog valderrama no tiene fines de lucro. es una muestra de lo que admiramos en el vagabundeo cotidiano de internet. si algún autor prefiere no aparecer en nuestra edición, basta con escribir un mail. de la misma manera, si quieres mostrar tu trabajo en valderrama, deja tu link.
Aparecen en este número:
Omar Pimienta. www.omarpimienta.blogspot.com
Ezequiel Zaidenwerg. http://zaidenwerg.blogspot.com/
Miguel Angel Petrecca. http://comounamoscadelargaszancas.blogspot.com
Brandi Strickland. http://brandistrickland.com
Megan McIsaac. http://www.meganmcisaac.com
Johnattan Bartlett. http://www.seejbdraw.com
Julian Callos. http://juliancallos.tumblr.com
Y Valderrama.
PARTE MÉDICO:
Dice el doctor
Que podría quedar ciego
Que hay un monstruo
Que podría instalarse en mi cerebro
Y tendríamos que sacarlo de allí
A punta de patadas.
Yo pienso en cosas vanas
A saber
Quien vendrá a leerme
Versos tristes.
Quien va arrullar al
Monstruo
Con canciones
Antiguas
Cantadas al borde
De mi cama
felipe granados
(Ricky Adams)
***
felipe granados
ÚLTIMO DÍA
La voz temblorosa me pregunta qué clase de animal me gustaría haber
sido, yo digo que un conejo de peluche al que se le cayó un ojo de
botón de tanto afecto que le dio su dueño, a saber, un niño de 6 años,
como Juan.
El silencio que sigue dice mucho. Del otro lado del teléfono alguien
que me quiere bien, elige las palabras… no puede… no hay manera de
decir esto de una forma bonita.
Voy a morir.
Mi último día debería empezar temprano, muy temprano, tratar de ser
metódico, práctico, cosas que nunca fui en mi vida. OK, un intento. El
último.
7:30 a.m. Escribir que no quiero ningún ritual que pase por las manos
de ninguno de los dioses conocidos. Quiero que sepan que me sentí
tranquilo la noche en que maté a dios, dormí como un bebé, sin miedo
ni del infierno ni de ese otro gran abismo al que todos llaman cielo.
Que para mí la literatura, o más bien, los libros y escribir,
cumplieron con todo lo que a otros daba dios: consuelo, esperanza,
castigo y una forma —no mejor ni peor— de tratar de explicarme qué
mierda era la vida.
8:00 a.m. Arreglo que me quemen, tres partes iguales de mí llegarán
cada una a un lugar diferente: el volcán Irazú, el lugar donde estuvo
mi primera casa en el mundo y el Puerto. En esos tres lugares fui
feliz.
8:20 a.m. Una taza de café y varios cigarrillos, me juré que a las
once de hoy dejaría de fumar; yo cumplo, trataré de no pensar en otro
tiempo, en otras tazas de café y cigarrillos, ya lo dijo De Cuenca: la
nostalgia es un burdo pasatiempo.
8:30 am. Lloro, lloro, pero sigo haciendo cosas, mientras tomo una
ducha, mientras me afeito, mientras entro por última vez en ese
milagro del calzoncillo limpio, lloro y me miraré al espejo para ver
qué se siente ver a la cara a un hombre muerto que llora.
9 a.m. Me limpio la cara, salgo de mi casa a desayunar con mis hijos,
Juan y Lucy, los beso despacio y me voy.
10:00 a.m. Tomarse las pastillas, no olvidar las pastillas, aunque ya
no sirvan para nada, continuar el ritual de las pastillas, sentir el
gusto idiota de hacer algo sabiendo que no sirve para nada...
...10:20 a.m. Llegar a San José. Caminar por el pasillo de las flores del
Mercado Central y no pensar en otra cosa que las flores.
10:40 a.m. Sentarme a conversar con un extraño sobre nada, de lo que
él quiera: fútbol, política, Latin American Idol, no caer en la
tentación de juzgarlo, no sentirme mejor que el otro, no sentirme.
10:45 a.m. Buscar mi marisquería favorita y pedir un ceviche, una sopa
y camarones.
11:30 a.m. Llamar a mi mama por teléfono, decir gracias.
11:45 a.m. Dejar de fumar, yo cumplo, tarde, pero cumplo. Volver a mi casa...
...12 en punto. Buscar el noticiero de radio que justo a las doce pasa el
“Avemaría” de Perry Como y recordarme cuando era niño y me ponía el
uniforme de la escuela.
12:15 p.m. Terminar algo de lo que he estado escribiendo.
1:00 pm. Llorar otro poquito y ver La Mansión Forrester para amigos
imaginarios y reírme de Blu, reírme mucho, si es posible con Juan y
Lucía en mi cama.
2:00 p.m. Poner mis canciones favoritas.
2:30 p.m. Leer El principito, el último monólogo de Novecento y los
capítulos finales de El dios de las pequeñas cosas.
6:00 p.m. Llamar a un amigo, decir gracias.
6:30 p.m. Preparar una cena decente para mí, y ponerme ropa bonita y
tratarme como al mejor.
7:00 p.m. No hacer las paces con mis enemigos, no perdonar los
crímenes contra mí, no sobornar al perro más grande de las culpas con
ninguno de estos actos.
7:30 p.m. Cenar, comer un helado, recaer con un cigarrillo y no sentirme mal....
...8:40 p.m. Llamar a ese numero que recuerdo tan bien y que no volví a
marcar desde hace mucho, escuchar la voz en la contestadora y no decir
lo que tengo que decir, después del tono.
9:00 p.m. Poner Nina Simone, mucho Nina Simone.
9:00 p.m. Pensar en aquel astronauta falso que vi una vez, pensar en
lo que dijo: “Para ser alguien que nunca estuvo preparado para vivir
en este mundo, creo que lo voy a extrañar”.
10:00 p.m. Quitar de la refri la foto donde estoy junto a mis hijos.
10:05 p.m. Llorar hasta dormirme.
11:00 p.m. Dormirme.
12 en punto. Soñar con conejos de peluche, tuertos, pero felices.
(Los Catatonicos)
***
Valderrama
MUTANTES
C: ¿Qué queda de él?
L: Nada
Carta X
algunas veces intercambio postales
con un viejo amigo
me paseo por las mismas calles
compro la comida de siempre
y entro a descansar en los mismos lugares
hojeo revistas
descubro que en ninguna está tu foto
(de ti
sólo el cuerpo enfermo
y delirante de aquellos
que han visto cómo
se incendia la jaula de los tigres)
*
genotipo
a los cinco años
dormías sobre las piernas de tu madre
a los veinte dejaste la casa
tuviste esposa e hijos
a los treinta y tres
te decidiste por kurt wagner
(Ricky Adams)
***
felipe granados
KIND OF BLUES
Miles Davis
Estas palabras se escriben sin afecto. Deberían ser más fuertes pero
también más tristes. Estas palabras están llenas de erratas, se rompen
por el lado más largo de la página. No sirven para adormecer a ningún
niño, no sirven para hacer caer algún amante joven.
Estas palabras van huérfanas de dios porque fueron escritas para nadie.
Pero las digo con los puños y los dientes apretados.
(Laure Nutter)
***
Valderrama (En la voz de Zuzzana Iglesias)
para Jinx.
