unlugarintermedioentreaquíyallá
Nuestra última noche transcurrió entre un concierto de música enviada del más allá, una siesta en mi cama (que ahora es nuestra) y el aeropuerto a la madrugada.
O bien arraigarse, encontrar o dar forma a las raíces de uno, arrancar al espacio el lugar que será el nuestro, construir, plantar, apropiarse milímetro a milímetro de la propia cosa: pertenecer por entero a nuestro pueblo, saber que no es de la región de Cévennes o de Poitou. O bien no llevar más que lo puesto, no guardar nada, vivir en un hotel y cambiar a menudo de hotel y de ciudad y de país; hablar, leer indiferentemente cuatro o cinco lenguas; no sentirse en casa en ninguna parte, pero sentirse bien en casi todos los sitios.
i will wade outtill my thighs are steeped in burning flowersLa contradicción habla de todo lo que sucede de maneras paralelas entre la gente; habla del contrapunto que va unido inseparablemente a la existencia. La vida, incluso en sus formas más mínimas, es una expresión de la capacidad que los entes tienen de contraponerse de manera mutua, en una cadena infinitamente extensa de vínculos entre sus partes, que suceden justamente gracias a la oposición. Como en el rizoma, cada partícula de cada molécula de cada cuerpo tiene un nexo profundo con la totalidad de las partes. Cada parte, a su vez, contiene todas las partículas posibles, es decir, un número infinito y por tanto irracionalizable de ellas. Las relaciones entonces son una suma inimaginable de tiempo, sujetos y lugares. Justo ahí, desplomarse en una diafonía de tonos plateados y azules. Justo en el momento en que la oposición sucede, inclinarse hacia el otro lado y atravesar el límite entre el sujeto y el objeto; llevar a cabo la relación última. Derribarse y caer en un oceáno ilimitado de sustancia y forma, de flores y fuego. Contraer el espíritu y volverse aire concreto, y fugarse de ese modo. Arremeter con todas las fuerzas posibles y derribar los muros, volverse parte de una creciente humareda de textura húmeda y brillante.i will take the sun in my mouthand leap into the ripe airMurakami habla de que el mundo es como una inmensa caja de correo: todo adentro es una sucesión indeterminada de fluido y transición. El amor, el odio, el tiempo, la conciencia... todo varía constantemente y pasa a ser otra cosa que antes ni siquiera se había considerado posible,. aunque lo que lo contiene no varíe en apariencia. El hombre es una simple manifestación de eso que compone al mundo, e incluso de eso que lo compone a él mismo. Ningún fragmento es estático; todo muta en diferentes formas de una misma indeterminación. La variabilidad impredecible de las partes hace que, en el intento humano por estatizarlas y querer sustituir unas por otras, el resultado no sea el esperado, y las partes continúen existiendo y fluctuando por y en sí mismas. Lo esperable es justamente lo inesperado (esperar lo inesperado, aceptar lo inaceptable). Sólo queda saltar y empaparse.alivewith closed eyesEl contante silencio. El eterno retorno. La ineluctable caida al vacío. La imparable fuerza del absurdo. La fuga como huida. La huida como tiempo. El tiempo sonoro. La música del silencio.to dash against darknessin the sleeping curves of my bodyshall enter fingers of smooth masterywith chasteness of sea-girlsImpregnarse de cuerpo. Sólo impregnarse de cuerpo.will i completethe mistery of my fleshAlzar la mirada y divisar un horizonte paralelo a las angustias. Alzar la cabeza, confirmar la presencia de un horizonte no precisado antes. Dar el salto, primero y final al mismo tiempo. Abandonarse a las aguas turbias del pensamiento. Ubicar el momento anterior al pensamiento, la materia física que precede la emoción. Soltarse a la ubicuidad del espacio, que no posee límites, que nisiquiera está trazado. Dios mueve al jugador y éste la pieza ¿qué Dios detrás de Dios la trama empieza? ¿de polvo y tiempo y sueño y agonías?, dice Borges. Localizar el dios antes del dios, el hombre antes del hombre, el lenguaje antes del todo. Entonces descubrir los misterios que habitan en cada partícula de materia humana, ajenos a la conciencia desde el más primigenio estado del mundo. La conciencia de la incompletud. Los fragmentos se deshacen en más fragmentos, y ellos a su vez en otros más; esa es una lógica indebatible del transcurrir animal más primitivo. Al hombre no le basta saberse incompleto, inconcluso. Entonces busca detrás de su dios, detrás de su pensamiento, detrás de su lenguaje cualquier rezago de lo que le falta. No lo consigue. Sólo encuentra carne y descomposición.i will riseafter a thousand yearslipping flowersand set my teeth in the silver of the moonEl despertar sucede de formas violentas. El tiempo es el frasco donde envasan la arena. El desprendimiento se demora, pero ocurre.
