me... i follow rabbits.
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Zooming in on Saturn’s Rings
Credit: NASA, ESA and E. Karkoschka (University of Arizona)
Saturn is ready for her close-up. This image, taken by the Hubble Space telescope in 2004, offers a stunning view of the planet’s rings. Saturn boasts 9 continuous main rings as well as three fragmentary arcs; they’re made mostly of ice with some dust and rock mixed in. In this image, the main body of the planet casts a dark shadow on the rings.
Ring, ring, ring.
(…) por que sin buscarte ando encontrandote por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.
La cosa es que ya me estoy acostumbrando a estar acá, en la nueva rutina, desde el nuevo pelo del conejo blanco. Hundiéndome en la amullonadita y rosada piel, a propósito eso sí, poco a poco.
Hoy me topé contigo en un lugar del que se te olvidó borrarme. Ahí estábamos como si nada, como si siempre. Como si desde toda la vida. O desde hace diez años, da lo mismo.
La cosa es que no es la primera vez, no será la última pero es cagado cómo las coincidencias me siguen hablando, de distintas personas, desde distintas formas, desde distintos ángulos, sí, pero ahí están.
Ahora llegaron en forma de rola de metal progresivo. Metal, ya sabes.
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Hace tiempo que llevo queriendo poner esta fe de erratas, que aplica para mi blog, mi tuiter, mis rayones en los cuadernos de la secundaria, mi cerebro:
¿Saben qué es muy cagado? Sé que varias personas me leen, sé que varias personas re interpretan lo que escribo aquí según mi relación con cada uno. Es cagado porque la mayoría piensan que van dirigidos ó a ellos mismos, ó dan por hecho que, basados en lo mucho o poco que me conozcan, es para alguien más. Y se la creen. Se la creen firmemente. Lo cagado es, que como desde la primera vez que decidí escribir, yo no escribo para nadie en específico. Como para qué.
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until one day i stopped caring / and began to forget why i longed to be so close / and i disappeared into the darkness / until all that remained was buried / deep beneath the surface
Creo que tengo un gusano en la cabeza. Comiéndose mi cerebro, más específicamente. O tal vez sería más acertado decir, jugando con cachitos de mi cerebro; los mordisquea, juguetea con ellos, los cambia de lugar, los pone aquí, allá, los avienta un poquito, los baja a la médula espinal, los empuja al hipotálamo, me los esconde en la nariz.
Sé que es un gusano buen pex, un gusano bonito. De hecho se resumiría que, gracias a sus travesuras lo peor que me ha llegado a pasar, su jugarreta más extrema, es hacer que me sienta culpable de irle agarrando la rienda a mi vida, con más fuerza cada vez. Desde que renuncié a la chamba y hasta ahora. Se incluyen obvio todos los matices del camino que yo no vislumbraba el año pasado y que he tenido que ir encontrando mientras camino y está chido. El horizonte que yo me plantée cuando renuncié sigue siendo el mismo. Pero en el ínter, uno pisa los matices, toma decisiones, uno siente cosas raras, le cambian la jugada y pues pinche gusanito.
Al final de cuentas está bien. Como cuando el gusano que imagino en mi cabeza cuestiona a una niña preguntona, la molesta, le hace ver las cosas y al final se vuelve mariposa y se va volando, tan tranquila. Está bien, es como diría mi abuela, parte del proceso; pero no deja de ser incómodo que pasen cosas en la cabeza de una causadas por un gusano (y no únicamente por una misma).
Es chistoso cómo cuando uno sí tiene que escribir, abre su blog, abre su cuadrito de nueva entrada y se le queda viendo, como si todas las respuestas de la vida fueran a aparecer ahí, de la nada, entre el cursor que parpadea y las opciones de edición.
La sensación, tan nueva y tan conocida al mismo tiempo, se quedó en sus sentido más de la cuenta. Todavía cuando arrancó el coche y manejó lejos, lo podía sentir. Cuéntame más del universo paralelo, le había pedido. Se arrepintió al momento de andar pidiendo tonterías. Se me hace que hoy tenías la cabeza en otro lado, le contestó. Como yo antes..., ahondó un poco más. A ella le extrañó la respuesta; ¿no era eso lo que precisamente a él le había gustado siempre? "Tener la cabeza en otro lado" como premisa...
Simpático que en un universo de teamos uno se fija más en los silencios.
Pues nada, que el Osito Bimbo me la hizo. El muy cabrón.