Si no creyera en el silencio todo estaría perdido. Tumbas en el
bosque, noche de bourbon. Acostada sobre una lápida veo el cielo negro
con puntitos plateados que forman constelaciones. No tengo poderes
sobrenaturales. Algo en mi se ha transformado desde que tomé aquél
tren. Mi maleta era roja, resaltaba entre la seriedad de maletas
marrones. Si no creyera en el silencio no creería en aquél conejo con
cuernos de reno que vi una noche hurgando en la basura. Sueños que
ayer sólo fueron humo, miedos que emergieron desde el olvido. No
tengo poderes sobrenaturales, tengo una mano con cinco dedos, dos
están rotos por golpear rostros y otro más por aquél accidente.
Recuerdo esa noche, estaba jugando pac-man en la computadora; a punto
de ser campeona tiré mi corona a la basura. Subí al auto, seguí mi
corazón, tomé la carretera México-Acapulco. No recuerdo mucho,
recuerdo haber estado en un seven-eleven. Recuerdo haber tomado un six
de agua quina, una botella de vodka barato, al salir recuerdo haber
visto un conejo con cuernos de reno hurgando en la basura. Recuerdo
que se asustó al verme, se quedó quieto, acaricié su cabeza, compré
galletas para alimentarlo; me siguió, subió al auto conmigo. Parecían
gustarle las canciones, parecía gustarle la velocidad, la noche
colándose por la ventana y un hueco del valiant descapotable. Después
todo es confuso. Giros, el golpeteo de mi cara en el parabrisas, el
dolor en el dedo, las piernas. La sensación de asfixia, obscuridad,
calor. Gasolina. Después nada. Olor a sal, brisa marina. El enorme
auto descapotable hecho añicos cerca de la playa. Mi cara con un
diminuto vidrio del parabrisas incrustado cerca de la nariz, otro en
la ceja izquierda, una carta en la bolsa trasera del pantalón “Si no
creyera en el silencio, todo estaría perdido”
(John Casey)
***
felipe granados
I'M STILL IN LOVE
Cansado de lidiar
Con todos esos rostros
Que no sos
Regreso a casa
Pongo música triste
(Nina, siempre, Nina)
me gasto unos papeles
para escribirte todo,
me fumo unos cigarros que compre para vos
y vuelvo a ser
el hombre
que detesto.
(Jill Freedman)
***
Valderrama
Museo del desastre nuclear
Sala este, exposición permanente: Superpoderes.
Colección de fotografías en blanco y negro.
1. A la derecha, Max Gallez, trabajador de la planta que el día de la
fusión saltó del tercer piso para morir. A partir de entonces, la
potencia de su capacidad auditiva ha aumentado diez mil veces. Para
describir su estado, uno de los primeros doctores que lo atendió dijo
a un reportero "puede escuchar un lápiz cayendo a varios kilómetros de
distancia, pero no sólo el golpe contra el suelo, sino la fricción
contra el aire". No se ha esclarecido si la causa de la deformación en
el tímpano de Gellez fue la radiación, la caída de su intento de
suicidio o una combinación de ambas. Se estima que los exámenes
necesarios para determinarlo, lo matarían. Debido a su condición,
exponerlo al tráfico sonoro normal lo volvería loco. Vive en
confinamiento en el sótano del hospital. A la izquierda, un doctor le
da mantenimiento al casco aislante de Gellez.
4. Fabienne Salgado mira por la ventana. Cursaba apenas el segundo
grado de la escuela primaria en la época del accidente. No evacuó el
edificio con el resto de sus compañeros y maestros porque se quedó
dormida en la azotea de la escuela, a donde solía escapar sola cuando
se aburría de las clases. Con el paso del tiempo, se dio cuenta de que
podía generar a voluntad pequeñas descargas eléctricas con su cuerpo.
Nueve años después, tras un incidente en el que apagó accidentalmente
el tren subterráneo, funcionarios de la policía estatal se interesaron
en su caso y la retuvieron catorce semanas en sus instalaciones para
hacerle estudios. A su salida, circularon rumores de que no pudieron
convencerla de convertirse en "colaboradora" oficial. Está considerada
como "peligrosa" y "saboteadora potencial" por parte del gobierno y
tiene prohibido alejarse a más de quinientos metros de su domicilio
actual, vigilado las 24 horas.
5. Iván Petric (tercero de derecha a izquierda) en un campeonato de
surfers en California mantiene el control de su tabla y se da el lujo
de encender un cigarro mientras otros cinco atletas son derribados por
una gran ola. Único sobreviviente de la zona Alfa de la nube de
radiación, fue dado por muerto hasta que el conductor de la ambulancia
donde lo trasladaban a una fosa común junto a seis cadáveres se dio
cuenta de que movía apenas perceptiblemente los ojos. No pudo mover
ningún músculo del cuerpo ni respirar normalmente durante seis meses,
aunque estaba consciente y despierto la mayoría del tiempo. Al
recuperarse, dio muestras de un equilibrio inverosímil. Su caso
recibió muchísima difusión y Petric decidió salir del país a
escondidas después de que un grupo importante de gente estableciera un
campamento permanente fuera del hospital para verlo. Firmó un contrato
publicitario con una marca de tablas de surf y viaja por el mundo
participando en competencias, nunca da entrevistas, no tiene
domicilios conocidos, no tiene familiares vivos conocidos.
(Los Catatonicos)
***
felipe granados
LA VIDA DE LAS COSAS DIXIT
No te daré
Una casa grande
Porque no la tengo.
No te daré tu sueño
De princesa dorada
Con perros y lugar
Para las flores
Más raras del reino
Ni siquiera te ofrezco
Ese brillo triste y cansino
De la mirada amorosa de
Tu padre
Ni el brazo tierno de tu abuela,
Ni la lágrima robada al miedo de tu hermano.
No tengo la fe genuina del dios de tu madre
Así que esto tampoco te lo ofrezco.
Te doy eso si, Este miedo obsceno
De la noche
La vital caricia que es mi mano en ti
Y este cuerpo
Que es polvo
Fue polvo
Y será
Nada
(Ricky Adams)
***
VALDERRAMA
RESEÑA
Juguetería en Nagasaki. Wislawa Hideshi, Valderrama, 2010.
Daken es hijo de uno de los criminales de guerra más buscados en el
planeta. No ha visto a su padre desde la infancia, fecha en que fue
internado en una de las clínicas centrales de Nagasaki. A los doce
años fue sometido a múltiples y dolorosas pruebas físicas y
psicológicas con el fin de saber si había heredado las habilidades
paternas. Al cumplir los 25 años escapa del Japón, burlando una severa
red de vigilancia. En Roma, debido a los apuntes que logró leer del
primer médico que lo atendió, comienza a buscar a su familia.
Esta es la historia que aparece en la superficie de Juguetería en Nagasaki.
Entretejidos surgen los destinos de los miles de niños que habitan los
hospitales de un territorio que ha sido marginado de la vida del
Japón. Nadie habla, nadie comercia, nadie convive, nadie se cruza con
un heredero de la "Isla donde nació la bomba". Los nativos de Nagasaki
no tienen derecho a permanecer más de 72 horas en cualquier ciudad
nipona, no pueden adquirir vivienda en otro sitio que no sea su lugar
de origen. Están exiliados en una Isla que contiene otra Isla. Esto,
sin contar el riesgo a desarrollar los síntomas de las enfermedades
causadas por la radiación.
Daken colecciona fotografías de sus compañeros en la clínica, de sus
familias; al reverso anotará alguna anécdota o detalle. Cuando se
encuentra en Roma, Daken adquiere la perspectiva real del horror en
que permaneció durante dos décadas. Se percata de que vivía en el
hospital o en el circo de fenómenos más grande que haya existido. Por
cada diez millones de niños que presenta una malformación (cráneo
gigante, vértebras del tamaño de un ladrillo, la ausencia de un
órgano) existe un individio cuyo ADN fue modificado, pero que dichos
cambios hacen que su cuerpo sea más fuerte, más rápido e invulnerable.