En Into the Wild, Chris, justo después de graduarse de la universidad, se va a viajar por Estados Unidos con el único deseo de llegar a Alaska. Deja su casa, su dinero, sus amigos, su familia, y se va a viajar sin darle razón de nada a nadie. Es una típica road movie, cuya estructura narrativa es fragmentaria y fascinante. Habla, como la mayoría de su tipo, de la libertad y del autodescubrimiento que se consigue mediante el viaje exterior como metáfora del viaje interior. Chris se enfrenta a un profundo desasosiego frente a su mundo inmediato, pero también frente a otro mundo más amplio y violentamente adverso. Descubre la desavenencia frente a sí mismo, como sujeto en relación con su universo exterior. La película, como muchos libros y canciones y muchas otras películas, sugiere la huella de inconformidad que queda del enfrentamiento con la soledad (la soledad en un mundo impersonal y masificado, si se quiere) cuando no se está preparado para ella. Esa es la motivación de la fuga: encontrarse de frente con una naturaleza abiertamente desfavorable para la supervivencia, mediante la cual se logre medir la capacidad humana de revivir desde las cenizas. Los únicos regalos del mar son los golpes ásperos y, ocasionalmente, la posibilidad de sentirse fuerte, dice Chris en algún momento. No es el hecho de ser fuerte, como el animal cuya supervivencia sí depende casi que exclusivamente de su fortaleza real, sino el hecho de sentirse fuerte. De razonar las posibilidades y escoger sobrevivir.Aprender a lidiar con la soledad, con el abandono y con la sensación de rechazo de las personas. Hay un sentimiento que subyace toda acción, y es justamente el de una plena conciencia de debilidad, tanto mental como emocional y física. La conciencia de la propia fatalidad humana posibilita la conciencia del resto de las acciones, del resto de eventos y situaciones que ocurren en el planeta. Esto, sin embargo, no implica una infelicidad anunciada, una impotencia absoluta frente a las relaciones, o incluso frente a la existencia del amor mutuo, de la compañía, del cariño; porque se aprende, tarde o temprano, a lidiar con el fracaso humano. Se aprende a resistir de frente a la incompetencia emocional y a la íntima debilidad propia.Como una de esas metáforas usadas por profesores en el colegio, el hombre aprende a saberse una micropartícula insignificante en un mundo tan inmenso como hostil. El microcosmos, sin embargo, encuentra su correspondencia con el macrocosmos; entonces hay una cercanía entre el individuo y el círculo que lo contiene, se acorta el espacio entre el yo y el otro. Sólo así el humano aprende a restituirse como humano. Sólo mediante el reconocimiento honesto de esa esencia débil y amorfa del hombre en relación con un universo que en últimas funciona igual que sus partículas, se puede seguir adelante luego de la caída.La fuga entonces, tanto en el caso de Chris (cuya supervivencia no parece ser sólo física, sino que hace parte de un ritual interior mucho más amplio) como en el caso de cualquier otro, se establece como una posibilidad de resistencia frente al fracaso. La tensión entre asumir el error y el desasogiego y curarlos se da de muchas formas; algunas veces la manera es encararlos y limpiar heridas en el momento, otras veces es trazar un mapa, un laberinto interior que debe ser descifrado en el camino. No hay fórmulas absolutas para acercarse al sentir humano, quese mueve de un polo a otro. Durante el viaje (que puede ser interior o exterior, humano o animal, racional o intuitivo) nos hacemos testigos únicos del carácter variable y fragmentario del ser humano, que sólo es expresable mediante una conciencia que ubique los límites de la autoimpuesta racionalidad.El abandono suele asumirse como una forma de escape, desde el que lo ejecuta, y como una forma de cobardía, desde el que es objeto del abandono. La huída nunca es plenamente correcta o incorrecta; el camino se establece sólo a medida que se construye, no antes ni después. Trazar un mapa significa evaluarlo todo desde una conciencia racional; vivir el mapa, destruirlo y reconstruirlo a medida que la fuga se da, es una manera de reivindicarse desde la más pura individualidad. La soledad golpea como el mar, con violentas arremetidas que deshabilitan y habilitan a la persona una y otra vez para superar las cosas que le sobrevendrán. En la perspectiva, como siempre, se ubica la respuesta a cada uno de los golpes.
