ARCANO XVI ~ La Torre
Intervención Artística Colectiva
Quinta Josefa
Camino a Meztitla s/n, Valle de Atongo,
Tepoztlán Morelos.
Quinta Josefa es una casa deshabitada ubicada en el Valle de Atongo en Tepoztlán, Morelos. A lo largo de varios días fue rehabitada por 11 personajes cuya labor fue, a través del dibujo, la escultura, el video y la instalación, tomar los elementos que ahí existían: los objetos, las habitaciones, los ecosistemas y la historia familiar, para reconfigurar el espacio y hablar sobre la decadencia, la transformación y el papel del poder en el ciclo construcción-destrucción-reconstrucción.
Arcano XVI from
Apolo Cacho on
Vimeo.
Planos de la casa, trazados por Horacio de la Rosa.
Participan:
Adrián Segovia: En la cantina, instalación de botellas enmohecidas, olor a alcohol y ropa del abuelo colocados a suerte de rito ocultista en el lado subterráneo de la casa dedicado a la embriaguez y al juego de cartas.
Apolo Cacho: En las caballerizas, "pintar las rosas de rojo" frase de los servidores de la reina en Alicia en el país de las maravillas, jardín artificial de ramas teñidas de color rojo, terror a ser decapitado por una estupidez y jabalinas penetradas en los toros.
En el jardín: protocivilización de cartón formada por cada uno de los integrantes en inexactas réplicas, niños perdidos que juegan a hacer una sociedad, una exposición o una fiesta mientras los padres no están, perdidos en alguna isla desierta, o en el valle de Atongo.
Ana Martínez: En el último cuarto del fondo, colección de videos del pasado familiar en el cuarto del exorcista.
Daniela Gil: En la alberca, un mundo sumergido mediante el peso de grandes piedras cual suicidio por una gran culpa. En el abismo se encuentran: una enciclopedia de historia universal, un obsoleto teclado de computadora, un par de zapatos y una cómoda silla ¿Qué más? Un sinfin de nidos de viuda negra en las orillas.
Emilia Solís: En el baño presidencial, extraños dibujos de actos de higiene personal en los mosaicos, tubos de dentífrico, calzones y limpias sonrisas en caras histéricas.
Enrique Lanz: En la cancha de frontón, una recopilación de importantes objetos: una foto infantil, un sombrero, un rosario, cuadernos de apuntes y flores secas, todo suspendido en una gran esfera que arde en llamas; todos los invitados observan el espectáculo con su copa en la mano, algunos ebrios, otros no tanto, el olor a moho y putrefacción se va con el humo e inicia el baile alocado y los clavados en la alberca.
Fabiola Fragoso: En la habitación: refugio construido en medio de la tempestad que es la casa, hecho con piedras y palos un hogar dentro de uno más grande. Un tipi en el desierto o una balsa en el mar.
En el jardin: Un inmenso espiral de diminutas luces, un paisaje citadino o la forma de una galaxia.
Laos Salazar: En las caballerizas, "Goodbye Horses" un gran collage recortado de una colección de revistas Proceso, Impacto y diarios de la política, alterados con contenido sexual explícito y un diagrama que explica su minuciosa lectura. También una pintura, el extraño homenaje a un caballo con penes en forma de flor y relinchos.
Leticia Cordero: En el baño principal, jabones con la forma de la cabeza de nuestro señor Jesucristo, sutil humor negro para lavar los pecados.
Miriam Rivera: En el patio central, Frankenstein construido por las partes de cada uno de los integrantes, esculpidas mediante una dura prueba de resistencia física que consistía en ser amarrado por la cara, los pies o el estómago por varios metros de cinta adhesiva, sin poder respirar o moverte. Al final, una copia de tu brazo o tu pierna listas para formar parte de alguien más.
Horacio de la Rosa: En el patio central, erigidia en el inicio de un profundo pozo, inmensa torre ícono de la civilización humana, torre de babel, Empire State o el Burj Khalifa, torre de petróleo y concepción del purgatorio de Dante. La escultura más ambiciosa y difícil de la casa, la más hermosa y su caída el mejor de los finales.