Un escenario donde el gobierno desea ocultar lo evidente con métodos
pueriles: los médicos tenían prohibido pronunciar la palabra cáncer o
mutación genética.
Hideshi logra en esta novela un relato de iniciación (la infancia y
adolescencia de Daken), un testimonial médico (a través de diversas
técnicas del documental cinematográfico) y algo infinitamente difícil:
la creación de varios personajes entrañables que se desenvuelven en
"Una juguetería del tamaño de una isla o de un país. Una jugetería
donde se encuentran los más terribles y los más sorprendentes
individuos que la humanidad ha imaginado."
(Laure Nutter)
***
felipe granados
PUENTES
Yo volé puentes
Yo maté gente
¿Cómo querés que duerma?
¿Vos crees que a mi me importa un carajo la literatura?
A mi la literatura me vale mierda.
La literatura es mi refugio
Yo volé puentes
Como si hiciera
Explotar
Una metáfora
(los catatonicos)
***
Valderrama
Sentado en la cama,
desde mi cuerpo ojiva,
desde las sábanas sucias,
desde mi infancia de humo,
desde miles de rostros
escondidos en la memoria,
con mis ojos hacia el cielo,
desde la mirada de siempre,
desde esta condición de ser humano,
el abismo
es encandilado
por la luz
de las ventanas.
Me veo sentado en la cama,
apegado a una trama sin sentido,
infeliz,
aberrante,
envuelto
en una
bandera de aspecto
invisible
para sentirme
protegido.
Me veo sentado en la cama,
y presiento
que alguien está detrás de mis pensamientos,
que hay alguien conmigo
mientras miro hacia la calle,
una voz metálica
que habla
de águilas
y nidos.
Y aquí
justo aquí
algo me detiene
de seguir escribiendo.
Quizá prefiero
vivir
sin desarrollar esa idea,
quizá sea mi decisión
que nada pase,
que sólo mire,
que sólo contemple las ventanas,
que no siga
dejándome
llevar
por las palabras.
Con la piel erizada,
sin ningún estímulo
más
que el resplandor de
miradas olvidadas,
me detengo,
en espera
de dejar
que alguien
más
emerja
de mi piel.
Sentado en mi cama
mirando hacia el abismo
encandilado por la luz de las ventanas,
espero
a un ser
que surja
de mi cuerpo.
Quizás aparezca
cuando el abismo
se instale adentro de mi pecho.
Cuando las águilas se queden sin plumas
o las ventanas no tengan luz para enfrentar al abismo.
Cuando sea imposible
mirar
hacia otro lado.
(John Casey)
***
felipe granados
ESCUCHO
Escucho
Ruido de caballos
Que huyen de la lluvia
Me iré con ellos.
(Jill Freedman)
***
Valderrama
Llevo horas tratando de salir de la alberca pero fuera del agua hace
demasiado frío. Imagino el debate que millones de seres unicelulares
sostuvieron hace tres mil ochocientos cincuenta millones de años:
–Deberíamos salir y aprender más sobre lo que hay allá afuera.
–¿Para qué salir? Aquí tenemos todo lo que necesitamos.
Imagino a los rebeldes agrupándose y convirtiéndose en seres
pluricelulares, mutando hasta crear un sistema nervioso. Mutando;
inventando el sexo, creciendo aletas, ojos, pulmones. Mutando,
remplazando las aletas por patas, los huevos por placentas, las
escamas por pelaje. Mutando, inventando sistemas socioeconómicos,
gobiernos, palabras que terminan en cracia, 197 canales de televisión
satelital, descuentos en pago oportuno, internet de banda ancha.
Nado hasta la orilla, apoyo las manos sobre los barandales de metal de
la escalera y saco el torso del agua. Una corriente de viento me azota
la piel y vuelvo a sumergirme.
Es cierto, para qué salir. Muerte a los mutantes.
(Los catatonicos)
***
felipe granados
¿Y qué si muero
y cargo mi ataúd
y digo que fui bueno
y me marcho y digo:
buenas noches
y apago la luz?
(Laure Nutter)
felipe granados
PRETTY HATE MACHINE
Nine Inch Nails
a Charles Bukowski
I
Los vecinos
lo observan con cuidado
el ruido de su máquina
les molesta.
Es un vago -dicen-y vuelven a sus vidas
confortables.
Ayer, por ejemplo,
mientras el empleado de la compañía eléctrica
lo dejaba sin luz,
con una sonrisa los vecinos
murmuraban acerca de su vida,
de todas las cosas que debería hacer.
Miraban su jardín,
potencial amazonas,
miraban su cara de resaca y con barba
y se marchaban orgullosos de no tener la vida que le toca.
Es curioso.
Algunas veces
él piensa lo mismo.
Algunas veces
cree que tienen razón.
Pero se emborracha y se le pasa.
II
Los vecinos
han vuelto a recordarle
que baje el volumen
de la radio
que no pueden dormir,
que ellos trabajan,
que no soportan
el ruido de su máquina cuando escribe.
No puede pedirles que se callen.
No puede pedirles que no trabajen.
Les pide entonces
que se larguen
de una vez por todas
a la mierda,
con gran escándalo de la señora
que lo deja reptar
en esa casa.
Esa casa que padece tantos vecinos.
La máquina sigue sonando como una certera
metralleta
y es una hermosa máquina de odio.
(John Casey)
***
Valderrama
Mi hermano cumplió
treinta años.
Bebimos un par de cervezas
y,
para no hacernos muchas preguntas,
miramos nuestros retazos
favoritos
de Pulp Fiction
en Youtube.
A diferencia de
cumpleaños
anteriores,
lo confuso
ya no está
en las películas que miramos.
Sino en las pausas
en las que él busca un cigarro
y yo callo
tratando se simular
mi asombro.
Porque cada año es más difícil comprender
lo que se nos va de las manos.
Cuando ando en la calle
por ejemplo,
me fijo en hombres con la fisonomía
de mi hermano.
Miro sus gestos,
cómo visten,
cómo cruzan la calle,
cómo encienden sus cigarros.
Miro personas
que podrían ser yo
dentro de algunos años.
Trato de averiguar
algo
que se me escapa de las palabras,
mientras avanzo
irremediablemente
hacia los créditos
finales.
(Jill Freedman)
***
felipe granados
BEATIFUL BOY
Yo no podría saber
Que la poesía
era algo
del tamaño de tus ojos.
Que se puede encontrar
el absoluto
en dos manos
pequeño.
Que tu risa de
niño que no entiende
explica muchas cosas.
Yo no sabía tu nombre
y sin embargo
cantaba a la alegría
que sería abrazarte
vigilar tus sueños
y otras cosas tan grandes
que ni siquiera precisan
de un poema.
Yo no sabía
que este no morirme
era para vivirte
para vivirnos.
(John Casey)
Sigue a Valderrama:
@avisovalderrama
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*revista blog valderrama no tiene fines de lucro. es una muestra de lo que admiramos en el vagabundeo cotidiano de internet. si algún autor prefiere no aparecer en nuestra edición, basta con escribir un mail. de la misma manera, si quieres mostrar tu trabajo en valderrama, deja tu link.
Aparecen en este número:
Felipe Granados.