Shannon Stamey aka October illustrations | on Tumblr - Sir Phelopod of Pungent Pond. Watercolor on paper, 14”x17” (2012)
As we sat there listening to the carolers, I wanted to tell Brian that it was over now and that everything would be okay. But that was a lie, plus I couldn’t speak anyway. I wish there was some way to go back and undo the past. But there wasn’t. There was nothing we could do. So I just stayed silent and tried to telepathically communicate how sorry I was about what happened. And I thought of all the grief and suffering and fucked up stuff in the world, and it made me want to escape. I wished with all my heart we could just leave this world behind. Rise like two angels in the night and magically disappear.
En esas épocas, días antes del desastre que desató nuestro reencuentro, te reconocía en todos los lugares, en todas las canciones, en todas las conversaciones. También te veía en la cara de todos los extraños. Cada uno tenía un aire a ti, un gesto; quizás la ropa, el olor, el sonido de la risa. Entonces te me empezaste a volver una de esas presencias omniscientes que se quedan a vivir con las personas. Me imagino que así debe ser cuando alguien cercano muere: de repente todo está tan incompleto que el mundo empieza a tomar la forma del ausente. El que extraña vuelca su atención hacia el mundo externo en busca de algo que, aunque mínimo, le recuerde algo del que ya no está, del que lo ha dejado.
Te miré con ojos de águila muerta. Y tú me devolviste la mirada con tus ojos de víbora dulce, como adentrándote de nuevo, sin previo aviso, en las profundidades de mi corazón; metiéndote con tu zigzagueo de anfibio por cada orificio de mi cuerpo; entrando, entrando otra vez en mi piel, lenta y calculadamente, sin un movimiento en falso; entrando, fría, sin pedir permiso; entrando otra vez con esa facilidad tan perversa a mi vida.
destruyes con la misma fuerza que construyes porque tienes el poder del mar.
tú sabes que Magdalena también sabía amar, aunque fuera del material de las nubes y de repente se evaporara y dejara de ser cuerpo y ascendiera a los cielos y se disolviera entre tus manos, Magdalena también sabía amar.
Magdalena se iba porque le gustaba aprender a regresar.
para poder separarse de la tierra hay que tener una.
ella es nómada pero anhela tener un lugar a donde volver.
pero nada te hacía palpitar tanto como el contacto de tu piel con mi cercanía. cuántas veces me habrás maldecido y vuelto a maldecir en silencio, cuántas veces habrás invocado mi nombre para injuriar el momento en el que decidiste entregármelo todo. ¿por qué te alimentaste tanto tiempo con este vacío interminable?⎯¿por qué escogiste mi niebla para empañar tus culpas?
pienso en qué se sentirá florecer siempre en invierno, como los cipreses.
pienso en que no somos tan diferentes.
El deseo me ha vuelto leve.
Los cuerpos que han pasado por mí se han llevado mucho y han dejado poco menos de lo que se han llevado. Me he vuelto carne porque la palabra nunca es suficiente. Aunque sea lo único suficiente jamás es suficiente.
El sexo es el deseo imposible de que nuestros cuerpos permanezcan un instante más sobre la tierra.
Me vuelvo desesperadamente cuerpo por miedo a que la palabra, algún día, aprenda a bastarme.
te escribo desde el pasado o desde el futuro, que viene siendo lo mismo. te escribo para dar cuenta del desastre y de las turbulencias de tu corazón herido, recuperado, quebrado otra vez, restaurado y desintegrado nuevamente. te hablo para recordarte que la soledad nace con uno y que la vida es un largo y obstinado intento por negarla, por desaparecerla a toda costa; por ocultarla en breves momentos de regocijo cuando nos sentimos conectados con el mundo. pero lo cierto es que la primera soledad nunca se va, y ni todo el amor del mundo bastará para camuflarla. tu corazón de fiera salvaje va a sentir que puede querer una y mil veces, el contacto con otro cuerpo lo va a llenar del júbilo de la complicidad, la ilusión de la cercanía te hará pensar que tu soledad, la del día de tu nacimiento, ha caducado, que la has vencido, que se ha ido de un momento a otro y para siempre. no mucho después verás que los encuentros son breves, que somos tan cambiantes como el mar.
entonces tu soledad será diferente.
con suerte aprenderás que es lo único que sabe permanecer en un universo lleno de contingencias y desaciertos; que el otro no te pertenece porque ni tú misma te perteneces a ti. que lo único cierto es que estás sentada en una silla a la orilla del mar mientras la inmensidad te envuelve y te recuerda que eres tan pasajera que la brisa te podría llevar de golpe, y entonces no serías más que una minúscula partícula flotando para siempre en el océano.