Ya sabía, y ya me había mentalizado y todo. Pero igual no esperaba que fuera tan pronto. Bueno no, la neta sí esperaba que fuera tan pronto, que fuera por las fechas por las que fué y está siendo.
La vida y sus updates me alcanzaron una vez más.
Y está padre, eh. Con todo y la cita del doctor que tengo mañana. Con todo y el libro que se cerró hace poco y el que empiezo a hojear de nuevo. De lejitos todavía. Con cuidado. No se vayan a romper (o mojar) las hojas todavía frágiles, inseguras.
Con todo y todo. Venga, que a nuestra edad, la vida ya no espera.
Osito Bimbo,
Sé que estás arriba en algún lugar. Ya sea en el cielo o en un anaquel de WalMart, pero sé que si te hago esta cartita y la pongo en mi blog, la leerás y me concederás el deseo enorme que abarca mi corazoncito en estos días...
Es simple y es: Por favor, Osito Bimbo, deja las cosas en mi vida como están. Así nomás. Toditas ellas, donde están acomodadas, así déjalas. El pasado y su gente, el presente y sus implicados y el futuro, ése, porfis no dejes que me alcance muy pronto. Mis amigos están bien acomodados, traemos la fiesta poca madre. Mi trabajo; mis planes de dejarlo pronto. Mi ex. El otro ex. Los cachitos de mi corazoncito que fue regando hasta su casa, ahí déjalos. Que nadie los recoja y menos aún, que nadie siga el caminito de regreso. (Total no contaminan. Ya ves que son biodegradables.) Mi familia, sus planes, mis primos, sus esposos y esposas, sus ilusiones, están bien puestas donde están. Todos las tienen, ahí déjalas. Mis planes a mediano plazo y mis expectativas de la vida a futuro están bien como están ahorita, me gusta tenerlas ahí en los estantes del futuro, brillando a lo lejos, pero ahí, de lejos.
No dejes que nada se desacomode ahorita. Que nadie venga del pasado a desmadrarme el jenga de sentimientos que tengo armado hasta hoy. Está bien ahí. Se balancea pero ya aprendió a quedarse quieto bajo su propio peso. Así está bien. Que nadie venga del futuro a querer poner nuevas piezas. (Eso es básico, no se vaya a caer.) Y principalmente, no dejes que yo misma me quiera hacer la valiente e intente mover las piezas, reacomodarlas. Ya sabes que eso siempre causa problemas.
Y, para que todo sea realmente perfecto, llévame a cenar aquí cosas ricas que tengan efectos calóricos inversos y si se puede que te ayuden a detener el tiempo.
Gracias.
Ayer mi mamá se sintió mal de nuevo. Van dos, con esta, tres, veces en la vida en las que se siente mal de lo mismo. Le llamó a su neurólogo de siempre y no podía atenderla. Pidió una recomendación y así es como a las nueve de la noche fuimos a dar a unos consultorios perdidos en las inmensidades de una ciudad mía que realmente no conozco. Toluca es diferente de noche; no siento que llevo más de la mitad de mi vida viviendo aquí, pues.
Pero eso da para otro post. A lo que voy. Llegamos y después de un rato de quejarme en tuiter acerca de la novela que pasaban en la tele de la sala de espera, nos pasaron con el doc. Lo primero, obvio, fue armar el expediente nuevo de mi mamá así que le empezó a hacer varias preguntas. Yo me dediqué, como en estos casos, a chismosear las paredes y los estantes llenos de libros del doctor. Supongo que la vida de hija única me desarrolló la divertida habilidad de desaparecer mientras los adultos hablaban y, como desparecer hacia la contemplación cuasipunitiva de lo que me rodeaba siempre me ha funcionado, pues eso precisamente me puse a hacer.
El doc me cayó bien por dos razones, la primera es que hablaba pausado y buenaonda y la segunda es que tenía toda una colección de cositas referentes a la fe -o a varias fe´s debo decir- que lo convirtieron en mi persona favorita del día; por interesante.
Pasó a mi mamá a revisión a un anexo, de ésas revisiones de señora camine en línea recta y dígame donde le duele y me invitó a pasar. Luego pasó algo chistoso; después de dos minutos de verlo revisar a mi mamá supe que si le ponía la debida atención en el debido momento a un relieve grandote que tenía sobre la depresión (psicológica, no fisiológica -la mía-), me iba a preguntar que por qué me interesaba. Dicho y hecho. Me sacó algún comentario sobre el galán que no funcionó y de ahí salió el tema de mis antidepresivos y mi insomnio, mi eterno insomnio.