John Casey. http://www.bunnywax.com
Ricky Adams. http://www.rickyadamphoto.com/
Laure Nutter. http://laurenutter.carbonmade.com
Los Catatónicos. http://loscatatonicosmuerenenposicionfetal.blogspot.com
Jill Freedman. http://www.higherpictures.com/
Y, claro, VALDERRAMA.
... En aquel Imperio, el arte de la cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del Imperio, toda una provincia. Con el tiempo, esos 'mapas desmesurados' no satisficieron y los colegios de cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la Cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del sol y de los inviernos. En los desiertos del oeste perduran despedazadas ruinas del Mapa, habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las disciplinas geográficas.
SUÁREZ MIRANDA, Viajes de varones prudentes, libro cuarto, capítulo XIV, (Lérida, 1658)
…»
(The Real Murphy)
La escribidera
LA TRASCENDENCIA DE LOS MAPAS
Alfredo ha llegado a comprender que un mapa potenciado al infinito termina convirtiéndose en un laberinto. Eso, como una cinta de Möbius, es infinita aunque no lo sea. Tiene la impresión de que si despega los mapas y los devuelve al baúl, atrás no aparecerán los muros, sino algo ominoso y violento. Llevaban tanto tiempo protegiendo las paredes de la habitación que si los quitara sería como descubrir que la toda casa fue bombardeada tiempo atrás.
***
Una casa es una hoja en blanco. Si se la amuebla es como si se escribiera una historia definitiva, y una historia definitiva siempre está condenada. Cuando se compran muebles y se cambian de lugar es como hacer una edición, alterar un poco la sintaxis. Una casa vacía es potencialmente capaz de contener todas las historias del mundo.
(Victo Ngai)
Lorena Mancilla
I
Sigo en Los Angeles, mi descanso no ha sido mucho, he andado de arriba para abajo todos los días, pero ya mañana vuelvo a Rosarito. Para lo que me sirvió este viaje fue para estar sola con mi hija, sentirme de nuevo independiente y no pensar en negocios, ni nada de las preocupaciones de siempre, ni siquiera pensar en la escritura, sino más bien, aprender a usar mapas y a ubicarme dentro de ellos: perderme y encontrarme.
He hecho muchas cosas, desde el dirty shopping en los lugares más miserables de Los Angeles, donde se venden pipas de crack y pornografía (que no compro) al lado de las hookas y los papeles de sabores que vendo en la tabaquería, hasta los centros comerciales más trendy de la ciudad. Fui al LACMA, donde mi hija corría asustada por los pasillos donde estaban los Picassos, no sé por que la impresionaron tanto, no los queria ver, al final decidió que la manera de recorrer ese museo era con los ojos cerrados. Otro día la llevé a un parque a que recogiera huevos de pascua. Me pidió el turismo clásico del teatro chino, donde se tomó fotos con las huellas de su actor favorito: Johnny Dep y con las de los niños de Harry Potter. También fuimos a pasar un día entero en la playa, quiso ir al Guitar Center de Sunset, que me queda muy cerca y se midió sus zapatitos emocionadísima con las huellas de Jonhny Cash, que le encanta. También vimos algunos amigos, pero la mayor parte del tiempo hemos estado solas recorriendo, caminando, tranquilas.
Todos los días termino muy cansada, me duelen las piernas de tanto caminar. Me sorprende cómo Los Angeles adapta. A las horas de haber llegado todo deja de ser nuevo. El anonimato y la soledad, perderse. No sé, es placenteramente desolador.
(Victo Ngai)
ortigas
checoslovaquia
¿qué es
checoslovaquia?
en un mapa
físico-político
más viejo
recorro los límites
de los colores.
la nombro
che-cos-lo-va-quia
pregunto
sobre si reyes
princesas o modelos.
hablo checo:
avantgarda artistický
todos llevamos un pequeño país
dentro nuestro.
para mí
checoslovaquia
viene mensualmente
en una revista de actualidad
yo soy niña.
en el correo
hay que pedirla adentro
en mostrador
no entra en la casilla
o se dobla.
sólo veo formas:
letras grande, más chicas
paisajes de montañas
gente abrigada.
¿qué hay este mes
en república checa?
guantes rojos
gorro de lana amarillo
calzas violetas
qué maravilla
en papel satinado.
república checa no se tira
como las otras
se guarda para recortar
situaciones.
para ilustrar
para siempre
los mundos
en lengua, inglés, plástica.
un mundo snob
de cielos azul europa
y vestimenta exigente.
lagos y nieve y abetos
y no
río paraná
siestas en la costa
contando las naranjas
que brillan podridas por el río
con la creciente.
no esos
preciosos camalotitos
de vitamina C.
un mundo
donde nadie usa delantal
un deleite
ni palabras.
mi mundo sordo mudo
mental
edén extraordinario.
mi copia fiel del original
checoslovaquia.
(Richard Zela)
valderrama:
TRÍPTICO DONDE SE DESCRIBE UNA ISLA
a)
Leo un artículo donde aparece el nombre de mi abuelo.
Soñó una ciudad con hospitales iguales a abismos oceánicos y con un mapa que señalara a los niños que roban las piedras azules de sus hermanas.
Lo llaman enfermo.
Recuerdo los días en que persiguieron a mis hermanos, creían que en nuestras venas corrían sus mismos deseos: incendiar los laboratorios y las iglesias, guiar el destino de los gobiernos a través de la observación de las galaxias.
Hace treinta años tuvo más de 50 mil seguidores.
Hoy es una curiosidad de nuestro país, una más de sus excentricidades.
b)
Durante el verano los edificios municipales se llenan de reptiles obscuros.
Los primeros años, mientras ocurría esta invasión, a las mujeres se les permitía faltar a sus labores.
Luego se les conminó a llevar trajes especiales que evitaban un ataque de los reptiles.
Su uso se limitaba a las horas laborales, pero a raíz de que algunas secretarias le agregaron colores y adornos fueron utilizados en la calle.
Se construyeron trajes apócrifos.
Con el paso de las décadas hubo certámenes y ferias donde se presentaban diversas y exhuberantes variaciones del traje.
Hasta que nuestros sacerdotes lo proclamaron el atuendo de nuestras divinidades.
Los reptiles se extinguieron. Ahora sólo están presentes en los museos.
c)
En la zona central de la isla es frecuente encontrar:
Caballos del tamaño de grúas.
Libélulas que al encenderse producen el sonido de miles de imanes.
Jirafas con el cuello torcido, con la forma de un auricular.
Cuervos que sirven de modelo para la construción de nuestros planetarios y de nuestra heráldica.
John Gardner nació en Escocia en 1978. Los textos que presentamos corresponden a su tercer poemario: Haskett, Valderrama, 2009.
(The Real Murphy)
La escribidera
LA SEGUNDA EXPLOSIÓN
El rostro de mi héroe se oculta tras una máscara de gas y un traje de plomo de 35 kilogramos, por lo tanto nunca supe quién fue realmente. Digo uno pero en realidad eran muchos, miles de ellos, mineros, ingenieros, técnicos, empleados y también civiles, transportados en un sinnúmero de camiones para tratar de evitar una segunda explosión que, según sabemos hoy, habría devastado la mitad de Europa, dejando el continente inhabitable. Mi padre era minero, por eso mi madre siempre me inculcó los valores heroicos de esos hombres-gusanos, aunque mi padre no alcanzó a probar su coraje porque había muerto dos años antes del desastre, y de una muerte, valga decirlo, bastante mediocre: arrollado por un coche del ejército.
A veces, sin embargo, me complace más pensar en el páramo radioactivo con flores negras que hubiera sido Europa. Me gustaría ir a tomar fotografías y, quien sabe, incluso morirme bajo el sol venenoso de aquella Nada insoportablemente hermosa.