Qué me conecta con el mundo de afuera, qué podría trazar un nexo con algo diferente a mí. Soy una partícula insular perdida en su pequeñez, encerrada en la certeza de su finitud, confinada al mínimo espacio del uno mismo.
(Lady Macbeth lava sus manos en una esquina, esperando limpiar con ello también la culpa de su corazón).
Piensas en los bosques verdes que olían a cereza y a humedad. Cierras los ojos y piensas en los días fríos y en el color de los cuerpos que ardían cuando nos atrapaba la madrugada. Te transportas a otro tiempo y tu figuración te alcanza para sentir de nuevo el calor de mi cuerpo y el sabor de mi humedad. Tu memoria, tan clásica y tan mortal, te lleva en un viaje hacia las profundidades del deseo; te pierdes en los laberintos de tu anhelo, entonces recuerdas vívidamente cada centímetro de nuestra cercanía. Nada de lo que imaginas podrá vivirse de nuevo, ¿cómo vas a demostrarte a ti mismo que no fui un producto más de tu ficción?
Hoy, tan lejos del mar, tu recuerdo es poco más que una sutil invención.
Le temo al animal salvaje porque entiendo que es mi reflejo.
También devoro la carne de otros con mis colmillos, también sumerjo mi cuerpo en los ríos de sangre de un animal más débil.
Aprender a dejarse ir es aprender a mirar a los ojos al mar, y con él a la tempestad que deja a su paso. Abrir los brazos y dejarse ir es igual a sumergirse en el océano con los ojos cerrados y el cuerpo ardiente, es aferrarse a la levedad y a la incertidumbre de una oscuridad perpetua.
Sólo se es cuerpo al abandonarse.
Salir de mí misma: esa es la única condición para fundirme con el infinito.
El que escribe ordena el mundo, lo cubre con un manto de lucidez, lo provee de sentido, lo organiza y lo estructura, creando la ilusión de verosimilitud ante los ojos del que lee. El que escribe acomoda la realidad a la luz de sus frustraciones, de los temores que le impiden hacer algo diferente a escribir. La ficción obnubila la mente del que escribe, la oscurece hasta el punto de convencerlo de una figuración eterna. El que escribe recorre el mundo, lo escudriña y lo cataloga para recrearlo a su imagen y semejanza. Pero pronto, el que escribe se ve enfrentado al mundo que ha imaginado, entonces comprende que escribir es sumergirse hasta la asfixia en el propio reflejo, es crear un mapa obsceno de sí mismo con la pretensión de explicar el mundo. No mucho después, el que escribe se rebela contra lo que ha creado al verlo como una proyección abyecta de su conciencia. Entonces entiende lo banal de su tarea, lo estéril de sus esfuerzos, y termina por negar su propia representación; rechaza a su hijo, lo maldice y lo arroja contra las paredes, lo quema, lo vuelve polvo. Aún así, la escritura se resiste a la desaparición, libra su propia batalla, y algunas veces gana. Es entonces cuando el que escribe se resigna y se separa para siempre de su escritura, rendido ante la fuerza de un animal salvaje que él mismo ha creado. En ese momento, el que escribe se parece un poco a Dios y un poco también a la muerte. Su creación lo condena. Nombrar le arrebata cualquier atisbo de tiempo, le quiebra las fronteras, lo deja desprovisto de conciencia y de cordura, le muestra su propio rostro.
Entonces, derrotado y triste, el que escribe no ve más remedio que empezar de nuevo a escribir.
el otro es una ficción, y en tanto ficción es infinita a los ojos de la razón, que es en sí misma limitada y trivial. el otro es ilimitado, incognoscible y enigmático porque sigue las leyes de la invención. la relación que se establece con el objeto del deseo no es muy diferente a la que se establece con el producto estético: sólo en la medida en que el artista se desprende de su obra (el otro) ésta aprende a permanecer.
¿qué determina la espera del ser deseado? ¿qué me ancla a mi centro (la soledad) o que me expulsa violentamente de él (la búsqueda del otro)? barthes escribe: El ser que espero no es real. El otro viene allí donde yo lo espero, allí donde yo lo he creado ya. Y si no viene lo alucino: la espera es un delirio.
el deseo es alucinación.
ERRABUNDEO. Aunque todo amor sea vivido como único y aunque el sujeto rechace la idea de repetirlo más tarde en otra parte, sorprende a veces en él una suerte de difusión del deseo amoroso; comprende entonces que está condenado a errar hasta la muerte, de amor en amor.