Después de recetar a mi mamá y darle varias recomendaciones, se enfrascó en una psicologeada (medio mal hecha, pero bien armada, hasta donde pudo llegar) de por qué podría tener yo depresión/ansiedad/insomnio. Eso estuvo bien, y hasta cierto punto acertado pero lo realmente interesante ahí es que me dio más tiempo de verlo sentado de frente, de espalda a sus libreros y adornos, y me dieron ganas de sacar dos que tres consultas en el futuro nomás para ir a platicar con él.
El señor doctor en neurología tenía un ojo de horus colgado frente a una oración de la fe cristiana. Justo abajo de un estante chiquito con una sagrada familia católica y un crucifijo. En el escritorio tenía un elefante hindú y del lado derecho, donde se ponen las placas, una diosa hindú y varias imágenes de buda y otras referencias al budismo. En los estantes se podían ver libros de neurología pediátrica, psicoterapia fundamental (Freud, ¿anyone?), estudios de cirugía avanzadísima, tratamiento psicológico para controlar el dolor (¡deme ocho para llevar!), entre los básicos -supongo- de cualquier doctor del área.
Mientras lo escuchaba darme dos que tres consejos, le seguía dando una buena repasada a varios otros títulos que me hacían pensar órale que doctor tan chistoso, imagínense, después de lo anterior, llegué a un estante tipo Cohelo y de algo así como "Puedo porque creo que puedo" y hasta risa me dio...
El doc seguía bien entrado en su plática, iba y venía de experiencias con sus demás pacientes, tratamientos que él creía que le podrían funcionar a mi mamá, opiniones acerca de mi infelicidad en la vida, hasta que supe, como con el relieve de la depresión, que si veía mi reloj en del debido momento y durante el debido tiempo, se sentiría incómodo de platicar tanto, le escribiría la receta a mi mamá y tantan se acabó.
Lo hice, se sintió incómodo, dijo que ya casi iba a terminar, se disculpó. Dijo que a él le gusta darle tiempo a sus pacientes. Me cayó extremadamiente bien.
Receta, mucho gusto, gracias por todo, nos vemos en un mes, cuídese mucho señora, felicidades por el día de las madres, mija piensa lo que te dije, ya es tarde, hasta luego.
Nos fuimos, yo cerré la puerta de espaldas para toparme dos cristalitos, apenas visibles, de feng shui colgando del marco del lado izquierdo.
Hoy sólo vengo a decir, con mucho humor, que soy malísima para ligar.
No sé si siempre lo he sido, de hecho no sé si realmente sea malísima... pero hoy me siento así.
Y mejor no lo pongo en tuiter porque tuiter es bien chismoso. Y luego por allá la gente dice que soy toda segurota (pa ligar). Ruar.
Pero mientras, escuchando a los Kings of Leon, con mi coche chocado en el taller, después el fin de semana pasado surreal y loco, un BMW prestado en mi cochera, riéndome de mí, con el corazón calientito, me retiro a dormir.
n_n
Una cosa es clara sobre Mogwai y es que su sonido ya cambió un chingo. Evolucionó, dirían los conocedores y reseñadores de la escena musical alternativa.
Rano Pano se me hizo interesante y el video sigue la línea de la banda pero la neta Mexican Grand Prix es demasiado... ecléctica para mi gusto en postrock; género que yo le atribuía a Mogwai desde el Mogwai Young Team de 1997 hasta el lanzamiento del Hardcore Will Never Die, but You Will en este año.
Tuve la (hermosa) oportunidad de verlos en vivo por ahí del 2008 y fue un excelente concierto con harto shoegaze por parte de la audiencia y de ellos mismos. Lento, orquestal, arrebatado, sin loops rockeros, pesado, clásico, introspectivo, atascado, hardcore pues, en el sentido postrockero de la palabra. Quienes sean fans del género no me dejarán mentir que a veces lo mágico del postrock precisamente estriba en eso, la contradicción de la música "de elevador" dirían mis amigos.
Es por esto se me complica la idea de verlos de nuevo en vivo, escuchar Mexican Grand Prix y sentir que estoy en un concierto de alguna banda de indie electrónico.
Yo, la neta, me quedo con las rolas que suenan más como la muy famosa Friend of the Night, del album Mr. Beast del 2006:
Lo que le pasó al principito es que dejó de leerse. Creció y se perdió en la nada. Ni modo. La gente tiene derecho a perderse donde quiera.