(Victo Ngai)
Lorena Mancilla
II
Oye Lore: ¿Cuando mueras me puedo quedar con tu cabeza?
(Richard Zela)
valderrama:
Volver a las noches que son un yunque en el pecho
noches cerradas con ladrillo,
[It’s like in the old days,
the good days,
the all or nothing days]
en que puedes oír la maquinaria del mundo detrás de las paredes
y mirar la angustia atravesar el reloj.
Volver a las noches de recorrer las líneas de los azulejos,
laberintos pintados en el aliento sobre el vidrio,
en las grietas del techo.
Volver a las noches de televisión encendida y alfileres en los párpados
de trazar con el dedo en el polvo de la pantalla,
dibujar de memoria el mapa de la asfixia,
esperar a que amanezca.
(The Real Murphy)
ortigas
espada del augurio
empezamos a subir las escaleras
son tres pisos, y el calor
las bolsas del supermercado y simón
hace un esfuerzo por levantar los pies
a la altura de sus rodillas
los escalones son tan altos y frescos en verano
dan ganas de acostarse
almorzando lo que se traen las bolsas
así dispuestos
trepando transpirados a mediodía
desde planta baja
sube ella también la vecina
nos acerca algo usado
algo querido
un regalo máquina del tiempo
oh niño para ti qué significa
ese liono de los thundercats con guante de garra
mueve brazos y piernas y en una de sus botas
dice telepix 1985.
(Victo Ngai)
VALDERRAMA
-RESEÑA
Decibeles es tres historias que se originan en 1992. Es la relación de varias fuerzas eléctricas (los personajes) y acústicas (la voz del narrador). Es la decisión de cambiar la identidad (nación, lenguaje, empleo) porque durante unos días se encontró el paraíso en el cielo de Barcelona.
La novela está dividida en dos partes. En la primera se narran las actividades de cinco atletas durante la justa olímpica. Un relevista del equipo cubano obsesionado por conseguir asilo político para él y sus hermanas. Un levantador de pesas húngaro que comienza una relación con un gracioso mesero catalán. Y tres hermanas rusas con una truculenta historia de familia.
Carles Pi toma nota, con un estilo certero, de los asuntos mediáticos del deporte: el cuidado de la imagen, la búsqueda desesperada de una firma patrocinadora, las entrevistas con las televisoras. También describe, con una morosidad que lo sitúa al lado de Perec, los desastres y las alegrías cotidianas de personas que dedicaron años de entrenamiento para definir su destino en una curva o en un salto mortal al frente con dos giros.
En la última parte del libro (la más extensa, 234 pag.) Pi nos sorprende a cada paso con las situaciones que viven esos exatletas, veinticinco años después. Este capítulo se convierte a través de escenas cortas pero de una intensidad sólo comparable con ciertos relatos de Rey Rosa, en un retrato no sólo de Barcelona, con sus múltiples y disonantes barrios, sino de los rostros de la inmigración en esa ciudad. El lenguaje que captura el autor es similar a miles de astillas en un piso negro de lujo: hay un aparente caos, un desbordamiento, una disonancia que podría convertirse en un exceso, debido a su multiplicidad, sino fuera porque Pi como telón de fondo conserva el rigor artesanal de ciertos momentos del Ulysses de Joyce.
Pero no se malentienda, Decibeles es una novela rabiosamente divertida y entrañable, es como una de sus últimas líneas: "una bocina en lo más alto de un edificio, reventándole los oídos a los paseantes, a veces con música tecno y otras, con melodías que hasta a nuestras abuelas dejarían casi muertas sobre el césped".
Carles Pi, Decibeles. Valderrama, 2010.
(The Real Murphy)
Lorena Mancilla
III
Cada granizo era del tamaño de una pelota de ping pong, los escuché rebotar en el tragaluz y el techo. La luz de los rayos y los relámpagos se traslucía a traves de los párpados dormidos. El dolor de cabeza, el sueño desmayado, demasiadas almohadas bajo el cuello, un olor a palomitas quemadas flotando dentro de la casa, fueron los elementos que me hicieron despertar la primera vez. El frío de madrugada no me dejó levantarme de la cama y me quedé dormida de nuevo. Más tarde me levanté con el dolor de cabeza fortalecido, el frío aún más pinche, el cuello más torcido y el chingado olor de palomitas quemadas empalagándome la garganta. Rocié de lysol todo el camino al tylenol. No recuerdo mayor cosa, sólo que el olor a palomitas se debilitó y que aventé las almohadas a mis pies.
El aguacero, la granizada y los narcos acabaron con el spring break de Rosarito. Por la tarde estaba sentada en la barandita, el camel acompañado de un capuchino prestado, dos parejas de paisanos de Los Angeles cruzaron la calle frente a mí, iban envueltos en cobijas de sarape, de esas que valen ocho dólares en las curios, seguro olvidaron las chamarras, quién sabe que pasa con los gringos (o los mexicanos que se hacen gringos, o los que viven rodeados de gringos), que andan siempre destapados y luego cuando se encuentran con el frío de verdad se envuelven con el primer trapeador que se les atraviesa. Ya no hubo bikinis, ni chicas XX, un gringo viejo local se sentó en la maceta húmeda a mi lado. Viejo conchudo, con lo que me encabrona que se sienten en las macetas, debo plantarles cactus a ver si se siguen sentando... lo único malo es que me dieron la maldición de que los cactus atraen problemas, y eso es lo último que quiero cerca de mí. El gringo me da las buenas tardes, yo le pregunto el cómo está de rutina, me responde sin pensarlo mucho: viejo, cansado y pobre, así estoy.
(Richard Zela)
VALDERRAMA :
- Tabla periódica de los elementos
Y está lo que no es monóxido de carbono, lo que no es flúor. Lo que no
brilla en luz negra para que el detective descubra al asesino. Lo que
no es azufre ni permanganato de potasio pero se queda en la piel
después de dormir en una cama extraña. Hay algo que permanece en el
cuerpo y que viene de cuerpos de otros, algo que sustituye el olor
permanente a saliva tibia de la infancia por algo intolerable, que
hace insoportable dormir sin fumar, sin el perfume de alguien más que
nos atrofie el olfato todos los días.
- Ríos y lagos de Asia mayor
Nos separamos después de vivir juntos durante dos años. Me enojé
cuando empezó a llamar sin decir nada, principalmente si estaba
acompañado. No sé cuándo me acostumbré, cuándo empecé a poner atención
a los detalles. Un idioma extraño, una canción, diálogos de una
película. Me hacía sentir como el personaje de una caricatura que vi
cuando era niño. Un chino viejo y ciego que vivía en un bosque y
derrotaba a cualquier invasor gracias al crujir del pasto o el
alboroto de las aves que provocaba a su paso. Cuando no estaba
peleando, se pasaba el día en un risco escuchando el agua correr.
- Metro de la ciudad de México
Un día te empiezas a fijar, te das cuenta de toda la gente que conoces
y sube al tren contigo. Suena estúpido, pero la verdad es que cuando
ves una multitud es como mirar una rama de árbol llena de hojas, que
es una sola forma verde. Lo hace el cerebro, porque si vieras cada
hoja y supieras que es una sola cosa diferente a las otras dos mil
casi idénticas a su alrededor, te volverías loco. Así un día empiezas
a ver a chicos que fueron contigo a la escuela entre el montón de
personas con las que te empujas diario en el metro, alguna exnovia,
jefes de antiguos trabajos, compañeros de equipos de futbol. Es lindo,
aunque sea el último día que viajas en metro.
-Último aterrizaje (En voz de Penélope Córdova)
Han pasado ya varias semanas. A. vuelve a casa con dos maletas viejas desgastadas en las esquinas. La anciana, que mira siempre al techo porque ya no oye ni huele ni siente con esa piel delgada y marchita, voltea a verlo cuando él se asoma al cuarto. Un hedor golpea el rostro de A. y él contiene la respiración. Ninguno de los dos dice nada, ella es toda ojos, sólo eso tiene, los ojos grandes y luminosos como espejos nuevos, casi sin rostro.
Después de dormir durante un día, A. descuelga los cuadros de la pared, los entierra en el jardín, debajo de las flores grises que crecen a los pies de la reproducción en piedra blanca -no mármol, claro está- del fauno con la vid en la mano, uvas y pies enlodados y dedos quebrados. Lo mismo hace con las carpetas empolvadas, los adornos de porcelana, los espejos, las figuras de barro, las repizas, la colección de máscaras. Los libros -todos- y los discos de acetato, las fotografías las quema ahí mismo, la nube de humo se posa encima de las flores pálidas por un minuto y desaparece; las cenizas las mete en una caja de madera tallada que entierra junto a la figura en plomo de un torero con su toro.
Cuando los muros están completamente despejados, A. saca las maletas del cuarto y las abre lentamente. Uno a uno saca los mapas y los desdobla en el piso para medirlos con la vista -los muebles ya no estorban porque fueron vendidos-. Solamente como rito inaugural, escoge un croquis trazado con pulso infantil, y lo pega en el centro de la pared. El plano es una representación de la calle en donde se encuentra esa casa ahora despojada de toda prenda. Enseguida coloca un mapa al lado del primero, arriba otro, otro debajo y a los lados de éstos, hasta tapizar la pared en toda su extensión, hasta llenar todos los muros y las puertas, hasta colmar cada habitación, hasta tapar los agujeros blancos, hasta que ya no quede nada más.
La casa se convierte en un hueco lleno de lugares, la casa es un viaje, la casa es un observatorio universal. El Danubio pasa por encima de la chimenea, el Sena sobre el recuerdo del abuelo arrollado por un toro, el Moldava corre por donde pendían los girasoles más caros y famosos del mundo, el Dniéper por la colección de máscaras. Los Cárpatos reemplazan los libros de Dostoyevski y Cioran y Celan y Roth y Cervantes. La torre Eiffel se yergue altiva en lugar de un Chagall, el Imperio Otomano en el de un diploma. En la recámara de la vieja, que sigue mirando al techo con respiración invisible, se despliega el Imperio Romano en su máxima extensión, en el muro izquierdo el Imperio Jázaro, el reino de Panonia, el gran ducado de Lituania, el de Varsovia, el principado de Kiev; al derecho el Imperio Austrohúngaro, Prusia, Constantinopla, el Imperio Mongol, Bizancio. A espaldas de la anciana, tras la cabecera de la cama brilla la cimas de Machu Picchu, el Imperio Inca, la Gran Tenochtitlan, el Primer y Segundo Imperio Mexicano, el Imperio Maya. A. toma de los brazos a la anciana y la obliga a levantarse. Ella trastabilla pero al final logra mantenerse en pie y caminar a pasos lentos y breves. Sus encías asoman curiosas y contentas mientras los ojos la encaminan fuera de su habitación hacia la selva del Amazonas, que por una afortunada casualidad es vecina de la ciudad de Tokio, que a su vez lo es de Venecia. Desde aquí se ve la muralla china completita, dice él mientras sumerge los pies en el río Bravo. La cocina da a Tierra del Fuego. A Alaska se llega por este pasillo.
*
Ahora, A. se sienta en el jardín, los pantalones y las uñas de las manos llenos de tierra, y se lleva un puñado de esa misma tierra a la boca. Los dientes blanquísimos y la sonoridad de una carcajada hacen temblar al fauno, que suelta la vid al estrellarse contra el suelo. Cuando se termina el bocado, A. atraviesa la creación humana para salir a la calle y cerrar con llave la puerta, pensando en el gozo que proporcionan los deseos últimos.
(The Real Murphy)
La escribidera
MAPAS
Una mujer en Chicago decide tapizar las paredes de su cuarto con mapas. Antes de irse a dormir pronuncia un conjuro. Al día siguiente sacan su cadáver del Danubio.
(Victo Ngai)
VALDERRAMA
The west side of my heart.
the wild side of my dreams
Oyendo a Cash a las 9:53 am
bebiendo te de naranja con ginebra helada.
mi corazón perdido extraña caballos imaginarios
nubes errantes, el río infinito por donde cabalgamos.
Mi corazón perdido extraña el tiempo contigo.
Soñé otra vez que me estrellaba en un avión
ese mal sueño me persigue.
salí de noche para tratar de conciliar el sueño
millas y millas de obscuridad total
encontré un mapa tirado en la carretera
la rueda de mi bicicleta lo hizo volar frente a mi
es el mapa de alguna mina de oro,
un mapa perdido que algún cowboy dejó olvidado en la noche.
(en voz de Zuzzana Iglesias)
(The Real Murphy)
ortigas
si hasta el viejo habitué del bar se escandaliza
mira el whisky el gancia y la pareja
yo con mi lágrima tan cinco de la tarde
con hermoso dormido en su paraguas
con libro de pensar y todo el ruido
media horita así vale la pena.
(Richard Zela)
valderrama
PINOL
En esos días
en que usaba pantalones azules
y manchaba de
chocolate
mis mejillas,
no me gustaba salir de casa.
El timbre sonaba
ocasionalmente
después de las seis de la tarde,
y yo intentaba desaparecer
devorándome
primero
una
a una
las uñas.
Encerrado,
miraba mapas
en la penumbra.
Desde el plácido olor a
Pinol
vespertino
que desprendía
mi recámara,
vigilaba el curso de los ríos
y mis dedos
recorrían el relieve de desiertos y cordilleras.
Una tarde,
en la televisión,
uno de mis mapas apareció
iluminado de rojo,
el color que me recordaba
los corajes de mi padre.
Dentro de un recuadro
encendido:
luces verdes
resplandecían
sobre un cielo grisáceo.
Salí
impulsivamente
hacia la calle
y el cielo era azul
y estaba despejado.
Levanté los pies y comprobé
que me encontraba
atrapado
en un mapa diferente
al rojo de la tele.
Le dije hola a unos ojos invisibles
y al bajar la mirada,
cuatro niños caminaban a mi casa
con los brazos levantados,
como si fueran
pequeñas
señales
de auxilio.
(Victo Ngai)
Sigue a Valderrama:
@avisovalderrama
revistavalderrama@gmail.com
revistavalderrama.blogspot.com
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Aparecen en este número:
La Escribidera http://laescribidera.blogspot.com/
Lorena Mancilla http://lorenamancilla.blogspot.com/
Ortigas: http://ortigas.blogspot.com
The Real Murphy: http://woodenkimonos.com/therealmurphy/
Victo Ngai: http://victo-ngai.blogspot.com/2010/05/more-new-stuffs.html
Richard Zela: http://richardzela.blogspot.com/
Suárez Miranda (De una antología demasiado famosa de Borges)
Y, claro, VALDERRAMA.
File and experience sharing…let’s download each other
A veces quisiera que este blog fuera “para recortar”. Una especie de estampita que alguien pudiera despegar y poner junto a otras estampitas (sus propias experiencias, sus libros, sus discos, sus canciones) y que juntas todas esas estampas lo hicieran un tipo más feliz.