Todos ya tienen tuiter. Apenas están conociendo el tumblr. Seguramente en un rato, todos tendrán tumblr.
Los blogs pasan de moda... pero para mí algo muy lindo tiene el venir acá y abrir mi conocida plantilla con fondo negro y brillantes colores molestos a la vista.
Hace apenas dos o tres días que publiqué mi dirección de tumblr en mi facebook y que empecé a seguir a gente conocida.
¿La razón?
Mi tumblr deja de ser para ti. Deja de ser constantes dedicatorias a lo mucho que llegué e extrañarte y querer volver contigo y querer que me perdonaras por quiensabequecosas que ni había hecho yo.
Así que vuelve a ser mío. Como el control total sobre mi corazón.
Amo reirme como tonta. Amo decir tonterías que hacen a la gente reirse como tonta. El día que lo deje de hacer creo que saltaré de un puente.
No entiendo cómo alguien, cualquier persona, lo dejaría de hacer porque está en la oficina. Si ahí paso el ochenta por ciento de mi día, ahí hago el noventa por ciento de la pipí que hago al día, si ahí hablo el setenta por ciento de las cosas que hablo en el día y definitivamente ahí se queda el cien por ciento de mi esfuerzo mental diario (porque ya llevo un rato en el que llego a mi casa y desconecto el cerebro de tan pinche cansada que estoy), entonces por qué chingados no me voy a poder sentar de vez en cuando abajo de mi escritorio a comer chocokrispis y decir babosadas.
No señora jefa, señor jefe, usté ama mi trabajo y mi desempeño y se la pasa diciéndome que soy la onda y que no sabe qué haría sin mi y que soy listita y así ¿no? Y me contrató con arete en la nariz, tatuaje en la nalga y pendejadas en la cabeza ¿no?
Ahora se chinga.
Tengo una idea...
Chinguesumadre, me voy. /lo hago. /lo digo.
Se lo escribió en la frente, con tinta indeleble, para que no se le olvidara; "tú ya no eres especial".
Resultaba confuso cuando se veían en un espejo.
Pues ya. El otro día intentaba encontrar maneras de poner cosas que no se deben de poner en lugares de internet... Publiqué mi preocupación en twitter y dos amigos (1, 2) me dieron la respuesta; ponlo en tu blog de maneras crípticas y misteriosas que sólo tu entiendas. Va, dije.
Y ahorita que vengo masomenos a eso, dije ay no, ya basta de cosas crípticas y misteriosas y posts acá todos autoreflexivos y sufridones que nadie entiende más que yo y hasta luego me causan conflictos, internos y externos, ja.
Tons bueno, ahora con el hype del nuevo video de Caribou; Sun, les dejo felizmente una versión que encontré en TuTubo que la neta me gustó más que la de las señoras macarena. Nota: Soy fánsese de Caribou. Y de la rola. Y del nuevo disco -Swim- y vean la recomendancia actualizada por fin.
Y acá el de las señoras macarena, que es, pues el oficial.
Hace un ratín que no escribo. Es porque no tengo mucho que decir. Públicamente, por lo menos.
Resulta que pasó una cosa muy curiosa que nunca me había pasado. Y que aún cuando no pienso ponerla aquí, ha tenido repercusiones también bastante curiosas, y particularmente difíciles de digerir. Emocional y literalmente.
Regresar a cuándo tenía que comerme los problemas o no comérmelos o demás... ha sido muy extraño. Como si nunca hubiera estado ahí -a veces- y como si nunca me hubiera ido -en otras-.
Resulta que en el corto tiempo de... nosecómollamarlo, me acostumbré demasiado al confort de estar acompañada y calientita y abrazada.
Se me olvidaron muchas cosas y me creí otras tantas que toda mi vida anterior había negado o no había querido vivir con toda la razón que cabe en mi persona. Y resulta que el volver a creer en lo que uno mismo se define es más difícil de lo que pensé. Es más difícil aún, que empezar a creer -desde cero- en cosas que una persona que ni conoces puede venir a pintarte en colores lindos y formas agradables.
La mente y el corazón de los humanitos trabaja en maneras misteriosas y predecibles y estúpidas y razonables y llenas de emociones que me molestan, porque se salen de mi zona de controlable confort.
En fin, algún día tenía que pasar. Y mientras más prontito, pos mejor.