Qué diera yo por coleccionar momentitos de esos que me hacen feliz.Qué diera yo para tener una memoria capaz de albergarlos mejor.
Sé que los párrafos anteriores son confusos, pero es que tampoco soy aforista ni le llego en pizquitas a la inteligencia de Alfonso Reyes, que se aventó la puntada de formular esto de manera mucho más elegante y sencilla que yo:
“TODO LO SABEMOS ENTRE TODOS”.
(…estaba bien fácil, no sé cómo no se me ocurrió). Ira Franco
…»
Betteo-- (A)fterglow
Jose Luis Zarate:
Pocos
Hay energía en ello, poder, magia. Tanto que muy pocos han sobrevivido al orgasmo de un hada.
Jackson Eaton-- Were Never Married
VALDERRAMA:
Caja para cubos de hielo
En el periódico del domingo salió una convocatoria: “Concurso nacional de salto
en literas de tres metros”.
Primer lugar: kit dinamita que incluye nave espacial.
Segundo lugar: un juego de dados digitales y caña de pescar.
Tercer lugar: disfraz de astronauta y cámara fotográfica desechable.
Bases:
1. Medir más de 1:55 metros.
2. Fotogénicos y creativos.
*Abstenerse todos los participantes que no cumplan con los requisitos.
…»
Oleísmos
Batania
Encuesta telefónica.
¿Cuál es, para usted,
el acontecimiento universal
más importante de toda la historia?
–La muerte de mi padre –respondí.
…»
Jackson Eaton-- Daerilsawee Blues
London
Acheache:
DISCURSO POR DEBAJO DE LA MESA>
I
Señoras y señores,
yo no soy un parriano improvisado.
La primera que estuve con Don Nica
fue el día que cumplió 90 años
y me lo encontré llegando a su casa en Las Cruces
en su escarabajo.
Veníamos con una amiga de un enyegüecido fin de semana
y nos topamos frente a frente en la calle;
lo saludamos y nos contó que venía de una fiesta que le brindaron
héroes y villanos.
En resumen, me firmó un ejemplar viejo de Poemas &Antipoemas
que había encontrado en una feria y que estaba en mi bolso
hace varios días;
a mi amiga la llamó Cordelia (“Cordilia” me corregirá luego)
y le recitó en inglés estrofas enteras de su amado Shakespeare.
Antipoético todo.
Lo leí por primera vez en el bus de regreso a Santiago.
Betteo-- up.sided
VALDERRAMA:
el triciclo que su hijo dejó de usar a los 9 años
los frascos de medicina
que su esposa le obligó a tomar durante la hepatitis
los limpia meticulosamente
sentado en el suelo
los arrojó a un lote baldío
desde hace meses
sólo come conservas
por lo que no utiliza el refrigerador
que decidió convertir
en una bodega
en ninguno de los muros
o en las puertas
hay inscripciones
sólo en una de las esquinas del aparato:
esta es la prueba de mis días en la antártida
Jackson Eaton-- I will dream of you
Jose Luis Zarate:
Siempre
Hay de todos los tamaños. Mínimas como polvo, pequeños colibríes, mujeres aladas. Hoy nos enteramos que el mar es un hada que siempre nos ha cantado.
Oleísmos
VALDERRAMA:
“Es un hallazgo sin precedentes, la caja era utilizada por los humanos de finales
del siglo XX para extraer el calor de las cosas.”
-Entrevista a Ra-zga, Director del Centro de Investigaciones Terrícolas. 9 de
marzo de 2694.
Mamá loves her baby,
daddy loves you too
and the sea may look warm to you babe,
and the sky may look blue
“Reduce el movimiento atómico de las células hasta que lo detiene por completo;
las cosas en su interior pueden durar por periodos prolongados de tiempo sin sufrir
descomposición.”
-Entrevista a Li-zga, Dra. en Antropología y Catedrática de Estudios de
Civilizaciones Extintas, Universidad Estatal de Cillex. 30 de noviembre de 2703.
If you should go skating,
on the thin ice of modern life
dragging behind you the silent reproach
of a million tear stained eyes
Al parecer se trata de una cámara mortuoria que utilizaban los humanos para
mantener los cadáveres en buen estado. El motivo de esta práctica permanece
como un misterio, pero es sabido que la creencia en la resurrección estaba
bastante extendida entre la raza humana.
universidad tenían uno que habían fabricado a partir de los que encontramos en la
tierra. Hace un ruido infernal por las noches y no te das cuenta hasta que se calla.
Es difícil creer que estos seres dependían por entero del aparato para almacenar
sus alimentos.
Betteo-- USB
Batania
Una nota en el panel de anuncios.
Me encontré esta nota en el panel de anuncios
de la Biblioteca Retiro:
Extraviado cachorro pequinés.
Por esta zona. Luce collar verde.
Responde a la llamada de "Cenizas".
TFNO: 657 65 45 67.
Preguntar por Ruth.
Camino de casa,
me sorprendí escrutando la acera.
Sin darme cuenta,
me demoraba en el paso.
Al poco me vi ojeando
los contenedores,
las furgonetas,
los andamios,
los adelfales del parque.
La idea de hallar al cachorro me emocionaba.
Desprendido y alegre,
me olvidé de los libros,
de mis proyectos imposibles,
de la vieja golfa poesía
o mis malditos blogs.
Hasta me incliné a mirar en los bajos de los coches.
Y susurré Cenizas, Cenizas, Cenizas...
(No sabía que aquella anciana me observaba).
Me había librado de mí.
Estaba poseído de felicidad.
Jackson Eaton-- Australian butterflies
VALDERRAMA:
RESEÑA
Oleísmos
Acheache:
DISCURSO POR DEBAJO DE LA MESA>
VI
Parrafadas
Nicanor Parra: Figura del Bicentenario
La celebración del Bicentenario que nosotros queremos
no es por los 200 años de historia
sino que por los 200 años de arte
de los cuales Parra ha protagonizado 75.
Manuel Jofré señala dos ideas geniales sobre Parra:
1. “fue postmoderno antes que el mundo lo fuera”
2. “descubrió la antipoesía antes que se descubriera la antimateria”
Ciertamente podemos decir de Parra
que fue el primer postmoderno chileno
pero también podemos decir que dentro de nuestras letras
fue el primero en el realismo mágico con “Gato en el camino”
fue el primero en cruzar teatro, novela y poesía con “El ángel”
fue el primero en reescribir la poesía de su tiempo con Cancionero sin nombre
fue el primero en introducir la poesía anglosajona con “Ejercicios respiratorios”
fue el primero en trabajar la visualidad como intervención con Quebrantahuesos
y desde Poemas &Antipoemas hasta sus Discursos de sobremesa
pasando por sus Artefactos, trabajos poéticos, obras públicas
ha sido el primero en todo, o en su defecto, el mejor.
Jofré va siguiendo cada una de las etapas de la obra de Parra
no sólo con pertinentes reseñas a los libros
sino que también contrastando el impacto cultural como signo de la época
en que aparecieron.
Asimismo, hace una lectura de la crítica de la crítica sobre Parra
ampliando ideas, acotando ideologías
y sobre todo: re encantando al lector parriano.
Una sección valiosísima es
“Poeta Nicanor entrevista a Parra Antipoeta”
una suerte de conversación entre Jofré y Parra
que no sólo complementa las con Leónidas Morales y Jaime Quezada
sino que él mismo ahí visualiza un futuro
(las entrevistas fueron el año MM)
que hoy día, post Terremoto, post Torres Gemelas,
post Crisis económicas y en pleno
Calentamiento Global, Guerra en Oriente Medio,
Piñera y demases
es una señal de alarma y un llamado
a escuchar, vivir y trabajar en y con la comunidad.
El arte comunitario is the future.
Finalmente Manuel Jofré
recrea una genealogía lúdica de la Antipoesía
en textos llenos de vitalidad, inteligencia
y sin querer pasarse de listo con el propio Parra.
Quizá esto sea lo que hace a Parrafadas
uno de los libros más interesantes sobre Don Nica,
no lo corretea pero tampoco se le escapa,
no lo devuelve al Olimpo como lo han hecho la mayoría de sus críticos.
Es un face to face de un ‘último lector’
(recordando el libro de Piglia que Don Nica tenía en su mesita de centro).
La última parte del libro es una serie de opiniones sobre Parra
a las cuales yo me opongo en el siguiente y último apartado de mi texto.
Betteo-- Have a rest
VALDERRAMA:
no es el maquillaje es encontrarlo
en el refrigerador al lado de las bandejas
de los cubos de hielo como el cadáver
de uno de esos tipos que mueren
dentro de los refrigeradores
en las carnicerías entre cuerpos
de reses y tardan horas
en morirse porque gritan
pero nadie los escucha
a través de las gruesas puertas
de metal y nunca llegan
a casa donde a lo mejor al otro día
preguntan dónde está
durante el desayuno
imagínate encontrarlo y saber
que se llama juan
pablo y conocer a su familia
que está desayunando
tal vez piensen que se emborrachó
se sentirán culpables cuando alguien
vaya a darles la noticia
aunque no quieres ser tú
quizá deberías ser tú
porque es estúpido esperar
a que llegue alguien más
en lugar de hablarle a la familia que tiene
derecho de saber primero que juan
pablo está sentado entre reses
muertas y se ve
tan desconcertante
como unos frascos
de maquillaje entre los cubos de hielo
en el congelador
Jackson Eaton-- We re never married II
Batania
Hijos.
Para qué quiero hijos, me pregunto.
Para llevarlos a la biblioteca
y me digan papá,
por qué nos traes siempre a esta sección
donde nunca hay nadie.
Oleísmos
VALDERRAMA:
Llegué a esta casa y lo primero que compré
fue un refrigerador de segunda mano.
Su anterior dueño era un estudiante de maestría
que necesitaba dinero para viajar a Londres.
Mi antiguo refri se quedaba con mi padre,
para acompañar sus silencios y recuerdos de Belgrado.
Con mi primer salario,
lo llené de carnes frías, cerveza,
y una estela de aderezos de todos los colores
Después de tres meses y una renuncia
el refrigerador se convirtió en un elefante ciego.
Consumía demasiados watts
para enfriar sólo un frasco de Dijon y unas tortillas habitadas por monstruos.
Anoche volví
y noté que me habían cortado la electricidad.
El refrigerador no ronroneaba,
y mi sombra no estaba encerrada en su jaula.
Sin televisión, sin internet,
incluso sin agua caliente para relajarme en una ducha,
me acosté en el suelo, a su lado, a esperar a que se hiciera de día.
Abrí la puerta con la mano derecha
y miré su cuerpo oscuro y vacío.
Cuando me entraron ganas de sacar sus entrepaños,
meterme en él y cerrar la puerta por dentro,
pensé que antes de llenarlo de mostaza,
tenía que haber aprendido a
Betteo-- Land fill
Acheache:
DISCURSO POR DEBAJO DE LA MESA>
VII
Don Nica
Usted no es uno de los 25 mejores poetas chillanejos como alguien una vez le dijo
Usted no es más grande que Neruda como dice Ginsberg
Usted no es ‘el’ poeta de la segunda mitad del siglo XX como dice Skármeta
(Premio Nacional a Skármeta)
Usted no es uno de los grandes acontecimientos de la poesía como dice Piglia
Usted no es autor de la obra más decisiva e influyente de la poesía escrita en castellano de la segunda mitad del siglo XX como dice Zurita
Usted no es el más alto poeta de la lengua como dice Echeverría
Usted no es uno de los mejores poetas de Occidente como dice Bloom
Usted no es el más grande poeta vivo en lengua española como dice Bolaño
Usted no es una de las voces más originales que marcan el inicio del siglo XXI como dice Jofré
Usted es bigger than Jesus
Usted, Don Nica, sí que dejó la cagá.
Jackson Eaton-- Nonplussed
VALDERRAMA:
a los ocho años deseaba ser el anotador oficial de los yankees
el tipo que durante un año asiste a más de cien partidos en los que
llena recuadros con números rojos (los errores y las carreras sucias)
y azules
mi padre compró un cuaderno donde llevé la crónica númerica de varios encuentros
pero pronto lo abandoné
prefería hacer historias sobre los jugadores, narrar su día antes de
llegar al estadio y ponerse el uniforme
después tomé el estilo del "mago" septien y en oraciones llenas de
signos ortográficos comenzaba así: Recuerdo aquella tarde de 1982,
cuando Rickey Henderson decidió caminar para llegar al partido; eran
más de cuarenta minutos de puentes y semáforos. Estaba nervioso. Días
antes había tenido un accidente, donde estuvieron involucrados más de
nuevos autos. Etc.
luego intentaba involucrar a varios de los jugadores y así explicar
algún doble play o un wildpich
pero lo fui dejando
redactaba versos en los que hablaba de departamentos y ovnis
hasta que mi padre murió
yo tenía 20 años y nunca asistímos juntos a un partido de baseball
apartir de entonces compongo una novela donde hay muros negros y un
personaje obsesionado por observar un juego perfecto un partido donde
el anotador tenga que escribir todos los números en color azul
Oleísmos
Jose Luis Zarate:
Escepticismo
Las hadas no creen en unicornios.
Betteo-- wet dream
VALDERRAMA:
La casa quedó vacía. Mi padre llegaba tarde por las noches. Mi hermano
intentaba no llegar.
Estuvieron los abrazos. Los kleenex que se endurecieron en lo bolsillos. Las
coronas de flores que dejamos pudriéndose en el patio y que en la sala me
hacían pensar en caballos dispuestos a correr al primer disparo, mientras
alguien: “no te preocupes mijo todo va a estar bien, ya le dejé a tu papá
el teléfono de la oficina, el de la casa ya lo tienes” y yo, “si, gracias”. Me
imaginaba montando el negro y toda esa musculatura articulándose bajo mi
peso. El aliento cálido de esos animales gigantes.
A media distancia de la meta doblo atravesando el campo mientras los
apostadores empuñan sus ticket como si se trataran de pañuelos usados
y maldicen lo mismo que si vieran la caja de seguridad de sus bancos
abrasada por las llamas del fuego.
Yo era el jockey, el caballo, el apostador.
Ahora mi hermano y yo decidimos no hacer nada. Viajó acá y dimos aviso a
la familia con las cenizas de nuestro padre en una cajita. Aquí no cabrían las
flores. Los abrazos. Las cosas más sencillas
Debo vender la casa. Las cosas. La mitad del dinero la enviaré a California a
mi hermano. Trato de recordar lo que vivimos aquí pero no hay nada salvo el
ruido del refrigerador al desconectarlo de la luz.
Pienso que uno sólo escucha su corazón cuando se apaga.
Descubro entonces que mi madre coleccionaba imanes cuando muevo la
nevera y cae uno al piso. Es un caballo que corre a mitad de los azulejos.
Oleísmos
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